monedas, sólo que en cantidad infinitamente superior, por de contado, y
en mucha mayor variedad, al grado de que no creo haber gozado más en mi
vida que al separarlas y arreglarlas. Monedas francesas, inglesas,
españolas, portuguesas, Jorges y Luises, doblones y dobles guineas,
moidores y zequíes, con los retratos de todos los soberanos de Europa,
lo menos por un siglo; y extrañas piezas orientales marcadas con lo que
me parecía haces de cuerdas ó trocitos de telarañas, piezas circulares,
y otras agujereadas como si se las hubiera destinado á llevarse al
cuello á guisa de collar; casi todas las variedades de moneda conocida,
en una palabra, tenían sus representantes en aquella colección. En
cuanto al número, tengo por cierto que eran tan incontables como las
hojas que el otoño esparce; de tal suerte que la espalda me dolía ya
terriblemente de tanto estar inclinado y las uñas me punzaban con el
trabajo de la separación.
Un día y otro día repetíamos el mismo trabajo y á la llegada de cada
noche una verdadera fortuna se había llevado á bordo de _La Española_,
en tanto que otra fortuna más quedaba aún esperando para el día
siguiente. En cuanto á los tres rebeldes sobrevivientes, para nada nos
molestaron.
Por último--y creo que esto fué la tercera noche--el Doctor y yo
vagábamos por el declive de la loma en el punto en que pueden dominarse
desde ella todas las partes bajas de la isla, cuando en medio de la
oscuridad de la noche el viento trajo hasta nosotros un rumor entre
ahullido y canto. Fué una mera ráfaga lo que llegó á nuestros oídos y
luego se restableció de nuevo el silencio.
--Dios los tenga de su mano, dijo el Doctor; esos son los rebeldes.
--¡Borrachos, sí señor!, añadió la voz de Silver tras de nosotros.
Aquí es la oportunidad de decir que á Silver se le había dejado el pleno
goce de su libertad y que, á pesar de que tuvo que sufrir diarios y
constantes desaires, parecía él considerarse, una vez más, como un
dependiente querido y privilegiado. Lo cierto es que era de admirar la
prudencia con que sobrellevaba todas sus humillaciones y la invariable
urbanidad con que trataba de congraciarse con todos. Sin embargo, tengo
entendido que nadie lo trató mejor que si hubiese sido un perro; á no
ser Ben Gunn, que continuaba sintiendo un terror pánico por su antiguo
contramaestre, y yo que, en realidad, tenía algo que agradecerle, si
bien es cierto que aun en esto podía yo haberme sentido tan predispuesto
como otro cualquiera en contra suya, puesto que recordaba muy bien
haberle visto meditando en la meseta una nueva traición en contra mía.
En virtud de esto, no fué sino muy ásperamente que el Doctor le
respondiera:
--Borrachos ó delirando, ¿qué sabe Vd.?
--Tiene Vd. razón que le sobra, replicó John. Pero lléveme el diablo si
ni á mí ni á Vd. nos importa que sea lo uno ó lo otro.
--No creo que tenga Vd. muchas pretensiones á ser considerado un miembro
real de la humanidad, dijo el Doctor, con una mirada de desprecio para
su interlocutor; por lo mismo, Maese Silver, es muy probable que mis
sentimientos le sorprendan á Vd.; pero si yo tuviera la certeza moral de
que los tres están delirando, como la tengo de que uno, por lo menos,
debe estar postrado por la fiebre, crea Vd. que dejaría al punto este
campo y á riesgo de mi propio pellejo, iría á llevarles los auxilios de
mi profesión.
--Vd. me perdonará mucho, señor, si le digo que ese sería un gran error,
añadió Silver. Vd. perdería con toda certeza su preciosa vida y no le
quepa á Vd. duda de ello. Yo estoy ahora en las filas de Vds., en cuerpo
y alma, y no consentiría yo jamás en que se debilitara nuestra fuerza,
dejando á Vd. ir solo, á Vd. á quien muy bien sé todo lo que debo.
