36 ¿Ó ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿ó á vosotros solos ha

llegado?

37 Si alguno, á su parecer, es profeta, ó espiritual , reconozca lo que os

escribo, porque son mandamientos del Señor.

38 Mas el que ignora, ignore.

39 Así que, hermanos, procurad profetizar; y no impidais el hablar lenguas.

40 Empero todo se haga decentemente, y con órden.

CAPITULO 15

1 EMPERO os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual

tambien recibisteis, en el cual tambien perseverais,

2 por el cual asimismo, si reteneis la palabra que os he predicado, sois

salvos, si no habeis creido en vano.

3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo [yo] aprendí, [es á

saber:] que Cristo fué muerto por nuestros pecados, conforme á las

Escrituras;

4 y que fué sepultado, y que resucitó al tercer dia, conforme á las

Escrituras;

5 y que apareció á Cefas; y despues de esto á los doce:

6 despues apareció á mas de quinientos hermanos juntos: de los cuales muchos

viven aun, y otros son muertos.

7 Despues apareció á Jacobo: despues á todos los apóstoles.

8 Y á la postre de todos, como á abortivo, me apareció á mí:

9 porque yo soy el mas pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser

llamado apóstol, porque perseguí la Iglesia de Dios.

10 Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en

vano para conmigo; antes he trabajado mas que todos ellos: pero no yo, sino

la gracia de Dios que [fué] conmigo.

11 Porque, ó [sea] yo, ó [sean] ellos, así predicamos, y así habeis creido.

12 Y si Cristo es predicado haber resucitado de los muertos, ¿cómo dicen

algunos entre vosotros, que no hay resurreccion de muertos?

13 Porque si no hay resurreccion de muertos, Cristo tampoco resucitó.

14 Y si Cristo no resucitó, vana luego [es] nuestra predicacion, vana es

tambien vuestra fé:

15 de manera que somos hallados falsos testigos de Dios: porque hemos

testificado de Dios, que él haya levantado á Cristo: al cual [empero] no

levantó, si los muertos no resucitan.

16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.

17 Y si Cristo no resucito, vuestra fé es vana; y aun os estais en vuestros

pecados.

18 Y aun tambien los que durmieron en Cristo, son perdidos.

19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los mas miserables somos

de todos los hombres.

20 Mas ahora, Cristo ha resucitado de los muertos: primicias de los que

durmieron es hecho.

21 Porque por cuanto la muerte [entró] por un hombre, tambien por un hombre

la resurreccion de los muertos.

22 Porque de la manera que en Adam todos mueren, así tambien en Cristo todos

serán vivificados.

23 Mas cada uno en su órden: Cristo las primicias; luego los que son de

Cristo en su venida.

24 Luego, el fin; cuando entregará el reino al Dios y al Padre; cuando

quitará todo imperio, y toda potencia, y potestad.

25 Porque es menester que él reine, hasta poner todos sus enemigos debajo de

sus piés.

26 Y el postrer enemigo [que] será deshecho, [será] la muerte.

27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus piés; y cuando dice: Todas

las cosas son sujetadas á él, claro está [que se entiende] exceptuado el

mismo que sujeto á él todas las cosas.

28 Mas despues que todas las cosas le fueren sujetas, entonces tambien el

mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios

sea todas las cosas en todos.

29 De otra manera, ¿qué harán, los que se bautizan por muertos, si en

ninguna manera los muertos resucitan? ¿por qué, pues, se bautizan por

muertos?

30 ¿y por qué nosotros peligramos á toda hora?

31 Cada dia muero por vuestra gloria, la cual tengo en Cristo Jesus Señor

nuestro.

32 Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha si

los muertos no resucitan? comamos y bebamos, que mañana moriremos.

33 No erreis. Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

34 Velad justamente, y no pequeis: porque algunos no conocen á Dios: para

vergüenza vuestra hablo.

