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[Nota del transcriptor: La ortografía del original fue conservada.]
DESCRIPCION
É
HISTORIA
DEL
CASTILLO DE LA ALJAFERÍA
SITO
extramuros de la ciudad de Zaragoza.
_ZARAGOZA._
ESCRITA
POR
_El Dr. D. Mariano Nougues Secall,_
_Abogado del ilustre colegio de Zaragoza, Censor y socio de mérito
literario de la Sociedad Aragonesa, catedrático de Economia Política de
la misma. Académico de honor de las de nobles artes de S. Fernando y S.
Luis, Fiscal de la última y de la Capitania General de Aragon, Auditor
honorario, presidente y Académico de mérito de la Academia
Juridico-práctica Aragonesa._
ZARAGOZA:
_IMPRENTA DE ANTONIO GALLIFA._
Año de 1846.
* * *
_Etenim tibi multa vetustas
Scire dedit._ Ovid.
Que traduzco:
_La antigüedad, oráculo y escuela,
Los mas curiosos hechos nos revela._
* * *
Es propiedad del autor, quien perseguirá ante la ley al que reimprimiere
esta memoria.
PRÓLOGO.
No me parece desacertado que me detenga á manifestar el motivo de haber
escrito esta obrita, si tal dictado merece la ligera reseña de las
antigüedades del Castillo de la ALJAFERIA. Ya indico en la introduccion
que habiéndose anunciado la venida de S. M. doña ISABEL 2.ª en el verano
de 1844 subí á la sala de SANTA ISABEL en compañía del Excmo. Señor
Capitan General, quien habló de adornarla si S. M. se dignaba honrar el
Castillo con su presencia; á lo que yo repuse que tambien era de
necesidad descifrar los letreros y espilcar todas sus antigüedades. Debí
á S. E. la atencion de que se dirigiese á mí para desempeñar este
encargo, y á los pocos dias presenté á S. E. una relacion succinta: pero
al mismo tiempo, por si todavía lo hubiese para perfeccionarla, solicité
que se me franqueasen en el archivo de la Corona de Aragon en Barcelona
los documentos relativos á este edificio, y así se le otorgó á S. E.
como lo manifiestan las comunicaciones que se copian en la nota 1.ª del
apéndice, debiendo al bondadoso é ilustrado archivero el Señor D.
Próspero Bofarull la remesa de cuanto creyó debiera convenirme. Entre
tanto recordé varios hechos históricos y registré mis apuntes, formando
por fin con copia de mas datos la obrita que ahora doy á luz. El
hallazgo del libro manuscrito de Marcuello, dió lugar á que se pensase
en estampas: el Sr. General Breton deseoso del esplendor de una obra que
habia de ponerse en manos de la Reina, aprobó la idea, y el teniente
coronel de ingenieros D. Pedro Ortiz de Pinedo, á virtud de una
excitacion de S. E. se prestó á cuanto le exigí para la formacion de
algunos dibujos[1]. Ya iba á imprimirse este opúsculo, cuando se
suspendió egecutarlo con motivo de haber creido S. E. que no llegaria á
tiempo para entregarse á S. M. á su paso por esta capital. El viage se
retardó, y me consta que S. E. sintió verse privado de esta
satisfaccion, y de que yo pudiera hacer este insignificante obsequio á
mi Reina, que por fin me he decidido á dedicárselo por mí solo con
aumento de láminas, aunque fuera de la oportunidad que lo hubiera hecho
mas apreciable. El que sepa que además de los negocios de mi profesion
de abogado, de los que pesaban sobre mí como síndico 1.º de esta
capital, y de las innumerables causas de vagos cuyo exámen se me
encargó, he compuesto este opúsculo en momentos interrumpidos, y sin
poder volver á reconocer detenidamente algunos de los volúmenes, que
tengo leídos en los años de mi juventud; disimulará indudablemente los
defectos que encuentre, y ya que no considere de mérito este trabajo, no
podrá menos de hacer justicia á mi laboriosidad, al celo que muestro por
recordar las glorias de mi patria, y al interés que tomo en todo lo que
puede ser grato á S. M. Los que no están instruidos en la historia
verán, despues de leída mi obra, lo que antes no veian en el Castillo de
la ALJAFERIA: los literatos solo encontrarán algunos materiales que
podrán utilizar para el esclarecimiento de la historia, la cual no puede
perfeccionarse sino dirigiéndo las investigaciones á puntos
determinados. No tengo la pretension del acierto: solo deseo que no se
olvide la pureza de mis intenciones. Mi única ambicion es, que no
continúen tan ignoradas las riquezas anticuarias que todavía poseemos, y
que con este recuerdo los aragoneses recobren su primitivo entusiasmo,
teniendo presente lo que fueron en otro tiempo, y llamar la atencion del
Gobierno sobre un alcázar en el que restaurada la sala de SANTA ISABEL y
la mezquita, entrarian sin cesar infinitos estrangeros á examinar dos
monumentos de tan diversas épocas y de tan distintas manos, conservados
simultaneamente para formar dos páginas de nuestra historia, pues los
pueblos, como dice un escritor, se conocen mejor por las obras, que son
crónicas de piedra, que no por las narraciones de sus historiadores.
_Primera Secretaria del Despacho de Estado._
_Accediendo la Reina Ntra. Sra. á la solicitud de V. se ha dignado
autorizarle para que la dedique la memoria que ha compuesto bajo el
título de_ Descripcion é Historia del Castillo de la Aljafería.--_De
Real órden lo digo a V. para su conocimiento. Dios guarde á V. muchos a
años. Madrid 12 de marzo de 1846.--El Marqués de Miraflores--Sr. D.
Mariano Nouguis Secall.--_
_Zaragoza._
ÍNDICE
de los capítulos y notas que contiene esta memoria.
INTRODUCCION.
Capítulo 1.º Descripcion general de la ALJAFERIA. Su planta
(_lámina 1.ª_).
Capítulo 2.º Diversidad de su arquitectura y épocas de la
misma: fortificacion etc.
Capítulo 3.º Descripcion especial de las partes de este edificio:
de la antigua mezquita: (_lámina 3.ª_) de
la sala de SANTA ISABEL: (_lámina 4.ª_) é inmediatas:
inscripciones que se leen en sus frisos etc.
