El motivo, el grande y triste motivo de que algunas personas muy
elogiadas por todos y muy dignas de serlo, sean insoportables para la
vida íntima, es la poca atencion que ponemos en estudiarnos cada uno,
evitando todo lo que puede molestar á los demas: es la falta de cuidado
en corregir los defectos del carácter, esos defectos que hacen la vida
más amarga que un vicio por arraigado que esté: el ánsia de perfeccion
ajena, que es lo que se llama intolerancia; el descuido de la propia;
el egoismo; la murmuracion; la costumbre de exagerar y áun de mentir;
el hábito de impacientarse por poca cosa, todo esto constituye un
conjunto insoportable, y que convierte en víctimas á los que viven en
derredor nuestro.
Nada hay comparable á la dicha de la paz y de la alegría doméstica; el
que se halla mal en su hogar, en vano será que vaya á buscar fuera la
felicidad: no puede hallarla: por eso quiero que todos nuestros
esfuerzos, lectoras mias, tiendan á conservarla y que empleemos todas
las delicadezas y todas las ternuras que nos son propias, para que
reinen en el seno de la familia la dulce concordia, la grata avenencia,
la hermosa unidad de las voluntades y de los corazones.