I.

Dice no sé qué pensador profundo, que de casi todas nuestras desdichas

debemos pedir perdon al cielo.

Lo que quiere decir, que de todas nuestras desdichas tenemos nosotros

la culpa.

Esto parecerá aventurado y duro; y sin embargo, reflexionándolo bien,

se ve que dicha afirmacion encierra una gran verdad.

Hay dos cosas que se pagan caras en el mundo, y que tienen su castigo

próximo y cruel: la impaciencia y la necedad.

Muchas empresas han abortado por no tener un poco de paciencia. Hay

quien lleva á cabo una grande obra, y acabándose su paciencia cuando

llega á los últimos detalles, pierde todo cuanto en ella ha trabajado.

La perseverancia ha alcanzado triunfos increibles. Una persona de muy

pocos alcances puede llegar con la constancia adonde no llega el más

luminoso y elevado talento, y es que por lo regular al gran talento va

unida la carencia de perseverancia y de fe.

Por el contrario, una inteligencia limitada se reconoce incapaz de

hacer grandes cosas, y se aplica con todas sus fuerzas á lo que

emprende.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 79 / 399 题