No solamente en las telas es de mal gusto el lujo excesivo para las
niñas; lo es tambien en las hechuras: los volantes, los encajes, los
flecos caros, las pasamanerías, todo adorno costoso está proscrito para
los niños en el extranjero, y, sobre todo, en Inglaterra, donde las
señoras visten á sus hijas con la mayor sencillez, pero tambien con la
mayor elegancia.
Por grande que sea la fortuna de una jóven, jamas, hasta que se case,
debe llevar encajes, joyas, y telas fuertes de seda; esto _envejece_ y
afea hasta á las más bonitas, así como las telas ligeras y baratas, el
tafetan, el foulard, la gasa, el tul y la muselina, hablan de frescura,
de alegría y de juventud.