Además, aquellos hombres no sabrían nunca mantener su palabra, aun
suponiendo que se lo propusieran, y--lo que es peor todavía--nunca
podrían tener fe en la promesa de un hombre de honor como Vd.
--Es verdad, dijo el Doctor; pero, en cuanto á hombres que cumplen su
palabra, allí está Vd. que se pinta solo para ello.
Ahora bien, aquellas fueron casi las últimas noticias que tuvimos de los
tres piratas. Sólo una vez oímos un disparo lejano, y supusimos que
andarían cazando. Celebramos, á propósito de ellos, consejo de guerra, y
se les sentenció á ser abandonados en la isla, con indecible regocijo de
Ben Gunn y con la más cordial aprobación de Gray. Les dejamos un
abundante surtido de pólvora y balas, todas las provisiones de carne
salada por Ben, algunas medicinas, ropa, una pequeña vela, algunas
brazas de cuerda, aperos de labranza y otros muchos útiles y, por deseo
expreso del Doctor, una buena cantidad de tabaco como el mejor regalo,
según él.
Esto fué casi ya lo último que hicimos en la Isla del Tesoro. Antes de
esto ya habíamos embarcado cuidadosamente todo el oro, lo mismo que agua
en abundancia, y víveres de sobra para el caso de algún accidente, por
lo cual, en una mañana, por cierto muy hermosa, levamos el ancla, que
era todo lo que nos restaba que hacer; y levantando al tope de nuestro
palo mayor la misma bandera que izara el Capitán en la empalizada y bajo
la cual peleamos, salimos mansamente afuera de la Bahía del Norte.
Los tres rebeldes deben haber estado á la mira de nuestros movimientos
más cerca de lo que nosotros creíamos. Comprobó este aserto el hecho de
que, al cruzar el estrecho que da paso al mar abierto, tuvimos que ir
casi costeando la punta Sur y allí los divisamos á todos tres en una
pequeña eminencia de arena, arrodillados, y tendiéndonos los brazos con
aire suplicante. Lo que hacíamos era muy en contra de nuestros
sentimientos, dejándolos en aquella isla salvaje y abandonada; pero era
imposible exponernos á los riesgos de un nuevo motín á bordo, y
llevarlos á bordo para entregarlos al verdugo en Inglaterra hubiera sido
una compasión de una especie enteramente cruel. El Doctor les dió voces
avisándoles de las provisiones de todo género que les dejábamos y el
punto en donde podrían encontrarlas. Empero ellos continuaban
llamándonos á todos por nuestros nombres con unos gritos que partían el
corazón, y pidiéndonos que por el amor de Dios no los condenáramos á
morir en semejante paraje.
Por último, viendo que el buque seguía inflexiblemente su marcha y se
iba ya poniendo fuera del alcance de la voz, uno de ellos, que bien sé
cual fué, se puso en pie de un salto lanzando un grito ronco, apoyó el
mosquete en su hombro, apuntó é hizo fuego, lanzando una bala que pasó
casi rozando la cabeza de Silver y perforó la vela mayor.
Después de esto nos pusimos á cubierto tras la balaustrada de cubierta,
y cuando, algún rato después, saqué la cabeza para verlos, habían ya
desaparecido de sobre la eminencia de arena, y la eminencia misma se fué
perdiendo poco á poco en la bruma de la distancia. Aquel fué, en
realidad, el fin del drama representado en la Isla del Tesoro; y como á
eso de mediodía, con indecible regocijo de mi ánima, la punta más
elevada, la del "Vigía," se sumergía, por fin, en la azul inmensidad del
océano.
Nuestra tripulación era tan escasa que cada uno de nosotros tenía
precisión de prestar su ayuda personal á la maniobra, excepto el Capitán
que tendido á popa sobre un colchón, daba sus órdenes con toda
propiedad, pues aunque ya muy mejorado de su grave herida, tenía aún que
guardar una inmovilidad casi absoluta.
