Salí de mañana á reconocer la tierra, y mandé la chalupa á que
reconociese una isla que está á la parte del N: todo el dia estuve en
tierra y reconocí los dos arroyos, que llevan los nombres de _Arroyo
Hondo y Arroyo Chico_: en el primero hallé cuatro brazas de agua en
pleamar, cuyo fondo sigue una milla, arroyo arriba, y es excelente
para estar fondeadas dentro de él embarcaciones, pues no puede haber
temporales que las incomoden: el segundo es menos hondable, mas
angosto y de menos caudal. La tierra es arenisca y sin leña, pero no
falta pasto: su calidad es mejor que la del Rio Negro, exceptuando la
llanura de este á donde lo bañan las corrientes; hallé rastro fresco
de caballos silvestres, como de 70 animales, y abunda de perdices,
leones, jabalies y liebres. Se tendió la red y se pescaron pejereyes,
sollas y bacalao, pero poco. Al anochecer volví á bordo.