CAPÍTULO III.

_En que se declaran los nombres de los nobles caballeros moros de

Granada, de los treinta y dos linajes, y otras cosas que pasaron en

Granada. Asimismo se nombran todos los lugares que estaban en aquel

tiempo debajo de la corona de Granada._

Ya que hemos tratado de algunas de las cosas de la ciudad de Granada

y de sus edificios, diremos de los preciados caballeros que en ella

vivían, y de las villas, lugares, castillos y ciudades que estaban

sujetos a la Real Corona de Granada; para lo cual comenzaremos por

los caballeros, de esta manera nombrados por sus nombres: Almoradíes,

de Marruecos; Alabeces, Alarbes; Bencerrajes, id.; alfaquíes, de Fez;

Gazules, Alarbes; Barragís, de Fez; Venegas, de id.; Zegríes, de id.;

Mazas, de id.; Gomeles, de Vélez de la Gomera; Abencerrajes, de

Marruecos; Albayaldes, de id.; Abenámares, de id.; Aliatares, de id.;

Almadenes, de Fez; Audalás, de Marruecos; Hacenes, de Fez; Laugetes, de

id.; Azarques, de id.; Alarifes, de Vélez de la Gomera; Abenhamines, de

Marruecos; Zulemas, de id.; Sarracinos, de id.; Mofarix, de Tremecén;

Abedhoares, de id.; Almanzores, de Fez; Abidbares, de id.; Alhamares,

de Marruecos; Reduanes, de id.; Aldoradines, de id.; Alabeces Maliques,

de Marruecos, descendientes del Almohabez Malique, rey de Cuco.

Los lugares del reino y vega de Granada son estos: Granada, Cogollos,

Alfacar, Colomera, Alhendín, los Padules, Gabia la Grande, Iznalloz,

Maracena, Albabia, Gabia la Chica, la Zubia, Alhama, Arbolote, Moclín,

Illora, Loja y Lora, Monte-frío, Guadahortuna, la Malá, Pinos, Alcalá

Real, Cardela, Huelma.

Los lugares de Baza son: Baza, Bezalema, Castilleja, Galera, Vélez el

Blanco, Tirieza, Zújar, Crastil, Huéscar, Cuéllar, Vélez el Rubio,

Freila, Benamanuel, Orce, Cavillas, Xiquena, Tirieza.

Los del río Almanzor son: Serón, Almuñecar, Urraca, Bertanga, Eria,

Santoperat, Portilla, Cabrera, Sorbas, Alboteas, Serna, Tíjola,

Purchena, Mojar, Abenchez, Zucuyrin, Huércal, Tera, Teresa, Lubrín,

Portaloza, Cuebro, Bayarque, Vicir, Turre, Cantoria, Ovaria, las

Cuevas, Zurgena, Antes, Elvez, Uleya del Campo.

Los lugares del Filabres son: Filabres, Gergal, Vacares, el Voloduy,

Sierto.

Los lugares del río de Almería son: Almería, Vicar, Tenix, Huércal,

Fenix, Pichona, Alhamalasec, Santa Cruz, Turpe, Rioja, Ragul, Meles,

Cucija, Ochovez, Santa Fe, Ilar, Efición, Marcena, Guenlejas,

Almaneata, Abiatar, Lacumque, Catiyar.

_Tabla de Andújar y Oxica_: Castillo del hierro, Velote el alto, Inoa,

Alcundiat, Berja, Veas, la Calahorra, Curiana, Canile-aceytu, Lanjarón,

Valor el chico, Tabernas, Guadix, la Poza, Fiñana, Dalías, Murral,

Cadiar, Potrox, Turón, las Albuñuelas, Guajaras altas, Guajaras bajas.

Estos y otros muchos lugares de las Alpujarras, Sierra-Bermeja y Ronda,

que no hay para que nombrarlos, estaban debajo de la Real Corona de

Granada.

Y pues hemos tratado de los lugares, será bien tratar de los caballeros

moros Maliques Alabeces, el cual linaje era muy estimado y tenido de

los reyes de Granada y de todos; y es de saber, que como Miramamolín el

de Marruecos convocase a todos los reyes de África para ir a España,

cuando totalmente fue destruida hasta las Asturias, vino un rey llamado

Abderiame, y este trajo tres mil hombres de pelea: vino otro llamado

Muley Abcalí, y en su compañía otros veinte y cinco reyes moros, los

cuales trajeron grande poder de gente, y entre estos reyes vino uno

llamado Mahomad Malique Almohabez, cuyo era el gran reino de Cuco, y

traía consigo tres hijos valerosos, llamados Maliques Almohabeces,

todos los cuales reyes y sus vasallos conquistaron a España.

