13 Ni tampoco presenteis vuestros miembros al pecado por instrumentos de

iniquidad: antes presentáos á Dios como resucitados de los muertos; y

vuestros miembros á Dios por instrumentos de justicia.

14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros: porque no estais debajo

de la ley, mas debajo de la gracia.

15 ¿Pues qué? ¿pecaremos, porque no estamos debajo de la ley, sino debajo de

la gracia? En ninguna manera.

16 ¿O no sabeis, que á quien os presentasteis á vosotros mismos por siervos

para obedecer[le,] sois siervos de aquel á quien obedeceis, ó del pecado para

muerte, ó de la obediencia para justicia?

17 Gracias á Dios, que fuisteis siervos del pecado: mas habeis obedecido de

corazon á la forma de doctrina á la cual sois entregados:

18 y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

19 Humana cosa digo por la flaqueza de vuestra carne: que como para

iniquidad presentasteis vuestros miembros á servir á la inmundicia, y á la

iniquidad; así ahora para santidad presenteis vuestros miembros á servir á la

justicia.

20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, libres erais de la justicia.

21 ¿Qué fruto pues teniais de aquellas cosas, de las cuales ahora os

avergonzais? porque el fin de ellas [es] muerte.

22 Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos á Dios, teneis por

vuestro fruto la santificacion, y por fin la vida eterna.

23 Porque las pagas del pecado [es] muerte: mas la gracia de Dios [es] vida

eterna en Cristo Jesus Señor nuestro.

CAPITULO 7

1 ¿Ó IGNORAIS, hermanos, (hablo con los que saben la ley), que la ley

[solamente] se enseñorea del hombre entre tanto que vive?

2 Porque la mujer que es sujeta á marido, mientras el marido vive, está

obligada á la ley: mas muerto el marido, [ella] es libre de la ley del

marido.

3 Así que viviendo el marido se llamará adúltera, si fuere de otro varon:

mas si su marido muriere, es libre de la ley, de tal manera que no sera

adúltera, si fuere de otro marido.

4 Así tambien vosotros, hermanos mios, estais muertos á la ley en el cuerpo

de Cristo, para que seais de otro, [es á saber,] del que resucitó de los

muertos, para que fructifiquemos á Dios.

5 Porque mientras éramos en la carne, los afectos de los pecados que eran

por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando á muerte:

6 mas ahora somos libres de la ley de la muerte, en la cual estábamos

detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra.

7 ¿Qué pues diremos? ¿la ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no

conocí al pecado, sino por la ley: porque tampoco conociera la

concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás.

8 Entonces el pecado, tomando ocasion, obró en mí por el mandamiento toda

concupiscencia: porque sin la ley el pecado [estaba] muerto.

9 Así que, yo sin la ley vivia por algun tiempo: mas venido el mandamiento,

el pecado revivió.

10 Y yo morí; y hallé que el mandamiento, que [de suyo] era vivífico, [para

mi] era mortal.

11 Porque el pecado, tomando ocasion, me engañó por el mandamiento, y por él

[me] mató.

12 De manera que la ley á la verdad [es] santa, y el mandamiento santo, y

justo, y bueno.

13 ¿Luego lo que es bueno, á mí me es hecho muerte? No, sino el pecado, que

para mostrarse pecado por lo bueno, me obró la muerte, haciéndose pecado

sobremanera pecante por el mandamiento.

14 Porque [ya] sabemos que la ley es espiritual: mas yo soy carnal, vendido

á sujecion del pecado.

15 Porque lo que cometo, no [lo] entiendo, ni el [bien] que quiero hago:

antes lo que aborrezco, aquello hago.

16 Y [si] lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley [es] buena.

17 De manera que ya yo no obro aquello, sino el pecado que mora en mí.

18 Y yo sé que no mora en mí, es saber, en mi carne, bien: porque tengo el

querer; mas perfeccionar el bien, no lo alcanzo.

