dia, no lo hace [asimismo] para el Señor. El que come, come para el Señor:
porque da gracias á Dios: y el que no come, no come para el Señor; y da
gracias á Dios.
7 Porque ninguno de nosotros vive para sí: y ninguno muere para sí.
8 Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor
morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos.
9 Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para
enseñorearse así de los muertos como de los que viven.
10 Mas tú ¿por qué juzgas á tu hermano? O tú tambien ¿por qué menosprecias á
tu hermano? porque todos estaremos delante del tribunal de Cristo.
11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará toda
rodilla; y toda lengua confesará á Dios.
12 De manera que cada uno de nosotros dará á Dios razon de sí.
13 Así que, no juzguemos mas los unos á los otros: antes juzgad mas de que
no pongais tropiezo al hermano, ó escándalo.
14 [Yo] sé, y confio en el Señor Jesus, que por él nada hay inmundo: mas á
aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, á aquel le es inmunda.
15 Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas
conforme á la caridad. No eches á perder con tu comida á aquel por el cual
Cristo murió.
16 Así que, no sea blasfemado vuestro bien:
17 que el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo
por el Espíritu Santo.
18 Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á los
hombres.
19 Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificacion de los unos á
los otros.
20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas á la
verdad [son] limpias: mas malo es al hombre que come con escándalo.
21 Bueno [es] no comer carne, ni beber vino, ni [nada] en que tu hermano
tropiece, ó se ofenda, ó sea enfermo.
22 ¿Tú, tienes fé? Ténla contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no
se condena á sí mismo con lo que aprueba.
23 Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no [comió]
por fé: y todo lo que no sale de fé, es pecado.
CAPITULO 15
1 ASÍ que los que somos mas firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los
flacos, y no agradarnos á nosotros mismos.
2 Cada uno de nosotros agrade á su prójimo en bien, á edificacion.
3 Porque Cristo no se agradó á sí mismo: antes, como está escrito: los
vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre mí.
4 Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron
escritas; para que por el padecer, y por la consolacion de las Escrituras,
tengamos esperanza.
5 Mas el Dios del padecer y de la consolacion os dé que entre vosotros seais
unánimes segun Cristo Jesus:
6 Para que concordes, á una boca glorifiqueis al Dios y Padre de nuestro
Señor Jesu Cristo.
7 Por tanto sobrelleváos los unos á los otros, como tambien Cristo nos
sobrellevó para gloria de Dios.
8 Digo pues, que Cristo Jesus fué ministro de la circuncision, por la verdad
de Dios, para confirmar las promesas de los padres:
9 empero que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia, como está
escrito: Por tanto yo te confesaré [á tí] entre los Gentiles, y cantaré á tu
nombre.
10 Y otra vez dice: Alegráos, Gentiles, con su pueblo.
11 Y otra vez: Alabad al Señor todos los Gentiles, y magnificadle todos los
pueblos.
12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raiz de Jessé, y el que se levantará á
regir los Gentiles, los Gentiles esperarán en él.
13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que
abundeis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.
14 EMPERO cierto estoy yo de vosotros, hermanos mios, que por vosotros
mismos estais llenos de caridad, llenos de todo conocimiento, de tal manera
que podais amonestaros los unos á los otros.
15 Mas os he escrito, hermanos, en parte osadamente, como amonestándoos por
la gracia que de Dios me es dada,
16 por ser ministro de Jesu Cristo en los Gentiles, sacrificando el
Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable,
santificada por el Espíritu Santo.
17 Así que tengo de qué gloriarme en Cristo para con Dios.
18 Porque no osaria hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí para
la obediencia de los Gentiles, con la palabra y con las obras:
19 con potencia de milagros y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios: de
tal manera que desde Jerusalem, y por los alrededores hasta la Esclavonia,
haya llenado del Evangelio de Cristo.
20 Y de esta manera me esforcé á predicar^ este Evangelio: no donde [antes]
Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento;
21 antes, como está escrita: A los que no fué anunciado de él, verán: y los
que no oyeron, entenderán.
22 Por lo cual aun he sido impedido muchas veces de venir á vosotros.
23 Mas ahora no teniendo mas lugar en estas partes, y deseando venir á
vosotros muchos años ha:
24 cuando me partiere para España, vendré á vosotros: porque espero que
pasando os veré, y que seré llevado de vosotros allá: si empero antes hubiere
gozado de vosotros.
25 Mas ahora parto para Jerusalem á ministrar á los santos.
26 Porque Macedonia y Achaya tuvieron por bien de hacer una colecta para los
pobres de los santos que están en Jerusalem.
