Fué un periodista de combate contra los errores de su tiempo, y un
valiente defensor de la libertad.
Nació en Toa Alta, en el año 1828.
Al terminar su instrucción primaria, y cuando todavía no era más que un
adolescente, comprendió la grandeza moral de la Escuela y lo humanitario
y generoso de las funciones del maestro, y sin más auxilio y dirección
que su propio entusiasmo y sus estudios incesantes, se hizo maestro de
escuela, obteniendo luego una licencia oficial para el ejercicio de la
enseñanza. Más tarde se graduó de Notario, y con el ejercicio de esta
profesión pudo ya comprar algunos libros, ilustrar cada día más su
inteligencia, y estudiar los problemas políticos y sociales del país.
En 1866, y á propósito de una información promovida por el gobernador de
la isla, acerca de la reglamentación del trabajo, llamó el Sr. Morales
la atención pública con una serie de artículos suyos que publicó en _El
Fomento de Puerto Rico_, periódico del cual era asiduo colaborador.
Defendía en aquellos artículos, con gran amplitud de criterio, la
libertad del trabajo, y combatía la libreta--especie de registro
policíaco de información personal--que ponía á los jornaleros en
condiciones humillantes con respecto á sus patronos.
La libreta quedó abolida.
Desde entonces figuró Morales entre los periodistas más distinguidos
del país, descollando entre ellos como polemista y razonador. Fué el más
fecundo de todos los de su tiempo, y acaso el que trató á la vez sobre
más variados asuntos. Política, moral, religión, economía social,
costumbres, crítica literaria, educación, etc., todo lo tocaba su pluma
de periodista, y sobre todo escribía con discreción, aunque su
especialidad sobresaliente era la controversia política.
Fué redactor de los periódicos _El Fomento_, _El Progreso_, _La España
Radical_ y _El Agente_; colaboró en _Don Simplicio_ y en _El Buscapié_;
fundó un periódico titulado _El Economista_, y en los últimos días de su
vida organizaba la publicación de _El Eco del Toa_, que no llegó á
nacer.
Había adquirido Morales una instrucción variada y sólida, un hábito de
pensar y de escribir con rapidez extraordinaria, y una dialéctica
formidable para la discusión.
Era hombre de costumbres sencillas, de trato afectuoso y llano, muy
religioso y muy hombre de bien. Vivió siempre en el pequeño pueblo de
Toa Alta, en donde ejerció hasta la muerte sus funciones de Notario.
Sus hijos, y en especial el que lleva su mismo nombre, y que es uno de
los maestros que honran á la Escuela portorriqueña, reunieron los
artículos periodísticos más conocidos, del Sr. Morales, y los publicaron
en dos tomos, con el título de _Misceláneas_, salvando así del olvido
unos trabajos de verdadera utilidad para la historia de la cultura
portorriqueña.
El que insertamos á continuación fué tomado de _El Fomento de Puerto
Rico_, y es uno de los primeros que escribió su autor.