el corazón hecho trizas, fué caminando sin comer y sin beber. Y al
terminarse el día estaba muerto de cansancio. Así llegó á una aldea, y
entró en la mezquita, cayendo extenuado sobre una esterilla, apoyado
contra la pared. Y allí permaneció sin sentido, palpitándole
desordenadamente el corazón y sin fuerzas para hacer un movimiento ni
pedir nada. Los vecinos del pueblo que fueron á orar á la mezquita por
la mañana lo vieron tendido y exánime. Y comprendiendo que tendría
hambre y sed, le llevaron un tarro de miel y dos panes, y le obligaron á
comer y beber. Después le dieron para que se vistiera una camisa sin
mangas, muy remendada y llena de piojos. Y le preguntaron: «¿Quién eres,
¡oh forastero! y de dónde vienes?» Y Ghanem abrió los ojos, pero no pudo
articular palabra, no haciendo más que llorar. Y los otros estuvieron
allí algún tiempo, pero acabaron por irse cada cual á sus quehaceres.
Las privaciones y el dolor hicieron que Ghanem cayera enfermo, y siguió
echado sobre la esterilla de la mezquita durante un mes, y se debilitó
su cuerpo, y cambió de color, y le devoraban las pulgas. Al verle
reducido á tan mísero estado, los fieles de la mezquita se concertaron
un día para llevarlo al hospital de Bagdad, que era el más próximo. Y
fueron á buscar á un camellero, y le hablaron así: «Colocarás á este
joven en tu camello, lo llevarás á Bagdad y lo dejarás á la puerta del
hospital. Y seguramente el cambio de aires y los cuidados del hospital
acabarán por curarle del todo. Y vendrás después á que te paguemos lo
que se te deba por el viaje y por el camello.» Y el camellero dijo:
«Escucho y obedezco.» Y ayudándole los demás, cogió á Ghanem y la
esterilla en que estaba echado y lo colocó sobre el camello, sujetándole
bien para que no se cayese.
Y cuando iban á marchar, lloraba Ghanem sus desdichas, y entonces se
aproximaron dos mujeres miserablemente vestidas que estaban entre la
muchedumbre. Y al ver al enfermo, exclamaron: «¡Cuánto se parece á
nuestro hijo Ghanem! Pero no es posible que sea este joven reducido á
su sombra.» Y aquellas dos mujeres, que estaban cubiertas de polvo y
acababan de llegar al pueblo, se pusieron á llorar pensando en Ghanem,
pues eran su madre y su hermana Fetnah, que habían huído de Damasco y
seguían ahora su camino hacia Bagdad.
En cuanto al camellero, no tardó en montar en el burro, y cogiendo al
camello del ronzal, se encaminó hacia Bagdad. Y en cuanto llegó, se fué
al hospital, bajó á Ghanem del camello, y como era muy temprano y el
hospital no estaba abierto todavía, lo dejó en la escalera y se volvió
al pueblo.
Y allí permaneció Ghanem hasta que los vecinos salieron de sus casas. Y
al verle echado en la esterilla y reducido al estado de sombra,
empezaron á hacer mil suposiciones. Y mientras tanto, pasó uno de los
jeiques entre los principales jeiques del zoco. Apartó la muchedumbre,
se acercó al enfermo, y dijo: «¡Por Alah! Si este joven entra en el
hospital, lo veo perdido por falta de cuidados. Lo voy á llevar á mi
casa, y Alah me premiará en su Jardín de las Delicias.» Mandó, pues, á
sus esclavos que cogieran al joven y lo llevasen á su casa, y él los
acompañó. Y apenas llegaron, le preparó una buena cama, con magníficos
colchones y una almohada muy limpia. Y luego llamó á su esposa, y le
dijo: «He aquí un huésped que nos envía Alah. Lo vas á asistir con mucho
cuidado.» Y ella respondió: «Le pondré sobre mi cabeza y mis ojos.» Y se
arremangó, mandó calentar agua en el caldero grande, le lavó los pies,
las manos y todo el cuerpo. Le vistió con ropas de su esposo, le llevó
un vaso de sorbete y le roció la cara con agua de rosas. Entonces Ghanem
empezó á respirar mejor y á recuperar las fuerzas poco á poco. Y con las
fuerzas le acudió el recuerdo de su pasado y de su amiga Kuat Al-Kulub.
