Si por vuestro daño habeis nacido con una imaginacion ardiente, no la
atormenteis con sueños vanos, lectoras mias.
El poder y la gloria no se han hecho para la mujer; su poder está en el
ascendiente que pueden darle su dulzura y el exacto cumplimiento de sus
deberes; su gloria en la práctica de las virtudes, y su felicidad
depende en gran parte de las dulces emociones de la caridad.
Siembre la mujer beneficios en derredor suyo, y los desgraciados á
quienes consuele implorarán para ella las bendiciones del cielo; cuide
del huérfano, y el Señor de todo lo creado conservará la hermosura y la
salud de sus hijos.
Practicad segun vuestro estado la santa caridad, y las lágrimas que
enjugueis serán recogidas en una copa de oro por el ángel de vuestra
guarda, y se convertirán en perlas que servirán para tejeros una corona
en el cielo.
La caridad extenderá su manto sobre vuestras cabezas para protegeros
contra la desgracia, y despues que hayais pasado á una vida mejor,
cubrirá con él vuestros sepulcros y hará brotar en ellos flores
hermosas, imágen de vuestras virtudes.