Hicimos proa á uno de los puertos más inmediatos de la América española,
porque no nos era posible arriesgarnos á hacer todo el viaje sin
tripulantes de refresco, pues aun en aquella corta travesía nos bastó
tener uno ó dos días de malos vientos y unas dos fugadas recias para que
casi todos quedáramos, como quien dice, fuera de combate.
Era precisamente la puesta del sol, cuando tiramos el ancla en un
precioso golfo admirablemente protegido, y al punto nos vimos rodeados
por lanchones de indígenas y negros y mestizos que vendían frutas y
legumbres de toda especie y ofreciéndonos bucear, para divertirnos, por
recompensas verdaderamente miserables. La vista de tantos rostros
placenteros y amigables, especialmente los de los negros; el gustar las
deliciosas frutas tropicales y, sobre todo, las luces que comenzaban á
brillar en la población en calles, puertas y ventanas, me hacían sentir
la inmensidad del contraste más grato con nuestra sangrienta estancia en
la isla. El Doctor y el Caballero, llevándome consigo, bajaron á tierra
con el ánimo de pasar en ella las primeras horas de la noche. Pero una
vez allí encontraron al Capitán de un buque de guerra inglés anclado en
la bahía, entraron en conversación con él, fueron á bordo de su navío y,
en una palabra, se divirtieron tanto y tan bien que sería como el
amanecer del día siguiente cuando volvimos á bordo de _La Española_.
Ben Gunn estaba solo sobre cubierta y, no bien hubimos entrado á bordo,
cuando comenzó con las más estrambóticas contorsiones á hacernos una
confesión. Silver se había marchado. El hombre de la isla había
favorecido su escape en un lanchón costanero, hacía algunas horas, y
ahora nos aseguraba que lo había hecho así con el solo ánimo de salvar
nuestras vidas, que de seguro habrían corrido riesgo inmenso si aquel
"marino de una sola pierna" hubiera seguido á bordo. Pero no era eso
todo. El cocinero no se había marchado con las manos vacías. Había hecho
un agujero disimuladamente y se había sacado uno de los sacos que
contenían unas quinientas guineas, para ayudarse seguramente en sus
correrías posteriores. Creo, de veras, que todos nos sentimos
archisatisfechos de vernos libres de él á tan poca costa.
Ahora bien, para abreviar lo que aún queda por referir, diré que
contratamos allí algunos nuevos y honrados marinos para completar
nuestra tripulación; que hicimos una travesía feliz, y que _La Española_
tiró el ancla en Brístol, precisamente en momentos en que ya el Sr.
Blandy comenzaba á pensar en la precisión de enviar otro buque en busca
nuestra. Sólo cinco de las personas que habían partido en la goleta
volvían en ella,
"_El diablo y la bebida hicieron, todo el resto,_"
con la añadidura de una venganza. Sin embargo, á no caber la menor duda,
nuestra condición no era tan mala, ni con mucho, como la de aquel navío
del que decía la canción que
"_No tornó á bordo sino un hombre vivo,_
_Cuando eran, al zarpar, setenta y cinco._"
Todos nosotros recibimos una porción considerable del tesoro, y la
usamos, ya cuerda, ya tontamente, según nuestras respectivas
inclinaciones. El Capitán Smollet vive ahora retirado ya del mar, en una
posición cómoda y desahogada; Gray, no solo guardó su dinero, sino que
sintiendo el deseo vivo de acrecerlo, estudió cuidadosamente su
profesión, y ahora es piloto y propietario, en parte, de un grande y
magnífico buque mercante. Además, se ha casado, y es padre de una
familia enteramente dichosa. En cuanto á Ben Gunn, le tocaron cinco mil
libras, que dilapidó con una prontitud asombrosa, encontrándose, al cabo
de pocas semanas, pidiendo limosna para vivir. Entonces se le dió
precisamente lo que él tanto repugnaba en la isla; esto es, la
conserjería de una casa, en la cual vive á estas horas siendo el gran
favorito de todos los chicuelos de la vecindad á quienes embelesa con la
narración de sus hazañas y aventuras. Por lo demás, su piadosa
costumbre de orar los domingos en el agreste cementerio de la isla, le
ha conducido á ser ahora un excelente cantor en la iglesia, lo mismo los
domingos que en las fiestas de los grandes santos.
