III.

Mas hablemos de nosotras, ó más bien de tí, amada Valeria, de tí que

pones ahora el pié en el florido sendero de tu vida; de tí, que tienes

el alma llena de fe y henchida de esperanza, y que me preguntas con el

santo candor de la inocencia:

¿Qué haré? ¿Conviene más á la mujer pensar ó sentir? ¿Deberé crear en

los mundos de la pasion, ó fabricarme una vivienda en los de la razon?

Ni lo uno ni lo otro, Valeria: vive en ambos, y no renuncies del todo á

ninguno de los dos: líbreme Dios del dolor de verte _racionalista_ como

del dolor de verte soñadora: aquello es el desierto de hielo; esto la

perpétua y dolorosa decepcion: vive sobre todo para el amor, pero deja

á la razon que modere la impetuosidad de tus impresiones y que las

regule, como un hábil mecánico regula el movimiento de una magnífica

péndola, para que marque el trascurso del tiempo; el decorado de esta

péndola puede ser tan bello como el sueño de un poeta: mas esto no

impide que la máquina sea de una exactitud y regularidad perfectas,

sino que, por el contrario, estas condiciones hacen de ella una obra

maestra, y completan la admirable armonía del conjunto.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 122 / 399 题