19 Porque no el bien que quiero, esto hago: mas el mal que no quiero, esto

hago.

20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en

mí.

21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo [esta] ley: que el mal me es

propio.

22 Porque con el hombre interior me deleito con la ley de Dios:

23 mas veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi

espíritu, y que me lleva cautivo la ley del pecado que está en mis miembros.

24 ¡Miserable hombre de mi! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?

25 Gracias doy á Dios por Jesu Cristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con

el espíritu sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.

CAPITULO 8

1 ASÍ que ahora, ninguna condenacion hay para los que [están] en Cristo

Jesus, que no andan conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.

2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesus me ha librado de la ley

del pecado y de la muerte.

3 Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne,

Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de pecado, del pecado tambien

condenó al pecado en la carne:

4 para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos

conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.

5 Porque los que son conforme á la carne, las cosas que son de la carne

saben: mas los que conforme al Espíritu, las cosas que son del Espíritu.

6 Porque la prudencia de la carne es muerte: mas la prudencia del Espíritu,

vida y paz:

7 por cuanto la prudencia de la carne es enemistad contra Dios: porque no se

sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.

8 Así que, los que son en la carne, no pueden agradar á Dios.

9 Mas vosotros no sois en la carne, sino en el Espíritu: por cuanto el

Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de

Cristo, el tal no es de él.

10 Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo á la verdad es muerto á

causa del pecado: mas el espíritu vive á causa de la justicia.

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesus, mora en

vosotros, el que levantó á Cristo de los muertos, vivificará tambien vuestros

cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12 Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne para que vivamos

conforme á la carne.

13 Porque si viviéreis conforme á la carne, morireis: mas si por el Espíritu

mortificáreis las obras de la carne, vivireis.

14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son

hijos de Dios.

15 Porque no habeis recibido el espíritu de servidumbre para [estar] otra

vez en temor: mas habeis recibido el Espíritu de adopcion, por el cual

clamamos: Abba, Padre.

16 Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos

de Dios.

17 Y si hijos, tambien herederos: herederos ciertamente de Dios, y

coherederos de Cristo: si empero, padecemos juntamente [con él,] para que

juntamente [con él] seamos glorificados.

18 Porque [yo] me resuelvo, en que lo que en este tiempo se padece, no es de

comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

19 Porque el continuo atalayar de las criaturas la manifestacion de los

hijos de Dios espera:

20 porque las criaturas sujetadas fueron á vanidad, no de su voluntad, sino

por causa de aquel que las sujetó,

21 con esperanza que tambien las mismas criaturas serán libradas de la

servidumbre de corrupcion, en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22 Porque [ya] sabemos, que todas las criaturas gimen á una, y á una están

de parto hasta ahora.

23 Y no solo ellas, mas tambien nosotros mismos que tenemos las primicias

del Espíritu, nosotros tambien gemimos dentro de nosotros mismos, esperando

la adopcion, [es á saber,] la redencion de nuestro cuerpo.

24 Porque en esperanza somos salvos: que la esperanza que se ve, no es

esperanza: porque lo que alguno ve, no lo espera.

25 Pues si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.

26 Y asimismo tambien el Espíritu á una ayuda nuestra flaqueza: porque qué

oremos como conviene, no [lo] sabemos: mas el mismo Espíritu demanda por

nosotros con gemidos indecibles.

27 Mas el que escudriña los corazones, sabe que es el deseo del Espíritu,

[es á saber,] que conforme á Dios demanda por los santos.

28 Y [ya] sabemos, que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á

bien, [es á saber,] á los que conforme al propósito son llamados.

29 Porque los que antes conoció, tambien predestinó para que fuesen hechos

conformes á la imágen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos

hermanos.

30 Y á los que predestinó, á estos tambien llamó; y á los que llamó, á estos

tambien justificó; y á los que justificó, á estos tambien glorificó.

31 ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios [es] por nosotros, ¿quién [será] contra

nosotros?