Capítulo 4.º Significado del lema TANTO MONTA (_lámina 5.ª_).
Capítulo 5.º Descripciones que hacen de este edificio nuestros
escritores antiguos.
Capítulo 6.º De la época en que se construyó la ALJAFERIA
y por quién: destino que le dieron los moros.
Capítulo 7.º Del Castillo de la ALJAFERIA despues de la
conquista, de Zaragoza por D. Alonso el Batallador:
establecimiento de su capilla y dotacion
de sus capellanes.
Capítulo 8.º De los huertos y aguas de la ALJAFERIA.
Capítulo 9.º Esmero de los reyes aragoneses en la conservacion
de la ALJAFERÍA. Relacion de los documentos
antiguos que hablan de su reparacion
y de la casa de fieras.
Capítulo 10. Del nacimiento de SANTA ISABEL; su bautismo
y sus cartas.
Capítulo 11. Del establecimiento de la Inquisicion en la
ALJAFERIA y formalidades de los autos de fé.
Capítulo 12. Fiestas que se celebraron en la ALJAFERIA con
motivo de las coronaciones de diversos reyes.
Capítulo 13. De las fiestas que se celebraron en la ALJAFERIA
con motivo de las coronaciones de las reinas.
Capítulo 14. De las personas que estuvieron presas en la
ALJAFERIA y succesos lamentables que ocurrieron
dentro de este alcázar. Se refiere la prision
del General Guillelmi.
Capítulo 15. De la visita que S. M. Doña Isabel 2.ª hizo al
Castillo de la ALJAFERIA en 27 de julio de 1845.
Capítulo 16. De lo que debería egecutarse para conservar y
reparar las preciosidades de este edificio.
NOTA 1.ª
NOTA 2.ª Modo de orar los árabes.
NOTA 3.ª Genealogia de los reyes árabes de Zaragoza segun
Masdeu, Conde, Zurita y Blancas.
NOTA 4.ª Documentos relativos al Monasterio de Crason.
NOTA 5.ª Documento relativo al sueldo del capellan.
NOTA 6.ª Documentos relativo al establecimiento de capellanias y
presentacion de algunas.
NOTA 7.ª Presentacion de una.
NOTA 8.ª Relativos á la capellania del Pilar.
NOTA 9.ª Agua concedida á Torrellis.
NOTA 10. Agua comprada por el rey D. Jaime 2.º á unos
menores.
NOTA 11. Agua concedida al monasterio de religiosas de predicadores.
NOTA 12. Nombramiento de un arquitecto sarraceno; órden de
reparar la ALJAFERIA.
NOTA 13. Asignacion de ciertos réditos para la reparacion del
castillo de la ALJAFERIA.
NOTA 14. Sobre las fieras de la ALJAFERIA.
NOTA 15. Cartas de SANTA ISABEL.
INTRODUCCION.
_El hombre se deferencia principalmente de los demás animales en que no
solo vive en el tiempo presente, sino alimenta su espíritu con la
memoria de lo pasado y con los conceptos de lo venidero. Al sentar su
planta en el suelo de cualquiera pais que recorre, si se halla ilustrado
con la antorcha de la historia, recuerda las naciones que lo poblaron,
los hechos gloriosas que acontecieron; pero cuando principalmente su
imaginacion siente una impresion vaga y respetuosa, es cuando entra en
aquellos monumentos antiguos, en aquellas obras que han sobrevivido á
tantos siglos, y que se presentan en el dilatado curso de los años, como
las islas sembradas en las vastas llanuras del océano, que ofrecen á los
navegantes un asilo para su descanso, y un manantial de recuerdos y
meditaciones. Uno de los objetos que prestan vasta materia para
consideraciones profundas, es el edificio situado al poniente de esta
ciudad y conocido con el nombre de_ CASTILLO DE LA ALJAFERIA. _Al pasar
por sus cercanias se presentan con rapidez, como en una óptica, las
deliciosas escenas que ocurririan en tiempo de los reyes moros, la grave
austeridad con que vivieran nuestros aguerridos monarcas rodeados de sus
ricos hombres, mesnaderos y almogávares, los melancólicos y doloridos
ayes de los condenados por la Inquisicion, que allí se puede decir tuvo
casi su primer asiento en este reino, y las amarguras de los que
gimieron en sus calabozos durante la guerra de la independencia y
nuestras discordias civiles, no pudiendo recordar sino con horror los
sacrificios que se tributaron con el frio aparato de la justicia al
númen feroz de las represalias. Varias veces he manifestado lo útil que
seria no abandonar á la frágil tabla de la tradicion, las memorias que
se conservan sobre el antiguo palacio de nuestros reyes; y cediendo á la
insinuacion que me hizo el Excmo. Sr. Capitan General de este egército y
reino D. Manuel Breton, en una de las visitas de cárcel, en que le
acompañé como fiscal de la auditoría, cuando con motivo de anunciarse en
1844 la venida de S. M. de regreso de Barcelona, recorrió S. E. el
departamento llamado de_ SANTA ISABEL; _me he resuelto á hacer este
trabajo sencillo, y en el que despues de dar una idea del actual estado
de la_ ALJAFERÍA, _he recopilado las noticias que se conservan en
algunos escritores y documentos antiguos acerca de este monumento, y las
que he conseguido proporcionarme con reiteradas investigaciones._
[imagen: Lam. 1ª.
Planta de la Aljafería &cª.
Indicacion del piso segundo y parte del primero del Castillo de la
Aljaferia en Zaragoza.]
ESPLICACION.
1. Rediente.
2. Foso.
3. Anden.
4. Puente.
5. Entrada principal.
6. Cuerpo de alojamientos y habitaciones en el 2.º piso.
7. Subida al cuarto del oficial de guardia y entresuelos.
8. Primer patio.
9. Iglesia.
10. Pórtico.
11. Paso al 2.º patio.
12. Segundo patio.
13. Entrada á la escalera principal.
14. Escalera principal.
15. Grande patio de artilleria.
16. Hueco de una escalera.
17. Cocinas de tropa.
18. Almacen de municiones.
19. Corredor.
r. Habitaciones reales.
c. Salon de Santa Isabel.
y. Planta baja de la antigua Mezquita.
y. Alcoba donde nació Santa Isabel infanta de Aragon y Reina de
Portugal.
