DIA 7.

Al salir el sol mandé tierra los marineros para que hiciesen fuego, á

fin de que por él viniesen en el establecimiento en conocimiento de mi

entrada en este rio; y á las diez me levé, haciendo diligencia de

llegar al establecimiento.

_Advertencias á los navegantes á estos destinos_.

1.° Todo aquel que del Rio Negro salga haciendo viages á la Bahía de

Todos Santos, debe emprenderlo con vientos del tercer cuadrante,

teniendo presente la hora de la pleamar en Punta Rubia, para doblarla

á aquella hora sin perder minuto de tiempo, en esta inteligencia, y en

la de que es la pleamar en el Rio Negro dos horas antes (con

diferencia de pocos minutos) que en Punta Rubia, en las cuales es

imposible hacer esta navegacion. Deberá salir del Rio Negro á media

marea creciendo, y precisamente por la canal del N de su barra, y en

este caso tiene cinco horas para navegar esta distancia, que con un

pampero fresco, haciendo fuerza de vela, es tiempo suficiente para

hallarse en dicha Punta al punto de la marea; no debiendo separarse al

doblarla mas que 18 pasos de la baliza que en ella está clavada, por

ser la canal sumamente angosta, y precisa al pasar por ella, en cuanto

no se haga otro reconocimiento mas prolijo, en que se sepa si hay otro

paraje que proporcione la entrada en dicha bahía con mayor facilidad.

2.ª Si los vientos con que salga del Rio Negro fueren bonancibles, y

en el término arriba expresado viere que no puede alcanzar á Punta

Rubia, deberá mantenerse inmediato á Punta Rasa á la vela, ó dado

fondo, contando con 14 horas que tiene precisamente que estar afuera:

pues corriendo la costa desde esta punta basta la Rubia N S de la

aguja, y desde ella para el Rio Negro NE SO asimismo de la aguja, si

le entra algun tiempo, nunca le puede ser enteramente travesía, pues

el mas travieso lo deja navegar en 10 cuartas, y así se halla, estando

en esto paraje, en términos de seguir su viage, ó retroceder al Rio

Negro, San José ó San Antonio à refugiarse; lo que no sucederá si se

hallare à sotavento ó barlovento de la expresada Punta Rasa.

3.ª Si hallándose ya al N de Punta Rasa, le entráre algun tiempo del S

SSE SE, y mas si fuere de noche, procurarà aguantar hasta qae

considere ser tiempo de seguir à embestir à Punta Rubia à la hora de

pleamar, sin pensar en amarrarse; porque en la latitud de 40° 45'

toqué ya con la quilla de la embarcacion que hoy tengo á mi cargo,

cuando vine al reconocimiento del Rio Negro al principio de la

expedicion, y en 12 palmos de agua no se vé la tierra, y sí el

horizonte cerrado, de lo que revienta la mar encima de los bajos: cuya

advertencia puede servir tambien á los que viajan à Buenos Aires, para

que les dén el correspondiente resguardo.

4.ª Si doblando Punta Rubia le diere el viento escaso, puede dar

fondo, pues estando ya de la parte de adentro, no hay mucha marejada,

porque esta quiebra en los bajos de afuera: pero con la advertencia de

que sea con la mejor ancla que tenga, por la mucha corriente que hay.

Esto es en caso de estar la marea parada ó bajando, que si creciere,

puede, aunque sea el viento enteramente de proa, voltejear, pues con

la ayuda de la corriente, que lo menos que corre en las cuadraturas

lunares es 4 millas, muy breve se hallarà al O de la Isla de las

Gamas, é inmediato al Arrojo Hondo, en cuyo sitio puede dar fondo, sin

que temporal alguno le pueda incomodar. Pero de ningun modo

permanecerà fondeado en Punta Rubia mas tiempo que hasta que la marea

empieze á crecer porque, ademas de la mucha corriente, es malísima la

tenazon, y mucho fondo, por lo que debe hacerse á la vela antes que la

marea tome mucha fuerza, que de lo contrario le costará mucho trabajo.

Los bordos que diere puede rendirlos en tierra, que es todo limpio y

hondable hasta el viril, pero tendrà sumo cuidado con el bajo de

afuera, por no dar de mucho fondo de repente sobre él.