De Silver jamás volvimos á saber ni una palabra. Aquel formidable
"marino de una sola pierna," había, por fin, desaparecido del escenario
de mi vida. Pero no sería extraño que al cabo se hubiese reunido con su
mulata y tal vez á la hora de esta vive aún cómodamente con ella y en la
inseparable sociedad de su loro. Quiero creerlo así, porque si en esta
vida no le es dable gozar algo, lo que es en la otra, mucho me temo que
no le espere cosa alguna que sea de envidiarse.
La gran barra de plata y las armas aún permanecen, á lo que me figuro,
en el mismo lugar en que el terrible pirata las sepultara, y
permanecerán allí ciertamente hasta que yo vaya por ellas. Empero ni
monjas y frailes descalzos me persuadirán á que vaya de nuevo á aquel
maldito lugar. Créaseme que las más siniestras pesadillas que suelen aún
turbar el reposo de mis tranquilas noches, son aquellas en que me veo
trasportado á la Isla del Tesoro, y oigo el sordo mugido de la mar
estrellándose en sus escarpadas costas, hasta que me despierto sudoroso
sobre mi lecho tan luego como la pesadilla me hace oir la voz aguda y
penetrante de _Capitán Flint_, gritando desesperadamente: "¡Piezas de á
ocho! ¡Piezas de á ocho! ¡Piezas de á ocho!"
FIN
* * * * *
"=Plagiado.=--Novela por Roberto L. Stevenson. La casa editora de D.
Appleton y Cía. acaba de publicar este nuevo romance, del aplaudido
novelista británico cuya reciente muerte deploran las letras de ambos
mundos, pues su fama como escritor ingeniosísimo había llegado hasta
nosotros mediante las traducciones de otras obras suyas llevadas á cabo
por los mismos editores Appleton. Plagiado es una novela de interesantes
aventuras narradas por el héroe de ellas en su viaje por las tierras
altas de Escocia, escrito en estilo vivo y pintoresco, que lleva al
lector como de la mano, y al cabo no sabe si es un libro lo que lee, ó
es una realidad lo que le acontece. Mistificaciones de este jaez, sólo
ciertos magos de la pluma pueden realizarlas."--_Las Tres Américas_,
Nueva York.
* * * * *
"=Su Cara Mitad.=--Es una narración sencilla é interesante; las escenas se
desarrollan con naturalidad y se suceden sin violencia. Hay en ella,
como es de suponerse, una historia de amor, discretamente contada, que
viene á ser un ejemplo más de la poderosa influencia de ese sentimiento
en elevar y purificar nuestro espíritu, siempre que inspira una pasión
noble y verdadera."--_La Palabra_, Mendoza, Argentina.
* * * * *
"=La Gran Milosis.=--Narración fácil, claras descripciones, vigorosos
caracteres é interés y novedad en todo, son las notas más salientes de
este curiosísimo libro."--_Boletín de la Sociedad Protectora de los
Niños_, Madrid.
* * * * *
"=El Caso Extraño del Dr. Jekyll.=--Pertenece á la colección de novelas en
español que publica la acreditada casa de D. Appleton y Cía., y es una
de las más notables del ilustre autor de La Isla del Tesoro."--_La
Ilustración Española y Americana_, Madrid.
* * * * *
"=Juana Eyre.=--Antes de terminar el primer capítulo de Juana Eyre, ya
habíamos tomado buen juicio de la autora. La elegante sencillez de la
narración nos cautivó de modo que no pudimos resistir el deseo de leer
todo el libro."--_El Progreso_, Nueva York.
* * * * *
NOVELAS
_PUBLICADAS EN ESPAÑOL_
Por D. APPLETON Y CÍA.,
NUEVA YORK.
MISTERIO * * * Por H. CONWAY.