27 Porque les pareció bueno, y son deudores á ellos: porque si los Gentiles
han sido hechos participantes de sus [bienes] espirituales, deben tambien
[ellos] servirles en los carnales.
28 Así que, cuando hubiere concluido esto, y les hubiere consignado este
fruto, pasaré por vosotros á España.
29 Porque sé que cuando viniere á vosotros, que vendré con abundancia de la
bendicion de Cristo.
30 Ruégoos empero, hermanos, por el Señor nuestro Jesu Cristo, y por la
caridad del Espíritu, que me ayudeis con oraciones por mí á Dios;
31 que sea librado de los rebeldes que están en Judéa, y que la ofrenda de
mi culto á los santos en Jerusalem sea acepta;
32 para que con gozo venga á vosotros por la voluntad de Dios, y que sea
recreado juntamente con vosotros.
33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amen.
CAPITULO 16
1 ENCOMIÉNDOOS empero á Phebe nuestra hermana, la cual está en el servicio
de la Iglesia que está en Cenchreas:
2 que la recibais en el Señor, como es digno á los santos; y le ayudeis en
cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado á muchos,
y á mí mismo.
3 Saludad á Priscila y á Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesus:
4 (que pusieron sus cuellos [al degolladero] por mi vida, á los cuales no
doy gracias yo solo, mas aun todas las Iglesias de los Gentiles:)
5 asimismo á la Iglesia de su casa. Saludad á Epeneto, amado mio, que es las
primicias de Achaya en Cristo.
6 Saludad á María, la cual ha trabajado mucho con nosotros.
7 Saludad á Andrónico y á Junia, mis parientes, y mis compañeros en la
cautividad, los cuales son insignes en el apostolado; los cuales fueron antes
de mí en Cristo.
8 Saludad á Amplias, amado mio en el Señor.
9 Saludad á Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jesus, y á Estachis, amado
mio.
10 Saludad á Apeles, probado en Cristo. Saludad á los que son de Aristóbulo.
11 Saludad á Herodion, mi pariente. Saludad á los que son de [la casa de]
Narciso, los que son en el Señor.
12 Saludad á Trifena y á Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad á
Persida amada, la cual ha trabajado mucho en el Señor.
13 Saludad á Rufo, escogido en el Señor; y á su madre y mia.
14 Saludad á Asincrito, á Flegonte, á Hermas, á Patrobas, á Hermes, y á los
hermanos que están con ellos.
16 Saludad á Filólogo, y á Julia, á Nereo, y á su hermana, y á Olimpa, y á
todos los santos que [están] con ellos.
16 Saludáos los unos á los otros en santo beso. Os saludan las Iglesias de
Cristo.
17 Y OS ruego, hermanos, que mireis por los que hacen disensiones y
escándalos fuera de la doctrina que vosotros habeis aprendido; y apartáos de
ellos.
18 Porque los tales no sirven al Señor, nuestro Jesu Cristo, sino á sus
vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los
simples.
19 Porque vuestra obediencia divulgada es por todos lugares: así que, me
gozo de vosotros: mas quiero que seais sábios en el bien, y simples en el
mal.
20 Y el Dios de paz quebrante presto á Satanás debajo de vuestros piés. La
gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con vosotros. Amen.
21 OS saludan Timotéo, mi coadjutor, y Lucio, y Jasón, y Sosipater mis
parientes.
22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.
23 Salúdaos Gayo, mi huésped, y de toda la Iglesia. Salúdaos Erasto,
tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.
24 La gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.
20 Y AL que puede confirmaros segun mi Evangelio, y la predicacion de Jesu
Cristo, segun la revelacion del misterio encubierto desde tiempos eternos,
26 mas manifestado ahora, y por las escrituras de los profetas por el
mandamiento del Dios Eterno, declarado á todas las gentes para que obedezcan
á la fé;
27 á el solo Dios sábio, [sea] gloria por Jesu Cristo para siempre. Amen.
EPÍSTOLA PRIMERA DEL APOSTOL SAN PABLO
Á LOS
CORINTIOS.
CAPITULO 1
1 PABLO, llamado apóstol de Jesu Cristo, por la voluntad de Dios, y el
hermano Sosthenes,
2 á la Iglesia de Dios que está en Corinto, santificados en Cristo Jesus,
llamados santos; y á todos los que invocan el nombre del Señor nuestro Jesu
Cristo en cualquier lugar, [Señor] de ellos y nuestro:
3 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.
4 Doy gracias á mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os
es dada en Cristo Jesus;
5 que en todas las cosas sois enriquecidos en él, en toda lengua y en toda
ciencia;
6 con lo cual el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros:
7 de tal manera que nada os falte en ningun don, esperando la manifestacion
del Señor nuestro Jesu Cristo;
8 el cual tambien os confirmará sin pecado hasta el fin, hasta el dia de
nuestro Señor Jesu Cristo.