Esto en cuanto á Ghanem ben-Ayub El-Motim El-Masslub.
En cuanto á Kuat Al-Kulub, el califa se encolerizó tanto contra ella...
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
mañana, é interrumpió discretamente su relato.
[Illustration]
_PERO CUANDO LLEGÓ LA 42.ª NOCHE_
Ella dijo:
He llegado á saber, ¡oh rey afortunado! que cuando el califa se
encolerizó tanto contra Kuat Al-Kulub y la mandó encerrar en un cuarto
oscuro bajo la vigilancia de una vieja, la favorita permaneció allí
ochenta días, sin comunicarse con nadie. Y el califa la había olvidado
por completo, cuando un día entre los días, al pasar cerca de donde
estaba Kuat Al-Kulub, le oyó cantar tristemente algunos versos. Y oyó
también que decía lo siguiente: «¡Qué alma tan hermosa la tuya, ¡oh
Ghanem ben-Ayub! y qué corazón tan generoso! Fuiste noble para aquel que
te oprimió. Respetaste la mujer de aquel que había de arrebatar las
mujeres de tu casa. Salvaste del oprobio á la mujer de aquel que derramó
la vergüenza sobre los tuyos y sobre ti. Pero ya llegará el día en que
tú y el califa os veáis ante el Único Juez, el Único Justo, y saldrás
victorioso de tu opresor, con la ayuda de Alah y con los ángeles por
testigos.»
Al oir el califa estas palabras, comprendió lo que significaban estas
quejas, sobre todo cuando nadie podía oirlas. Y se convenció de cuán
injusto había sido con ella y con Ghanem. Se apresuró, pues, á volver á
palacio, y encargó al jefe de los eunucos que fuese á buscar á Kuat
Al-Kulub. Y Kuat Al-Kulub se presentó entre sus manos, y permaneció con
la cabeza inclinada, arrasados los ojos en lágrimas y el corazón muy
triste. Y el califa dijo: «¡Oh Kuat Al-Kulub! he oído que te dolías de
mi injusticia. Has afirmado que obré mal con quien obró bien conmigo.
¿Quién ha respetado á mis mujeres mientras que yo perseguía á las suyas?
¿Quién ha protegido á mis mujeres mientras que yo deshonraba á las
suyas?» Y Kuat Al-Kulub contestó: «Es Ghanem ben-Ayub El-Motim
El-Masslub. Te juro, ¡oh mi señor! por tus mercedes y tus beneficios,
que nunca intentó forzarme Ghanem, ni cometió conmigo nada que merezca
censura. No hallarías en él ni el impudor ni la brutalidad.» Y
convencido el califa, disipadas todas sus sospechas, dijo: «¡Qué
desventura la de este error, oh Kuat Al-Kulub! ¡Verdaderamente, no hay
sabiduría ni poder más que en Alah el Altísimo y el Omnisciente! Pídeme
lo que quieras y satisfaré todos tus deseos.» Y Kuat Al-Kulub dijo: «¡Oh
Emir de los Creyentes! si me lo permites, te pediré á Ghanem ben-Ayub.»
Y el califa, á pesar de todo el amor que aún le inspiraba su favorita,
le dijo: «Así se hará, si Alah lo quiere. Te lo prometo con toda la
generosidad de un corazón que nunca se vuelve atrás de lo que ha
ofrecido. Será colmado de honores.» Y Kuat Al-Kulub prosiguió: «¡Oh Emir
de los Creyentes! te pido que cuando vuelva Ghanem le hagas don de mi
persona, para ser su esposa.» Y el califa dijo: «Cuando vuelva Ghanem te
concederé lo que pides, y serás su esposa y propiedad suya.» Y contestó
Kuat Al-Kulub: «¡Oh Emir de los Creyentes! nadie sabe lo que ha sido de
Ghanem, pues el mismo sultán de Damasco te ha dicho que ignoraba su
paradero. Concédeme que lo pueda buscar yo, con la esperanza de que Alah
me permitirá encontrarle.» Y el califa dijo: «Te autorizo para que hagas
lo que te parezca.»
