La independencia de la isla de Cuba era mirada por los hombres de la
revolucion hispano-americana como el complemento de la propia. Afirma el
historiador colombiano Restrepo que Bolivar pensó enviar en 1826 una
escuadra contra la española que, estacionada en las Antillas, amenazaba
constantemente á las antiguas colonias bañadas por el mar Caribe,
Colombia, Centro América y Méjico.--Las fuerzas navales de las nuevas
nacionalidades debian proceder simultáneamente con el doble objeto de
atacar al enemigo comun y de dar la libertad á Cuba, Puerto Rico y las
otras antillas españolas; pero la falta de unidad en los preparativos
bélicos y las preocupaciones internas impidieron la salida de la
espedicion.
Fué contrariada en Estados Unidos la idea de Bolivar, aunque con alguna
indecision y de un modo indirecto. El apreciado estadista Clay, Ministro
de Relaciones Esteriores, manifestó en sus instrucciones á los
representantes de la República en Europa la conveniencia de incitar á
España á la definitiva terminacion de la guerra. Esta potencia, dice,
será incapaz de sujetar otra vez por la fuerza á un continente tan vasto
como la América, cuyos habitantes, aguerridos por una lucha que ha
durado ya mas de diez y siete años, tendrán los medios de oponerle una
resistencia eficaz; y ella misma, agrega, es la mas interesada en la paz
porque solamente á su amparo podrá conservar las ricas é importantes
islas de Cuba y Puerto Rico.
De estos hechos y de algunos posteriores, se desprende que la conducta
observada por los Estados Unidos con respecto á la isla de Cuba, en las
varias épocas de su historia en que ha producido legítimos esfuerzos
para conquistar su independencia, ha dado motivo á los severos
comentarios que ordinariamente circulan. Estos no siempre fueron
razonables, porque es fuera de duda que en esta cuestion mas que en
otras el pueblo y el gobierno han seguido distintos rumbos.
La observacion espresada en el párrafo anterior se refiere solamente á
las circunstancias normales, pues cuando los Estados del Norte sostenian
contra los de Sud la guerra moralizadora que dió por resultado la
emancipacion de los esclavos, los gobiernos respectivos estaban
divididos en sus propósitos internacionales. En el Sud deseaban la
incorporacion de la isla, en el Norte la rechazaban; sabian ambos que,
antes de la lucha, su anexion inclinaria la balanza á favor del odioso
principio de la esclavitud. Rotas las hostilidades, los intereses
variaban y con ellos la norma de conducta de los gobiernos. La
Confederacion veia en Cuba un mercado de carne humana, muy importante
para desembarazarse con ventaja de sus esclavos si habia de triunfar la
política de la Union; esta tenia hácia la isla la ojeriza de un pueblo
que teme por ella no cosechar todos los beneficios que espera para la
civilizacion de sus afanes y sacrificios, pero deseaba, no obstante,
agregarla al territorio americano para dar mayor ensanche al principio
conquistado.
Es por demás evidente, fuera de este caso, el interés de toda la nacion
en la independencia de la isla de Cuba; y es indudable que cualquiera
evolucion que traiga por resultado el alejamiento de la administracion
española de la isla, ya sea que se incorpore á la Union ó á cualquiera
otra potencia americana, se mirará con agrado en la gran república. Pero
asi como ella misma ha declarado que no podría aceptar nuevas
colonizaciones en América por parte de los gobiernos de Europa, ha
profesado la decidida intencion de respetar la ya existente, á menos que
un gobierno de hecho haya depuesto al colonial. Esto esplica porqué,
cuando en 1849 se hicieron á la vela de las costas americanas varias
espediciones con el propósito de auxiliar movimientos revolucionarios en
Cuba, el Presidente de los Estados Unidos dirijió á sus conciudadanos
una proclama sobre el asunto, significando en ella que se comprometia
con la neutralidad el honor nacional y que léjos de prestar apoyo á
particulares comprometidos por su actitud contra la isla, los castigaria
como cómplices de un acto pirático y criminal.
Desde este primer movimiento los favores populares acompañaban á los
patriotas y el pueblo americano, respetando la política de sus
mandatarios, hacia privadamente los mayores esfuerzos en pro de la
desgraciada antilla.
Tales actos privados repercutian de un modo público, por las
innumerables peticiones que en todos los Estados de la Union presentaban
los ciudadanos para que se reconociera la independencia de la isla y por
las espresiones que los hombres mas eminentes del país hacian oir en
reuniones, en banquetes, por la prensa, en todas partes.
