III

JOSÉ GAUTIER BENÍTEZ, vivía en la región del idealismo.

Bajo este concepto, él también contribuía á desarrollar el progreso.

Y, como todos los que se agitan en ese _otro mundo_ que el ser humano

lleva dentro de su alma, al descender á la realidad, sentía que los

abrojos le herían sin piedad.

Amar, pensar, buscar lo bello; recorrer la vida sin contaminarse con el

mal, nada de esto puede hacerse sin sufrir.

El no fué más que una estrella que apareció, iluminó breves instantes el

cielo de la patria, y luego fué á perderse, donde se pierde la luz: en

el insondable infinito.

¡Sí; allí; allí vive... allí está...!

Su tumba y su lira, legadas á la patria, señalan dos grandes verdades:

las transformaciones de la materia y de la vida en la creación, y la

inmortalidad del genio...

Para honrar su memoria, poco digno de cuanto ella merece, puedo ofrecer

sólo estas líneas; que si dan pobre idea de mi aun más pobre ingenio,

son testimonio fiel del cariño y la admiración que siempre le consagré.

Antología portorriqueña: Prosa y verso · 第 111 / 146 题