Y Kuat Al-Kulub, con el pecho dilatado de alegría y regocijado el
corazón, se apresuró á salir de palacio, habiéndose provisto de mil
dinares de oro.
Y recorrió aquel primer día toda la ciudad, visitando á los jeiques de
los barrios y á los jefes de las calles. Pero les interrogó sin
conseguir ningún resultado.
El segundo día fué al zoco de los mercaderes, y recorrió las tiendas, y
fué á ver al jeique, á quien entregó una gran cantidad de dinares para
que los repartiese entre los forasteros pobres.
El tercer día se proveyó de otros mil dinares, y visitó el zoco de los
orífices y de los joyeros. Y se encontró con el jeique entre los
principales jeiques, á quien entregó otra cantidad de oro para que lo
repartiese entre los forasteros pobres. Y el jeique le dijo: «¡Oh mi
señora! precisamente tengo recogido en mi casa á un joven forastero y
enfermo, cuyo nombre ignoro, pero debe ser hijo de algún mercader muy
rico y de noble prosapia. Porque aunque está como una sombra, es un
joven de hermoso rostro, dotado de todas las cualidades y de todas las
perfecciones. Indudablemente debe estar en tal situación por grandes
deudas ó por algún amor desgraciado.» Al oirlo Kuat Al-Kulub, sintió que
el corazón le palpitaba violentamente y que las entrañas se le
estremecían. Y dijo al jeique: «¡Oh jeique! Ya que no puedes abandonar
el zoco, haz que alguien me acompañe á tu casa.» Y el jeique dijo:
«Sobre mi cabeza y sobre mis ojos.» Y llamó á un niño y le dijo: «¡Oh
Felfel! lleva á esta señora á casa.» Y Felfel echó á andar delante de
Kuat Al-Kulub, y la llevó á casa del jeique, donde estaba el forastero
enfermo.
Cuando Kuat Al-Kulub entró en la casa, saludó á la esposa del jeique. Y
la esposa del jeique la conoció, pues conocía á todas las damas nobles
de Bagdad, á quienes solía visitar. Y se levantó y besó la tierra entre
sus manos. Entonces Kuat Al-Kulub, después de los saludos, le dijo:
«Buena madre, ¿puedes decirme dónde se encuentra el joven forastero que
habéis recogido en vuestra casa?» Y la esposa del jeique se echó á
llorar y señaló una cama que allí había. Y dijo: «Ahí le tienes. Debe
ser un hombre de noble estirpe, según indica su aspecto.» Pero Kuat
Al-Kulub ya estaba junto al forastero, y le miró con atención. Y vió un
mancebo débil y enflaquecido, semejante á una sombra, y no se le figuró
ni por un instante que fuese Ghanem, pero de todos modos le inspiró una
gran compasión. Y se echó á llorar, y dijo: «¡Oh, qué desgraciados son
los forasteros, aunque sean emires en su tierra!» Y entregó mil dinares
de oro á la mujer del jeique, encargándole que no escatimase nada para
cuidar del enfermo. En seguida, con sus propias manos, le dió los
medicamentos, y cuando hubo pasado más de una hora á su cabecera, deseó
la paz á la esposa del jeique, montó de nuevo en su mula y regresó á
palacio.
Y todos los días iba á distintos zocos, en continuas investigaciones,
hasta que un día la fué á buscar el jeique, y le dijo: «¡Oh mi señora!
como me has encargado que te presente todos los extranjeros de paso por
Bagdad, vengo á poner en tus manos generosas á dos mujeres, casada la
una y soltera la otra. Y ambas son de categoría, pues así lo dan á
entender su cara y su continente, pero van muy mal vestidas, y cada una
lleva una alforja á cuestas, como los mendigos. Sus ojos están llenos de
lágrimas. Y he aquí que te las traigo, porque sólo tú, ¡oh soberana de
los beneficios! sabrás consolarlas y fortalecerlas, evitándoles el
oprobio de las preguntas impertinentes, pues no deben ser sometidas á
tales indiscreciones. Y espero que, gracias al bien que les hagamos,
Alah nos reservará un puesto en el Jardín de las Delicias el día de la
Recompensa.» Kuat Al-Kulub contestó: «¡Por Alah! que me inspiras un
ardiente deseo de verlas. ¿Dónde están?» Entonces el jeique salió á
buscarlas, y las puso en presencia de Kuat Al-Kulub.