35 Mas dirá alguno: ¿Como resucitarán los muertos? ¿con qué cuerpo saldrán?

36 ¡Oh loco! lo que tú siembras, no revive si no muriere [antes:]

37 y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano

desnudo, es á saber, de trigo, ó de otro grano:

38 mas Dios le da el cuerpo como quiso, y á cada simiente su propio cuerpo.

39 Toda carne no [es] la misma carne: mas una carne ciertamente es la de los

hombres, y otra carne es la de los animales, y otra la de los peces, y otra

la de las aves.

40 Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres: mas ciertamente una es

la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres.

41 Otra [es] la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la

gloria de las estrellas: porque una estrella es diferente de otra en gloria.

42 Así tambien [es] la resurreccion de los muertos. Se siembra en

corrupcion; se levantará en incorrupcion:

43 se siembra en vergüenza; se levantará con gloria: se siembra en flaqueza;

se levantará con potencia:

44 se siembra cuerpo animal; resucitará espiritual. Hay cuerpo animal, y hay

cuerpo espiritual.

45 Así tambien está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en alma

viviente; el postrer Adam, en espíritu vivificante.

46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal: luego lo espiritual.

47 El primer hombre, de la tierra, terreno: el segundo hombre, [que es] el

Señor, [es] del cielo.

48 Cual el terreno, tales tambien los terrenos: y cual el celestial, tales

tambien los celestiales.

49 Y como trajimos la imágen del terreno, traigamos tambien la imágen del

celestial.

50 Esto empero digo, hermanos: Que la carne y la sangre no pueden heredar el

reino de Dios: ni la corrupcion heredará la incorrupcion.

51 Hé aquí, un misterio os digo: Todos ciertamente no dormiremos: mas todos

seremos trasformados,

52 en un momento, en un abrir de ojo, á la final trompeta: porque será

tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupcion: mas

nosotros seremos trasformados.

53 Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupcion, y

esto mortal sea vestido de inmortalidad.

54 Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupcion , y esto mortal

fuere vestido de inmortalidad, entonces será hecha la palabra que está

escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

55 ¿Dónde está, ¡oh muerte! tu victoria? ¿Dónde está, ¡oh muerte! tu

aguijon?

56 Empero el aguijon de la muerte [es] el pecado; y la potencia del pecado,

la ley.

57 Mas á Dios gracias, que nos dió victoria por el Señor nuestro Jesu

Cristo.

58 Así que, hermanos mios amados, estad firmes y constantes, creciendo en la

obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

CAPITULO 16

1 CUANTO á la colecta [que se hace] para los santos, haced vosotros tambien

de la manera que [yo] ordené en las Iglesias de Galacia.

2 Cada primer dia de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa,

guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; porque cuando [yo] viniere,

no se hagan entonces las colectas.

3 Y cuando [yo] fuere presente, los que aprobareis por cartas, á estos

enviaré que lleven vuestro beneficio á Jerusalem.

4 Y si fuere digno el negocio que yo tambien vaya, irán conmigo.

5 Empero á vosotros vendré, cuando pasare á Macedonia: porque á Macedonia

tengo de pasar.

6 Y podrá ser que me quedaré con vosotros, ó invernaré tambien: para que

vosotros me lleveis donde hubiere de ir.

7 Porque no quiero ahora veros de paso: mas espero estar con vosotros algun

tiempo, si el Señor lo permitiere.

8 Empero estaré en Efeso hasta Pentecostes.

9 Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz: y adversarios muchos.

10 Y si viniere Timotéo, mirad que esté con vosotros seguramente: porque la

obra del Señor hace, tambien como yo.

11 Por tanto nadie le tenga en poco: antes llevadle en paz, para que venga á

mí: porque le espero con los hermanos.

12 Asimismo, del hermano Apolos, mucho le he rogado que viniese á vosotros

con [algunos] hermanos; mas en ninguna manera tuvo voluntad de venir por

ahora: mas vendrá cuando tuviere oportunidad.

