I.

En la época belicosa que atravesamos; en esta época en que se inventan

cañones, fusiles, pistolas; máquinas de batir ejércitos, medios de

arrasar ciudades y todo género de instrumentos destructores de la

humanidad, como si la vida fuese tan larga y tan exenta de peligros; en

esta época guerrera y valerosa, no parecerá extraño que yo haga tambien

ostentacion de las armas de nuestro sexo, enumerándolas, elogiándolas y

recomendando su uso constante, para defensa de nuestros derechos y de

nuestro bienestar.

Nuestras armas son numerosas y fuertes, tan fuertes, que sabiéndolas

esgrimir bien, y sobre todo á tiempo, el guerrero más temible, más

audaz y más fiero depone su lanza, inclina la cabeza y pide gracia y

misericordia.

¿Qué loca manía invade hoy las cabezas femeninas al querer dejar los

privilegios del sexo débil, tan bien armado, tan seguro siempre de la

victoria?

¿Por qué quieren ceñir el birrete de abogado ó de doctor, dejando las

blondas y las flores que tan graciosamente coronan las blancas sienes

de la mujer?

Con la blanda sumision, con la amorosa obediencia abdican todo su

poder, y entregan las armas bellas que poseen.

Los hombres no las contarán como sus iguales; no es la ciencia y el

estudio lo que da la energía del alma, la fuerza del carácter, y de

poseer estas prendas, la mujer dejaria de serlo.

Yo no quiero parecerme en nada al sexo fuerte, y prefiero escudarme con

mi debilidad á tener la terrible responsabilidad de la fuerza.

_Obedecer_ es mucho mejor, más fácil y más dulce que _mandar_.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 59 / 399 题