_Diario que principia el 21 de Setiembre de 1778, en que se dá noticia
de la expedicion y destacamento, que por órden del Exmo. Sr. Virey, D.
Juan José de Vertiz, marchó al campo del enemigo, reconociéndolo hasta
llegar á las Salinas, que se hallan en las campañas yermas del Sud_.
Comandaba dicha expedicion el Maestre de Campo D. Manuel de Pinazo, y la
escoltaba el capitan D. Juan de Serdens, con un destacamento, que se
componia de un teniente, un alferez, tres sargentos, tres cabos, un
tambor y 65 dragones. Las carretas que se conducian para traer carga de
sal eran 580 y 20 del equipage, carretillas y carretones: los picadores
de dichas, 600, los soldados de guarnicion, 400 entre blandeguez,
milicianos y dragones, y los carpinteros, boyeros, interesados y
agregados pasaban de 300. Las caballadas se componian de 2,600, y la
boyada pasaba de 12,000 bueyes.
Desde el referido dia 21 de Setiembre hasta el 4 de Octubre, fueron
concurriendo todos á la frontera de Lujan, distante 20 leguas de esta
capital, rumbo al N. Dicho dia 4 de Octubre se pusieron en marcha para
las referidas Salinas, con 250 carretas, y se fué á dormir al parage del
Durazno, 5 leguas distante de la frontera de Lujan, al O, donde hay
lagunas medianas; y esta noche llegaron mas carretas.
Dia 5. Al amanecer, segun lo acostumbrado, se tocó la generala y se
marchó al mismo rumbo, poco mas ó menos, hasta parar en el parage de las
Saladas, distante 6 leguas del antecedente, donde llegaron ya 415
carretas: y en dicha parada se encuentra muy poca agua dulce para la
gente.
Dia 6. A la misma hora se marchó hasta el parage de Chivilcoy, distante
dos leguas del antecedente, donde igualmente hay muy poca agua dulce, y
aqui pasaban de 470 carretas las que se juntaron. Así un este, como en
los demas parages sobredichos, se encuentra suficiente cardo para
guisar.
Dia 7. A la misma hora se emprendió la marcha, y fué á parar al parage
de Palantelen, distante 10 leguas, y en medio de ellas está el Rio
Salado, que se pasa con el agua hasta la falda; y en la parada solo hay
leña de duraznillo, pero agua suficiente.
Dia 8. Se hizo descanso en el sobredicho parage de Palantelen, donde se
juntó en un cuerpo toda la expedicion arriba relacionada.
Dia 9. Al amanecer siguió la marcha; y fué á parar al parage del Médano
Partido, distante 12 leguas, en medio de cuyo distrito se encuentran á
la izquierda tres lagunas, iguales y bien grandes, que se llaman las
_Tres Hermanas_, y en la abra y bajo que forma el médano, hay agua
sobreabundante y muy esquisita, y no falta leña con que guisar.
Dia 10. A las siete siguió la marcha, y fue á parar al parage de la Cruz
de Guerra, á distancia de 6 leguas, donde se encuentra una laguna
grande, pero sin leña.
Dia 11. A la misma hora se emprendió la marcha, y fué á parar al Juncal,
que es una laguna grande, distante del parage 10 leguas, sin leña.
Dia 12. A las cinco y media de la mañana siguió la marcha, y paró á
distancia de 5 leguas, en unas lagunas, que por no tener nombre se le
puso del _Pilar_, donde hay alguna leña de cardo.
Dia 13. Se marchó á la misma hora, y se fue á parar al parage de la
Cabeza del Buey, á distancia de 8 leguas del antecedente. Es lugar de
muchísima agua, y alli salió el cacique Tipa, de los de paz con esta
capital, trayendo consigo varios indios é indias á vender cueros y otros
efectos; y se reconoció en dicho lugar vestigio de haberse ausentado
poco há los indios enemigos de él: no hay leña, pero suple en su lugar
la mucha osamenta que se encuentra.
Dia 14. Por la tarde siguió la marcha, y paró en una cañada muy hermosa,
á las 5 leguas de distancia, la cual por no tener nombre se le puso _de
Vertiz_. Tenia muchísima agua, aunque parecia no ser permanente; no
habia llena. Allí llegó el hijo del cacique Zorro Negro, con varios de
sus indios, (que son de paz con esta capital), á hacer varios
cambalaches: digo de paz con esta capital porque con Córdoba no la
tienen, ni estos ni los antecedentes de Tipa.
Dia 15.
Se marchó al romper el dia, y se paró á media legua, en unos médanos de
mucha agua, llamados el _Juncal_, á 7 leguas de distancia; y los dichos
indios de Zorro Negro siguieron sobre la marcha.
Dia 16.
