Y SUS CONTINUADORES

Mientras la poesía castellana venía cultivándose desde el siglo XII,

y había producido, ya hacía mucho, una obra maestra como el _Poema

del Cid_, la prosa tan sólo empezó a tener un cultivo literario en el

reinado de San Fernando († 1253), y no produjo obras verdaderamente

notables sino en la corte de su hijo Alfonso X. La poesía aparece con

un carácter popular o nacional, y se enlaza desde su comienzo con la

poesía de otros idiomas románicos, con la francesa, con la gallega

y la provenzal principalmente. La prosa aparece con un carácter más

erudito, ejercitándose en obras científicas o didácticas, copiadas

o inspiradas en las literaturas más sabias de entonces: la latina,

la árabe y la hebrea. En este primer período de su desarrollo, la

prosa se ejercita principalmente en traducir las materias que hasta

entonces se expresaban sólo en las lenguas doctas de la época; en las

traducciones se procuraba una fidelidad más literal que literaria,

y en todo caso los varios estilos de los autores traducidos se

sobreponían al estilo del adaptador castellano.

Mucho de esto se ve en varias de las grandes obras emprendidas por

Alfonso el Sabio, y muy particularmente en la _Crónica general de

España_, que empezó a componerse en su reinado, hacia el año 1270, y

en la cual se seguía trabajando durante el reinado de su hijo Sancho

IV, en 1289. El estilo de la _Crónica_ ofrece sus sencillos encantos,

precisamente a causa de la gran variedad que reviste, según traduce

las apasionadas _Heroidas_ de Ovidio, los elocuentes y sentenciosos

exámetros de la _Farsalia_ de Lucano, el bullicio anecdótico de

_Los Césares_ de Suetonio, la penetrante y cruda minuciosidad de

los historiadores árabes, el simbolismo retórico de los poetas

musulmanes, los heroicos versos de los juglares castellanos, el

bíblico lirismo de San Isidoro o la honda emoción personal del

arzobispo don Rodrigo, que a jirones rasgan la dura sequedad de las

crónicas medievales.

Así, la prosa de la _Crónica_ tiene el gran atractivo de ser un

reflejo multicolor de las más elevadas corrientes de arte que se

dejaban sentir en las diversas generaciones que convivieron y se

sucedieron en la corte castellana, durante los dos reinados de

Alfonso X y de Sancho IV.

Mas a pesar de esta múltiple influencia de los textos traducidos,

la _Crónica General_ ofrece una marcada originalidad, lo mismo como

compilación histórica representativa de la más vasta cultura de la

época, que como obra literaria en que el lenguaje está sometido a una

elaboración artística. De diversos testimonios consta que, aunque

Alfonso el Sabio no escribía enteramente por sí las obras que llevan

su nombre, él dirigía a los redactores a quienes se las encomendaba

y corregía lo que éstos hacían, cuidando muy especialmente de que

los idiomas doctos, de donde se tomaban las materias diversas,

no estropeasen la pureza del castellano, y de que la lengua, en

general, fuese elegante. En el prólogo del _Libro de la Esfera_ se

dice que el rey «tolló las razones que entendió eran sovejanas et

dobladas et que non eran en castellano drecho, et puso las otras

que entendió que complían; et quanto al lenguaje endreçólo él por

sise»[1].

El vocabulario y la construcción son, en efecto, muy castizos, y el

lenguaje, en medio de su sencillez, posee una poderosa eficacia.

El relato conserva todavía ciertas fórmulas de las narraciones

populares, no hechas para la lectura, sino para la recitación en

público, como aquellas en que los juglares se dirigían a sus oyentes.

Así, la _Crónica_ se dirige a menudo a su público: _E sabet que... Ya

oistes de suso... en esta manera que vos avemos contado... conviene

que vos digamos..._ Igual práctica se observa en los primeros

prosistas franceses, por ejemplo en Villehardouin.

La inhabilidad para el paso de la narración en verso de los juglares

a la narración prosaria de la historia, se observa en la escasez de

formas del período, manifestada, sobre todo, en la pobreza extrema de

las conjunciones. Es de gran monotonía la larga serie de cláusulas,

yuxtapuestas casi únicamente por medio de la simple conjunción

copulativa _e_.

Presentamos a continuación dos muestras de la _Crónica_. La primera

está escrita en el reinado de Alfonso X, y es principalmente un

arreglo, o mejor, una traducción de Suetonio; la segunda está

redactada en la corte de Sancho IV, y es una anécdota, probablemente

tomada de la tradición oral. Se notará entre ambos trozos alguna

considerable diferencia de lenguaje, a pesar de que el primero no

representa el habla más antigua empleada en la parte de la _Crónica_

compuesta bajo Alfonso X, ya que la lengua más arcaizante es la usada

en los 100 primeros capítulos de la obra. Por ejemplo, la apócope

de la vocal _e_ final (_siet_, por «siete»; _franc_, por «franque»,

moderno «franco»; _yl_, por «y le»; _cuemol_, por «como le»), y a

veces la de la _o_ final (_poc a poco_, _much a menudo_, _tod el

pueblo_), se practica en el primer trozo de la _Crónica_, siguiendo

el uso predominante en el castellano durante el siglo XII y primera

mitad del XIII; pero tal apócope es ya casi desconocida en el segundo

trozo, usándose, por lo general, tan sólo en el caso del pronombre

_le_ cuando va tras las partículas _que_ y _no_, o tras un verbo

(_quel_, por «que le»; _nol_, por «no le»; _díxol_, por «díjole»).

De este modo, en los escasos veinte años que dura la elaboración de

la _Crónica_, observamos a ojos vistas una de las más importantes

evoluciones del español literario: la pérdida de las terminaciones

agudas en consonante, que le asemejaban antes al francés, y la

preferencia marcada por las terminaciones llanas en vocal, que le

asemejaban al italiano. Otras muchas diferencias podrían observarse;

por ejemplo la preposición _pora_ que se ve en el primer fragmento,

tiene ya en el segundo la forma moderna _para_. Por éste y otros

casos se manifiesta cómo la lengua literaria evolucionaba, sobre todo

en cuanto a la estructura de las palabras, más activamente en este

primer período de su desarrollo que durante todos los sucesivos.

Antología de prosistas castellanos · 第 10 / 79 题