Hay dos clases de talento, aunque ambas forman un todo que, cuando
alguna mujer lo llega á poseer, constituye el bello ideal de nuestro
sexo: mas aunque sólo posea una de estas dos clases, puede ya ser amada
y estimada en alto grado.
Aparte del _talento artístico_, que es el primero y más brillante,
aparte del talento que crea y embellece, del talento literario, en fin,
está el talento de la vida, el talento de saber llevar una existencia
decorosa y honrada, de cuidar su casa y sus intereses.
Este talento hace tomar el lado bueno en todas las cosas de la vida y
huir el malo; enseña el modo de unir la exquisita distincion á la
prudente economía; la dignidad á la bondad; el órden, que es la gracia,
con la amable libertad del espíritu, que no conocen los caractéres
sistemáticos y meticulosos.
Este talento es el que más conviene á la mujer; el artístico no se
elige. Dios lo da ó lo niega, segun sus altos designios; pero el
talento de la vida puede adquirirse, y es indudable que se adquiere con
la reflexion y hasta con la práctica del mundo.
Ya la educacion de la mujer se ha hecho más extensa, y su ilustracion
va tomando cada dia más rápido vuelo: ya la mujer lee, y, como
consecuencia natural, comprende muchas cuestiones sociales, puede
reflexionar acerca de ellas, y puede ser la compañera y la amiga del
hombre y el primer Mentor de sus hijos.
La vida tiene una doble fase: el lado serio (y éste es el más
importante) y el lado frívolo, ligero y agradable. El verdadero talento
de la mujer consiste en llenar los deberes que los dos imponen;
consiste en cuidar del gobierno interior de su casa, de la dicha de su
marido, de la educacion y bienestar de sus hijos: mision que no puede
llenarse sin una razon clara y sin una tranquila fortaleza de espíritu.
En el terreno práctico de la vida, la cólera y los arrebatos que ésta
produce no sirven para nada; son precisas la prudencia, la calma, la
reflexion, gran suma de dulzura y de paciencia, y no menor de fortaleza
y dignidad de carácter: con la diplomacia se consigue mucho: con la
fuerza no se alcanza nada.