moradores de la tierra, y de la mar! porque el diablo ha descendido á
vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
13 Y despues que el dragon hubo visto que el habia sido derribado en tierra,
persiguió á la mujer, que habia parido el hijo varon.
14 Y fueron dadas á la mujer dos alas de grande águila, para que de la
presencia de la serpiente volase al desierto á su lugar, donde es mantenida
[por un] tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.
15 Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un rio; á fin de
hacer que fuese arrebatada del rio.
16 Y la tierra ayudó á la mujer: y la tierra abrió su boca, y sorbió el rio,
que habia echado el dragon de su boca.
17 Entonces el dragon fué airado contra la mujer, y se fué á hacer guerra
contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos
de Dios, y tienen el testimonio de Jesu Cristo.
18 Y yo me paré sobre la arena de la mar.
CAPITULO 13
1 Y VÍ una bestia subir de la mar, que tenia siete cabezas, y diez cuernos;
y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de
blasfemia.
2 Y la bestia que ví, era semejante á un leopardo, y sus piés como piés de
oso, y su boca como boca de leon. Y el dragon le dió su virtud, y su trono, y
grande potestad,
3 Y ví una de sus cabezas como herida de muerte y su llaga mortal fué
curada: y hubo admiracion en toda la tierra detrás de la bestia.
4 Y adoraron al dragon que habia dado la potestad á la bestia; y adoraron á
la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante á la bestia, y quién podrá batallar
contra ella?
5 Y le fué dada boca que hablaba grandes cosas, y blasfemias: y le fué dada
potencia de cumplir cuarenta y dos meses.
6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su
tabernáculo, y los que moran en el cielo.
7 Y le fué dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. Tambien le fué
dada potencia sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y gente:
8 y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están
escritos en el libro de la vida del Cordero; el cual fué muerto desde el
principio del mundo.
9 Si alguno tiene oreja, oiga.
10 El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que á cuchillo matare,
es necesario que á cuchillo sea muerto. Aquí está la paciencia, y la fé de
los santos.
11 Despues ví otra bestia que subia de la tierra, y tenia dos cuernos
semejantes á los del Cordero, mas hablaba como el dragon.
12 Y hace toda la potencia de la primera bestia en presencia de ella; y hace
á la tierra, y á los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga
de muerte fué curada.
13 Y hace grandes señales, de tal manera que aun tambien hace descender
fuego del cielo á la tierra delante de los hombres.
14 Y engaña á los moradores de la tierra por las señales que le han sido
dadas para hacer en presencia de la bestia, mandando á los moradores de la
tierra, que hagan la imágen de la bestia, que tiene la herida de cuchillo, y
vivió.
15 Y le fué dado que diese espíritu á la imágen de la bestia, y que la
imágen de la bestia hable, y hará que cualesquiera que no adoraren la imágen
de la bestia, sean muertos.
16 Y hace á todos los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos,
tomar la señal en su mano derecha, ó en sus frentes;
17 y que ninguno pueda comprar ó vender, sino el que tiene la señal, ó el
nombre de la bestia, ó el número de su nombre.
18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la
bestia: porque el número es del hombre, y el número de ella es seiscientos
sesenta y seis.
CAPITULO 14
1 Y MIRÉ, y hé aquí, el Cordero estaba sobre el monte de Sion, y con él
ciento y cuarenta y cuatro mil, que tenian el nombre de su Padre escrito en
sus frentes.
2 Y oí una voz del cielo como raido de muchas aguas, y como sonido de un
gran trueno: y oí una voz de tañedores de arpas que tañian con sus arpas:
3 y cantaban como una cancion nueva delante del trono, y delante de los
cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podia aprender la cancion, sino
aquellos ciento y cuarenta y cuatro mil, los cuales son comprados de entre
los de la tierra.
4 Estos son los que con mujeres no son contaminados: porque son vírgenes.
Estos siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos son comprados de
entre los hombres por primicias para Dios, y para el Cordero.
5 Y en su boca no ha sido hallado engaño: porque ellos son sin mácula
delante del trono de Dios.
6 Y ví otro ángel volar por en medio del cielo, que tenia el Evangelio
eterno, para que evangelizase á los que moran en la tierra, y á toda gente, y
tribu, y lengua, y pueblo,
7 diciendo en alto voz: Temed á Dios, y dadle honor: porque la hora de su
juicio es venida: y adorad al que ha hecho el cielo, y la tierra, la mar, y
las fuentes de las aguas.