A LA REINA DE LAS ESPAÑAS.
Comenzaré mi dedicatoria con unas palabras semejantes á las que empleó
Labruyére al principio de sus famosos CARACTÉRES. Devuelvo, decia, al
público lo que él mismo me ha prestado; y yo tambien digo, que devuelvo
á V. M. una obra que le pertenece, por que V. M. la inspiró, por que V.
M. la hizo llevar á cabo, y por que á nadie con mejor título que á una
Isabel corresponde este opúsculo, que tiene por objeto referir las
grandezas de un edificio, cuya memoria eternizaron dos reinas del mismo
nombre: la una santificándolo, por decirlo así, con su nacimiento y la
otra decorándolo con una magnificencia que causa admiracion despues de
tres siglos y medio. Dígnese, pues, V. M. aceptar una ofrenda, que es
regia por las materias de que trata, y que tiene tambien esta cualidad
por el puro amor que profesa á su Reina el que escribió estas
desaliñadas páginas. Zaragoza 28 de julio de 1845.
Señora:
P. A. L. R. P. de V. M.
_Mariano Nougués Secall._
CAPÍTULO PRIMERO.
DESCRIPCION GENERAL DE LA ALJAFERÍA.
El CASTILLO DE LA ALJAFERÍA, que no puede llamarse ciudadela ni por su
posicion, ni por sus fortificaciones, se halla situado á la parte
occidental de Zaragoza á la derecha del Ebro, entre este rio y la
concurrencia de los caminos reales de Madrid y Pamplona, cuya linea
dista tan poco que puede considerarse como tangente al foso: casi al
nivel de éste y al pie del terraplen que lo forma por la fachada, se
estiende la vega hasta el Ebro que corre á distancia de ochocientas á
nuevecientas varas próximamente, y en direccion paralela. Por la
oriental dista como unas doscientas cincuenta varas de la puerta llamada
del Portillo enfilándola el baluarte ó ángulo del sud de dicha fachada.
El plano que se acompaña con el número 1.º, da una idea de su situacion
con respecto á la ciudad y su huerta, y asimismo de su figura y
proporciones, aunque no alcanza á presentar las corrientes del Ebro.
La planta actual de la ALJAFERÍA es un cuadrilátero de ciento cuarenta
varas de largo, y de ciento treinta de ancho con chaflanes ó ángulos
ochavados mas irregular de lo que aparenta, sobre cuyas bases paralelas
se levantan las fachadas de norte y sud; la primera de ciento trece
varas de longitud, y de ciento catorce la segunda; sobre la altura ó
lado perpendicular se eleva la fachada de occidente en longitud de cien
varas, y en todo el oblicuo restante apoya la fachada principal al
oriente, formando con la del sud ángulo de noventa y siete grados.
Su grande distribucion interior está iluminada y ventilada por cinco
patios descubiertos y diferentes patinejos sin simetria en su colocacion
unos respecto de otros, aunque tienen sus plantas bastante regulares.
Los tres mas espaciosos son: el primero entrando por la puerta del
principal y á las veinte y cinco varas de la misma, que es el de la
iglesia, cuadrado de diez y ocho varas de lado. Por éste y enfilando con
la puerta de poniente se comunica al 2.º, que es el del centro ó de
Santa Isabel, rectángulo de diez y ocho varas de este á oeste por
treinta y dos de norte á sud. Comunica con el 3.º, (el de poniente ó de
la maestranza,) trapécio prolongado de norte á sud de cincuenta y seis
varas de longitud proporcional por veinte y ocho de latitud ó altura.
Este gran patio da entrada á otro situado al sud, rectángulo de diez y
seis varas de longitud de este á oeste por ocho de latitud. El último se
halla comprendido entre las crugías dobles del ángulo obtuso, ó sea el
que forman las fachadas de sud y este: es un rectángulo de treinta y dos
varas de longitud de norte á sud por diez y ocho de latitud, aumentado
su lado del sud hasta veinte, y cinco varas hácia el oeste por la
escuadría que forma en su ángulo entrante á las veinte y dos varas de su
longitud, siendo esto cuanto comprende en globo la ignografía del
edificio habitable.
CAPÍTULO SEGUNDO.
_DIVERSIDAD DE SU ARQUITECTURA_
y épocas
de la misma: fortificacion &c.
En este edificio se dejan ver cuatro clases de fábrica distintas, que
denotan las principales alteraciones que ha sufrido ya por reparos, ya
por modificaciones, ya finalmente por aumentos hechos en él, llevando
cada una marcado el sello de la época en que se verificó. La mas antigua
corresponde á la dominacion sarracena y se advierte en un local que
indudablemente fué mezquita ú oratorio de sus soberanos, y en los restos
de tres arcos que se conservan en la parte del sud del patio llamado de
Santa Isabel.
A la época que medió desde que los reyes de Aragon se apoderaron de este
alcázar hasta los Reyes Católicos, debe pertenecer lo que ocupa el
cuerpo de artilleria en el patio de Santa Isabel para almacenes y las
columnas ó pilares ochavados que se hallan en el lado del norte.
Al reinado de los reyes católicos D. Fernando y Doña Isabel corresponden
la escalera de la habitacion régia, su entrada, los salones artesonados
y demás dependencias.
El resto del edificio se advierte ser del tiempo de Felipe V. en
adelante, cuyo reinado está mas espresivamente marcado en los trofeos
militares de alto relieve, que se dejan ver sobre la entrada de la parte
baja del almacen de artilleria número 4, descendiendo desde aquí hasta
la grande renovacion que fué sufriendo sucesivamente, y que se completó
en 1772[2], de cuya época son todos los ornatos del exterior, los
pabellones del lado del este, la sala de armas y los cuarteles de oeste,
norte y sud. La torre ó campanario parece ser aun mas moderna, y á la
iglesia no se le puede asignar época fija por participar de caractéres
diferentes.
