Nació en San Juan, el día 14 de Agosto de 1830. Pasó su infancia en Vega
Baja, á donde fué su padre á ejercer la profesión de maestro de escuela.
Allí recibió la instrucción primaria, y--como tenía buena letra y era
listo--obtuvo pronto colocación, aunque modesta, en la oficina de un
procurador judicial, de San Juan.
Allí se reveló tan notablemente su vocación, que á los pocos años no
había en toda la ciudad un muchacho que igualase á "Juliancito Blanco"
en la tarea especial de ordenar papeles para la curia, enterar de ellos
á los abogados, llevar los expedientes al tribunal ó á las escribanías
de actuaciones, llevar al dedillo la cuenta de los emplazamientos y los
términos, y todo cuanto en el antiguo sistema judicial se designaba con
el nombre de _papeleo_.
Bien pronto llegó á saber de estas cosas de la curia más que los mismos
procuradores, y entonces fué un excelente auxiliar en las oficinas de
los abogados. Trabajó primero en la del Dr. Vázquez, letrado de fama,
que ejercía su profesión en San Juan á mediados del siglo XIX, y algunos
años después fué compañero, más bien que auxiliar, del inteligente
abogado portorriqueño don Gabriel Jiménez.
Nunca las bibliotecas particulares de los letrados de San Juan, ni la
del Colegio de Abogados establecida en la casa de la Audiencia, tuvieron
más asiduo lector que don Julián Blanco, desde los primeros años de su
juventud, y lo que no lograba encontrar en los libros de Derecho lo
encontraba en las mil combinaciones ingeniosas de la esgrima del papel
sellado. Llegó á ser verdaderamente famoso en estas materias, y no pocas
veces respetado y hasta temido por los mismo abogados de larga práctica.
Al iniciarse la lucha política en Puerto Rico tomó puesto en las filas
más avanzadas del partido reformista, y fué el más activo y enérgico de
los redactores de _El Progreso_, que dirigía el patriarca liberal don
José Julián Acosta, y sufrió persecuciones y destierros por causa de sus
ideas políticas.
En 1871 fué electo diputado á Cortes por el distrito de Caguas, y dejó
recuerdos importantes de su elocuencia y energía en aquellas sesiones
borrascosas que precedieron á la abdicación del rey Amadeo.
Después colaboró en periódicos importantes del país, fué varias veces
diputado provincial, y en el breve gobierno autonómico fué Secretario de
la Presidencia del Consejo, y Secretario de Hacienda. Poseía
conocimientos generales de administración y de ciencia económica, y fué
fundador y consejero del Banco Territorial y Agrícola de Puerto Rico.
Su oratoria era vehemente, pero sujeta siempre á la disciplina del
pensamiento; razonaba con método, exponía con claridad y peroraba con
energía, pero conservando siempre el dominio de su palabra. Fué en su
tiempo uno de los mejores oradores políticos de Puerto Rico.
Como escritor, su estilo no era literario ni elegante. Se cuidaba mucho
más de convencer, de herir ó de defender que de agradar. Sus hábitos de
curial influían en la forma de sus escritos, casi siempre vigorosos,
enérgicos, y con frecuencia apasionados. Propendía especialmente á la
polémica y la contradicción.
Recopiló algunos de sus trabajos periodísticos en un libro titulado
_Veinte y Cinco años antes_. Á él pertenece el artículo que insertamos á
continuación, publicado en _El Progreso_ hace 35 años.