Un dia recibió esta carta:
«Dolores: Usted que es una santa, ruegue por mí; el recuerdo más dulce
de mi vida se dirige á V.; he sido muy desgraciado, pues he perdido á
mi esposa, á mis hijos, y estaba solo en el mundo; buscando el amor, he
caido en el libertinaje, y en un duelo he sido herido de muerte... ¡mi
último suspiro es de V., y se lo envio como mi postrer adios!
_Mauricio._»
Dolores besó este billete y le puso junto á su corazon; para almas como
la suya, aquel recuerdo era una recompensa: desde aquel dia habló con
Mauricio, enviándole al cielo el lenguaje de la oracion.