8 Y otro ángel le siguió, diciendo: Ya ha caido: ya ha caido Babilonia,
aquella gran ciudad, porque ella ha dado á beber á todas las gentes del vino
de la ira de su fornicacion.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo en alta voz: Si alguno adora la
bestia, y su imágen, y toma la señal en su frente, ó en su mano,
10 este tambien beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro
en el cáliz de su ira; y será^ atormentado con fuego y azufre delante de los
santos ángeles, y delante del Cordero.
11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran
la bestia, y su imágen, no tienen reposo dia y noche, y si alguno tomare la
señal^ de su nombre.
12 Aquí [está] la paciencia de los santos: aquí [están] los que guardan los
mandamientos de Dios, y la fé de Jesus.
13 Y oí una voz del cielo, que me decia: Escribe: Bienaventurados son los
muertos, que de aquí adelante mueren en el Señor: tambien, dice el Espíritu,
que descansan de sus trabajos, y sus obras los siguen.
14 Y miré, y hé aquí, una nube blanca, y sobre la nube uno asentado
semejante al Hijo del hombre, que tenia en su cabeza una corona de oro, y en
su mano una hoz aguda.
15 Y otro ángel salió del templo, clamando con alta voz al que estaba
sentado sobre la nube: Echa tu hoz, y siega: porque la hora de segar te es
venida, porque la mies de la tierra está madura.
16 Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la
tierra fué segada.
17 Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo tambien una
hoz aguda.
18 Y otro ángel salió del altar, el cual tenia poder sobre el fuego, y clamó
con gran voz al que tenia la hoz aguda, diciendo: Echa tu hoz aguda, y
vendimia los racimos de la tierra: porque están maduras sus uvas.
19 Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la
tierra, y la envió al grande lagar de la ira de Dios.
20 Y el lagar fué pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta
los frenos de los caballos por y seiscientos estadios.
CAPITULO 15
1 Y VÍ otra señal en el cielo, grande y admirable, que era siete ángeles que
tenian las siete plagas postreras: porque en ellas es consumada la ira de
Dios.
2 Y ví como una mar de vidrio mezclada con fuego: y los que habian alcanzado
la victoria de la bestia, y de su imágen, y de su señal, y del número de su
nombre, estar sobre la mar semejante al vidrio, teniendo las arpas de Dios.
3 Y cantan la cancion de Moisés siervo de Dios, y la cancion del Cordero,
diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; tus
caminos son justos y verdaderos, Rey de los santos:
4 ¿quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? porque tú solo
eres santo, por lo cual todas las gentes vendrán, y adorarán delante de tí,
porque tus juicios son manifestados.
5 Y despues de estas cosas, miré, y hé aquí, el templo del tabernáculo del
testimonio fué abierto en el cielo:
6 y salieron del templo siete ángeles, que tenian siete plagas, vestidos de
un lino limpio y albo, y ceñidos al rededor de los pechos con cintas de oro.
7 Y uno de los cuatro animales dió á los siete ángeles siete tazones de oro,
llenos de la ira de Dios, que vive para siempre jamás.
8 Y fué el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia:
y ninguno podia entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete
plagas de los siete ángeles.
CAPITULO 16
1 Y OÍ una grande voz del templo que decia á los siete ángeles: Id, derramad
los [siete] tazones de la ira de Dios en la tierra.
2 Y el primer [ángel] fué, y derramó su tazon en la tierra, y fué hecha una
plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenian la señal de la bestia, y
sobre los que adoraban su imágen.
3 Y el segundo ángel derramó su tazon en la mar, y fué vuelta en sangre,
como de un muerto, y toda alma viviente fué muerta en la mar.
4 Y el tercer ángel derramó su tazon sobre los rios, y sobre las fuentes de
las aguas, y fueron vueltas en sangre.
5 Y oí al ángel de las aguas, que decia: Señor, tú eres justo, que eres, y
que eras, y santo, porque has juzgado estas cosas:
6 porque ellos derramaron la sangre de los santos, y de los profetas, tú les
has dado tambien á beber sangre: porque son dignos.
7 Y oí á otro del santuario que decia: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso,
tus juicios son
verdaderos y justos.
8 Y el cuarto ángel derramó su tazon contra el sol, y le fué dado que
afligiese á los hombres con calor de fuego.
9 Y los hombres se inflamaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre
de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se enmendaron para darle
gloria.
10 Y el quinto ángel derramó su tazon sobre la silla de la bestia: y su
reino fué hecho tenebroso, y se comieron sus lenguas de dolor.
11 Y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas: y no
se enmendaron de sus obras.
12 Y el sexto ángel derramó su tazon sobre el gran rio de Eufrates, y el
agua de él se secó, para que se aparejase camino á los reyes de la parte de
donde sale el sol.