9 Fiel [es] Dios por el cual sois llamados á la comunicacion de su Hijo Jesu
Cristo nuestro Señor.
10 OS ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, que
hableis todos una misma cosa; y que no haya entre vosotros disensiones; antes
seais enteros en un mismo entendimiento, y en un mismo parecer.
11 Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos mios, de los que son de
Cloé, que hay entre vosotros contiendas.
12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo: mas
yo de Apolos: mas yo de Céfas: mas yo de Cristo.
13 ¿Está dividido Cristo? ¿Fué crucificado Pablo por vosotros? ¿ó habeis
sido bautizados en el nombre de Pablo?
14 Doy gracias á mi Dios, que á ninguno de vosotros he bautizado, mas que á
Crispo y á Gayo;
15 para que ninguno diga que yo le bauticé en mi nombre.
16 Y tambien bauticé la casa de Estéfanas: mas no sé si haya bautizado á
algun otro.
17 Porque no me envió Cristo á bautizar, sino á predicar el Evangelio: no en
sabiduría de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo.
18 Porque la palabra de la cruz á la verdad, locura es á los que se pierden:
mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, potencia de Dios es.
19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sábios, y la
inteligencia de los entendidos reprobaré.
20 ¿Qué es del sábio? ¿qué es del escriba? ¿qué es del inquiridor de este
siglo? ¿no ha enloquecido Dios la sabiduría de este mundo?
21 Porque por no haber el mundo conocido, en la sabiduría de Dios, á Dios
por sabiduría, agradó á Dios salvar los creyentes por la locura de la
predicacion.
22 Porque los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría:
23 mas nosotros predicamos á Cristo crucificado, [que es] á los Judíos
ciertamente tropezadero, y á los Gentiles locura:
24 empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios,
y sabiduría de Dios.
25 Porque lo loco de Dios es mas sábio que los hombres; y lo flaco de Dios
es mas fuerte que los hombres.
26 Porque mirad, hermanos, vuestra vocacion, que no sois muchos sábios segun
la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles:
27 antes lo que es la locura del mundo escogió Dios para avergonzar á los
sábios; y lo que es la flaqueza del mundo escogió Dios para avergonzar lo
fuerte;
28 y lo vil del mundo, y lo menospreciado escogió Dios; y lo que no es, para
deshacer lo que es:
29 para que ninguna carne se jacte en su presencia.
30 De él empero sois vosotros [renacidos] en Cristo Jesus, el cual es hecho
para nosotros de Dios sabiduría, y justicia, y santificacion, y redencion:
31 para que, como está escrito: El que se gloría, en el Señor se gloríe.
CAPITULO 2
1 ASÍ que, hermanos, cuando [yo] vine á vosotros, no vine con altivez de
palabra ó de sabiduría, á anunciaros el testimonio de Cristo.
2 Porque no me juzgué saber algo entre vosotros, sino á Jesu Cristo, y á
este crucificado.
3 Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor, y temblor:
4 y ni mi palabra ni mi predicacion [fué] en palabras persuasivas de humana
sabiduría, mas en demostracion del Espíritu y de potencia:
5 porque vuestra fé no sea en sabiduría de hombres, mas en potencia de Dios.
6 Empero hablamos sabiduría entre perfectos: y sabiduría, no de este siglo,
ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen:
7 mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la [sabiduría] ocultada: la
que Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,
8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció: porque si [la]
conocieran, nunca crucificaran al Señor de gloria:
9 antes, como está escrito: Lo que ojos nunca vieron, ni orejas oyeron, ni
en corazon de hombre subió lo que Dios preparó á los que le amen.
10 Empero Dios nos [lo] reveló á nosotros por su Espíritu: porque el
Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas que son del hombre, sino el
espíritu del [mismo] hombre que está en él? así tampoco nadie conoció las
cosas que son de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros hemos recibido no espíritu del mundo, mas el Espíritu que es
[venido] de Dios: para que conozcamos lo que Dios nos ha dado.
13 Lo cual tambien hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas
con doctrina del Espíritu Santo, acomodando lo espiritual á lo espiritual.
14 Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios:
porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar
espiritualmente.
15 Empero el espiritual examina (ciertamente) todas las cosas: mas él de
nadie es entendido.
16 Porque ¿quién conoció el entendimiento del Señor? ¿quién le instruyó? Mas
nosotros tenemos el entendimiento de Cristo.
