A las siete y media de la mañana metí el bote á bordo, y á las ocho y
cuarto me hice á la vela con viento ONO medianamente fresco. A las
ocho y media estaba á distancia de 100 varas de la punta del N del
rio, y seguí gobernando al ENE, á pasar por la canal del N. A las
nueve estaba en la menor agua, que fué de dos brazas, y demarqué la
punta del N del rio al OSO, distancia de cuatro millas, y seguí á
dicho rumbo hasta las nueve y media que goberné al NE, siempre
barajando la costa á distancia de media legua, y lo mas separado de
ella fué una legua. A las 11 se llamó el viento al S recio, por lo que
me fué preciso acortar de vela por esperar la chalupa, y llevarla
siempre á mi costado para socorrerla en caso de que no pudiese
aguantar. A la una y tres cuartos entré en los bajos de Punta Rubia,
sobre los cuales pensé largase la quilla esta embarcacion; pero, ya
barándo, ya saliendo, estuve hasta las dos, que doblé la dicha punta y
salimos á mas agua, y á este tiempo metí en vuelta del ONO, barajando
la costa á distancia de un cable. A las cuatro de la tarde me hallé
entre la Isla de las Gamas y tierra firme, en tres brazas de agua, y
dí fondo en este sitio por ser abrigado, á fin de hacer aquí algunos
reconocimientos. A las cuatro y media eché el bote al agua, y fuí á
reconocer el brazo de mar que entra entre la tierra firme y la
Península de los Jabalies, por haberme parecido desde el tope laguna.
Habiendo llegado á él, probé el agua salada, y por ser ya de noche me
volvi á bordo: en este intermedio hice tender la red á los marineros,
y se pescaron algunos pejereyes y bacalaos.