I.

Ningun sér que ama á otro sér apasionadamente es completamente digno de

compasion, porque no es completamente desgraciado.

Un afecto profundo ocupa la mayor parte de la vida, y á veces la llena

toda.

Es verdad que muchas veces este amor es pagado con ingratitud, y que

estas pasiones suelen tener su calvario y su cruz; pero hay en el amor

una exaltacion que hace preferir el martirio por la persona querida, á

la más completa felicidad sin ella.

El primero de los amores, el más grande, el más puro, el que da al

corazon una felicidad más perfecta, es el divino: el amor á Dios,

supremo consolador de todos los males, padre tierno y previsor, que

jamas nos abandona; ese amor llena, no sólo la vida, sino tambien el

alma, de la dicha más completa y más dulce.

Despues del amor divino hay algun amor mundano, que á fuerza de ser

grande llega hasta el heroismo, y que aunque contravenga algunas veces

á las leyes del deber, se hace perdonar, ó disculpar al ménos, por ser

inmenso.

Hay tambien quien ama á sus padres con la mayor ternura: y del amor á

los hijos creo inútil hablar, porque hay muy pocas mujeres que no sean

capaces de sacrificar á su amor maternal hasta su propia vida.

En la amistad se han visto tambien ejemplos admirables de grandeza y

abnegacion, y dos damas holandesas, las fundadoras de la novela en su

país, vivieron unidas desde su juventud más tierna por los lazos de una

amistad tan sólida, que han pasado á ser citadas como ejemplo hasta

nuestros dias.

Todo esto es posible, y lo vemos cada dia; todas estas variantes del

amor se admiran, se comprenden y las alabamos con razon; pero hay otra

clase de amor que no es noble, ni grande, ni disculpable siquiera, y de

este amor voy á tratar en el párrafo siguiente.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 138 / 399 题