CAPITULO 3
1 DE manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espirituales: mas os
hablé como á carnales, [es á saber,] como á niños en Cristo:
2 os dí á beber leche, no vianda: porque aun no podiais, mas ni aun podeis;
3 porque aun sois carnales: porque habiendo entre vosotros celos, y
contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andais como hombres?
4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo: y el otro: Yo de Apolos,
¿no sois carnales?
5 ¿Qué pues es Pablo? ¿y qué [es] Apolos? Ministros por los cuales habeis
creido: y cada uno conforme [á lo que] el Señor dió.
6 Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento.
7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el
crecimiento.
8 Empero el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno
recibirá su salario conforme á su labor.
9 Porque [nosotros] coadjutores somos de Dios: [y vosotros] labranza de Dios
sois, edificio de Dios sois.
10 Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, [yo] como sabio maestro
de obra, puse el fundamento: mas otro prosigue el edificio: empero cada uno
vea como prosigue el edificio.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento del que está puesto, el cual es
Jesu Cristo.
12 Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras
preciosas, madera, heno, hojarasca:
13 la obra de cada uno será manifestada: porque el dia la declarará: porque
por el fuego será manifestada, y la obra de cada uno cual sea, el fuego hará
la prueba.
14 Si la obra de alguno que prosiguió el edificio permaneciere, recibirá el
salario.
15 Mas si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será
salvo, mas así como [pasado] por fuego.
16 ¿Ó no sabeis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en
vosotros?
17 Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el
templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
18 Nadie se engañe: si alguno entre vosotros parece ser sábio en este siglo,
hágase loco para ser [de veras] sábio.
19 Porque la sabiduría de este mundo locura [es] acerca de Dios; porque
escrito está: El que prende á los sábios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sábios, que son
vanos.
21 Así que ninguno se gloríe en los hombres: porque todo es vuestro,
22 sea Pablo, sea Apolos, sea Céfas, sea el mundo, sea la vida, sea la
muerte, sea lo presente, sea lo porvenir: que todo es vuestro;
23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
CAPITULO 4
1 TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los
misterios de Dios.
2 Resta empero que se requiere en los dispensadores, que cada uno sea
hallado fiel.
3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, [ó de cualquier] humano
favor; antes ni aun yo me juzgo.
4 Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado:
mas el que me juzga el Señor es.
5 Así que no juzgueis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el
cual tambien aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos
de los corazones; y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza.
6 Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de
vosotros: para que en nosotros aprendais á no saber mas de lo que está
escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro.
7 Porque ¿quién te juzga? ¿ó qué tienes que no hayas recibido? y si tambien
[tú lo] recibiste, ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido?
8 Ya estais hartos, ya estais ricos: sin nosotros reinais [ya:] y ojalá
reineis, para que nosotros reinemos tambien juntamente con vosotros.
9 Porque á lo que pienso, Dios nos ha mostrado por los postreros de los
apóstoles, como á sentenciados á muerte: porque somos hechos espectáculo al
mundo, y á los ángeles, y á los hombres.
10 Nosotros locos por amor de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo:
nosotros flacos, y vosotros fuertes: vosotros nobles, y nosotros viles.
11 Hasta esta hora hambreamos, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos
heridos de pescozones, y andamos vagabundos:
12 y trabajamos, obrando de nuestras manos: somos maldecidos, y bendecimos:
padecemos persecucion, y sufrimos:
13 Somos blasfemados, y rogamos: somos tenidos como por la basura de este
mundo, inmundicias de todos, hasta ahora.
14 No escribo esto para avergonzaros: mas os amonesto como á mis hijos
amados.
15 Porque aunque tengais diez mil ayos en Cristo, no [tendreis] muchos
padres: que en Cristo Jesus yo os engendré por el Evangelio.
16 Por tanto os ruego que me imiteis.
17 Por lo cual os envié á Timotéo, que es mi hijo amado, y fiel en el Señor,
el cual os amonestará de mis caminos, cuales sean en Cristo, de la manera que
enseño en todas partes, en todas las Iglesias.
18 Mas como si nunca hubiese yo de venir á vosotros, así andan hinchados
algunos.
19 Empero vendré presto á vosotros, si el Señor quisiere; y entenderé, no
las palabras de estos que [así] andan hinchados, sino la virtud.
20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud.
21 ¿Qué quereis? ¿vendré á vosotros con vara, ó con caridad, y con espíritu
de mansedumbre?
CAPITULO 5
1 DE cierto se oye entre vosotros fornicacion, y tal fornicacion cual ni aun
se nombra entre los Gentiles, tanto que alguno tenga la mujer de [su] padre.