Al ver la hermosura de Fetnah y la nobleza que se adornaba en su madre,
y ambas cubiertas de harapos, Kuat Al-Kulub se puso á llorar, y dijo:
«¡Por Alah! Son mujeres de noble cuna. Veo en su rostro que han nacido
entre honores y riqueza.» Y el jeique exclamó: «¡Verdad dices, oh mi
señora! La desgracia debe de haber caído sobre su casa. Les habrá
perseguido la tiranía, arrebatándoles sus bienes. Ayudémoslas, para
merecer las gracias de Alah el Misericordioso.» Y la madre y la hija
prorrumpieron en llanto, y se acordaron de Ghanem ben-Ayub. Y al verlas
llorar, Kuat Al-Kulub lloró con ellas. Y entonces la madre de Ghanem
dijo: «¡Oh mi señora, llena de generosidad! ¡Plegue á Alah que podamos
encontrar á quien buscamos con el corazón dolorido! ¡El que buscamos es
el hijo de nuestras entrañas, la llama de nuestro corazón, á nuestro
hijo Ghanem ben-Ayub El-Motim El-Masslub!»
Al oír este nombre, lanzó un gran grito Kuat Al-Kulub, pues acababa de
comprender que tenía delante á la madre y á la hermana de Ghanem. Y cayó
sin sentido. Cuando volvió en sí se echó llorando en sus brazos, y les
dijo: «¡Tened esperanza en Alah y en mí, ¡oh mis hermanas! pues este día
será el primero de vuestra dicha y el último de vuestras desventuras!
¡Salid de vuestra aflicción!»
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
mañana, y se calló discretamente.
[Illustration]
_PERO CUANDO LLEGÓ LA 43.ª NOCHE_
Ella dijo:
He llegado á saber, ¡oh rey afortunado! que después que Kuat Al-Kulub
dijo á la madre y á la hermana de Ghanem: «¡Salid de vuestra
aflicción!», se dirigió al jeique, le dió mil dinares de oro y le dijo:
«¡Oh jeique! Ahora irás con ellas á tu casa y dirás á tu esposa que las
lleve al hammam, y les dé hermosos trajes, y las trate con toda
consideración, sin escatimar nada para su bienestar.»
Al día siguiente, Kuat Al-Kulub fué á casa del jeique á cerciorarse por
sí misma de que todo se había ejecutado según sus instrucciones. Y
apenas hubo entrado, salió á su encuentro la esposa del jeique, y le
besó las manos y le dió las gracias por su generosidad. Después llamó á
la madre y á la hermana de Ghanem, que habían ido al hammam y habían
salido de él completamente transformadas, con los rostros radiantes de
hermosura y nobleza. Y Kuat Al-Kulub estuvo hablando con ellas durante
una hora, y después pidió á la mujer del jeique noticias del enfermo. Y
la esposa del jeique respondió: «Sigue en el mismo estado.» Entonces
dijo Kuat Al-Kulub: «Vamos todas á verle y á tratar de animarle.» Y
acompañada de las dos mujeres, que aún no lo habían visto, entró en la
sala donde estaba el enfermo. Y todas le miraron con ternura y lástima,
y se sentaron en torno de él. Pero durante la conversación se pronunció
el nombre de Kuat Al-Kulub. Y apenas lo oyó el joven, se le coloreó el
rostro y le pareció que recobraba el alma. Levantó la cabeza con los
ojos llenos de vida, y exclamó: «¿Dónde estás, ¡oh Kuat Al-Kulub!?»
Y cuando Kuat oyó que la llamaban por su nombre, conoció la voz de
Ghanem, é inclinándose hacia él, le dijo: «¿Eres tú, querido mío?» Y él
contestó: «¡Sí, soy Ghanem!» Y al oirlo, la joven cayó desmayada. Y la
madre y la hermana de Ghanem dieron un grito y cayeron desmayadas
también. Al cabo de un rato acabaron por volver en sí, y se arrojaron
en brazos de Ghanem. Y sólo se oyeron besos, llantos y exclamaciones de
alegría.
