II.

Una hora despues la graciosa habitante de la buhardilla subia con su

madre á uno de los muchos ómnibus que conducen, á 2 rs. por asiento, á

los infinitos romeros que acuden á San Isidro.

La muchacha se llamaba Juana y era de oficio _ribeteadora_ ó costurera

de botas de señora: tenía diez y siete años y vivia con su madre,

viuda; ésta habia sido nodriza de la hija del Marqués que ocupaba el

cuarto principal de la casa, y que las queria mucho por su honradez y

por ser Juana hermana de leche de su hija.

Juana llevaba vestido de percal de 3 rs. vara, de fondo blanco y

lunares negros, pañuelo de talle de crespon amarillo, bordado con sedas

de colores, delantal negro de tafetan, collar de corales y pendientes

de lo mismo; una rosa lucia su fresco colorido al lado izquierdo de la

cabeza, colocada entre las ricas trenzas de la jóven. Su novio, que era

el primer oficial de la tienda donde Juana trabajaba, las esperaba en

el ómnibus que, lleno ya, echó á correr al trote de sus cuatro caballos.

La pradera de San Isidro presentaba el golpe de vista más pintoresco:

la citada fiesta no es otra cosa que la romería de los habitantes de

Madrid á la ermita del Santo labrador, patron de la villa, que está al

otro lado del Manzanáres, y que fundó la Emperatriz Isabel, esposa de

Cárlos V, quien la hizo edificar el año 1528, en agradecimiento de

haber recobrado la salud el príncipe don Felipe, su hijo, con el agua

de la fuente inmediata, abierta por el Santo, segun la tradicion, con

un instrumento de labranza.

La capilla está situada en uno de los cerros más elevados de las

cercanías de la córte, y desde la puerta se descubre un animado

panorama: despliéganse, en primer término, los verdes arbolados del

Canal, y en lontananza progresiva parte del real sitio del Buen Retiro,

algunos pueblecitos de los alrededores de Madrid y los lindos

jardinillos del Campo del Moro, Cuesta de la Vega y Montaña del

Príncipe Pío: en los últimos horizontes se ven las cumbres del

Guadarrama cubiertas con su manto de nieve: en la colina de la ermita

el cielo es más azul, el aire más puro y la vegetacion más risueña.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 25 / 399 题