2 Ya vosotros estais hinchados, y no tuvisteis antes luto, para que fuese
quitado de en medio de vosotros el que hizo tal obra.
3 Y ciertamente como ausente con el cuerpo, mas presente con el espíritu, ya
como presente he juzgado, que el que esto así ha cometido,
4 en el nombre del Señor nuestro Jesu Cristo, juntados vosotros y mi
espíritu, con la facultad del Señor nuestro Jesu Cristo,
5 el tal sea entregado á Satanás para muerte de la carne, porque el espíritu
sea salvo en el dia del Señor Jesus.
6 No [es] buena vuestra jactancia. ¿No sabeis que con un poquito de levadura
toda la masa se leuda?
7 Limpiad pues la vieja levadura para que seais nueva masa, como sois sin
levadura: porque nuestra Pascua es sacrificada por nosotros, Cristo.
8 Así que hagamos fiesta no en la vieja levadura, ni en la levadura de
malicia y de maldad, sino en panes por leudar de sinceridad y de verdad.
9 Os he escrito por carta, que no os envolvais con los fornicarios:
10 no del todo con los fornicarios de este mundo, ó con los avaros, ó con
los ladrones, ó con idólatras: de otra suerte os seria menester salir del
mundo.
11 Mas ahora os he escrito, que no os envolvais, [es á saber,] que si alguno
llamándose hermano fuere fornicario, ó avaro, ó idólatra, ó maldiciente, ó
borracho, ó ladron, con el tal ni aun comais.
12 Porque ¿qué me va^ á mí en juzgar de los que están fuera? ¿no juzgais
vosotros de los que están dentro?
13 Porque de los que están fuera, Dios juzgará. Quitad pues á este malo de
vosotros mismos.
CAPITULO 6
1 ¿OSA alguno de vosotros, teniendo pleito con otro, ir á juicio delante de
los injustos, y no delante de los santos?
2 ¿Ó no sabeis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de
ser juzgado por vosotros, indignos sois que vayais á juicio por cosas muy
pequeñas.
3 ¿Ó no sabeis que hemos de juzgar los ángeles, cuánto mas las cosas de este
siglo?
4 Por tanto si hubiéreis de tener juicios de cosas de este siglo, los mas
bajos que están en la Iglesia, á los tales poned en las sillas.
5 Para avergonzaros lo digo. Así que ¿no hay entre vosotros sabio, ni aun
uno, que pueda juzgar entre sus hermanos?
6 Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto delante de
los infieles.
7 Luego ya sin falta hay culpa en vosotros, que tengais pleitos entre
vosotros mismos: ¿por qué no sufris antes la injuria? ¿par qué no sufris
antes la calumnia?
8 Sino que vosotros haceis la injuria, y calumniais: y esto á los hermanos.
9 ¿Ó no sabeis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erreis, que
ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni
los que se echan con machos,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni
los robadores, no heredarán^ el reino de Dios.
11 Y esto erais algunos: mas [ya] sois lavados, mas [ya] sois santificados,
mas [ya] sois justificados en el nombre del Señor Jesus, y con el Espíritu de
nuestro Dios.
12 Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas
me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada.
13 Las viandas [son] para el vientre, y el vientre para las viandas: empero
y á él y á ellas deshará Dios: mas el cuerpo no [es] para la fornicacion,
sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo.
14 Empero Dios levantó al Señor, y tambien á nosotros nos levantará con su
potencia.
15 ¿Ó ignorais que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿quitaré pues
los miembros de Cristo, y [los] haré miembros de la ramera? Lejos sea.
16 ¿Ó no sabeis que el que se junta con la ramera, es hecho [con ella] un
cuerpo? porque serán, dice, los dos en una carne.
17 Empero el que se junta con el Señor, un espíritu es.
18 Huid la fornicacion: cualquier [otro] pecado que el hombre hiciere, fuera
del cuerpo es: mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
19 ¿O ignorais que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo [el cual
está] en vosotros, el cual teneis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Porque comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro
cuerpo, y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
CAPITULO 7
1 CUANTO á las cosas de que me escribisteis: bueno^ seria al hombre no tocar
mujer.
2 Mas por evitar las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una
tenga su marido.
3 El marido pague á la mujer la debida benevolencia: y asimismo la mujer al
marido.
4 La mujer no tiene la potestad de su propio cuerpo, sino el marido: y por
el semejante tampoco el marido tiene la potestad de su propio cuerpo, sino la
mujer.
5 No os defraudeis el uno al otro, sino fuere algo por tiempo, de
consentimiento [de ambos,] por ocuparos en ayuno y en oracion; y volved á
juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra
incontinencia.
6 Mas esto digo por permision, no por mandamiento.