Fuerza es, pues, educar á la mujer para que sepa sufrir con valor las
contrariedades y dolores de la vida; fuerza es inspirarle ese valor que
no deja subir al labio la queja, que enmudece ante el agravio, que
perdona la injuria en vez de vengarla, que absuelve siempre, y siempre
disculpa.
Las mujeres varoniles llamarán quizá á este valor _debilidad_; pero la
que esto escribe, muy débil materialmente, sólo concibe así la
fortaleza femenina, sólo así procura ejercitarla, sólo así la aconseja,
sólo así la desea, y sólo así la cree la mejor corona de su sexo.