IV.

Hay otra clase de coquetas muy inocente, y á ella pertenecen las niñas

que entran en el camino de la vida por la puerta de flores de la

adolescencia; ésta es la que se prolonga hasta una edad muy avanzada si

no se cuida mucho de elevar y de despertar un corazon que se presenta

tan superficial, y con una ausencia tan completa de sentimiento; estas

mujeres son las que ejercen de una manera despiadada el coquetismo,

cuando llegan al estío de la vida, ya por la ausencia de ternura en el

alma, ya porque acaso ignoran el daño que causan, ya tambien por la

absoluta carencia de una educacion íntima y tierna, que sólo una madre

inteligente é ilustrada puede dar.

La coquetería es una dulce amiga que embellece nuestra vida y la de

todos los seres que nos rodean, y á la que, léjos de rechazar ó

desconocer, debemos amar, haciéndola nuestra compañera inseparable;

ella da encanto á nuestra casa, elegancia á nuestro traje y hasta

belleza á nuestra fisonomía; ella es una hada bienhechora que nos

enseña á complacer á las personas que amamos, y nos sonrie siempre.

El coquetismo es un monstruo detestable que se traga nuestros buenos

instintos, y que nos hace aborrecibles á todos, porque endurece el

corazon al invadirlo.

La coquetería es amiga de la virtud; el coquetismo es su enemigo más

implacable; en una palabra, la coquetería es la base de la dicha y el

sosten de todas las bellas cualidades de la mujer; el coquetismo es el

prólogo de su perdicion, y tiene por epílogo el desprecio y el abandono

de todos.

No se deben ahogar en una jóven el amor á lo bello, el constante deseo

de agradar, la gracia nativa que la inclina á complacer, las

expansiones del alma, que demuestran su temple apasionado y amante. Lo

que debe corregirse, lo que debe extirparse, como las malas hierbas de

un jardin, en una alma jóven, es el afan de homenajes, el empeño de

llamar la atencion, el desden soberbio, la vanidad y el orgullo del

carácter; porque todos estos defectos fatales van creciendo con la

edad, y constituyen el sér odioso y aborrecible que se llama _coqueta_,

y que, si llega al deplorable perfeccionamiento de la especie, es uno

de los borrones de la sociedad actual, es uno de los baldones de

nuestro sexo.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 136 / 399 题