La antigüedad, madre del olvido, por quien han perecido claros hechos
y memorias ilustres, entre otras que nos dejó confusas, ha sido
el origen[568] de los almugávares; pero según lo que yo he podido
averiguar, fué de aquellas naciones bárbaras que destruyeron el
imperio y nombre de los romanos en España, y fundaron el suyo, que
largo tiempo conservaron con esplendor y gloria de grande majestad,
hasta que los sarracenos en menos de dos años le oprimieron, y
forzaron a las reliquias deste universal incendio que[569] entre
lo más áspero de los montes buscasen su defensa, donde las fieras
muertas por su mano les dieron comida y vestido.
Pero luego su antiguo valor y esfuerzo, que el regalo y delicias
tenían sepultado, con el trabajo y fatiga se restauró[570], y
les hizo dejar las selvas y bosques, y convertir sus armas contra
moros[571], ocupadas antes en dar muerte a fieras. Con la larga
costumbre de ir divagando, nunca edificaron casas ni fundaron
posesiones; en la campaña y en las fronteras de enemigos tenían
su habitación y el sustento de sus personas y familias: despojos
de sarracenos, en cuyo daño perpetuamente sacrificaban las vidas,
sin otra arte ni oficio más que servir pagados en la guerra, y
cuando faltaban las que sus reyes hacían, con cabezas y caudillos
particulares, corrían las fronteras; de donde vinieron a llamar los
antiguos el ir a las correrías, _ir en almugavería_.
Llevaban consigo hijos y mujeres, testigos de su gloria o afrenta;
y como los alemanes en todos tiempos lo han usado, el vestido de
pieles de fieras, abarcas y antiparas de lo mismo. Las armas: una
red de hierro en la cabeza a modo de casco, una espada y un chuzo
algo menor de lo que se usa hoy en las compañías de arcabuceros. Pero
la mayor parte llevaban tres o cuatro dardos arrojadizos; era tanta
la presteza y violencia con que los despedían de sus manos, que
atravesaban hombres y caballos armados; cosa al parecer dudosa, si
Desclot y Muntaner[572] no lo refirieran, autores graves de nuestras
historias, adonde largamente se trata de sus hechos, que pueden
igualar con los muy celebrados de romanos y griegos.
Carlos, Rey de Nápoles, puestos ante su presencia algunos prisioneros
almugávares, admirado de la vileza del traje y de las armas, al
parecer inútiles, contra los cuerpos de hombres y caballos armados,
dijo con algún desprecio que si eran aquellos los soldados con que
el rey de Aragón pensaba hacer la guerra. Replicóle uno dellos,
libre siempre el ánimo para la defensa de su reputación: «Señor, si
tan viles te parecemos y estimas en tan poco nuestro poder, escoge
un caballero de los más señalados de tu ejército, con las armas
ofensivas y defensivas que quisiere; que yo te ofrezco con sola mi
espada y dardo de pelear en campo con él.» Carlos, con deseo de
castigar la insolencia del almugávar, aplazó el desafío y quiso
asistir y ver la batalla. Salió un francés con su caballo armado de
todas piezas, lanza, espada y maza para combatir, y el almugávar con
sola su espada y dardo. Apenas entraron en la estacada, cuando le
mató el caballo, y queriendo hacer lo mismo de su dueño, la voz del
Rey le detuvo, y le dió por vencedor y por libre. Otro almugávar en
esta misma guerra, a la lengua del agua[573], acometido de veinte
hombres de armas, mató cinco antes de perder la vida. Otros muchos
hechos se pudieran referir, si no fuera ajeno de nuestra historia el
tratar de otra largamente.
La duda que se ofrece sólo es del hombre, si fué de nación o de
milicia en sus principios. Tengo por cosa cierta que fué de nación, y
para asegurarme más en esta opinión, tengo a George Pachimerio[574],
autor griego, cuyos fragmentos dan mucha luz a toda esta historia,
que llama a los almugávares descendientes de los avares, compañeros
de los hunos y godos; y aunque no se hallará autor que opuestamente
lo contradiga, por muchas leyes de las _Partidas_ se colige
claramente que el nombre de almugávar era nombre de milicia, y el
ser esto verdad no contradice lo primero, porque entrambas cosas
pueden haber sido; en su principio, como Pachimerio dice, fué de
nación; pero después, como no ejercitaran los almugávares otra arte
ni oficio, vinieron ellos a dar nombre a todos los que servían en
aquel modo de milicia, así como muchas artes y ciencias tomaron
el nombre de sus inventores. Pero dudo mucho que hubiese quien se
agregase a los almugávares, milicia de tanta fatiga y peligro, sin
ser de su nación[575], porque la inclinación natural les hacía
seguir la profesión de los padres; ni hay hombre que, pudiendo
escoger, siguiese milicia que desde la primera edad se ocupase con
tanto riesgo de la vida, descomodidad y continuo trabajo. Nicéforo
Gregoras[576] dice que almugávar es nombre que dan a toda su
infantería los latinos (así llaman los griegos a todas las naciones
que tienen a su poniente); pero no hay para qué contradecir con
razones falsedad tan manifiesta, y más contra un autor tan poco
advertido en nuestras cosas como Nicéforo.