Y Kuat Al-Kulub dijo: «¡Gloria á Alah por haber permitido que nos
reunamos todos!» Y les contó cuanto le había pasado, y añadió: «El
califa, además de protegerte, te regala mi persona.» Estas palabras
llevaron al límite de la felicidad á Ghanem, que no cesaba de besar las
manos de Kuat Al-Kulub, mientras ella le besaba los ojos. Y Kuat les
dijo: «Aguardadme.» Y marchó á palacio, abrió el cajón donde tenía sus
cosas, sacó de él muchos dinares, y se fué al zoco para entregárselos al
jeique, encargándole que comprase cuatro trajes completos para cada uno,
y veinte pañuelos, y diez cinturones. Y volvió á la casa, y los llevó á
todos al hammam. Y les preparó pollos, carne asada y buen vino. Y
durante tres días les dió de comer y beber en su presencia. Y notaron
que recuperaban la vida y les volvía el alma al cuerpo. Los llevó otra
vez al hammam, les hizo mudarse de ropa, y los dejó en casa del jeique.
Entonces se presentó al califa, se inclinó hasta el suelo, y le enteró
del regreso de Ghanem, así como el de su madre y su hermana. Y el califa
llamó á Giafar, y le dijo: «¡Ve en busca de Ghanem ben-Ayub!» Y Giafar
marchó á casa del jeique; pero ya le había precedido Kuat Al-Kulub, que
dijo á Ghanem: «¡Oh querido mío! Va á llegar Giafar para llevarte á
presencia del califa. Ahora hay que demostrar la elocuencia de tu
lenguaje, la firmeza de tu corazón y la pureza de tus palabras.»
Después le vistió con el mejor de los trajes que habían comprado en el
zoco, le dió muchos dinares, y le dijo: «No dejes de tirar puñados de
oro al llegar á palacio, cuando pases por entre las filas de los eunucos
y servidores.»
Y cuando llegó Giafar montado en su mula, Ghanem se apresuró á salir á
su encuentro, le deseó la paz y besó la tierra entre sus manos. Y ya era
otra vez el gallardo mozo de otros tiempos, de rostro glorioso y
atractivo continente. Entonces Giafar le rogó que lo acompañase, y lo
presentó al califa. Y Ghanem vió al Emir de los Creyentes rodeado de sus
visires, chambelanes, vicarios y jefes de sus ejércitos. Y Ghanem se
detuvo ante el califa, miró un momento al suelo, levantó en seguida la
frente, é improvisó estas estrofas:
_¡Oh rey del tiempo! ¡Una mirada bondadosa se ha dirigido á la
tierra y la ha fecundado! ¡Nosotros somos los hijos de su
fecundidad feliz en tu reinado de gloria!_
_¡Los sultanes y los emires se te prosternan, arrastrando las
barbas por el polvo, y como homenaje á tu grandeza, te ofrecen sus
coronas de pedrería!_
_¡La tierra no es bastante vasta ni el planeta bastante ancho para
la formidable masa de tus ejércitos! ¡Oh rey del tiempo! ¡Clava tus
tiendas en las tierras planetarias del espacio que gira!_
_¡Y que las estrellas dóciles y los astros numerosos se sumen á tu
triunfo y acompañen á tu séquito!_
_¡Que el día de tu justicia ilumine al mundo! ¡Que acabe con las
fechorías de los malhechores y recompense las acciones puras de tus
fieles!_
El califa quedó encantado con la elocuencia y hermosura de los versos,
su buen ritmo y la pureza de su lenguaje.
En este momento de su narración, Schahrazada vió que aparecía la
mañana, y discreta como siempre, interrumpió su relato.
[Illustration]
_PERO CUANDO LLEGÓ LA 44.ª NOCHE_
Ella dijo:
He llegado á saber, ¡oh rey afortunado! que el califa Harún Al-Rachid,
encantado por la elocuencia de Ghanem, le hizo acercarse á su trono. Y
Ghanem se acercó al trono, y el califa le dijo: «Refiéreme toda tu
historia, sin ocultarme nada de la verdad.» Entonces Ghanem se sentó, y
contó al califa toda su historia, desdo el principio hasta el fin; pero
nada se adelantaría con repetirla. Y el califa quedó completamente
convencido de la inocencia de Ghanem y de la pureza de sus intenciones,
sobre todo al saber cómo había respetado las palabras bordadas en el
calzón de la favorita, y le dijo: «Te ruego que libres á mi conciencia
de la injusticia cometida contigo.» Y Ghanem le contestó: «¡Estás libre
de ella, ¡oh Emir de los Creyentes! pues cuanto pertenece al esclavo es
propiedad del señor!»