32 El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos

nosotros, ¿cómo no nos dará tambien con él todas las cosas?

33 ¿Quién acusará contra los escogidos de Dios? Dios [es] el que [los]

justifica.

34 ¿Quién es el que [los] condenará? Cristo [es] el que murió: antes el que

tambien resucitó, el que tambien está á la diestra de Dios, el que tambien

demanda por nosotros.

35 ¿Quién nos apartará de la caridad de Cristo? ¿tribulacion? ¿ó angustia?

¿ó persecucion? ¿ó hambre? ¿ó desnudez? ¿ó peligro? ¿ó cuchillo?

36 (como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos

estimados como ovejas de matadero :)

37 antes en todas estas cosas vencemos por aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni

principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,

39 ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar de la

caridad de Dios, que es en Cristo Jesus, Señor nuestro.

CAPITULO 9

1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el

Espíritu Santo:

2 que tengo gran tristeza, y continuo dolor en mi corazon.

3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que

son mis parientes segun la carne:

4 que son Israelitas, de los cuales es la adopcion, y la gloria, y los

conciertos, y la data de la ley, y el culto, y las promesas;

5 cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo segun la carne, el cual es

Dios sobre todas las cosas, bendito por siglos. Amen.

6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que son

de Israél son Israelitas:

7 ni por ser simiente de Abraham [luego] son todos hijos; mas: En Isaac te

será llamada simiente.

8 Quiere decir: No los que [son] hijos de la carne, estos [son] los hijos de

Dios: mas los que [son] hijos de la promesa, [estos] son contados en la

generacion.

9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendré; y

tendrá Sara un hijo.

10 Y no solo [esto,] mas tambien Rebeca concibiendo de una vez, de Isaac

nuestro padre;

11 porque no siendo aun nacidos, ni habiendo hecho aun ni bien ni mal, para

que el propósito de Dios conforme á la eleccion, no por las obras, sino por

el que llama, permaneciese;

12 le fué dicho, que el mayor serviria al menor:

13 como está escrito: Á Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.

14 ¿Pues qué diremos? ¿que hay injusticia acerca de Dios? En ninguna manera.

15 Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia: y me

compadeceré del que me compadeceré.

16 Así que no es del que quiere, ni del que corre; sino de Dios, que tiene

misericordia.

17 Porque la Escritura dice de Pharaón: Para esto mismo te he levantado, [es

á saber,] para mostrar en tí mi potencia, y que mi nombre sea denunciado por

toda la tierra.

18 De manera que del que quiere, tiene misericordia; y al que quiere,

endurece.

19 Me dirás pues: ¿Por qué pues se enoja? ¿porque quién resistirá á su

voluntad?

20 Mas antes, ¡oh hombre! ¿tú, quién eres, para que alterques con Dios? ¿ó

dirá el vaso de barro al que le labró: Por qué me has hecho tal?

21 ¿Ó no tiene potestad el ollero para hacer de la misma masa un vaso para

honra, y otro para vergüenza?

22 ¿Y qué, si Dios queriendo mostrar la ira, y hacer notoria su potencia,

soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira, preparados para muerte:

23 y haciendo notorias las riquezas de su gloria para con los vasos de

misericordia, que él ha preparado para gloria?

24 los cuales tambien llamó, [es á saber,] á nosotros, no solo de los

Judíos, mas tambien de los Gentiles.

25 Como tambien en Oséas, dice: Llamaré al que no [era] mi pueblo, pueblo

mio; y á la no amada, amada:

26 y será que en el lugar donde antes les era dicho: Vosotros no [sois]

pueblo mio; allí serán llamados hijos del Dios viviente.

27 Tambien, Isaías clama tocante á Israél: Si fuere el número de los hijos

de Israél como la arena de la mar, las reliquias serán salvas.

28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra

abreviada, hará el Señor sobre la tierra.