13 Velad, estad [firmes] en la fé: portáos varonilmente, y esforzáos.

14 Todas vuestras cosas sean hechas con caridad.

15 Empero os ruego, hermanos, ya sabeis que la casa de Estéfanas es las

primicias de Achaya, y que se han dedicado al ministerio de los santos:

16 que vosotros os sujeteis á los tales, y á todos los que ayudan, y

trabajan.

17 Da la venida de Estéfanas y de Fortunato, y de Acháico, me huelgo: porque

estos suplieron vuestra ausencia.

18 Porque recrearon mi espíritu y vuestro. Reconoced pues á los tales.

19 Las Iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Señor Aquila y

Priscila, con la Iglesia que esta en su casa.

20 Os saludan todos los hermanos. Saludáos los unos á los otros con santo

beso.

21 Salud. De mi mano, Pablo.

22 El que no amare al Señor Jesu Cristo sea Anatema Maran-atha.

23 La gracia del Señor Jesu Cristo [sea] con vosotros.

24 Mi caridad en Cristo Jesus con todos vosotros. Amen.

EPÍSTOLA SEGUNDA DEL APOSTOL SAN PABLO

Á LOS

CORINTIOS.

CAPITULO 1

1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano

Timotéo, á la Iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los

santos que están por toda la Achaya:

2 Gracia tengais, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.

3 Bendito [sea] el Dios y Padre del Señor Jesu Cristo, el Padre de

misericordias, y el Dios de toda consolacion,

4 el que nos consuela en todas nuestras tribulaciones; para que podamos

tambien nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la

consolacion con que nosotros somos consolados de Dios.

5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así

abunda tambien por el [mismo] Cristo nuestra consolacion.

6 Si somos atribulados, [es] por vuestra consolacion y salud, la cual es

obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros tambien padecemos: ó

si somos consolados, es por vuestra consolacion y salud: y nuestra esperanza

de vosotros es firme,

7 estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así tambien

lo sereis de la consolacion.

8 Porque, hermanos, no queremos, que ignoreis nuestra tribulacion que nos

fué hecha en Asia, que sobre manera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas,

de tal manera que estuviésemos en duda de la vida.

9 Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no

confiemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta los muertos:

10 el cual nos libró, y libra de tanta muerte: en el cual esperamos que aun

nos librará:

11 ayudándonos tambien vosotros con oracion por nosotros, para que por la

merced [hecha] á nosotros por respeto de muchos, por muchos [tambien] sean

dadas gracias por nosotros.

12 Porque nuestra gloria es esta, [es á saber,] el testimonio de nuestra

conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría

carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y mas con

vosotros.

13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leeis, ó tambien conoceis;

y espero que aun hasta el cabo las conocereis:

14 como tambien en parte habeis conocido que somos vuestra gloria, como

tambien vosotros la nuestra, para el dia del Señor Jesus.

15 Y con esta confianza quise primero venir á vosotros, porque tuviéseis

[otra] segunda gracia:

16 y por vosotros pasar á Macedonia; y de Macedonia venir otra vez á

vosotros, y ser vuelto de vosotros á Judéa.

17 Así que pretendiendo esto, ¿usé quizá de liviandad? ¿ó lo que pienso

[hacer,] piénsolo segun la carne, para que haya en mí Sí y No?

18 Antes Dios fiel [sabe] que nuestra palabra acerca de vosotros, no ha sido

Sí y No.

19 Porque el Hijo de Dios, Jesu Cristo, que por nosotros ha sido entre

vosotros predicado por mí, y Silvano, y Timotéo, no ha sido Sí y No: mas ha

sido Sí en él.

20 Porque todas las promesas de Dios [son] en él Sí, y en él Amen por

nosotros á gloria de Dios.

21 Y el que nos confirma con vosotros á Cristo, y el que nos ungió, [es]

Dios:

22 el cual tambien nos selló, y nos dió las arras del Espíritu en nuestros

corazones.

23 Mas yo llamo á Dios por testigo sobre mi alma, que hasta ahora no he

venido á Corinto por no seros carga:

24 no que nos enseñoreemos de vuestra fé: mas somos ayudadores de vuestro

gozo; porque por la fé estais en pié.

