Custodining.»

--¡Qué bueno es el hombre! exclamó Tadeo enternecido.

--¿Y bien? dijo Sandoval, no veo nada malo, ¡todo lo contrario!

--Sí, contestó Makaraig con su sonrisa amarga; ¡resuelto

favorablemente! ¡Acabo de verme con el P. Irene!

--¿Y qué dice el P. Irene? preguntó Pecson.

--Lo mismo que don Custodio, ¡y el pillo todavía se atrevió á

felicitarme! La comision que ha hecho suyo el dictamen del ponente,

aprueba el pensamiento y felicita á los estudiantes por su patriotismo

y deseo de aprender...

--¿Entonces?

--Solo que, considerando nuestras ocupaciones, y á fin, dice, de que

no se malogre la idea, entiende que debe encargarse de la direccion

y ejecucion del pensamiento una de las corporaciones religiosas,

¡en el caso de que los dominicos no quieran incorporar la academia

á la Universidad!

Exclamaciones de desengaño saludaron estas palabras: Isagani se

levantó, pero no dijo nada.

--Y para que se vea que participamos en la direccion de la academia,

continuó Makaraig, se nos comete la cobranza de las contribuciones

y cuotas, con la obligacion de entregarlas despues al tesorero que

designará la corporacion encargada, el cual tesorero nos librará

recibos...

--¡Cabezas de barangay entonces! observó Tadeo.

--Sandoval, dijo Pecson, allí está el guante, ¡á recogerlo!

--¡Puf! ese no es ningun guante, pero por el olor parece un calcetin.

--Y lo más gracioso, continuó Makaraig, es que el P. Irene nos

recomienda celebremos el hecho con un banquete ó una serenata con

antorchas, ¡una manifestacion de los estudiantes en masa dando gracias

á todas las personas que en el asunto han intervenido!

--Sí, despues del palo, ¡que cantemos y demos gracias! ¡Super flumina

Babylonis sedimus!

--¡Sí, un banquete como el de los presos! dijo Tadeo.

--Un banquete en que estemos todos de luto y pronunciemos discursos

fúnebres, añadió Sandoval.

--Una serenata con la Marsellesa y marchas fúnebres, propuso Isagani.

--No, señores, dijo Pecson con su risa de calavera: para celebrar el

hecho no hay como un banquete en una pansitería servido por chinos

sin camisa, ¡pero sin camisa!

La idea por lo sarcástica y grotesca fué aceptada; Sandoval fué el

primero en aplaudirla; hacía tiempo quería ver el interior de esos

establecimientos que de noche parecen tan alegres y animados.

Y precisamente en el momento en que la orquesta tocaba para empezar

el segundo acto, nuestros jóvenes se levantaron abandonando el teatro

con escándalo de toda la sala.

El Filibusterismo (Continuación del Noli me tángere) · 第 47 / 83 题