29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos^ no nos hubiera

dejado simiente, como Sodoma fuéramos hechos, y como á Gomorrha fuéramos

semejantes.

30 ¿Pues qué diremos? Que los Gentiles que no seguian justicia han alcanzado

la justicia, es á saber, la justicia que es por la fé;

31 é Israél que seguia la ley de justicia, no ha llegado á la ley de la

justicia.

32 ¿Por qué? Porque no por fé: mas como por las obras de la ley. Por lo cual

tropezaron en la piedra de tropiezo:

33 como está escrito: Hé aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo^, y piedra

de caida: y todo aquel que creyere en ella, no será avergonzado.

CAPITULO 10

1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazon, y la oracion á Dios, es

sobre Israél para salud.

2 Porque yo les doy testimonio, que á la verdad tienen zelo de Dios, mas no

conforme á ciencia.

3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando de establecer la suya,

no son sujetos á la justicia de Dios.

4 Porque el fin de la ley [es] Cristo, para [dar] justicia á todo aquel que

cree.

5 Porque Moisés escribe, que la justicia que es por la ley: El hombre que

las hiciere, vivirá por ellas.

6 Mas [de] la justicia que es por la fé, dice así: No digas en tu corazon:

¿Quién subirá al cielo? (esto es, á traer de lo alto á Cristo.)

7 ó, ¿Quién descenderá al abismo? (esto es, volver á traer á Cristo de los

muertos.)

8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, [es á saber,] en tu boca, y en tu

corazon. Esta es la palabra de fé la cual predicamos:

9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesus, y creyeres en tu corazon que

Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazon se cree para [alcanzar] justicia: mas con la boca

se hace confesion para [alcanzar] salud.

11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será

avergonzado.

12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo [es] el

Señor de todos, rico para con todos los que le invocan.

13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo,

14 ¿Cómo pues invocarán á aquel en el cual no han creido? ¿y cómo creerán á

aquel de quien no han oido? ¿y cómo oirán si no [hay] quien [les] predique?

15 ¿y cómo predicarán si no fueren enviados? como está escrito: ¡Cuan

hermosos [son] los piés de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los

que anuncian el Evangelio de los bienes!

16 Mas no todos obedecen al Evangelio; que Isaías dice: Señor, ¿quién creyó

á nuestro oido?

17 Luego la fé es por el oir, y el oir por la palabra de Dios.

18 Mas digo [yo:] ¿No han oido? Antes cierto por toda la tierra ha salido la

fama de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de

ellos.

19 Mas digo [yo:] ¿No ha venido Israél al conocimiento? Primeramente Moisés

dice: Yo os provocaré á zelos con gente que no es mia: con gente ignorante os

provocaré á ira.

20 Tambien Isaías osa decir: Fuí hallado de los que no me buscaban:

manifestéme á los que no preguntaban por mí.

21 Mas contra Israél dice: Todo el dia extendí mis manos al pueblo rebelde y

contradictor.

CAPITULO 11

1 DIGO pues: ¿Ha desechado Dios á su pueblo? En ninguna manera. Porque

tambien yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamin.

2 No ha desechado Dios á su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabeis qué

dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios dice contra Israél:

3 Señor, á tus profetas han muerto, y á tus altares han minado, y yo he

quedado solo, y procuran matarme.

4 Mas ¿qué le dice la Divina respuesta? [Yo] me he dejado siete mil varones

que no han doblado las rodillas delante de Baal.

5 Así tambien en este tiempo han quedado reliquias por la eleccion graciosa

[de Dios.]

6 Y si por gracia, luego no por las obras: de otra manera la gracia ya no es

gracia. Y si por las obras, ya no es gracia: de otra manera la obra ya no es

obra.

7 ¿Pues qué? Lo que buscaba Israél, aquello no ha alcanzado: mas la eleccion

lo ha alcanzado; y los demas fueron endurecidos.

8 (Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no

vean, y oidos con que no oigan,) hasta el dia de hoy.