Y en aquella gran batalla en que se perdió el rey D. Rodrigo y la flor

de los caballeros de España, a manos del infante D. Sancho murió el rey

Malique Almohabez, y sus tres hijos anduvieron en las guerras todos los

ocho años que duraron, hasta que se apoderaron los moros de casi toda

España.

Y acabada la guerra el mayor de los hermanos pasó a África, rico de

despojos, al reino de su padre, do fue rey, y los hijos de este fueron

reyes de Fez y Marruecos, y uno de los reyes de Fez tuvo uno llamado el

infante Abomelique, el cual pasó a España en tiempo que los reyes de

Castilla tenían guerra con los reyes de Granada.

Fue Abomelique rey de las Algeciras, Ronda y Gibraltar, respecto a que

fue ayudado de sus parientes, porque habían quedado en la ciudad de

Granada descendientes de aquellos hijos del valiente rey Almohabez,

que como arriba es dicho, uno se volvió a su tierra y reino, y los

otros dos se quedaron en Granada, por parecerles la tierra muy amena y

agradable; y quedaron muy ricos de los despojos de la guerra de España.

Fuéronles dadas grandes partes y haciendas en Granada: sabiendo cuyos

hijos eran, especialmente por el valor de sus personas que era muy

grande, emparentaron con otros claros linajes de la ciudad, que se

decían los Almoradines: sirvieron a sus reyes muy bien en todas las

ocasiones que se les ofrecieron.

Y así estos y los Abencerrajes eran los más esclarecidos y tenidos

linajes, aunque también había otros tan buenos como ellos, como eran

los Zegríes, Gomeles, Mazas, Venegas, Almoradís, Almohades, Marines y

Gazules, y otros muchos.

Finalmente, con el favor de estos caballeros Maliques Alabeces, que así

fueron llamados, el infante Abomelique de Marruecos alcanzó en el reino

de Granada a ser rey de Ronda, de las Algeciras y Gibraltar, como está

dicho.

Volviendo, pues, al propósito de nuestra historia, como dice el

arábigo, el rey de Granada Mulahacén, de quien ahora tratamos, se

servía de los caballeros más principales de la ciudad, con los cuales

tenía su corte próspera, y sus tierras pacíficas, y hacía guerra a los

cristianos, y era de todos muy temido, hasta que su hijo Aboabdilí fue

grande, y entre él y el padre hubo grandes diferencias, y el hijo fue

alzado por rey en favor de los caballeros de Granada que estaban mal

con su padre, por ver los agravios que de él habían recibido: otros

seguían la parte del padre.

De aquesta manera andaban las cosas de la ciudad y reino de Granada, y

no por eso dejaba de estar en su punto, siendo bien gobernada y regida:

y es de saber, que de los treinta y dos linajes de caballeros que había

en Granada, los que sustentaban la corte eran los que aquí nombraremos,

porque hace mucho al caso a nuestra historia, así como lo escribe el

moro Abenhamín, historiador de aquellos tiempos, desde la entrada de

los moros en España; pero este Abenhamín tuvo cuidado de recoger los

papeles y escrituras que trataban de Granada, y su fundación primera

y segunda, y los caballeros que más se estimaban en Granada eran los

siguientes: Alhamares, Abencerrajes, Llegas, Abenámares, Almoradís,

Gomeles, Mazas, Gazules, Alabeces, Venegas, Zegríes.

Los caballeros Abencerrajes eran muy estimados, por ser de esclarecido

linaje, descendientes de aquel valeroso capitán Abencerraje, que vino

con Muza en tiempo de la gran derrota de España: de este y de dos

hermanos suyos descendieron estos caballeros Abencerrajes de sangre

real. Hallaranse los hechos de estos insignes caballeros en las

crónicas de los reyes de Castilla, a las cuales me remito.

Los que tenían mayor amistad con estos caballeros eran los Maliques

Alabeces, y el valiente Muza, hijo bastardo del rey Mulahacén. Era Muza

muy valiente y robusto, y todos le amaban por su nobleza.

A la sazón había en Granada muchas fiestas, a causa de haber recibido

la corona el rey Chico, aunque contra la voluntad de su padre, el

cual vivía en el Alhambra, y el rey Chico en el Albaicín y Alcazaba,

visitándole los caballeros más principales, por quien había recibido la

corona, así Abencerrajes, como Gomeles y Mazas.

Pasando estas cosas, el muy valeroso maestre de Calatrava D. Rodrigo

Téllez Girón, con mucha gente de a caballo y de a pie, entró a correr

la vega de Granada y hizo en ella algunas presas; y no contento con

esto, quiso saber si había en Granada algún caballero que con él

quisiese escaramucear lanza por lanza; y sabiendo como en Granada

hacían fiestas por la nueva elección del rey Chico, acordó de enviar

un escudero con una letra suya al rey, el cual estaba en Generalife

holgándose con muchos caballeros, y en llegando el escudero pidió

licencia, y diósela; y siendo en presencia del rey, hizo el acatamiento

debido, y dio el recado de su señor el maestre.

