ROMÁN BALDORIOTY DE CASTRO.

Entre el grupo de escritores y educadores portorriqueños que dieron

impulso y dirección al movimiento intelectual de Puerto Rico en la

segunda mitad del siglo XIX, se distinguió notablemente don Román

Baldorioty de Castro, por la extensión y solidez de sus conocimientos,

por la nobleza de su carácter, y por sus profundas convicciones de

liberal y reformador.

Nació el día 14 de Marzo de 1822, en al caserío de Guaynabo, que

perteneció después al distrito municipal de Bayamón. Aunque sus padres

no eran ricos, en vista de las buenas disposiciones mentales que el

muchacho había demostrado en la escuela primaria, decidieron enviarle á

San Juan, para que asistiera á las cátedras del Seminario, y aprovechase

á la vez unas lecciones de Química y Física, que daba gratuitamente el

Padre Rufo Manuel Fernández. Estudió Román con tan buen éxito, que llegó

á ser el discípulo predilecto del Padre Rufo; y cuando este ilustre

educador fué enviado á España con cuatro jóvenes portorriqueños, para

hacer de ellos cuatro Profesores de Ciencias, que se dedicaran luego á

la instrucción de la juventud, uno de los favorecidos fué Baldorioty de

Castro.

Estudió en Madrid con verdadero entusiasmo, hasta obtener en la

Universidad el título de Licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas, y el

de Regente de 1ª clase, que equivalía entonces al Doctorado. Luego

ingresó en la Escuela Central de Artes y Manufacturas, de París, en

donde amplió y dió aplicación, más práctica á sus conocimientos.

Cuando volvió á Puerto Rico, ansioso de comunicar á sus jóvenes paisanos

los conocimientos que había adquirido, se encontró con la triste noticia

de que el Gobierno había decretado que no se estableciese el Colegio

Central, del que Baldorioty de Castro había de ser Profesor. Algunos

años más tarde desempeñó una cátedra de Náutica, sostenida por la Junta

de Comercio y Fomento, y muchos alumnos de ella fueron excelentes

pilotos. Algunos de los que todavía dirigen barcos de navegación

trasatlántica ó recorren el mar de las Antillas, cursaron sus estudios

técnicos en la cátedra de Baldorioty de Castro.

En 1867 fué nombrado Baldorioty por el gobierno de Puerto Rico, para que

le representara en la Exposición Universal de París, celebrada en aquel

mismo año, y la Memoria que aquél escribió acerca del magnífico Certamen

forma un interesante libro, al cual pertenece el artículo _América_,

inserto en esta Antología.

Elegido diputado por Puerto Rico á las Cortes Constituyentes españolas

de 1869, expuso allí con noble entereza las aspiraciones políticas de

sus paisanos; abogó briosamente por la abolición de la esclavitud, y

cuando se puso á votación la forma de gobierno y la elección del

príncipe Amadeo para rey de España, Baldorioty declaró que sus

principios políticos, y el convencimiento de que aquella monarquía

traería de nuevo la guerra civil, le impedían autorizarla con su voto.

La sinceridad y la energía de sus discursos en defensa de Puerto Rico,

llamaron la atención de aquel famoso Congreso, en donde culminaba la

elocuencia española. "Es innegable--decía--que Puerto Rico está en

plena paz, y que no hay razón para continuar confiscándole sus

derechos. Esta confiscación es contraria á la justicia, como lo son

siempre las confiscaciones arbitrarias, hechas en nombre de la fuerza.

¡Los pueblos exterminadores no son jamás menos desgraciados que los

pueblos exterminados!...

"Puerto Rico tiene hambre y sed de justicia, aunque se mantiene en paz,

y aquí reclaman sus representantes, dentro de la legalidad, los derechos

de aquel país. Andando el tiempo, si la suerte nos es adversa, si por

una fatalidad inconstrastable perdemos la esperanza y continuamos de

nuevo bajo la injusta reprobación de 1837, ¡ah! entonces, yo no creo en

las ventajas de un pugilato desigual é imposible, pero temo su

desgracia, porque los pueblos, como los individuos, cuando pierden el

último rayo de luz de la esperanza, ó se degradan ó se suicidan."

Terminada su labor en las Cortes Constituyentes, volvió Baldorioty á su

país, con ánimo de dedicarse á la enseñanza. Trató de fundar en Mayagüez

una _Escuela Filotécnica_, aprovechando la expansión que se había dado á

las leyes sobre enseñanza, durante el breve período de la República;

pero la reacción política que sobrevino en 1874 le impidió poner en

práctica su proyecto. Emigró entonces á Santo Domingo, y allí fundó el

Colegio Antillano y fué Profesor en el Central.

Algún tiempo después regresó Baldorioty de Castro á Puerto Rico, y aquí

se dedicó al periodismo, en defensa de las ideas liberales. Había

publicado antes con buen éxito un periódico titulado _El Derecho_,

dedicado á la propagación de la ciencia política, social y económica, y

en 1880 empezó una formidable campaña política en _La Crónica_, de

Ponce. Dos años después, como resultado de aquélla, formuló en dicha

ciudad las bases del partido autonomista portorriqueño, del cual fué

proclamado Presidente.

Fué varias veces perseguido por sus ideas políticas, y dió siempre

ejemplos de serenidad y entereza de espíritu en la desgracia. Era hombre

de carácter firme y franco, de gran honradez y generosidad, y muy

afectuoso y ameno en su trato. Poseía un talento clarísimo y una

elocuencia fluida y natural, sin grandes atavíos retóricos, pero con

acentos vigorosos y persuasivos. El estilo de su oratoria era más

enérgico y animado que el de sus escritos.

Ningún portorriqueño gozó en vida de más popularidad que don Román

Baldorioty de Castro, ni fué más cariñosamente recordado por sus

compatriotas después de muerto.

El siguiente artículo suyo pertenece al libro que escribió, para

informar al gobierno y al país acerca de la Exposición Universal de

París, en 1866. Al trazar en él la síntesis histórica del

desenvolvimiento político del Nuevo Mundo, se expresa con notable

lucidez y valentía, y tiene rasgos proféticos dignos de estudio. Nótese

que el autor escribía en una época de gran meticulosidad política, y que

imperaba entonces en todo su rigor la previa censura.

Antología portorriqueña: Prosa y verso · 第 50 / 146 题