LA CASA EN EL DESIERTO Por MAYNE REID.
LA ISLA DEL TESORO Por R. L. STEVENSON.
LA CASA DEL PANTANO Por F. WARDEN.
LAS MINAS DEL REY SALOMÓN Por H. R. HAGGARD.
SU CARA MITAD Por F. BARRETT.
EL ÍDOLO CAÍDO Por F. ANSTEY.
CUENTOS EN EL MAR Por VARIOS AUTORES FAMOSOS.
LA NOVIA DEL MARINERO Por W. C. RUSSELL.
JUANA EYRE Por CARLOTA BRONTÉ.
DORA Por CARLOTA M. BRAEMÉ.
PAN, QUESO Y BESOS Por B. L. FARJEON.
EL CABALLERO DON JUAN JALIFAX Por la SRTA. MULOCK.
AZABACHE Por ANA SEWELL.
CONFUSIÓN Por H. CONWAY.
MARGARITA DE LA Ó Por CARLOS READE.
EL CASO EXTRAÑO DEL DR. JEKYLL Por R. LUIS STEVENSON.
LA VIDA DE UN PERILLÁN Por WILKIE COLLINS.
EL GRAN LUCERO Por FRANK BARRETT.
PEPITA JIMÉNEZ Por JUAN VALERA.
MARIA ANTONIETA Y SU HIJO Por L. MÜHLBACH.
LA GRAN MILOSIS Por H. R. HAGGARD.
LA LETRA ESCARLATA Por N. HAWTHORNE.
EL VICARIO DE WAKEFIELD Por O. GOLDSMITH.
EL SECRETO Por H. CONWAY.
PLAGIADO Por R. L. STEVENSON.
LA GUARDIA BLANCA Por A. CONAN DOYLE.
EL PRISIONERO DE ZENDA Por ANTONIO HOPE.
AZUCENA Por CARLOTA M. BRAEMÉ.
EXPIACIÓN Por la SRA. WOOD.
LUCIA Por la SRTA. BRADDON.
EL MORO Por J. M. MARROQUÍN.
MI TÍO BERNAC Por A. CONAN DOYLE.
DIANA Por la SRA. FORRESTER.
LA NIÑA MIMADA Por CARLOTA M. BRAEMÉ.
EL SACRIFICIO DE ELISA Por la SRTA. BRADDON.
_Tenemos en vía de publicación varias novelas nuevas._
* * * * *
NOTAS:
[1] Black Dog significa "perro negro," apodo que tenía el nuevo
personaje.--N. d. T.
[2] Lampazos: estropajos de á bordo para el aseo de los buques.--N. d.
T.
[3] Las monedas inglesas que llevaban el busto del Rey: recuérdese que
en el talego las había de todos los cuños y de todas las naciones.--N.
d. T.
[4] El verbo inglés _to maroon_, usado por el autor, significa,
abandonar á un hombre en una isla desierta, por castigo ó por
venganza. Según Webster, la palabra está tomada del español
_cimarron_, pero careciendo nuestro idioma de la facilidad de
convertir en verbos los nombres, como el inglés, nos vemos precisados
á usar convencionalmente el verbo _aislar_.
[5] _Serení_ es el nombre del más pequeño de los botes que un buque
lleva para su servicio.--N. del T.
[6] El _coracle_ era hecho con una débil armazón de madera recubierta
de pieles. Después de intentar en vano el hallazgo de una palabra
española que traduzca _coracle_, nos hemos visto precisados a
explicarla solamente.--N. del T.
