En todos los escritos de Lamartine reside el alma grande, bella,
piadosa, tierna y apasionada de su madre; si todos los hombres tuviesen
una madre como aquella, habria tambien más nombres gloriosos en el
mundo, y las malas pasiones no tendrian tanto imperio.
Como se ve, no quiero hablar aquí del amor ciego é ininteligente de la
madre que sólo alcanza á desear una absoluta dominacion sobre sus
hijos, y que más que abrirles el camino de la vida y de la
inteligencia, se los obstruye todos. Hablo del amor á la vez
inteligente y apasionado, como del bello ideal del cariño materno; pero
áun aquél es á mis ojos respetable, pues si en sus manifestaciones es
errado, en el fondo es grande y lleno de abnegacion.
En el artículo siguiente hablaré de la triste influencia que su madre
ha tenido en el destino de otro hombre ilustre, y á la vez muy
desventurado.