Los límites de este edificio en lo antiguo debieron ser menos estensos
que en el dia, y el aumento que recibió últimamente en la renovacion de
1772 fué, segun parece, por el lado del este el fondo de los pabellones,
por el oeste, norte y sud los cuarteles de estos tres lados: y así nos
lo hace presumir con sobrado fundamento un muro de bastante espesor, que
corre generalmente por el interior en la longitud de los mencionados
cuarteles, con un torreon circular de alto en bajo del edificio en el
del norte, otro en el del oeste, otro en el del sud, y otro en el ángulo
que forma el del norte con el del oeste, quedando todos cuatro ocultos
en el interior del edificio.
[imagen: Lam. 2ª. Vista geometrica de la fachada principal de Castillo de la
Aljaferia en Zaragoza.]
Su fábrica es de ladrillo á cara vista en sus paredes exteriores, y aun
en muchas de las de adentro, aunque en lo interior se notan tambien
algunas de tierra y grava, que demuestran las diversas épocas de la
construccion de este alcázar: su arquitectura es sencillísima, pues la
decoracion general consiste en fajas perpendiculares á imitacion de
pilastras entre sus vanos, interrumpidas horizontalmente por otras
estrechas, ó sean listeles que corren todo el edificio manifestando la
division de sus pisos. Las ventanas son de una proporcion séria, y no
llevan otro adorno que un marco sencillo sin moldura alguna, á excepcion
de la fachada principal, en cuya crugía se hallan distribuidos los
pabellones de gefes y oficiales con balcones adornados de marcos con
molduras y frontispicios, cuya arquitectura puede corresponder al siglo
diez y ocho, y seguramente será en el último atendida la renovacion que
se hizo de este edificio en 1772 segun se ha manifestado, en cuyo año se
le dió la planta que hoy conserva, habiendo quedado muy poco del tiempo
de los moros y del de los reyes de Aragon. Su vista es elegante y
graciosa por la parte de la ciudad y no deja de realzarla
extraordinariamente la torre de la iglesia. La estampa número 2.º
presenta su imágen con semejanza por su frente ó fachada principal.
Su fortificacion actual seria insignificante sino le defendiese su gran
foso, pues solo consiste en sus cuatro cortinas construidas á barbeta
sobre el muro de la escarpa, que avanza del edificio cinco varas,
formando un camino cubierto y paseo que corre por todo el perímetro. Los
baluartes de los cuatro ángulos fueron destruidos en 1813 y 14: el que
dá frente al cuartel de caballeria, se voló en 1813 cuando el ejército
español sitiaba este castillo, en el que el general París habia dejado
una corta guarnicion: un comandante francés de artilleria, segun oí,
disparó un pistoletazo sobre las municiones, y saltó hecho trozos aquel
rebellin: los restantes fueron deshechos y terraplenado parte del foso
por una órden que expidió el general Wellington para que se destruyesen
los fuertes que ocuparon los franceses.
Su entrada única era antes un puente de ladrillo y en la actualidad otro
fijo de madera, que ha sido reparado por reclamacion directa al
ministerio del Excelentisimo señor general D. Manuel Breton. La cabeza
cerrada por un rastrillo se halla defendida por un rediente aspillerado
para fusileria, donde hay un cuerpo de guardia para una avanzadilla, y á
derecha é izquierda dos rastrillos en las dos rampas suaves que en
latitud de cinco varas conducen al foso.
Éste es bueno y tiene de anchura de veinte y seis á veinte y siete varas
en toda la circunferencia, excepto en la fachada principal que cuenta
unas veinte y ocho: su profundidad es de unas ocho varas próximamente:
perpendiculares la escarpa y contraescarpa; la primera de buena fábrica
de ladrillo y mamposteria, y la segunda revestida y revocada ha muy
pocos años. La construccion del foso no data sino de la época del señor
D. Felipe V que convirtió este edificio en fortaleza. De contado esta
defensa no existia en tiempo de Felipe II aun cuando existiese muro[3],
del que se encuentran vestigios, como se ha manifestado, pues cuando se
alborotó el pueblo de Zaragoza con motivo de la traslacion de Antonio
Perez desde la cárcel de manifestados al Castillo de la Aljaferia, le
pusieron fuego por todas partes, rodeándolo mas de tres mil hombres que
gritaban, que allí moririan abrasados los inquisidores.[4] Lo cierto es
que, segun me han manifestado los ingenieros, en algunas partes del
edificio se descubren vestigios de incendio, y se nota el empleo de
diversa clase de maderas que las que se usaron en su primitiva
construccion.
Mr. Mignet de la Academia francesa en la historia que ha publicado
recientemente de Antonio Perez y Felipe II no expresa la circunstancia
de que se hubiese incendiado el Castillo, refiriendo tan solo que D.
Pedro Sesé habia hecho conducir muchas carretadas de leña con el intento
de pegar fuego á la ALJAFERIA[5]. Tampoco Lupercio Leonardo de Argensola
en su informacion sobre estos sucesos hace mérito de esta
particularidad.
Por un cálculo me parece que éste edificio podra contener ó alojar unas
tres mil personas.
CAPITULO TERCERO.
Descripcion especial
de las partes de este edificio: de la antigua mezquita: de la sala de
Santa Isabel é inmediatas: inscripciones que se leen en los frisos &c.
Siguiendo la descripcion de las partes de este edificio dirémos, que el
paso que sirve de vestíbulo desde la puerta principal al primer patio
(el de la iglesia) se halla cubierto de bóveda con un platillo elíptico;
el témpano del arco toral menor que da frente á la entrada, está
adornado con las armas reales de España: á la izquierda de esta entrada
se halla situado el cuerpo de guardia del principal del Castillo, y
sobre él en el piso entresuelo al primer desembarco de la escalera que
conduce á los pabellones destinados hace algunos años para arrestos,
está el aposento del gefe ó gefes de la guardia: tiene rejas que miran
al recinto de la Ciudad y otra que dá al patio sobre la puerta del
cuerpo de guardia para comunicar á ésta las órdenes con oportunidad. A
la derecha de la entrada principal hay un patinel, á donde dan las rejas
de algunas prisiones.
PATIO DE LA IGLESIA.
