DIA 12 DE ABRIL DE 1781.

A las ocho y media de la mañana tiré la última pieza de leva, y me

hice á la vela del establecimiento con las expresadas embarcaciones, y

viento N bonancible. A las cuatro y media de la tarde llegué á la boca

del Rio Negro, remolcando el bergantin con el bote y la chalupa, por

estar calma; en cuyo parage dí fondo, á esperar tiempo á propósito

para emprender mi navegacion, el que no pude conseguir hasta el 4 de

Mayo, en cuyo intérvalo de tiempo tuve lugar de registrar la barra,

(el que no habia tenido antes) como á satisfaccion la registré en los

dias que el tiempo lo permitia; y no sin muchísima utilidad, pues

descubrí por la parte del N una canal, mejor que la que hasta ahora

practican los navegantes á este rio por la parte del S.

Esta canal hace fácil y poco arriesgada su navegacion á este rio, su

entrada y salida casi con todos vientos, sin atender á otra cosa que á

las mareas: lo que no sucedia antes, pues era preciso combinar estas

con los vientos, y estos debian ser favorables en el único punto de la

pleamar, cuya circunstancia eternizaba las embarcaciones, que

fondeadas de la parte de adentro iban á entrar, pues no

concurriéndoles en aquel punto de la pleamar viento favorable,

permanecian fondeadas afuera. Y aunque á mí nunca esta circunstancia

me detuvo, pues casi siempre he entrado con viento contrario, ya se ha

visto lo muy cerca que alguno ha estado de perderse, por permanecer

afuera fondeados: por lo cual convendria, que los navegantes á este

establecimiento se instruyesen bien en la barra de este rio y sus

canales, á fin de asegurar sus vidas y los reales intereses; pues solo

la falta de practica es la que ocasiona los muchos riesgos y

detenciones que continuamente se experimentan.

Parece que contradice lo que llevo dicho, el haber yo estado desde el

dia 12 de Abril hasta el 4 de Mayo fondeado en la boca aguardando

tiempo oportuno para mi viage: pero no es así, porque yo salgo á un

reconocimiento, de cuyo paraje no se sabe otra cosa que lo muy

peligroso que es, que precisamente debo salir á tal hora que pueda

pasar en el dia los bajos de Punta Rubia; que el viento sea tal que me

proporcione de dia esta navegacion, y que lo pueda resistir una

embarcacion menor como es la chalupa que llevo conmigo sin exponerla á

zozobrar; y que la mar sea á propósito, para que así mismo la pueda

resistir, y otras infinitas circunstancias que me es indispensable

atender, como conocen los inteligentes en la navegacion: y únicamente

el asegurar las comisiones que se me han encargado pudieron á veces

detenerme algunos dias fondeado en la boca, pero no los vientos

contrarios ni aun las noches, pues he entrado y salido por la barra,

sin que uno ni otro me sirviese de estorbo aun antes de descubrir esta

canal: pero ahora descubierta, es mucho mas fácil esta navegacion, por

lo que se hace preciso que se hagan prácticos en ella todos los que

navegan al Rio Negro.

Los vientos que regularmente detienen en la boca de este rio á los que

van á salir de él para Buenos Aires, son del tercer cuadrante, y estos

son contrarios hasta salir de la barra por la canal del S: pero en

saliendo de ella, todos son vientos largos para hacer esta navegacion.

Por la canal del N son favorables, pues esta corre con la boca del rio

ENE y OSO; y en esta inteligencia, los que mas detenian las

embarcaciones antes que se descubriese, son ahora los mas favorables.

Del mismo modo, los vientos que tenian las embarcaciones fondeadas á

fuera de la barra, tan expuestas á perderse cuando venian á entrar,

eran del primer cuadrante y del cuarto: esto es, desde el ENE hasta el

NO, los cuales son asimismo favorables por la expresada canal.

Unicamente solo un temporal, ó los vientos del segundo cuadrante,

pueden detener los barcos que salen de Rio Negro para Buenos Aires,

fondeados en la boca, por ser estos contrarios á esta navegacion y

travesías á la costa; pero la entrada no la pueden estorbar á los

inteligentes en las dos canales del S y del N, (á no ser un temporal

desecho, que no pueda aguantar) ninguna especie de vientos, sea donde

se fuere.

Diario de la navegacion empredida en 1781 Desde el Rio Negro, para reconocer la Bahia de Todos los Santos, las Islas del Buen Suceso, y el desague del Rio Colorado · 第 6 / 104 题