9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y

en paga:

10 sus ojos sean oscurecidos para que no vean: y agóviales siempre el

espinazo.

11 Digo pues: ¿Tropezaron luego de tal manera que cayesen del todo? En

ninguna manera: mas por la caida de ellos [vino] la salud á los Gentiles,

para que [por ellos] fuesen provocados á zelos.

12 Y si la caida de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos

la riqueza de los Gentiles, ¿cuanto mas [lo será] el henchimiento de ellos?

13 Porque, á vosotros digo, Gentiles, en cuanto á la verdad yo soy apóstol

de los Gentiles, mi ministerio honro,

14 si en alguna manera provocase á zelos á mi carne, é hiciese salvos

algunos de ellos.

15 Porque si el desecho de ellos [es] la reconciliacion del mundo, ¿qué

[será] el recibimiento [de ellos,] sino vida de los muertos?

16 Y si el primer fruto [es] santo, tambien [lo será] el todo: y si la raiz

[es] santa, tambien [lo serán] los ramos.

17 Y si algunos de los ramos fueron quebrados, y tú siendo acebuche has sido

ingerido en lugar de ellos, y has sido hecho participante de la raiz, y de la

grosura de la oliva;

18 no te jactes contra los ramos: y si te jactas, [sabe] que no sustentas tú

á la raiz, sino la raiz á tí.

19 Dirás pues: los ramos fueron quebrados para que yo fuese ingerido.

20 Bien: por [su] incredulidad fueron quebrados, mas tú por la fé estás en

pié. No te ensoberbezcas, antes teme:

21 que si Dios no perdonó á los ramos naturales, á tí tampoco no perdone.

22 Mira antes la bondad, y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en

los que cayeron; mas la bondad en tí, si permanecieres en la bondad: de otra

manera tú tambien serás cortado.

23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos: que

poderoso es Dios para volverlos á ingerir.

24 Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste

ingerido en la buena oliva, ¿cuánto mas estos, que son los [ramos] naturales,

serán ingeridos en su oliva?

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoreis este misterio, para que no seais

acerca de vosotros mismos arrogantes: [y es,] que el endurecimiento en parte

ha acontecido en Israél, [para que] entre tanto entrase la plenitud de los

Gentiles.

26 Y así todo Israél fuese salvo: como está escrito: Vendrá de Sión el

Libertador, que quitará de Jacob la impiedad:

27 y esto será mi testamento á ellos, cuando quitare sus pecados.

28 Así que, cuanto al Evangelio, [los tengo por] enemigos por causa de

vosotros: mas cuanto á la eleccion [de Dios, me son] muy amados por causa de

los padres.

29 Porque sin arrepentimiento [son] las mercedes y la vocacion de Dios.

30 Porque como tambien vosotros en algun tiempo no creisteis á Dios, mas

ahora habeis alcanzado misericordia por [ocasion de] la incredulidad de

ellos;

31 así tambien estos ahora no han creido en vuestra misericordia, para que

ellos tambien [despues] alcancen misericordia.

32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de

todos.

33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduria, y de la ciencia de Dios!

¡Cuán incomprensibles [son] sus juicios, é inapeables sus caminos!

34 Porque ¿quién entendió el intento del Señor? ¿ó quién fué su consejero?

35 ¿ó quién le dió á él primero, para que le sea pagado?

36 Porque de él, y por él, y en él [son] todas las cosas. A él [sea] gloria

por siglos. Amen.

CAPITULO 12

1 ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presenteis

vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, [que es]

vuestro racional culto.

2 Y no os conformeis á este siglo: mas reformáos por la renovacion de

vuestro entendimiento, para que experimenteis cuál [sea] la buena voluntad de

Dios, agradable y perfecta.

3 Digo pues, por la gracia que me es dada, á todos los que están entre

vosotros, que no sepan mas de lo que conviene saber: mas que sepan con

templanza, cada uno conforme á la medida de fé que Dios le repartió.