Siguió la marcha á la misma hora, y paró á las 8 leguas en un campo sin
nombre. Este dia á las cinco y media de la tarde dieron parte de verse
10 indios; y habiéndose hecho alto en un bajo, fué la gran guardia á
reconocerlos, y viniendo formados con sus lanzas, á distancia de un tiro
de fusil hicieron alto, y se adelantaron solo tres, hasta cerca de la
avanzada, á la que preguntaron á qué venian y qué buscaban; y sin
aguardar respuesta alguna se retiraron á galope, y viéndose con los
demas, se huyeron y desaparecieron.
Dia 17.
Se marchó hasta parar en la Laguna del Monte, á distancia de 7 leguas:
dicha laguna es muy grande, y tiene un monte en medio.
Dia 18.
Siguió la marcha hasta los Manantiales de Chaves, distante 5 leguas: es
lugar sin leña.
Dia 19.
Se marchó hasta parar en la Laguna de los Paraguayos, á distancia de 6
leguas: este dia se costeó la laguna de San Lucas, á la izquierda del
camino, que es tambien criadero de sal. Huvo mal camino y se ahogaron
dos bueyes en el carril por la mucha agua, y en dicha laguna de San
Lucas hay mucha leña, que llaman de _cachiyuyo_.
Dia 20.
A las seis siguió la marcha, hasta parar en el parage de las Toscas, á
distancia de 7 leguas. En este parage se encontraron cenizas de 35
fogones de indios enemigos, donde habian tenido otros tantos toldos; y
se hallaron una porcion de odres partidos, de los que habian tomado los
dichos indios á las dos tropas de arrias que mataron en el camino de las
Tunas, pocos dias antes.
Dia 21.
Se caminó á la misma hora, y se arrealó en la Laguna de los Patos, á
distancia de 6 leguas, en donde no se halla leña.
Dia 22.
A la misma hora siguió la marcha, al poniente recto, y pasado de
mediodia se llegó á la Laguna de Salinas, á distancia de tres leguas del
parage antecedente; y no se ha declarado el rumbo de las anteriores
caminatas por lo variable de él. Pero segun la práctica de los
vaqueanos, se halla dicha laguna en semejante situacion, y las
distancias que se demuestran segun el _pitipié_, tanto de esta capital
como de la jurisdiccion de Córdoba, Punta de San Luis, Santa Fé y camino
del comercio. A distancia de 16 leguas de dicha laguna, rumbo al S, se
halla otra dicha, igual á la antecedente por lo respectivo á la sal.
La mencionada primera laguna de sal tiene de circunferencia 8 leguas, y
á la márgen de la parte del N varios manantiales de agua dulce, que
nacen de unos médanos pequeños y corren hasta entrar en ella. A la parte
del S tiene unas montañas inmensas de arboledas muy frondosas, capaces
de trabajar tablas, casas y cuanto se quiera de ellas; y son el paradero
y albergue de los indios enemigos que bajan de la sierra. Ultimamente, á
distancia de dos leguas de dicha laguna, á la parte del N, se hallan
juntos muchos manantiales de agua dulce, muy copiosos: que á cortas
distancias de su nacimiento forman otras tantas lagunas, que se
mantienen sin que tengan curso ni desague para otra parte.
Aquí se mantuvieron gordas las boyadas y caballadas de la referida
expedicion, y se mantendrian del mismo modo, aunque fuesen tres tantos
de ganados. Este parage es el puerto primero donde descansan, se juntan
y refuerzan los indios enemigos que salen de la sierra para pasar á
invadir y asesinar nuestra fronteras y caminos, y á la tornavuelta les
sirve no solo de descanso, sino tambien de invernar, lo que tambien
egecutan en varias estaciones del año, que se mantienen en aquel lugar,
potreando y tomando animales baguales y cimarrones, que hay
innumerables. No se puede encontrar parage mas aparente y á propósito
para egecutar lo proyectado en el párrafo 54, de la relacion de 22 de
Febrero del presento año de 1779; pues ocupado este por los nuestros del
modo que allí se previene, como que así lo demanda la necesidad
presente, se les coarta absolutamente la libertad de la entrada é
invasiones de este enemigo: pues aunque les queda campo para poder
entrar sin ser sentidos, como para llegar á asesinar en los caminos y
fronteras, es necesario que se internen lo menos ciento y tantas leguas
á dentro, dejando atras esta guia avanzada de los nuestros, es
dificultosísimo que se atrevan á ello, por la contingencia de la salida,
teniendo privado el lugar de su descanso é invernada.
Con semejante ocupacion quedarian por nuestras las campañas yermas, y
resultarian otros innumerables beneficios que omito deducir, sin que
haya en todo lo dicho la mas leve duda ni dificultad: bien entendido
que, resultando estos á todas las provincias circunvecinas, es muy de
razon y justicia trabajen todas ellas, igualmente en la consecucion y
conservacion de semejante fortaleza: que aunque se padezca algo al
principio, nunca será equivalente al beneficio que se logrará, como ni
tampoco los gastos que se puedan impender. Y es lo que puedo decir,
exigido del sumo amor al real servicio, de mis superiores y de la
patria, y del deseo positivo de la libertad de enemigo tan temerario,
salvando en todo el mejor dictámen y parecer.