El rey lo recibió y lo hizo leer alto, que todos lo entendiesen, y

decía así:

«Poderoso señor, tu alteza goce la nueva corona, que por tu valor se

te ha dado, con el próspero fin que deseas. De mi parte he sentido

gran contento, aunque diversos en leyes: mas confiado en la grande

misericordia de Dios, que al fin tú y los tuyos vendréis al claro

conocimiento de la santa fe de Jesucristo, y querrás amistad con los

cristianos. Y pues ahora hay tantas fiestas por tu nueva corona, es

justo que los caballeros de tu corte se alegren y reciban placer,

probando sus personas con el valor que de ellos por el mundo se

publica. Y así por este respeto yo y mi gente hemos entrado en la

Vega, y la hemos corrido; y si acaso alguno de los tuyos quisiere

salir al campo a tener escaramuza uno a uno, deles tu alteza licencia

para ello, que aquí aguardo en el Fresno gordo cerca de tu ciudad.

Y para esto doy seguro que de los míos no saldrán más de aquellos

que salieren de Granada para escaramucear. Ceso besando tus reales

manos.--_El maestre D. Rodrigo Téllez Girón._»

Leída la carta, el rey con alegre semblante miró a todos sus

caballeros, y violos andar alborotados y con deseo de salir a la

escaramuza, pretendiendo cada uno de ellos la empresa; y el rey como

los vio así andar, mandó que se sosegasen, y preguntó si era justo

salir a la escaramuza que el maestre pedía, y todos respondieron,

que era cosa muy justa salir, porque haciendo lo contrario, serían

reputados por caballeros de poco valor y muy cobardes, y sobre ello

hubo muchos pareceres, sobre quién saldría a la escaramuza, o cuántos;

y fue acordado que no fuese aquel día más de uno a uno a la escaramuza,

que después saldrían más; y sobre quién había de salir hubo muchas y

grandes diferencias entre todos, de modo que fue necesario que entrasen

en suerte doce caballeros, y que del que saliese primero de una vasija

de plata su nombre escrito, que aquel saliese.

Así acordado, los que fueron escritos para las suertes, fueron los

caballeros siguientes: Mahomad Abencerraje, el valiente Muza, Malique

Alabez, Mahomad Maza, Mahomad Almoradí, Albayaldos, Venegas Mahomet,

Abenámar, Mahomad Gomel, Almadán, Mahomad Zegrí, el valiente Gazul.

Todos estos caballeros fueron señalados, y escritos sus nombres y

echados en una vasija, los revolvieron muy bien, y la reina sacó la

suerte, y leída decía _Muza_.

La alegría que sintió fue grande, y los demás caballeros envidia,

porque cada uno de ellos se holgara en extremo ser el de la suerte, por

probar el valor y esfuerzo del maestre.

Y aunque después de esto entre todos los caballeros fue conferido y

debatido que mejor fuera salir cuatro a cuatro, o seis a seis, no se

pudo aceptar con Muza; y así luego se escribió al maestre una carta, y

dándosela al escudero en respuesta de la que había traído, le enviaron;

y llegando a la presencia del maestre, le dio la carta del rey Chico,

que decía así.

«Valeroso maestre, muy bien se muestra en tu virtud la nobleza de tu

sangre, y no menos que de tu bondad pudiera salir el parabién de mi

elección y real corona, lo cual me ha puesto en obligación de acudir

a todo lo que a la amistad de un verdadero amigo se debe tener; y así

me obligo a todo aquello que de mí y de mi reino hubieres menester.

Con muy comedidas razones envías a pedir a mis caballeros escaramuza

en la Vega, por alegrar mi fiesta, lo cual agradezco grandemente.

Entre los principales caballeros de esta corte se echaron suertes por

quitar diferencias, a causa de que cada uno quisiera verse contigo;

cayole la suerte a mi hermano Muza: mañana se verá contigo debajo

de tu palabra, que de ninguno de los tuyos será ofendido. Conocido

tengo, que será muy de ver la escaramuza por ser entre dos tan

buenos caballeros. Queda aquí para lo que cumpliere--_Audalá, rey de

Granada_.»

Alegre fue el maestre con la respuesta del rey, y aquella noche se

retiró gran trecho la tierra adentro: mandó a su gente que estuviese

con cuidado y vigilancia toda la noche, porque los moros no les diesen

algún asalto.

Venida la mañana se acercó a la ciudad, llevando para su guarda

cincuenta caballeros, y dejando el resto gran trecho apartado,

avisándoles que estuviesen alistados por si los moros rompían la

palabra de seguro que estaba dada: así estuvo aguardando a Muza para

hacer con él batalla.

Guerras civiles de Granada: Tomo I · 第 7 / 43 题