5.ª Estando ya adentro de la angostura que hace la Isla de las Gamas

con tierra firme, se puede dar fondo en toda la bahía sin cuidado;

teniéndolo solo de que no sea sobre algun bajo, y atendiendo á que si

diere fondo en pleamar, le quede agua suficiente cuando esta baje para

quedar en flote: en la inteligencia que lo que crece y mengua en este

paraje en las mareas ordinarias, y con viento del cuarto cuadrante, es

bruza y media, y con los vientos de afuera crece mucho mas, y segun la

fuerza de los temporales que la impelen.

6.ª Pasando de la Bahía de Todos Santos á Bahía Anegada, es menester

atender á la diferencia que hay en las mareas de una á otra, que es de

3º 27' (como se deduce de las observaciones que se expresan en el

diario), para poder navegar y fondear con la posible seguridad, de no

quedarse sobre algun bajo, de los infinitos que tiene: en inteligencia

de que, con corta diferencia, tanto crece y mengua en una como en la

otra.

7.ª Ninguno debe navegar de noche en ninguna de estas dos bahías por

no arriesgarse á quedar varados; y en cualquiera paraje de ellas que

dé fondo, puede estar seguro de su tenazon.

8.ª De dia se debe navegar de dos tercios de marea, creciendo para

adelante, á fin de tener agua sobre los bajos para pasar, y al mismo

tiempo si varáre, puede con facilidad sacar la embarcacion, creciendo

el agua.

9.ª El paraje se señala con 4 anclas al O de la Isja de los Lobos, de

4 y 5 brazas de aguas, que entra á la Canal de Villarino; es de

fuertísima tenazon, y si sale á la mar ancha, sin bajos que estorben

la entrada en él, embarcaciones mayores, como lo creo con bastante

probabilidad, podria muy bien servir para refugio de ellas, y hacer

aguada, porque el paraje es segurísimo, y desde allí al Colorado vá

seguro cualquier cayuco, desde el cual haciéndose á la vela para el

Colorado hasta la Punta de los Zaramagullones, deberá navegar de dia y

de bajamar, porque cuando está esta crecida, se cubre todo el

desplayado y no se conoce la expresada canal; y al contrario, de

bajamar todo queda en seco, á excepción de ella. Y para navegarla de

continuo se necesita abalizarla, bien entendido, que toda la distancia

que hay desde la Punta de los Lobos hasta el Colorado, es puerto

seguro; y entrando dentro de la canal expresada, con toda seguridad se

puede navegar, hasta con canoas.

10.ª Desde la Punta de los Zaramagullones hasta entrar en el Colorado,

debe navegar de marea crecida, y á cualquiera hora, arrimando el

costado de la embarcacion á las balizas, que allí dejé puestas á mi

salida, dejándolas por la parte de babor.

11.ª Para venir del Colorado al Rio Negro es menester, inmediato al

Arroyo Hondo, esperar viento al propósito para hacer esta navegacion,

particularmente si es por el invierno, cuando los dias son cortos, los

temporales muchos, y las noches penosas, largas y arriesgadas en

estos. Los vientos mejores son de NE al NO. En esta atencion debe

salir de Punta Rubia á la pleamar, y hacer bastante fuerza de vela, á

fin de llegar al Rio Negro en el mismo dia de marea crecida, y entrar

por la canal del N de su barra. Luego que la pase por la canal

expresada, orzará á arrimarse á la punta del N que forma la boca del

rio, así por tomar del mismo bordo el fondeadero, como por dar

resguardo á un bajo chiquito que se halla á sotavento.

12.ª Siempre que los vientos sean del segundo ó tercer cuadrante

fuertes, y haya mucha mar de leva, de ningun modo entrará por la

expresada canal del N de la barra, porque en este caso es mucho mas

seguro entrar por la del S, en la cual no altea tanto la mar como en

la del N, por quebrar en los bajos de afuera, y los vientos expresados

son en aquella favorables.