CAPITULO 2

1 EMPERO esto he determinado en mí, [es á saber,] de no venir otra vez á

vosotros con tristeza.

2 Y si yo os contristo, ¿quién será pues el que me alegrará, sino aquel á

quien yo contristare?

3 Y esto mismo os escribí, para que cuando viniere no tenga tristeza sobre

tristeza por parte de los que me debiera gozar; confiando en todos vosotros

que mi gozo es el de todos vosotros.

4 Porque por la mucha tribulacion y angustia del corazon os escribí con

muchas lágrimas: no para que fuéseis contristados, mas para que conociéseis

cuánta mas caridad tengo para con vosotros.

5 Que si alguno [me] contristó, no me contristó á mí sino en parte, por no

cargaros á todos vosotros.

6 Bástale al tal esta reprension hecha de muchos:

7 para que al contrario vosotros antes le perdoneis y consoleis, porque no

sea el tal consumido de demasiada tristeza.

8 Por lo cual os ruego que confirmeis la caridad para con él.

9 Porque tambien por este fin os escribí á vosotros, [es á saber,] para

conocer experiencia de vosotros, si sois obedientes en todo.

10 Y al que [vosotros] perdonáreis, yo tambien: porque tambien yo lo que he

perdonado, si algo he perdonado, por vosotros [lo he hecho] en persona de

Cristo:

11 para que no seamos engañados de Satanás: porque no ignoramos sus

maquinaciones.

12 COMO vine á Troas por el Evangelio de Cristo, aunque me fué abierta

puerta en el Señor,

13 no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado á Tito mi hermano: y

así despidiéndome de ellos, me partí para Macedonia.

14 Mas á Dios [sean dadas] gracias, el cual hace que siempre triunfemos en

Cristo Jesus; y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo

lugar:

15 porque por Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan, y en los

que se pierden:

16 á estos ciertamente olor de muerte para muerte; y á aquellos olor de vida

para vida. Y para estas cosas, ¿quién es bastante?

17 Cierto no somos, como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios;

antes como de sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos de Cristo.

CAPITULO 3

1 ¿COMENZAMOS otra vez á alabarnos á nosotros mismos? ¿ó tenemos necesidad,

como algunos, de cartas de recomendacion para vosotros, ó de recomendacion de

vosotros [para otros?]

2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, las cuales

son sabidas y leidas de todos los hombres:

3 cuando es manifiesto que sois carta de Cristo administrada de nosotros, y

escrita no con tinta, mas con el Espíritu de Dios viva: no en tablas de

piedra, sino en tablas de carne del corazon.

4 Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios.

5 No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de

nosotros mismos: sino que nuestra suficiencia es [de parte] de Dios:

6 el cual aun nos hizo que fuésemos ministros suficientes del nuevo

testamento: no de la letra, mas del espíritu: porque la letra mata, mas el

espíritu vivifica.

7 Y si el ministerio de muerte [escrito] en letras formado en las piedras,

fué para gloria, tanto que los hijos de Israél no pudiesen poner los ojos en

la cara de Moisés, á causa de la gloria de su rostro, la cual habia de

perecer:

8 ¿como no será para mayor gloria el ministerio del espíritu?

9 Porque si el ministerio de condenacion fué de gloria, mucho mas abundará

en gloria el ministerio de justicia.

10 Porque lo que fué [tan] glorioso, en esta parte, ni aun fué glorioso en

comparacion de la excelente gloria.

11 Porque si lo que perece es para gloria, mucho mas sera para gloria lo que

permanece.

12 Así que teniendo tal esperanza, hablamos con mucha confianza.

13 Y no como Moisés, [que] ponia un velo sobre su rostro, para que los hijos

de Israél no pusiesen los ojos en su cara, cuya [gloria] habia de perecer.

14 Y así los sentidos de ellos se embotaron: porque hasta el dia de hoy

[les] queda el mismo velo no descubierto en la leccion del viejo testamento,

el cual por Cristo es quitado:

15 antes hasta el dia de hoy, cuando Moisés es leido, el velo está puesto

sobre el corazon de ellos.