13 Y ví salir de la boca del dragon, y de la boca de la bestia, y de la boca
del falso profeta tres espíritus inmundos á manera de ranas.
14 Porque estos son espíritus de demonios, que hacen señales, para ir á los
reyes de la tierra, y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de
aquel grande dia del Dios Todopoderoso.
15 Hé aquí, yo vengo como ladron. Bienaventurado el que vela, y guarda sus
vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su fealdad.
16 Y los congregó en el lugar que se llama en Hebréo Armagedon.
17 Y el séptimo ángel derramó su tazon por el aire, y salió una gran voz del
templo del cielo de cerca del trono, diciendo: Hecho es.
18 Entonces fueron hechos relámpagos, y voces, y truenos; y fué hecho un
gran temblor de tierra, un tal terremoto, tan grande cual no fué jamás
despues que los hombres han estado sobre la tierra.
19 Y la grande ciudad fué partida en tres partes, y las ciudades de los
Gentiles se cayeron: y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios,
para darle el cáliz del vino de la indignacion de su ira.
20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.
21 Y granizo grande como un talento descendió del cielo sobre los hombres; y
los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo: porque su plaga fué
hecha muy grande.
CAPITULO 17
1 Y VINO uno de los siete ángeles que tenian los siete tazones, y habló
conmigo, diciéndome: Ven, y te mostraré la condenacion de la gran ramera, la
cual está sentada sobre muchas aguas;
2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la
tierra se han embriagado con el vino de su fornicacion.
3 Y me llevó en espíritu al desierto: y ví una mujer sentada sobre una
bestia de color de grana, que estaba llena de nombres de blasfemia, y tenia
siete cabezas y diez cuernos.
4 Y la mujer estaba vestida de púrpura, y de grana, y dorada con oro, y
adornada de piedras preciosas, y de perlas, teniendo un cáliz de oro en su
mano lleno de abominaciones, y de la suciedad de su fornicacion.
5 Y en su frente el nombre escrito: MISTERIO: LA GRANDE BABILONIA, MADRE DE
LAS FORNICACIONES, Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.
6 Y ví la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los
mártires de Jesus: y cuando la ví, fuí maravillado con grande admiracion.
7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te maravillas? Yo te diré el secreto de la
mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas y diez
cuernos.
8 La bestia que has visto, fué, y ya no es; y ha de subir del abismo, y ha
de ir á perdicion: y los moradores de la tierra, (cuyos nombres no están
escritos en el libro de la vida desde la fundacion del mundo,) se
maravillarán viendo la bestia la cual era, y ya no es, aunque es.
9 Aquí hay sentido que tiene sabiduría. Las siete cabezas, son siete montes,
sobre los cuales se asienta la mujer.
10 Y son siete reyes: los cinco son caidos, el uno es, y el otro aun no es
venido: y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo.
11 Y la bestia que era, y no es, es tambien el octavo rey; y es de los
siete, y va á perdicion.
12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aun no han recibido
reino, mas tomarán potencia en un tiempo como reyes con la bestia.
13 Estos tienen un consejo, y darán su potencia y autoridad á la bestia.
14 Ellos batallarán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá: porque es
el Señor de los señores, y el Rey de los reyes: y los que están con él, son
llamados, y elegidos, y fieles.
15 Y él me dice: las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son
pueblos, y compañías, y gentes, y lenguas.
16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, aborrecerán á la ramera, y la
harán desolada y desnuda, y comerán sus carnes, y la quemarán con fuego:
17 porque Dios ha puesto en sus corazones, que hagan lo que á él place, que
hagan una voluntad, y que den su reino á la bestia, hasta que sean cumplidas
las palabras de Dios.
18 Y la mujer que has visto, es la grande ciudad que tiene su reino sobre
los reyes de la tierra.
CAPITULO 18
1 Y DESPUES de estas cosas ví otro ángel descender del cielo, teniendo
grande potencia: y la tierra fué alumbrada de su gloria.
2 Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caida es, caida es la grande
Babilonia, y es hecha habitacion de demonios, y guarda de todo espíritu
inmundo, y guarda de todas aves sucias, y aborrecibles:
3 porque todas las gentes han bebido del vino de la ira de su fornicacion, y
los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra
se han enriquecido de la potencia de sus deleites.
4 Y oí otra voz del cielo, que decia: Salid de ella, pueblo mio, porque no
seais participantes de sus pecados, y que no recibais de sus plagas.
5 Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de
sus maldades.
6 Tornadle á dar como ella os ha dado, y pagadle al doble segun sus obras:
en el cáliz que ella os dió á beber, dadle á beber doblado.
7 Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de
tormento y llanto: porque dice en su corazon: Yo estoy sentada reina, y no
soy viuda, y no veré llanto.