Manifiesta la fábrica de este patio una construccion variada ó de
diferentes épocas, si bien todas de alguna antigüedad: la fachada sobre
el arco que da paso al patio del centro ó de Santa Isabel, aparenta ser
mas moderna, y se advierten algunas rectificaciones, particularmente en
los huecos de los balcones del real aposento, rectificaciones con las
que se han destrozado los elegantes adornos que existian anteriormente,
y de los que solo se conservan algunos fragmentos de armas y escudos.
Debajo del real aposento se halla situada una estancia de planta
octógona de 26 palmos de diámetro, y sobre sus ocho lados se elevan
otros tantos arcos formando diferentes ángulos rectilíneos á excepcion
de uno que es de forma de herradura. Todos estaban sostenidos de dos
columnas de marmol de nueve palmos de altura, de las que aun existe la
mayor parte pero mutiladas y maltratadas: el mármol blanqueado en la
actualidad segun los reconocimientos que se han hecho, parece ser de las
canteras de Alcañiz. Los entrepaños y lienzos de sus paredes están
adornados por el estilo de los de la Alhambra, con trepados y calados
arabescos de mérito y detenida egecucion: apesar de los muchos siglos
que han transcurrido y de lo que han padecido por las vicisitudes que
son consiguientes, se deja ver en ellos gusto, riqueza y hermosura á la
par que delicadeza y esmero en el trabajo. A diez y ocho palmos de
elevacion corre un techo con el que mutilaron la altura de esta
estancia, pues que sobre él continúa la misma con un friso corrido,
adornado de la misma talla, coronado de otro cuerpo mas sencillo, en el
que descansan columnitas de cuatro palmos y medio de altura, sosteniendo
arcos apuntados formados de festones semicirculares, terminando los
restos de esta mezquita á catorce palmos del mencionado piso, por el que
lo es del real aposento donde nació SANTA ISABEL.
En la parte de occidente pero con la direccion al oriente se vé un nicho
ó hueco[6] á la que presta entrada el arco de herradura cubierto con una
concha, en donde se supone que existia la pila bautismal: pero aunque
pudo colocarse en tiempo de la restauracion, parece indudable que este
era el sitio en que hacian oracion los reyes moros, pues allí estaba su
oratorio ó mezquita particular. Sabido es que los árabes miraban con la
mayor escrupulosidad el cumplimiento de la oracion llamada _salath_ ó
_namaz_ que constituia todo su oficio divino, y que la consideraban
tambien de precepto divino.[7] En esta idea me confirmó el ser una de
las condiciones de esta oracion, el que la postura del cuerpo fuese
mirando á la Meca y que cabalmente este nicho tiene su direccion al
oriente, y así mismo el que, apesar de no ser obligacion segun la ley el
ir á la mezquita, la mayor parte acostumbraban á verificarlo, por lo que
no es regular que los reyes dejasen de cumplir estrictamente con este
requisito[8]. Para el que esté instruido en los arcanos de la
antigüedad, esta asercion no puede ofrecer duda ninguna, mucho menos si
fija la vista en la lámina que se encuentra á seguida de la página 172
tomo 1.º de los _Condes de Barcelona vindicados_, obra escrita por el
Sr. D. Próspero Bofarull. La referida lámina representa el frontispicio
del Mihrab ó adoratorio interior de la mezquita de la ciudad de
Tarragona. Este monumento, dice este escritor, fué erigido en el año 960
de nuestra cuenta, es de mármol y se conserva casi íntegro en el
claustro de la Santa Iglesia metropolitana de Tarragona empotrado en la
cortina de pared del lado del poniente: que Conde refiere que Abderraman
III mandó construir este arco y colocarle por fachada del Mibrab ó
adoratorio interior de la mezquita principal de Tarragona, que segun
indicios estaba muy cerca ó en el mismo recinto que ocupa hoy su
grandiosa catedral, que principió el Santo arzobispo Olegario por los
años 1128. Este arco tiene una grande semejanza con el que se encuentra
en la mezquita del Castillo de la ALJAFERÍA, y la comparacion de
entrambos eleva á un grado incuestionable de evidencia mis
observaciones. Para mayor comprobacion y para conservar un recuerdo de
este monumento árabe, he hecho litografiar la estampa número 3.º, en la
que se encontrarán retratadas parte de las bellezas de una mezquita
desconocida casi totalmente hasta hace poco tiempo dentro y fuera de
Zaragoza.
La Iglesia se halla actualmente situada en un ángulo á la derecha de la
entrada de este patio, frente á dicho real aposento. Su planta es
proximamente cuadrada, pues la constituye un rectángulo de noventa
palmos de latitud por ochenta y cuatro de fondo, con tres naves en cruz
de veinte y seis y medio palmos. Los pilares ó machones que las dividen
son sencillos, revestidos de pilastras dóricas sin proporción, basas ni
zócalos: los capiteles corren por todos sus membretes, y sobre ellos una
peqaeña arquitrabe sirve de, imposta á las bóvedas apuntadas por arista
con una sencilla moldura en sus arcos, y en cada uno de los nueve
vértices en un floron dorado de tres palmos de diámetro se ven las
barras de Aragon.
El atrio colocado en la nave del centro y enfilado en el altar mayor
tiene una verja de madera que concluye en semicírculo. El altar mayor
situado en la nave del centro al frente de la puerta bajo el arco que
forma una modesta capilla, es un retablo de órden corintio, de
arquitectura y construcción antigua en madera dorada. En su nicho está
S. Martin titalar de esta parroquia castrense, de escultura moderna, á
caballo en trage romano, representando la acción de dividir con la
espada su manto para dárselo á un pordiosero. La figura de este es
bastante regular, y la de S. Martin seria completa, si su actitud fuese
mas animada, y en el corcel se imitase mas la arrogancia de un caballo
de batalla. A la izquierda del retablo se ve de cuerpo entero á S. Pio
V, y á la derecha al beato Benedicto X, ambas estatuas del tamaño
natural y bastante buenas.
[imagen: Lam. 3.ª Dibujo de N. Pinos. Lit. de L. Jayma Lit. Fca
Bella
REPRESENTA LA MEZQUITA DEL CASTILLO DE LA ALJAFERIA
ú oratorio de los reyes moros.]
