[506] El _hagib_ de quien hablamos no era el primer ministro del meznar

ó consejo del califa, sino simplemente uno de sus _camareros_. Este

cargo se alteró bajo los últimos Umeyas, cada uno de los cuales tenia un

gran número de _hagibes_.

[507] Durante el reinado de su hijo Al-hakem (del 961 al 976 de J. C.)

se hicieron en Medina-Azzahra otras muchas construcciones; pero en los

alcázares y jardines no habia nada que hacer.

[508] _Azzahra_ viene de la palabra árabe _zahra_, que significa _flor_.

[509] D. Alfonso VI, conquistador de Toledo.

[510] Dicen los historiadores árabes que la peticion del rey D. Alfonso

fué sugerida por los obispos y eclesiásticos que le acompañaban, por

considerar que el alumbramiento de la reina sería mas meritorio á los

ojos de Dios en aquel lugar, que habia sido antiguamente basílica

cristiana.

[511] En el referido repartimiento el rey _retuvo para sí_ el campo de

_Córdoba la vieja_, y en una donacion hecha por el mismo monarca á 20 de

febrero de la Era 1279 (A-D. 1241), que cita Gomez Bravo (t. 1.º, pág.

4), se dice: _contra Cordubam la vieja_.

[512] El P. Fr. Vasco.

[513] Ambrosio de Morales.

[514] El licenciado D. Pedro Diaz de Rivas.

[515] Estuvo el ciervo en el convento de S. Gerónimo de la Sierra hasta

hace pocos años. Ahora se halla en el Museo provincial. Es de alto poco

mas de un pié: el carácter de su forma es puramente ornamental, segun la

tradicion del arte antiguo, como el de los colosales mitos de Nínive,

como el de los toros, leones y monstruos fantásticos de Persépolis, como

el de los famosos leones de la Alhambra. Tiene la cabeza algo levantada

y la boca abierta como en disposicion de arrojar por ella un caño de

agua. La cierva, de la misma materia y tamaño, fué llevada al monasterio

de Nuestra Señora de Guadalupe. No sabemos si se conserva.

[516] Ambrosio de Morales en sus Antigüedades se esforzó vanamente en

persuadir que _Córdoba la vieja_ era la _Colonia patricia_ fundada por

Marcelo. No se hizo cargo de los fragmentos de arquitectura decorativa,

puramente neo-griega, por allí diseminados, ni conoció el estilo arábigo

del ciervo de bronce que le estuvo una porcion de años vertiendo el agua

en la pila del claustro de S. Gerónimo, cuando él hacia vida de monge.

[517] El citado D. Pedro Diaz de Rivas. Véase el Discurso primero de sus

_Antigüedades de Córdoba_. Siguieron su opinion el P. Roa (_De Cordubæ

in Hispania Betica principatu_), Gomez Bravo (obra citada), y otros.

[518] D. José Antonio Conde en su _Historia de la dominacion de los

árabes, etc._

[519] Dice que se hallaba á cinco millas de Córdoba, Guadalquivir abajo.

[520] Es esta dehesa propiedad de los marqueses de Guadalcázar, no

sabemos desde cuándo.

[521] Nuestro citado amigo D. Pascual de Gayangos, que tradujo del árabe

en correcto idioma inglés la historia de Al-Makkarí para la Sociedad

asiática de Lóndres. Salió á luz este interesante trabajo en 1840.

[522] Véase la lámina _Fragmentos del palacio de Medina-Azzahra_.

[523] No habiendo podido proporcionarme ninguno de los capiteles de

Medina-Azzahra que yacen en la huerta del monasterio de S. Gerónimo, no

me es dado ofrecer al lector mas que los dibujos de los otros fragmentos

que en mi poder conservo. Sin embargo, por el capitel árabe-bizantino

que se publica en la correspondiente lámina de _detalles_ juntamente con

otro de estilo africano sacado de la _capilla de Villaviciosa_, se

formará una idea exacta de los otros que no ha sido posible ni dibujar

siquiera. El espresado capitel árabe-bizantino es obra mandada ejecutar

por el mismo califa que fundó los alcázares de Azzahra, y se conserva

hoy en Córdoba en el patio de la casa llamada de las _Encomiendas_,

donde lo ha dibujado para remitírnoslo nuestro bondadoso amigo D. José

Saló, profesor de pintura y vecino de aquella ciudad.