4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos

los miembros no tienen la misma operacion:

5 así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas cada uno, los unos miembros de

los otros.

6 De manera que teniendo diferentes dones segun la gracia que nos es dada, ó

profecía, conforme á la regla de la fé;

7 ó ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;

8 el que exhorta, en exhortar; el que reparte, en simplicidad; el que

preside, en solicitud; el que hace misericordia, en alegría.

9 El amor [sea] sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo

bueno.

10 Amando la caridad de la hermandad los unos para con los otros:

previniéndoos con honra los unos á los otros.

11 En la solicitud no perezosos: ardientes en espíritu: sirviendo al Señor:

12 gozosos en la esperanza: sufridos en la tribulacion: constantes en la

oracion:

13 comunicando á las necesidades de los santos: siguiendo la hospitalidad.

14 Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigais.

15 Gozáos con los que se gozan: llorad con los que lloran.

16 Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los bajos: no

seais prudentes en vuestra opinion.

17 No pagando á nadie mal por mal: procurando lo bueno delante de todos los

hombres.

18 Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, teniendo paz con todos los

hombres.

19 No os vengando á vosotros mismos, amados; antes dad lugar á la ira:

porque escrito está: Mia es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.

20 Así que si tu enemigo tuviere hambre, dále de comer: si tuviere sed, dále

de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.

21 No seas vencido de lo malo: mas vence con bien el mal.

CAPITULO 13

1 TODA alma sea sujeta á las potestades superiores: porque no hay potestad

sino de Dios: y las que son, de Dios son ordenadas.

2 Así que el que se opone á la potestad, á la ordenacion de Dios resiste: y

los que resisten, ellos mismos ganan condenacion para sí.

3 Porque los magistrados no son temerosos al que bien hace, sino al malo.

¿Quieres pues no temer la potestad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella:

4 porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme:

porque no sin causa trae el cuchillo, porque es ministro de Dios, vengador

para castigo al que hace lo malo.

5 Por lo cual es necesario que [le] seais sujetos: no solamente por la ira,

mas aun por la conciencia.

6 Porque por esto [le] pagais tambien los tributos: porque son ministros de

Dios que sirven á esto mismo.

7 Pagad pues á todos lo que debeis: al que tributo, tributo: al que pecho,

pecho: al que temor, temor: al que honra, honra.

8 No debais á nadie nada, sino que os ameis unos á otros: porque el que ama

al prójimo, cumplió la ley.

9 Porque: No adulterarás: no matarás: no hurtarás: no dirás falso

testimonio: no codiciarás; y si [hay] algun otro mandamiento, en esta palabra

se comprende sumariamente: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.

10 La caridad no hace mal al prójimo, así que el cumplimiento de la ley es

la caridad.

11 Y esto, conociendo el tiempo, que [es] ya hora de levantarnos del sueño:

porque ahora nos está mas cerca nuestra salud que cuando creiamos:

12 la noche ha pasado, y el dia ha llegado: echemos pues las obras de las

tinieblas, y vistámonos las armas de luz.

13 Andemos, como de dia, honestamente: no en glotonerías y borracheras, no

en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia:

14 mas vestíos del Señor Jesu Cristo; y no hagais caso de la carne en [sus]

deseos.

CAPITULO 14

1 AL enfermo en la fé sobrellevad, no en contiendas de disputas.

2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro enfermo come

legumbres.

3 El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al

que come: porque Dios le ha levantado.

4 ¿Tú, quién eres, que juzgas el siervo ajeno? Por su señor está en pié, ó

cae: [y si cae,] se afirmará: que poderoso es Dios para afirmarle.

5 Asimismo uno hace diferencia entre dia y dia: otro juzga [iguales] todos

los dias. Cada uno esté asegurado en su ánimo.

Reina Valera New Testament of the Bible 1858 · 第 23 / 38 段