Hay además del altar parroquial otros seis en sus respectivas capillas
por el órden siguiente. A la derecha del altar mayor, el de S. Gerónimo
de columnas pareadas salomónicas, de órden corintio: el fuste de las
columnas, la imposta del arco y el cornisamento son de mármol negro:
sus basas, capiteles y la guarnicion del arco son de piedra alabastrina.
A la izquierda del altar mayor el de Ntra. Sra. de la Correa, en un
retablo de madera dorada estilo antiguo y de órden corintio. En la nave
de la derecha y capilla del centro está SANTA ISABEL pintada al óleo en
el nicho del retablo, cuya arquitectura y estilo es como el anterior con
el aumento de una urnita que contiene el niño Jesus. El altar que sigue
es de igual construccion y arquitectura, y en su centro se venera á la
vírgen del Rosario pintada al oleo. Frente á este altar y en la nave de
la izquierda está la pila bautismal, sobre la que hay un retabillo con
un crucifijo. A los costados estan los beatos Simon de Rojas y Juan
Bautista de la Concepcion de tamaño medio natural. A continuacion de la
pila está el altar del Redentor crucificado en un retablo como los
anteriores.
A la derecha é izquierda del atrio están sobre cartelas á la altura de
seis palmos Santa Engracia y Santa Mana Magdalena, estatuas del tamaño
natural bastante regulares. En los lienzos contíguos al pórtico hay dos
grandes cuadros al oleo, mal egecutados; el de la derecha representa la
venida de Nuestra Señora del Pilar y el de la izquierda Nuestra Señora
del Rosario y Santo Domingo. En la sacristia está San Nicolás de
Tolentino con varios grupos de ángeles, de escultura mediana, en un
retablo antiguo. El pavimento de la Iglesia está embaldosado.[9]
PATIO DE SANTA ISABEL.
La obra de este patio es moderna; las paredes exteriores de la galeria
que forma su perímetro rectangular son de ladrillo sentado á cara vista,
sus ventanas rectángulas de buena proporcion. En la parte del lado del
sud aparecen restos de tres arcos que se conoce ser de los primitivos,
que formaron el contorno de este patio, y corresponden á la misma época
que la mezquita. Son de forma apuntada en ondas semicirculares,
adornados de arabescos iguales á los de la mezquita, y á uno de ellos le
sostienen dos columnas de once palmos de altura, que aunque maltratadas
y ennegrecidas, manifiestan ser de mármol de Albalate: los restos de una
de sus bases acreditan haber sido de alabastro de Escatron.
Junto á estos arcos está el almacén de artillería designado con el
número 4, que consiste en un salon de treinta varas de longitud con
nueve de anchura, y según manifiesta debió tener en su orígen sesenta y
seis palmos de elevacion, cubierto de bóvedas por arista de rosca de
ladrillo, adornadas en los areos y aristas con fustes agrupados á tres:
en el día está subdividida su elevacion total por un piso intermedio, á
la altura de treinta y dos palmos del piso terreno, y á ocho palmos
debajo del arranque de los arcos que rompen sobre ménsulas.
Tambien hay restos de esta misma fábrica con el mismo adorno y elevación
á la espalda del lado del este del mismo patio, divididos igualmente por
un piso intermedio á la misma altura, los que en el día corresponden
desde el piso intermedio para arriba, al distrito de la habitacion
regia, con divisiones que dejan porcion de los arcos á un lado y porcion
á otro.
Una de las crugias de este patio de paso al tercero, y forma un
entrepilastras de silleria delgadas y airosas. Al terminar ese tránsito
se halla á la izquierda y contigua á la entrada del tercer patio la
grande escalera, que en dos tramos componentes treinta y dos gradas,
conduce á la galería y pabellón ó sala de SANTA ISABEL. La puerta de
esta escalera concluye con un semicírculo cuyos rádios de madera forman
una reja sencilla. El pasamano, barandilla y paredes en las mesetas,
estan adornados con relieves arabescos, el techo presenta en sus
bovedillas pintados haces de flechas, é intercalada la inscripcion de
TANTO MONTA.
Al desembarco de la escalera principian á correr las galerías destinadas
en la actualidad para acuartelamiento de tropas, excepto la que
corresponde á la entrada del salón de SANTA ISABEL: en el enmaderado de
esta entrada se ve tambien pintada á trechos la inscripcion del TANTO
MONTA, y en el ángulo al frente hay indicios de una antigua puerta de
comunicacion con el interior de la servidumbre: existe todavía el remate
de esta puerta con un adorno que manifiesta una grande antigüedad, y
que es el de dos leones que sostienen un rollo de pergamino con unas
letras antiquísimas en su centro. La estampa número 5.º figura 1.ª
representa un residuo de la antigua decoracion de este palacio. En los
cuartos inmediatos se advierte todavía la montea de grandes arcos, que
tiene su arranque en la parte inferior.
Sobre el dintel de la puerta de SANTA ISABEL se halla el escudo de las
armas reales sostenido por otros dos leones: á los lados de esta puerta
dos ojos circulares equidistantes dan una mediana luz al salon.[10] Este
ofrece un aspecto magestuoso; recientemente blanqueado, y algun tanto
limpios los adornos, aunque sin restauracion de los deterioros que han
sufrido, ostenta su galeria ó tribuna pública sobre el suelo de la
cornisa, arquitrabada con inscripciones góticas que corren por los
cuatro lados del rectángulo. Las dimensiones de esta tribuna parecen
poco capaces para su objeto, aunque llenan cuanto permite los límites en
que está construida. El techo de este antiguo salon es de una decoracion
hermosa y grave, que reune la circunstancia de la solidez. En un armado
de maderas formando casetones octógonos perfectamente moldurados y en su
centro una piña dorada, así como lo están todas las molduras del salon.
En el friso se halla dos roces en relieve la inscripcion siguiente, que
en uno de sus lados no se encuentra completa por los destrozos que ha
sufrido aquel artesonado en las épocas aciagas de nuestras guerras.
_Ferdinandus Hispaniarum, Sicilæ, Sardiniæ, Corsicæ, Bx l earumque Rex,
Principum Optimus, Prudeuns, Stramus, Pius, Constans, Justus, Felix:
Elisabeth Regina Religione et animi magnitudine supra mulierum insigni,
conjuges auxiliante Christo Victoriosissimi, postliberatam amauris
Boeticam, pulso veteri feroque hoste, hoc opus constuendum curarunt
anno salutis_ MCCCCXCII.