Las hojas que le adornan son de acanto silvestre, como las que empleó

Calimaco al introducir entre los órdenes griegos el bello capitel

corintio; y su disposicion en todo conforme con la que se observaba en

los mejores tiempos del arte, así en Grecia como en Roma, en los siglos

de Pericles y de Augusto. Fáltanle solamente los _caulículos_ que se

adhieren á las volutas por la parte inferior; pero estan felizmente

sustituidos con esbeltas espadañas que ciñéndose á la voluta terminan en

el ábaco del capitel. La inscripcion esculpida en este, traducida por el

Sr. Gayangos, dice así: «_En el nombre de Alá: la bendicion de parte de

Alá sea sobre el príncipe de los creyentes (Alargue Alá su permanencia

en la tierra) Abde-r-rahman ben Mohammad. Esto es de lo que mandó labrar

por manos de Xenif su page. Hizo esto Fatah el marmolista._» La cruz

esculpida en sus volutas pudiera ser quizás obra de cristianos posterior

á la reconquista.

Al considerar estos preciosos indicios de la gran pureza á que llegó el

arte bajo los reinados de Abde-r-rahman III y de su hijo Al-hakem II,

casi se atreve uno á creer que los árabes-españoles sintieron mejor que

los bizantinos la belleza del arte helénico, y que muchos elementos de

la arquitectura griega de los buenos tiempos revivieron en el arte

andaluz de los siglos IX y X hallándose casi proscritos por la

arquitectura de Bizancio.

Nótese en el capitel africano del tiempo de Almanzor cuán brevemente

pasó la ornamentacion del garbo á los primores, del brio á la timidez,

del franco y libre perfilar al prolijo y nímio afiligranado, en cuyo

minucioso ejercicio se perdió lastimosamente en las épocas sucesivas

aquel gusto varonil que prometia al Occidente un renacimiento dichoso

del arte antiguo seis siglos antes de venir al mundo los grandes genios

del tiempo de Leon X.

[524] Véanse las descripciones que en sus citadas obras hacen de los

vestigios de _Córdoba la vieja_. Estas descripciones pueden hoy servir

de utilísima guia para una esploracion detenida de aquel campo, pues en

ellas se indican con gran minuciosidad los parages que ocupaban algunos

curiosos objetos, torres, cisternas, etc., que hoy ya no se ven, y que

sin duda ha cubierto la _marea_ de la llanura.

[525] Siendo esta superior á mis medios como particular, tuve el honor

de escitar al gobierno en diciembre de 1853 á que hiciese una

esploracion arqueológica en la referida dehesa de _Córdoba la vieja_,

reservándose el emprender escavaciones en regla si aquel prévio

reconocimiento prometia algun resultado útil á la historia del arte. No

puedo quejarme de haber sido recibido con indiferencia; al contrario,

mis indicaciones, el relato fiel de lo que en aquel campo habia yo

visto, y la mera inspeccion de los fragmentos por mí recogidos,

despertaron en el Sr. D. Agustin Esteban Collantes, á la sazon ministro

de Fomento, el mas plausible entusiasmo: nombró inmediatamente en

Córdoba una comision que entendiese en los trabajos de esploracion, y

facilitó el pequeño fondo que se creyó suficiente para llevarlos á cabo.

Confiósenos al Sr. Gayangos y á mí el cargo de dirigir á los

comisionados de Córdoba, los cuales por su parte animados del mejor celo

dieron desde luego señales de actividad. Los Sres. D. Ramon Aguilar

Fernandez de Córdoba, D. Francisco de Borja Pavon y D. José Saló, fueron

los comisionados: hicieron de su parte cuanto era de apetecer para el

logro del objeto principal de las instrucciones que les fueron

remitidas, que era cerciorarse de si habia ó nó edificacion soterrada en

aquella planicie ó plaza elevada rectangular de que dejo hecho mérito.

Por causas imprevistas no pudieron comenzar los trabajos hasta mediados

de mayo de 1854, pero en cuanto los principiaron aparecieron al abrir

una zanja en la planicie referida vestigios de muros y un enlosado con

una canal que forma un ángulo recto, dispuesta al parecer para conducir

aguas. Desgraciadamente el Sr. marqués de Guadalcázar, dueño de la

dehesa, al otorgar su consentimiento para dicha esploracion, habia

impuesto á los comisionados de Córdoba dos condiciones que ignorábamos

en Madrid, y que imposibilitaban la continuacion de la tarea comenzada,

á saber: que la escavacion habia de suspenderse á fin de mayo, y que no

habia de poderse cortar ni quemar _árbol, arbusto ni mata de ninguna

especie_. Cabalmente el desmonte de la gran mata silvestre que obstruye

el hueco ó caverna del declive meridional de la plaza alta, era una de

las primeras instrucciones que habiamos dirigido á la comision de

Córdoba; y por otra parte el vaciado de la escavacion practicada no

podia ampliarse útilmente en siete dias que faltaban hasta fin de mayo

no cortando matas ó arbustos. Es pues escusado añadir que la esploracion

quedó desde entonces paralizada.

[526] El Sr. D. José Caveda en su escelente _Ensayo histórico_, ya otra

vez citado, se lamenta con sentidas frases de que no se conserve

siquiera un solo vestigio que nos indique hoy el lugar que ocuparon los

palacios de Azzahra.