Y el califa, complacidísimo, elevó á Ghanem á los más altos cargos del
reino, le dió un palacio, y muchas riquezas, y muchos esclavos. Ghanem
se apresuró á instalar en su nuevo palacio á su madre, y á su hermana
Fetnah, y á su amiga Kuat Al-Kulub. Y el califa, al saber que Ghanem
tenía una hermana maravillosa y virgen todavía, se la pidió á Ghanem. Y
Ghanem contestó: «Es tu servidora, y yo soy tu esclavo.» Entonces el
califa le expresó su agradecimiento, y le dió cien mil dinares de oro. Y
después llamó al kadí y á los testigos para redactar su contrato con
Fetnah. Y el mismo día y á la misma hora entraron el califa y Ghanem en
los aposentos de sus respectivas mujeres. Y Fetnah fué para el califa, y
Kuat Al-Kulub para Ghanem ben-Ayub El-Motim El-Masslub.
El califa, al despertarse por la mañana, se halló tan satisfecho de la
noche que acababa de pasar en brazos de la virgen Fetnah, que mandó
llamar á los escribas de mejor letra para que escribiesen la historia de
Ghanem desde el principio hasta el fin, y la encerró en el armario de
los papeles, á fin de que pudiera servir de lección á las generaciones
futuras, y fuera asombro y delicia de los sabios que se dedicasen á
leerla con respeto y admirar la obra de Aquel que creó el día y la
noche.
«Pero no creas, ¡oh rey de los siglos!--prosiguió Schahrazada
dirigiéndose al rey Schahriar--que esta historia sea más agradable ni
más sorprendente que la historia guerrera y heroica de Omar Al-Nemán y
sus hijos Scharkán y El-Makán.» Y el rey Schariar dijo: «Ciertamente,
puedes contar esa historia que no conozco.»
[Illustration]
[Illustration]
ÍNDICE
_Páginas_
HISTORIA DEL JOROBADO... (CONTINUACIÓN) 7-59
_Historia de Bacbac_ 7-13
_Historia de El-Kuz_ 14-21
_Historia de El-Aschar_ 22-38
_Historia de Schakalik_ 39-59
HISTORIA DE DULCE-AMIGA 61-154
Empieza á mediados de la 32.ª noche y termina á fines de
la 36.ª
HISTORIA DE GHANEM BEN-AYUB Y DE SU HERMANA FETNAH 155-219
Empieza á fines de la 36.ª noche y termina durante la 41.ª
Tiene tres cuentos intercalados:
HISTORIA DEL NEGRO SAUAB, PRIMER EUNUCO SUDANÉS. 163-166
HISTORIA DEL NEGRO KAFUR, SEGUNDO EUNUCO SUDANÉS. 167-176
HISTORIA DEL NEGRO BAKHITA, TERCER EUNUCO SUDANÉS. 177-181
[Illustration]
* * * * *
EDITORIAL PROMETEO.--VALENCIA
OBRAS DE V. BLASCO IBAÑEZ, director literario de esta
Editorial.--NOVELAS: Arroz y tartana. Flor de Mayo. La Barraca. Entre
naranjos. Sónnica la cortesana. Cañas y barro. La Catedral. El Intruso.
La Bodega. La Horda. La maja desnuda. Sangre y arena. Los muertos
mandan. Luna Benamor. Los argonautas (2 tomos). Los cuatro jinetes del
Apocalipsis. Mare nostrum. Los enemigos de la mujer. El préstamo de la
difunta. El paraíso de las mujeres. La tierra de todos. La reina
Calafia. Novelas de la Costa Azul. _5 pesetas volumen._--CUENTOS: La
Condenada. Cuentos valencianos. _5 ptas. vol._--VIAJES: En el país del
arte. Oriente. La vuelta al mundo, de un novelista (3 t.) _5 ptas.