La riqueza de estos artesonados tiene un recuerdo histórico que aumenta
la gloria de los aragoneses, por hallarse dorados, segun pretenden
nuestros historiadores, con el primer oro que se trajo de la
América.[11] El Arcediano Dormer, en su obra titulada Reyes de Aragon,
(pág. 397) al hablar de D. Fernando el Católico refiere: que solía decir
este rey «que por el gran celo que tenia de que en su reino se
conservase limpia la santa religion católica le habia dado Dios un nuevo
mundo: así pasó, continúa, que en el año 1492, en que se ganó Granada,
descubrió al fin de él Cristóbal Colon las Indias occidentales, en cuya
conquista declara el rey D. Felipe I (se entiende de Aragon, pues de
Castilla es II) en las córtes de Monzon de 1585, que concurrieron los
Aragoneses, y que deben gozar todos los puestos eclesiásticos y
seculares que se proveen en ellas: y es de notar, añade, que el primer
dinero que se libró á Colon se sacó de la tesorería de Aragon, y así
dispuso tambien el rey, que del primer oro que se trajo de las Indias,
se diese una parte á este reino, con la cual se doráron los techos y
artesones de la sala mayor del real palacio de la ALJAFERÍA.» Toda la
parte correspondiente á la sala de SANTA ISABEL, galerías antesalas y
gabinete real, está recientemente blanqueado y pintada su carpintería,
lo cual se egecutó con motivo de la visita, que se suponía haría S. M.
Doña Isabel II á este alcázar en 1844, y que por fin verificó la tarde
del 27 de julio de 1845.
No podemos al hacer esta relacion, dejar de copiar las elocuentes
palabras, que al hablar de las bellezas artísticas de este monumento, se
léen en una publicacion estimable.[12]
«Del salon de SANTA ISABEL por ejemplo, de este magnífico resto de la
grandeza del antiguo Reino de Aragon; de esa joya arqueológica, que la
heróica Zaragoza ha conservado en medio de las ruinas de sus modernos
edificios ¿qué podrémos decir que no hayamos va escrito al describir
otros muchos monumentos de la misma época de los Reyes Católicos, esto
es, del siglo XV?»
«Verdad es que el tal salon recuerda la grandeza característica de la
monarquia española, que lleva impreso el sello de la elevacion
ostentosa, que es casi proverbial en la península, y que como todos los
edificios de su tiempo parece que dá testimonio de la robustez moral que
el trono iba adquiriendo, merced á sus continuos triunfos y á espensas
del poder de una aristocracia, mas turbulenta acaso en Aragon que en
otro ninguno de los estados españoles, pero las reflexiones á que
considerado el edificio bajo ese punto de vista daria lugar,
prescindiendo de que no son para tratadas ligera é incidentalmente,
salen por otra parte de la artística esfera en que debemos encerrarnos.»
«Indicar pues la belleza del artesonado, que es uno de los buenos de
aquel buen tiempo para las artes españolas; llamar la atencion sobre la
graciosa galería que circuye el tercio superior del salon, señalar la
elegancia, y por último decir que aun en medio del abandono y desnudez
actual del salon de SANTA ISABEL, transpira, por decirlo así, como en un
varon eminente que sucumbe á los rigores de la fortuna, cierto aire de
grandeza y magestad, que la miseria no acierta á desvanecer, y que el
alma generosa contempla respetuosamente, es todo lo que en resúmen
creemos oportuno en la ocasion presente. Es así mismo múy digno de
notarse, pertenece por su estilo á lo mejor del renacimiento de las
artes, cuando en el resto de España no habia en su tiempo sino muy pocos
edificios de aquel género.» Para hacer ostensible, aunque en miniatura,
esta obra tan preciosa encerrada ahora en el recinto de un cuartel, se
acompaña la estampa que lleva el número 4.º
[imagen: Lam. 3
SALON DE SANTA ISABEL]
Saliendo de este magnífico salon, que debia ser el del trono ó de
embajadores, se encuentra á la izquierda el gabinete ó sala de SANTA
ISABEL con una alcoba, en cuya estancia se dice que nació esta reina;
tiene un balcon que cae perpendicular sobre la antigua mezquita ú
oratorio árabe que hé descrito anteriormente. Tiene esta sala por techo
un artesonado de poco relieve, pero de mucho gusto y complicacion. Se
compone de casetones, cuya figura general es un cuadrado, pero trazados
y enlazados de modo que forman dieziseiságonos separados entre sí por
los cuadrados que resultan de su enlace. En el centro se echa de menos
el escudo de las armas reales que debia existir anteriormente: en los
cuatro que corresponden á sus lados se ven dos yugos y entre ambos la
inscripcion de TANTO MONTA: en los restantes tan solo un yugo.
La antesala que comunica el salon con el gabinete de Sta. Isabel, no
tiene digno de atencion sino el techo que tambien es de casetones, en
figura de rombo con su piña en el centro y molduras tambien doradas.
Esta sala tiene así mismo un balcon que dá sobre el patio de la Iglesia.
A seguida caminando á la derecha hay otra sala cuyo techo está adornado
por el mismo estilo que los anteriores en cuyo medio hay un escudo de
armas circundado de un caseton dieziseiságono, desde el cual se
estienden las molduras formando pentágonos irregulares, pero iguales y
semejantes, alternando con cuadros que forman el conjunto de los
casetones. Desdo allí se pasa á otras estancias espaciosas con su gran
chimenea, que conservan un enmaderado particular, como lo observará
cualquiera que las visite. En el friso del artesonado de las tres salas
de afuera que acabo de describir, se halla repetido el letrero latino
que antes he trasladado literalmente.
CAPÍTULO CUARTO.
Significado del lema de la empresa
TANTO MONTA.
