Hablando con exactitud, la historia de los atenienses no empieza
hasta cerca de ciento cincuenta años después de la primera olimpiada.
Así pues, podemos dividirla en tres épocas, marcadas por caracteres
particulares: a la primera denominaremos el siglo de Solón o de las
leyes; a la segunda, el de Temístocles y Arístides, que es el de la
gloria; y a la tercera, el de Pericles, que es el de las artes.