* * * * *
Typographical errors corrected by the etext transcriber:
TRAZADO PAR EL CAPITÁN FLINT=> TRAZADO POR EL CAPITÁN FLINT {imagen 1}
PROLÓGO DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA=> PRÓLOGO DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA {pg 3}
pasa contar=> para contar {pg 11}
esconderémos esconderemos {pg 19}
querido mas que=> querido más que {pg 19}
hablarémos=> hablaremos {pg 21}
sentarémos=> sentaremos {pg 21}
Entre tanto á mí no me ocurría=> Entre tanto á mí no se me ocurría {pg
23}
jóven=> joven {pg 33}
léjos=> lejos {pg 35}
increible=> increíble {PG 35}
abrirémos=> abriremos {pg 40, 61}
verémos=> veremos {pg 41, 61, 109}
apénas=> apenas {pg 41}
apénas si quedaba=> apenas se quedaba {pg 45}
hondanada=> hondonada {pg 45}
vanguardía=> vanguardía {pg 47}
entónces=> entonces {pg 49, 54, 55}
hácia la cumbre=> hacia la cumbre {pg 52}
simultaneamente=> simultáneamente {pg 52}
Entónces=> Entonces {pg 53}
possible=> posible {pg 54}
segun=> según {pg 54}
immediatemente=> inmediatemente {pg 57}
Hasta aquella noche había yo tenido ocasión=> Hasta aquella noche no
había yo tenido ocasión {pg 58}
teroro=> tesoro {pg 61}
ménos=> menos {pg 61}
examinarémos examinaremos {pg 61}
sacarémos=> sacaremos {pg 62}
estás tres=> estas tres {pg 64}
Nososotros=> Nosotros {pg 65}
llevarémos=> llevarémos {pg 65}
tambien=> también {pg 65}
Tendrémos/tendrémos=> Tendremos/tendremos {pg 65}
hallarémos=> hallaremos {pg 65}
andarémos=> andaremos {pg 66}
clintela=> clientela {pg 68}
Dije adios=> Dije adiós {pg 73}
entregádome=> entregándome {pg 74}
tenue=> ténue {pg 94}
me encontrá=> me encontré {pg 113}
por cima=> por encima {pg 114}
sirviéromne=> sirviéronme {pg 119}
podrémos=> podremos {pg 121}
que ganas me vienen=> qué ganas me vienen {pg 121}
fiote=> flote {pg 129}
el Capitán fuése=> el Capitán fuese {pg 129}
ciénega=> ciénaga {pg 133}
en en uno=> en uno {pg 154}
pazadizo=> pasadizo {pg 155}
damejuana=> damajuana {pg 157}
posisiones=> posiciones {pg 158}
y y como=> y como {pg 160}
levantádolo=> levantándolo {pg 167}
anciado=> anciano {pg 171}
Crée Vd.=> Creée Vd. {pg 171}
entregue=> entregué {pg 178}
pusieramos=> pusiéramos {pg 184}
si me hace Vd. favor=> si me hace Vd. el favor {pg 188}
quizas=> quizás {pg 192}
espectativa=> expectativa {pg 199}
lésion=> lesión {pg 208}
me lance=> me lancé {pg 211}
hacían mas que hablar=> hacían más que hablar {pg 213}
aquélla cantada=> aquella cantada {pg 222}
otra trueno=> otro trueno {pg 225}
sobras=> sobre {pg 229}
su derriba=> su deriva {pg 232}
un cuatro de litro=> un cuarto de litro {pg 239}
qne positivamente=> que positivamente {pg 250}
yo salte=> yo salté {pg 252}
Herido como estaba, era asombrosa=> Herido como estaba, era asombroso
{pg 253}
Habíanme reclinado=> Habíame reclinado {pg 239}
con un poco mas=> con un poco más {pg 270}
cosa quc pone=> cosa que pone {pg 286}
que han arruinado=> qne han arruinado {pg 287}
severamenre=> severamente {pg 289}
mandrugador=> madrugador {pg 293}
creame Vd. Doctor=> créame Vd. Doctor {pg 299}
Adios=> Adiós {pg 302}
Pesqueños boscajes=> Pequeños boscajes {pg 309}
era la mas grata=> era la más grata {pg 309}
traido=> traído {pg 329}
Piezas de á ochos=> Piezas de á ocho {pg 342}
oír=> oir {3x}
próa=> proa {2x}
End of Project Gutenberg's La isla del tesoro, by Robert Louis Stevenson