13.ª Habiendo mucha marea de leva (esto es de un temporal desecho)

debe tener presente, que en la canal del N altea la mar mucho, porque

no tiene resguardo alguno de la parte de afuera, y el que viniere á

entrar por ella, debe contar con 9 palmos de alzada: cuya experiencia

hice en este viage, que asegurado de la agua que habia, por las

repetidas observaciones que tengo hechas, y que precisamente tenia lo

menos dos brazas, embestí la barra que rompia de punta á punta, con

marejada tan disforme cual nunca he visto en ella, y hallé las dos

brazas mencionadas: pero toqué muchas veces, mandando la embarcacion

solo 7 palmos de agua.

14.ª Desde el Rio Negro al Colorado pueden muy bien navegar chalupas,

y barquear de una parte á otra víveres y algunos útiles, teniendo agua

en el paraje à donde ahora dejè las pipas: y aunque salgan del Rio

Negro con un pampero desecho, no hay que temer, porque van abrigadas,

no separándose mas que una cuadra de la costa; y como mandan poca

agua, hallan entrada á cualquier hora en Punta Rubia, y doblada esta,

cualquier bote con seguridad puede navegar al Colorado. Pero si se

estableciese tragin de un rio á otro, serian à propósito balandras ó

goletas, que cargadas no mandasen arriba de 5 ó 6 palmos de agua, las

cuales hallan agua à un tercio de marea creciendo, para pasar por

todas las barras, y sobre todos los bajos que hay de una à otra parte.

Las advertencias referidas, de las cuales me parece no debe ningun

navegante despreciar lo mas leve, las sujeto como debo à la correccion

de mejor juicio, y á la enmienda de lo que en lo sucesivo vaya

adelantando la experiencia: que asì como esta fuere creciendo, así

habrá mas que añadir y quitar; y mas si se hace exacto exámen de esta

costa, las dos bahias por la parte de afuera, sus bajos y canales que

entran à ellas, levantando geometricamente su plano, y balizando

algunos canalizos para mayor seguridad de las embarcaciones: lo que à

mi me ha sido imposible egecutar, así por lo riguroso de la estacion

como por la poca proporcion que mas que, como conocen los

inteligentes, se necesita para ello de mucho mas tiempo, estacion

proporcionada, y mayores arbitrios.

NOTA.--El puerto que está al O de la Punta de los Lobos, señalado con

cuatro anclas, del cual hago referencia en la advertencia 9.ª, ademas

de ser segurísimo y capaz de anclar en él muchas embarcaciones mayores

y menores, tiene la gran ventaja, de que solo puede servir para que

nuestras embarcaciones vayan à èl à proveerse de lo necesario: lo que

no puede hacer otra ninguna embarcacion que no sea de la nacion ó de

alguna aliada nuestra; pues siendo enemiga, no puede por camino alguno

hallar ningun socorro. La razon es, porque embarcaciones mayores no

pueden llegar al Colorado, y aun lanchas y botes es menester esperar

marea para entrar mas adentro de la Punta de los Zaramagullones, y

precisamente á tiro de piedra de tierra, que no hay mas distancia que

60 brazas. Antes del expresado sitio, ni aun en èl, desde la Punta de

los Lobos, es imposible hacer desembarco, por no ser transitable por

el fango suelto de que se compone todo aquel terreno: en cuyo supuesto

la embarcacion, que por los nuestros, ò con su consentimiento (en caso

de estar habitado el Colorado) no sea socorrida, no tiene mas arbitrio

que perecer, entregarse ò marcharse.

El fango, de que digo que está compuesto este parage, es tan suelto,

especialmente por las orillas de los arroyos, que un perro que en una

ocasion saltò del bote, y nadando salió al expresado fango, tuvimos

que ir con el mismo bote à buscarle, porque luego que se clavò ya no

pudo salir.

Algunos de los marineros que llevè se han visto en bastante riesgo de

perder la vida, queriendo hacer pruebas à veces à pasar algun pantano

ó arroyo, que por casi seco les parecia chico.

Y ùltimamente, siempre que este puerto tenga salida libre á la mar,

como con bastante fundamento lo presumo, vuelvo à decir, que me parece

solamente bueno para la nacion que ocupe el Colorado.

A bordo del bergantin _Nuestra Señora del Carmen y Animas_, al ancla

en el Rio Negro, à 8 de Agosto de 1781.

Diario de la navegacion empredida en 1781 Desde el Rio Negro, para reconocer la Bahia de Todos los Santos, las Islas del Buen Suceso, y el desague del Rio Colorado · 第 102 / 104 题