8 Por lo cual en un dia vendrán sus plagas, muerte, llanto, y hambre, y será
quemada con fuego: porque el Señor Dios es fuerte que la juzgará.
9 Y la llorarán, y se plañirán sobre ella los reyes de la tierra, los cuales
han fornicado con ella, y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo
de su encendimiento,
10 estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella
gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad: porque en una hora vino tu
juicio!
11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella: porque
ninguno compra mas sus mercaderías,
12 la mercadería de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de
margaritas, y de tela de lino finísimo, y de escarlata, y de seda, y de
grana, y de toda madera odorífera, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso
de madera preciosa, y de metal, y de hierro, y de mármol;
13 y canela, y olores, y ungüentos, é incienso, y vino, y aceite, y flor de
harina, y trigo, y bestias, y de ovejas, y de caballos, y de carros, y de
siervos, y de almas de hombres.
14 Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de tí, y todas las cosas
gruesas y excelentes te han faltado; y de aquí adelante ya no hallarás mas
estas cosas.
15 Los mercaderes de estas cosas que se han enriquecido, se pondrán lejos de
ella, por el temor de su tormento, llorando, y lamentando,
16 y diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino
finísimo, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de
piedras preciosas, y de perlas: porque en una hora han sido desoladas tantas
riquezas!
17 Y todo gobernador, y toda compañía que conversa en los navíos, y
marineros, y todos los que trabajan en la mar, se estuvieron de lejos:
18 y viendo el humo de su encendimiento, dieron voces, diciendo: ¿Cuál era
semejante á esta gran ciudad?
19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando, y
lamentando, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los
que tenian navíos en la mar, se habian enriquecido de sus riquezas: que en
una hora ha sido asolada!
20 Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos apóstoles, y profetas:
porque Dios ha juzgado vuestra causa contra ella.
21 Y un ángel fuerte tomó una piedra como una grande muela de molino, y la
echó en la mar, diciendo: Con tanto ímpetu será echada Babilonia, aquella
gran ciudad: y no será jamás hallada.
22 Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y tañedores de flautas, y de
trompeta, no será mas oida en tí: y todo artífice de cualquier oficio, no
será mas hallado en tí: y ruido de muela no será mas oido en tí:
23 y luz de candil no alumbrará mas en ti: voz de esposo, y de esposa no
será mas oida en tí: cuyos mercaderes eran príncipes de la tierra: en cuyas
hechicerías todas las gentes han errado.
24 Y en ella ha sido hallada la sangre de los profetas, y de los santos, y
de todos los que han sido muertos en la tierra.
CAPITULO 19
1 DESPUES de estas cosas, oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que
decia: Aleluya: Salvacion, y honra, y gloria, y potencia sea al Señor Dios
nuestro:
2 porque sus juicios son verdaderos y justos, porque él ha juzgado á la
grande ramera que ha corrompido la tierra con su fornicacion, y ha vengado la
sangre de sus siervos de la mano de ella.
3 Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subió para siempre jamás.
4 Y los veinte y cuatro ancianos, y los cuatro animales se postraron en
tierra, y adoraron á Dios, que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amen:
Aleluya.
5 Y salió una voz del trono, que decia: Load á nuestro Dios todos sus
siervos, y los que le temeis, así pequeños, como grandes.
6 Y oí como la voz de una gran compañía, y como ruido de muchas aguas, y
como la voz de grandes truenos, que decian: Aleluya: Porque el Señor nuestro
Dios Todopoderoso ha reinado:
7 gocémonos, y alegrémonos, y démosle gloria: porque son venidas las bodas
del Cordero, y su mujer se ha aparejado:
8 y le ha sido dado que se vista de tela de lino finísimo, limpio, y
resplandeciente: porque el lino finísimo son las justificaciones de los
santos.
9 Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados á la cena del
Cordero. Y me dice: Estas palabras de Dios son verdaderas.
10 Y yo me eché á sus piés para adorarle. Y él me dijo: Mira, que no lo
hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos, que tienen el testimonio de
Jesus: adora á Dios: porque el testimonio de Jesus es espíritu de profecía.
11 Y ví el cielo abierto, y hé aquí, un caballo blanco, y el que estaba
sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y
pelea.
12 Y sus ojos eran como llama de fuego, y habia en su cabeza muchas
diademas, y tenia un nombre escrito que ninguno ha conocido, sino él mismo:
13 y estaba vestido de una ropa teñida en sangre, y su nombre es llamado LA
PALABRA DE DIOS.
14 Y los ejércitos que están en el cielo le seguian en caballos blancos,
vestidos de lino finísimo, blanco, y limpio.
