«Tan ignorante y tan dominador como el abuelo, nació en un rincón de
provincia, y creció en él sin aprender otra cosa que el amor de su
persona y la adoración de sus propios vicios.
«Nunca entendió ni aceptó cosa alguna de la ley, sino cuando le convino
para sus intereses y sus pasiones.
«Es la síntesis de la respetable generación que nos gobierna; y media
sociedad, si se viera en el espejo, se diría cuando pasa: «Yo soy ése.»
«Tuvo de su abuelo el atavismo al revés, y así como aquél peleó
contra la partida, muchas veces sin razón, éste pelea siempre sin
razón, con la partida, contra todo lo demás. Suprime sin ruido, hasta
gobernadores, como el otro «compadremente», facón en mano. Que Camino
lo diga... Está llamado por eso á todos los triunfos, y no morirá
clavado á una tapia por gentes de bien, sino clavando á las gentes de
bien, moral ó materialmente, en todas partes...
«Pero basta de prólogo y pasemos á sus aventuras.
«Heredó de su padre el caudillaje, y vistiendo la ropa del civilizado,
fué, desde criatura, la esencia del gaucho y del compadrito, despojado
con el chiripá y el poncho de todas las que pudieran parecer virtudes,
conservando sólo cierto valor personal y un desprendimiento que no es
sino la jactancia del ente que se cree superior, y se ensoberbece tanto
más cuanto más grandes son las personas á quienes pueda ó trate de
humillar.
«Así, por ejemplo...»
Y seguía una larga serie de anécdotas, casi todas falsas--entre
ellas el «envenenamiento» de Camino,--pero tras de cuyas líneas se
transparentaba claramente mi persona, para terminar diciendo:
«El que esto escribe, no quiere mal al nieto de Juan Moreira, ni á don
Mauricio Gómez Herrera, ni á... ¡tantos otros! ¿para qué citar nombres?
Pero cree que es sonada la hora de acabar con el gauchismo y el
compadraje, de no rendir culto á esos fantasmas del pasado, de respetar
la cultura en sus mejores formas, y de preferir el mérito modesto al
exitismo á todo trance. Quizá se le crea exagerado, pero por el estudio
que hará detenidamente de esta personalidad y de otras análogas, en
sucesivos artículos, se verá que tiene razón de reclamar, en nombre de
la juventud, contra estos crímenes de lesa patria.
«¡Que el nieto de Juan Moreira nos represente en Europa! ¿Por qué no
hacer, entonces, que nos gobierne Facundo, que era lo mismo que él?»