16 Empero cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará.

17 Porque el Señor es el espíritu: y donde [hay] aquel Espíritu del Señor,

allí [hay] libertad.

18 Por tanto nosotros todos, puestos los ojos como en un espejo en la gloria

del Señor con cara descubierta, somos trasformados de gloria en gloria en la

misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.

CAPITULO 4

1 POR lo cual teniendo [nosotros] esta administracion, segun la misericordia

que hemos alcanzado, no desmayamos:

2 antes quitamos [de nosotros] los escondrijos de vergüenza, no andando con

astucia, ni

adulterando la palabra de Dios: mas en manifestacion de verdad

encomendándonos á nosotros mismos á toda conciencia humana delante de Dios.

3 Que si nuestro Evangelio es encubierto, á los que se pierden es

encubierto:

4 en los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los

incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria

de Cristo, el cual es la imágen de Dios.

5 Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesu Cristo, el Señor;

y nosotros vuestros siervos por Jesus.

6 Porque el Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es]

el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminacion de ciencia de la

claridad de Dios en la faz de Jesu Cristo.

7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, á fin que la alteza sea de

la virtud de Dios, y no de nosotros.

8 En todo somos atribulados, mas no nos estrechamos: dudamos, mas no

desesperamos:

9 padecemos persecucion , mas no somos desamparados [en ella:] somos

abatidos, mas no perecemos:

10 siempre traemos por todas partes la mortificacion del Señor Jesus en

nuestro cuerpo, para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestros

cuerpos.

11 Porque siempre nosotros que vivimos, somos entregados á muerte por Jesus,

para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestra carne mortal.

12 De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.

13 Mas porque tenemos el mismo espíritu de fé, conforme á lo que está

escrito: Creí, por lo cual tambien hablé: nosotros tambien creemos, por lo

cual tambien hablamos:

14 estando ciertos que el que levantó al Señor Jesus, á nosotros tambien nos

levantará por Jesus; y nos pondrá con vosotros.

15 Porque todas estas cosas [padecemos] por vosotros, para que abundando la

gracia por muchos, en la accion de gracias abunde [tambien] á gloria de Dios.

16 Por tanto no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior sea

corrompido, el interior empero se renueva de dia en dia.

17 Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulacion,

sobre manera alto [y]

eterno peso de gloria nos obra:

18 no mirando nosotros á lo que se ve, sino á lo que no se ve: porque lo que

se ve, temporal es; mas lo que no se ve, eterno.

CAPITULO 5

1 PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de esta nuestra habitacion se

deshiciere , tenemos de Dios edificio, casa no hecha de manos, eterna en los

cielos.

2 Y por esto tambien gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra

habitacion celestial:

3 si tambien fuéremos hallados vestidos, y no desnudos.

4 Porque asimismo los que estamos en esta cabaña, gemimos cargados: porque

no querriamos ser desnudados, antes sobrevestidos, consumiendo la vida á lo

que es mortal.

5 Mas el que nos hizo para esto mismo [es] Dios, el cual asimismo nos ha

dado las arras del Espíritu.

6 Así que [vivimos] confiados siempre, sabiendo, que entre tanto que estamos

en el cuerpo, peregrinamos del Señor:

7 porque por fé andamos, no por vista:

8 mas confiamos, y querriamos mas peregrinar del cuerpo, y ser presentes al

Señor.

9 Y por tanto procuramos tambien, ó ausentes, ó presentes, agradarle.

10 Porque es menester que todos nosotros comparezcamos delante del tribunal

de Cristo: para que cada uno sea pagado de lo propio de su cuerpo, como

hubiere hecho, ó bueno ó malo.

11 Así que estando ciertos de aquel terror del Señor, persuadimos á los

hombres, mas á Dios somos manifiestos: y espero que tambien en vuestras

conciencias somos manifiestos.

12 No nos encomendamos otra vez á vosotros: mas os damos ocasion de

gloriaros de nosotros, para que tengais [que responder] contra los que se

glorían en las apariencias, y no en el corazon.