Un tema mas sério, en el cual tenian que variar las opiniones si bien no
las simpatias, debia presentarse á la consideracion de los hombres
públicos americanos al estallar la heroica revolucion que pudo organizar
transitoriamente un gobierno bajo la presidencia del Señor Cespedes. Me
refiero al reconocimiento de la belijerancia de los insurrectos
solicitado con instancia por los directores de la guerra. La utilidad de
tal acto para los cubanos es obvia; ninguna nacion facilitaba ó vendia
pertrechos, ni contrataba empréstitos con los revolucionarios, sinó
mediante ese reconocimiento. Los trabajos é intrigas diplomáticas de los
patriotas cubanos y de los representantes españoles en Washington
asumian, por lo tanto, un carácter de antagonismo tenaz con el fin de
obtener ó para contrariar tal resultado. Las indecisiones contínuas del
Gobierno del General Grant favorecieron, como se comprende, á España que
solo deseaba el _statu quo_.
En tanto que el Gobierno prescindia, el pueblo manifestaba por todos los
medios á su alcance las simpatias que le inspiraban los insurrectos y
la prensa americana condenaba diariamente la conducta del gabinete
haciendo, á la vez, contínuas insinuaciones en favor de los cubanos.
Agreguense á las intrigas de España para impedir el reconocimiento, la
existencia en Estados Unidos de intereses contrarios á la independencia
de la isla y se conocerán las causas eficientes de una política tan
ambigua.--La inspiraban los agentes del activo comercio entre Cuba y los
Estados Unidos, quienes tenian empeño en lo que solo podia dar el
triunfo de España, la pronta terminacion de la guerra; é insistian en la
conveniencia de continuarla, los políticos exaltados que encontraban
analojía entre el derecho que pretendian tener los hombres del Sud para
separarse de la Union y el que servia de bandera á los cubanos.--Risible
comparacion, ficcionada semejanza, esta que hace apreciar á los que
combaten por emancipar una colonia oprimida y crear en ella una
nacionalidad del mismo modo que á los defensores de la esclavitud y á
los propagandistas de la desmembracion nacional.
De mejores razones blasonaban los que manifestaban de lleno que era
necesario y lójico ayudar á los insurrectos, puesto que ellos profesaban
como uno de sus principios fundamentales el de la libertad de los
esclavos, por la cual tanto y tan gloriosamente acababa de luchar su
pátria. Los hombres íntregros, los republicanos sinceros de uno y otro
hemisferio, condenaban con enerjía la actitud prescindente del Gobierno
y aplaudian á los tribunos que señalaban esta política fraternal.
La hermosa carta dirijida por José Mazzini al General Clauseret de Nueva
York, dada la celebridad de su autor y la circunstancia de espresar con
la jenial elocuencia del patriota italiano las opiniones jenerales sobre
este interesante tema, merece reproducirse. Dice así:
«Estoy dolorosamente afectado por la actitud indiferente de los Estados
Unidos hácia Cuba.--El último acto del gran drama americano se está
representando en aquella isla: la insurreccion cubana es la consecuencia
directa de vuestra guerra de emancipacion. No es lójico, ni es bueno, ni
es digno que los Estados Unidos levanten una bandera y que despues
abandonen con indiferencia á la muerte á aquellos que se han dicho á sí
mismo: ya ha llegado la hora».
«La política iniciada por los doctrinarios de Luis Felipe, de que cada
uno no se ocupe mas que de sí mismo, es un crimen y una torpeza para los
republicanos como vosotros; un crimen porque niega uno de los intereses
comunes de la cristiandad en una de las cuestiones que habéis promovido;
y una torpeza porque destruye el prestijio que habéis conquistado no
solo en Europa sino en todo el mundo.--Esto os contradice y os aisla.»
«¿Porqué los Estados Unidos escojen un momento semejante para dar cabida
al miedo,--y esta es la palabra,--que haya podido inspirarles la
diplomacia monárquica de Europa? ¿Porqué escojer un momento en que la
monarquia está agonizando entre nosotros, en España, en todas partes?»
«El niño que ha crecido y ha crecido hasta ser un jigante ¿no
comprenderá nunca su mision providencial sobre la tierra?»
¿No sentirá jamás que el republicanismo no es simplemente un miserable
hecho local, sino un principio decretado por Dios y la humanidad, una
creencia, una fé?»
«Si algo hubiese en el mundo capaz de rendir mi espíritu seria la
actitud inerte y negativa que ha tomado vuestra nacion en presencia de
la lucha cubana.»
Febrero 3 de 1870.