II.

--¡Parece, continué yo riéndome de la horrible cara que me puso, parece

que sólo se ofrece á Dios lo que el mundo ya no quiere, lo peor y lo

más feo! ¡Todas las mujeres excesivamente devotas son solteronas viejas

ó que se han vuelto muy feas, y á mí me parecen criadas del diablo!

Jesus es muy hermoso: su madre es hermosísima, y se deben disgustar de

los santurrones de ambos sexos. Y luégo, yo sé, porque lo dice la

Historia Sagrada, que Abel elegia para el altar del Señor sus más

bellos y sazonados frutos, sus más frescas y perfumadas flores: estos

dones los consumia la llama divina, y los de Caín quedaban intactos,

porque llevaba al altar lo peor que tenía. ¡Luégo esta señora se parece

á Caín, pues no se dedicó al Señor cuando era jóven y bonita, sino

ahora que ya no es lo uno ni lo otro!

Una carcajada acogió esta salida, más sincera que cortés, y más lógica

que agradable para la señora de gran virtud.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 100 / 399 题