vol._--ARTÍCULOS: El militarismo mejicano. _5 ptas._
El Papa del mar (novela). _5 pesetas._
HISTORIA DE LA GUERRA EUROPEA DE 1914, por V. BLASCO IBÁÑEZ. Ilustrada
con millares de grabados y láminas.--Nueve tomos lujosamente
encuadernados.--Precio de cada tomo, _25 ptas._
NOVÍSIMA HISTORIA UNIVERSAL, dirigida por LAVISSE & RAMBAUD. Traducción
de V. BLASCO IBÁÑEZ.--Escrita por individuos del Instituto de Francia,
dirigida á partir del siglo IV por ERNESTO LAVISSE, de la Academia
Francesa, y ALFREDO RAMBAUD, del Instituto de Francia, profesores de la
Universidad de París.--Más de 20.000 retratos, cuadros, armas, monedas,
monumentos, etc. Historia gráfica del Arte. Historia del traje en
numerosas láminas de colores. Mapas, planos, etc.--Se han publicado los
tomos I al XIV. En prensa el XV.--Precio de cada tomo, _10 pesetas_
lujosamente encuadernado en tela.
NOVÍSIMA GEOGRAFÍA UNIVERSAL, por ONÉSIMO y ELÍSEO RECLÚS. Traducción de
V. BLASCO IBÁÑEZ.--Seis volúmenes en 4.º, con más de 1.000 grabados.
Numerosos mapas.--_7’50 ptas._ el tomo encuadernado en tela.
LA NOVELA LITERARIA.--Amplia y selecta colección dirigida por Blasco
Ibáñez, que cuenta con el apoyo de los novelistas de todos los países
para esta obra de difusión literaria. Todos los volúmenes llevan un
estudio biográfico del autor de la obra escrito por Blasco
Ibáñez.--Novelas de Paul Adam, Barbusse, Bazin, Bourges, Bourget,
Duvernois, Frapié, Harry, Hermant, Huysmans, Jaloux, Lavedan, Louys,
Margueritte, Miomandre, Regnier, Rosny, Tinayre y otros muchos maestros
de la novela contemporánea.--_4 ptas. vol._
BIBLIOTECA CLASICA.--HOMERO: _Ilíada_. 2 t. _Odisea._ 2 t.--ESQUILO:
_Tragedias_. 1 t.--SÓFOCLES: _Tragedias_. 2 t.--HESIODO. 1
t.--EURÍPIDES: _Obras completas_. 4 t.--TEÓCRITO. 1 t.--Traducciones
nuevas del griego por el gran poeta francés Leconte de
Lisle.--ARISTÓFANES: _Comedias_. 3 t.--JENOFONTE: _La vida y las
doctrinas de Sócrates_. 1 t.--ARISTÓTELES: _La política_. 1 t.--PLAUTO:
_Comedias_. 3 t.--FEDRO: _Fábulas_. SYRO: _Sentencias_. 1 t.--CICERÓN:
_La República_.--_Las paradojas._ 1 t.--_Las leyes._--_La vejez._--_La
amistad._ 1 t.--_La canción de Roldán_. 1 t.--VALERIO MÁXIMO: _Hechos y
dichos memorables_. 1 t.--HORACIO: _Sátiras_. 1 t.--QUEVEDO: _Obras
satíricas_. 1 t.--CERVANTES: _Teatro selecto_. 1 t.--VIDA DE CERVANTES,
por su primer biógrafo Mayáns y Siscar. 1 t.--LOPE DE VEGA: _Novelas_. 1
t.--_Comedias._ 1 t.--GUILLEM DE CASTRO: _Teatro_. 1 t.--CALDERÓN:
_Teatro_. 2 t.--MORETO: _Comedias_. 1 t.--TIMONEDA: _El
patrañuelo_.--_El sobremesa y alivio de caminantes._ 1 t.--LOPE DE
RUEDA: _Teatro selecto_.--_Comedias y pasos._ 1 t.--ROJAS ZORRILLA:
_Comedias_. 1 t.--RUIZ DE ALARCÓN: _Teatro_. 1 t.--TIRSO DE MOLINA:
_Teatro_. 1 t.--_2 pesetas volumen._
SHAKESPEARE: _Obras completas_.--No existía traducción española de las
obras completas de este dramaturgo genial, el más grande del mundo.--12
t. á _2 ptas._ en rústica.