13 Porque si loqueamos, á Dios; y si estamos en seso, á vosotros.

14 Porque la caridad de Cristo nos constriñe; pensando esto: Que si uno fué

muerto por todos, luego todos son muertos;

15 asimismo: por todos fué muerto Cristo, para que tambien los que viven, ya

no vivan para sí, mas para aquel que murió y resucitó por ellos.

16 De manera que nosotros de aquí adelante á nadie conocemos segun la carne;

y si aun á Cristo conocimos segun la carne, ahora empero ya no le conocemos.

17 De manera que el que [es] en Cristo, nueva criatura [es:] las vejeces se

pasaron: hé aquí todo es hecho nuevo.

18 Y todo esto por Dios, el cual nos reconcilió á sí por Jesu Cristo, y nos

dió el ministerio de la reconciliacion.

19 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no

imputándoles sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliacion.

20 Así que embajadores somos en nombre de Cristo, como si Dios [os] rogase

por medio nuestro; [os] rogamos en nombre de Cristo, reconciliáos con Dios.

21 Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros

fuésemos hechos justicia de Dios en él.

CAPITULO 6

1 POR lo cual [nosotros] ayudando tambien, [os] exhortamos que no hayais

recibido en vano la gracia de Dios:

2 (porque dice: En tiempo acepto te he oido, y en dia de salud te he

socorrido: hé aquí, ahora el tiempo acepto; hé aquí, ahora el dia de la

salud:)

3 no dando á nadie ningun escándalo, porque nuestro ministerio no sea

vituperado:

4 antes habiéndonos en todas cosas, como ministros de Dios, en mucha

paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias,

5 en azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos,

6 en castidad, en ciencia, en mansedumbre, en bondad, en Espíritu Santo, en

caridad no fingida,

7 en palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia á diestro

y á siniestro:

8 por honra y por deshonra: por infamia, y por buena fama: como engañadores,

mas hombres de verdad:

9 como ignorados, mas conocidos: como muriendo, mas, he aquí, vivimos: como

castigados, mas no mortificados:

10 como dolorosos, mas siempre gozosos: como pobres, mas que enriquecen á

muchos: como los que no tienen nada, mas que lo poseen todo.

11 Nuestra boca está abierta á vosotros, ¡oh Corintios! nuestro corazon es

ensanchado.

12 No estais estrechos en nosotros: mas estais estrechos en vuestras

[propias] entrañas:

13 pues por la misma recompensa, (como á hijos hablo,) ensancháos tambien

vosotros.

14 No os junteis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tiene la

justicia con la injusticia? ¿y qué comunicacion la luz con las tinieblas?

15 ¿y qué conveniencia Cristo con Belial? ¿ó qué parte el fiel con el

infiel?

16 ¿y qué consentimiento el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros

sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Que habitaré y andaré en

ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo.

17 Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartáos, dice el Señor; y no

toqueis cosa inmunda, y yo os recibiré:

18 y seré á vosotros Padre, y vosotros me sereis á mí hijos é hijas: dice el

Señor Todopoderoso.

CAPITULO 7

1 Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda

inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificacion en temor

de Dios.

2 ADMITIDNOS: á nadie hemos injuriado, á nadie hemos corrompido, á nadie

hemos engañado.

3 No para condenaros [lo] digo: que ya he dicho antes, que estais en

nuestros corazones para morir, y para vivir juntamente [con nosotros.]

4 Mucho atrevimiento tengo para con vosotros, mucha gloria tengo de

vosotros: lleno estoy de consolacion: sobreabundo de gozo en todas nuestras

tribulaciones.

5 Porque aun cuando venimos á Macedonia, ningun reposo tuvo nuestra carne;

antes en todo fuimos atribulados: de fuera cuestiones, de dentro temores.

6 Mas el que consuela los humildes, Dios, nos consoló con la venida de Tito:

Reina Valera New Testament of the Bible 1858 · 第 26 / 38 段