Amaneció con dicho viento medianamente fresco: á las nueve de la
mañana vino la chalupa á bordo, le dí víveres para que volviese al
arroyo adonde estaba refugiada. Al anochecer se llamó el viento NNO
fresquito, y le hice señal á la chalupa para venir bordo: á las doce
de la noche le dí víveres, y órden para que á aquella hora se pusiese
á la vela, adelantándose á Punta Rubia embarcar la cuarterola de
aceite de lobo, que antes no habia podido por la dureza de los
tiempos.