La repeticion misteriosa de las palabras TANTO MONTA en la pintura del
cielo de la escalera principal y en los artesonados de las salas, y el
yugo con el nudo gordiano, y los haces de flechas, muestra que ésta era
una divisa del rey católico y el recuerdo de una grande hazaña. D. Juan
de Orozco y Covarrubias en su libro de los emblemas morales[13] hace una
explicacion de esta divisa, que aunque diferente de lo que hacen otros,
no la debemos omitir. Este autor despues de hablar de las empresas que
usaron Augusto César, Pompeyo, Cayo César, Antonino, Galba, Constantino,
al tratar de las de D. Henrique IV, D. Fernando y el Emperador Carlos V
dice:»de los reyes de Castilla algunos usaron empresas, como fué el rey
D. Henrique IV la granada abierta con el mote «_agro dulce_» en que se
mostraba la condicion que han de tener los príncipes en ser agrios para
los malos, y dulces para los buenos, como se verá en el emblema que
hicimos de esto, y luego añade: el Rey Católico usó un tiempo una
empresa del ayunque y del martillo, y de ella no hay memoria, ni aun era
tan propia á tan gran príncipe, y la que escogió despues y se publicó,
fué admirable en las saetas y el yugo con la letra TANTO MONTA, en que
no se tuvo cuenta con lo del nudo gordiano, y el dicho de Alejandro
TANTO MONTA cortar como desatar: y quiso decir que por fuerza
sugetándolos con las armas, como son las saetas, ó rindiéndose ellos y
sugetándose al yugo los que eran enemigos y rebeldes, habian de ser
suyos, y esto es lo que tanto monta de grado ó de fuerza: y así sucedió
en la empresa que tomó á pechos de conquistar el reino de Granada, que
vencidos del poder de las armas vinieron al yugo, y se entregó la ciudad
al principio del año 1492.» Para que se vea la divisa del TANTO MONTA en
su forma primitiva, se acompaña una copia sacada de un libro
antiquísimo[14]. Estampa núm 5.º figura 2.ª[15]
[imagen: Lam. 5ª. fig. 1 y fig. 2.]
CAPITULO QUINTO.
Descripciones que hacen de este edificio nuestros escritores antiguos, y
algunas noticias curiosas sobre su distribucion interior.
Es verdaderamente doloroso, que nuestros escritores no se hayan ocupado
como debieran en describir este monumento. Quien da algunas noticias,
pero muy vagas y generales, es el P. F. Diego Murillo[16] que escribió
sobre las excelencias de Zaragoza, y asistió como religioso de S.
Francisco al entierro del Justicia de Aragon D. Juan de Lanuza,
decapitado en 20 de diciembre de 1591, pues al hablar de la ALJAFERÍA
dice tan solo «que es palacio real, alcázar y casa de placer, que fué de
los reyes moros, fundada por el Rey Abenalfage, que fué el 4.º de los
que reinaron en Zaragoza, cerca de los años del señor 864. Es un
edificio grandioso, cercado de muchas torres,[17] que ahora muchas de
ellas sirven de cárceles para los delincuentes. Aposentáronse despues en
ella muchos reyes cristianos, y el Rey Católico hizo en ella muchas
cuadras y aposentos con sus escudos de armas, y empresa de las coyundas
y lazos con el TANTO MONTA: todo muy bien labrado y dorado con otras
muchas molduras, y sobre todo, hizo una hermosísima sala que llaman sala
dorada, porque toda la techumbre de ella, demás de estar labrada á las
mil maravillas, parece un puro oro finísimo. Demás de esto, todas estas
cuadras y sala tienen unos frisos que les sirven de adorno, con un
letrero de oro en campo azul, en que se hace memoria de los Reyes
Católicos sus fundadores. Tiene tambien muchos aposentos y salas que aun
perseveran desde el tiempo de los reyes moros, y en especial una sala
baja que llaman la sala de los mármoles, que para el verano es
fresquísima. Las vistas de este palacio son en sumo grado
apacibilísimas, porque participan de todo lo que puede desear la vista,
en razon de diferencias de visos, como son agua, arboledas, montes,
huertas, casas de placer y otras cosas semejantes.»
Esta descripcion es demasiado vaga, y no nos presenta datos para
congeturar cuál era la construccion antigua de este palacio, en el que
vemos mezclada y eslabonada la obra antigua con otras de diferentes
épocas. A pesar de mis continuas investigaciones, no he podido
descubrir, dónde se hallaba la sala de los mármoles, y solo conceptúo
que haya podido estar en donde ahora se halla un calabozo colocado en el
patio de SANTA ISABEL, sobre cuya reja que quizás sería antes puerta, se
vé el escudo de las armas de los Reyes Católicos, en las cuales se
encuentra tambien una granada, prueba clara de que la reparacion de este
edificio se completó despues de aquella conquista.
Hasta el erúdito y curiosísimo D. Antonio Ponz en sus viages, al paso
que en otros obgetos se detuvo con minuciosidad, del castillo de la
ALJAFERÍA habló ligeramente.[18] Todo cuanto dice, se reduce á lo
siguiente.--«No es para omitir la antigua fábrica del castillo ó
fortaleza que hay fuera de los muros de esta ciudad, que llaman la
ALJAFERÍA. Se conservan en él varias salas del tiempo de los reyes de
Aragon, entre las cuales es muy particular la mas grande por sus labores
de oro y azul, anditos y techumbre, destinada como es de creer para
celebrar funciones. La capilla es de buena planta y de tres naves donde
dicen que se bautizó SANTA ISABEL. Cuando se efectuó aquel malogrado
casamiento de Doña Catalina de Aragon, hermana de Fernando el Católico,
con Henrique VIII de Inglaterra, le llevó entre otros dones, porcion de
armas, particularmente espadas de grande estimacion entonces, con la
marca de la osa y el perrillo, y con el nombre de Andrés Ferrara
célebre artífice de Zaragoza. «Con tal ligereza habló este instruido
viagero del alcázar de la ALJAFERÍA, no parándose á describir ni la
mezquita, ni otros obgetos que eran dignos de una mencion
particularísima; sin duda ó porque recorrió rápidamente aquella
fortaleza, ó porque no le llamaría la atencion algun curioso del país.
Mr. Alejandro Laborde en su itinerario descriptivo de España[19] no dá
tampoco sino noticias generales alabando la cantidad, variedad y belleza
de la pintura, dorado, y adornos del salon.