A las siete y media de la mañana salí de la expresada barra, y navegué
al NNE hasta las doce del dia, que habiéndose llamado el viento á la
proa, navegué á remo hasta las tres de la tarde, que desembarqué en la
Isla de Bordas, y desde ella observé que rompia la mar por la parte de
afuera desde el NE hasta el SE.
En esta isla no hallamos otra cosa que chorlitos, gaviotas y lobos
marinos; é inmediato á ella fondeamos la chalupa, y nos quedamos á
hacer noche.