15 Y de su boca sale una espada aguda para herir con ella las gentes, y él
los regirá con vara de hierro: y él pisa el lagar del vino del furor, y de la
ira de Dios Todopoderoso.
16 Y en su vestidura, y en su muslo, tiene escrito este nombre: REY DE
REYES, Y SEÑOR DE SEÑORES.
17 Y ví un ángel que estaba dentro del sol, y clamó con gran voz, diciendo á
todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregáos á la cena
del gran Dios;
18 para que comais carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y
carnes de caballos, y de los que están sentados sobre ellos: y carnes de
todos, libres y siervos, de pequeños, y de grandes.
19 Y vi la bestia, y los reyes de la tierra, y sus ejércitos^ congregados
para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su
ejército.
20 Y la bestia fué presa, y con ella el falso profeta, que habia hecho las
señales delante de ella, con las cuales habia engañado á los que tomaron la
señal de la bestia, y habian adorado su imágen.
21 Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en
azufre.
22 Y los otros fueron muertos con la espada que salia de la boca del que
estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes
de ellos.
CAPITULO 20
1 Y VÍ un ángel descender del cielo, que tenia la llave del abismo, y una
gran cadena en su mano.
2 Y prendió al dragon, antigua serpiente, que es el diablo, y Satanás, y le
ató por mil años.
3 Y le envió al abismo, y le encerró, y selló sobre él: porque no engañe mas
á las gentes hasta que mil años sean cumplidos, y despues de esto, es
necesario que sea desatado un poco de tiempo.
4 Y ví sillas, y se sentaron sobre ellas, y les fué dado el juicio: y las
almas de los degollados por el testimonio de Jesus, y por la palabra de Dios,
que no adoraron la bestia, ni su imágen, y que no recibieron su señal en sus
frentes, ni en sus manos; y vivirán, y reinarán con Cristo mil años.
5 Mas los otros muertos no tornaron á vivir, hasta que sean cumplidos mil
años: esta es la primera resurreccion.
6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurreccion: la
segunda muerte no tiene potestad en estos: antes serán sacerdotes de Dios, y
de Cristo, y reinarán con él mil años.
7 Y cuando mil años fueren cumplidos, Satanás^ será suelto de su prision;
8 y saldrá para engañar las gentes que están sobre las cuatro esquinas de la
tierra, Gog y Magog, para congregarlos para la batalla, el número de los
cuales es como la arena de la mar.
9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y anduvieron al rededor de los
ejércitos de los santos, y de la ciudad amada. Y de Dios descendió fuego del
cielo, y los tragó.
10 Y el diablo que los engañaba fué lanzado en el lago de fuego y azufre,
donde está la bestia, y el falso profeta, y serán atormentados dia y noche
para siempre jamás.
11 Y ví un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él, de delante
del cual huyó la tierra, y el cielo: y no se ha hallado el lugar de ellos.
12 Y ví los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios: y los
libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y
fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros,
segun sus obras.
13 Y la mar dió los muertos que estaban en ella: y la muerte, y el infierno
dieron los muertos que estaban en ellos: y fué hecho juicio de cada uno segun
sus obras.
14 Y el infierno, y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es
la muerte segunda.
15 Y el que no fué hallado escrito en el libro de la vida, fué lanzado en el
lago de fuego.
CAPITULO 21
1 Y VÍ un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo, y la
primera tierra se fué, y la mar ya no es.
2 Y yo Juan ví la santa ciudad, la Jerusalem nueva, que descendia del cielo,
aderezada de Dios, como la esposa ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo, que decia: Hé aquí, la morada de Dios con los
hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su
Dios con ellos.
4 Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será
mas; y no habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas
son pasadas.
5 Y el que estaba sentado en el trono, dijo: Hé aquí, yo hago nuevas todas
las cosas. Y me dijo: Escribe: porque estas palabras son fieles y verdaderas.
6 Y me dijo: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, principio y fin. Al que tuviere
sed yo le daré de balde de la fuente del agua viva.
7 El que venciere, poseerá todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi
hijo.
8 Mas á los temerosos, é incrédulos; á los malditos, y homicidas; á los
fornicarios, y hechiceros; á los idólatras, y á todos los mentirosos, su
parte será en el lago ardiendo de fuego y de azufre, que es la muerte
segunda.
9 Y VINO á mí uno de los siete ángeles, que tenian los siete tazones llenos
de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven, yo te mostraré
la esposa, mujer del Cordero.
10 Y me llevó en espíritu á un gran monte y alto, y me mostró la grande
ciudad santa de Jerusalem que descendia del cielo de Dios,