[527] Ambrosio de Morales deduce la gran fertilidad de la Campiña de la

riqueza que en su tiempo gozaban sus lugares, citando algunas aldeas,

como Santaella, la Rambla y otras, que tenian hasta 2000 y 3000 vecinos,

sin otra industria que la labranza y la ganadería.

[528] En la silva del nacimiento de Lucano.

[529] Llamábase municipio _Mellariense_: dió una fuente nombre al lugar,

y á ambos la grande abundancia de miel que se recoge por allí. Debió ser

de bastante importancia, puesto que erigia estátuas á los varones

beneméritos, como lo prueba la inscripcion que se conserva en la puerta

de su fortaleza, hoy iglesia parroquial, y que publicó en sus

_Antigüedades_ Ambrosio de Morales.

[530] El castillo de Belalcázar es propiedad del duque de Osuna por la

incorporacion del condado en la casa de Benavente.

El hecho que acabamos de referir está sacado de la Historia m. s. de la

ciudad de Córdoba atribuída á D. Andrés Morales que posee la Real

Academia de la Historia, Tomo II. pág. 1474 y siguientes.

[531] Otro Nuño de Lara (D. Francisco), capitan retirado, prestó tambien

grandes servicios á Montoro en la guerra de la _Independencia_. Con los

tiradores de la villa causó daños considerables al ejército de Dupont, y

lejos de intimidarse con la derrota de las _Ventas de Alcolea_, le tuvo

en contínua alarma.

[532] Así constaba de una lápida de alabastro que estaba en el mismo

castillo (segun afirma Garibay en sus _Genealogías m. ss._, tomo 9.º,

lib. 54, fol. 259), que decia lo siguiente: _En el nombre de Dios. Amen.

Esta obra mandó facer Garci-Mendez de Sotomayor, señor de Jodar: e

fízole maestre Mohammad; e fué obrero Ruy Cil, e fízose en la Era de

1363. Christus vincit: Christus regnat: Christus imperat._

[533] El erudito Llaguno y Amírola dejó unos curiosos apuntes sobre la

navegacion del Guadalquivir y del Genil, estractos de las noticias que

traen sobre la misma materia Zúñiga, Roa y Ambrosio de Morales. Resulta

de este estudio que la navegacion desde Sevilla á Córdoba, y vice-versa,

se mantenia espedita en tiempo de S. Fernando; que despues del reinado

de D. Alonso el Sabio, atropellando intereses particulares al público,

empezaron á entorpecer aquella libre navegacion con azudas para molinos,

que, aunque dejaban canales para el paso de los barcos, causaban grandes

molestias á los traficantes y barqueros; que reinando D. Pedro el Cruel

se quejaron los barqueros de Sevilla del daño que les hacian los dueños

de aquellos molinos cerrando las canales por donde pasaban antes los

barcos, y el rey dió auto poniendo remedio, en cuya virtud el alcalde

mayor de Córdoba, para que constase siempre en adelante el ancho que

habian de tener las canales de las presas, tomó la medida en el _arco de

las bendiciones_ de la catedral, y la dió por norma para la anchura

referida, señalando de fondo dos varas; que la navegacion se abandonó

despues por los robos que con sus entradas hacian en los pasajeros los

moros de Granada; que por los años de 1524, habiendo vuelto de Paris el

maestro Fernan Perez de Oliva, se agitó nuevamente este asunto con mucho

calor en el cabildo de Córdoba, en una de cuyas sesiones propuso aquel

sabio economista, que dejando el antiguo y mezquino modo de navegar con

barquillos traidos á remo, se estableciese la navegacion á la sírga, tan

fácil y productiva, como se practicaba en muchos rios de Italia, Francia

y Flandes con barcas de suelo llano que cargaban mas de 200 carros de

peso y calaban menos de una braza de agua; finalmente, que en 1561 se

volvió á tratar este importante negocio, hizo el rey Felipe II reconocer

el rio por personas entendidas, é informado de que la navegacion del

Guadalquivir ofrecia dificultades nada insuperables, resolvió S. M.

fuese restablecida en cuanto se acabasen las obras para dejar corriente

la del Tajo, donde por la singular industria y grande ánimo de Juan

Bautista Antonelli se estaban venciendo obstáculos mucho mayores. Sin

embargo de tan buenas esperanzas nada llegó á hacerse entonces: luego,

en 1629, volvió á resucitar el proyecto, y nuevamente quedó abandonado.

[534] Existe en las casas de Ayuntamiento. Fué hallada entre las ruinas

de la ermita de Sta. Sofía y tiene esta inscripcion: SACRATA DOMUS

AUGUSTO.

[535] Véase la página 244, nota 1.

[536] Los condes de Alcaudete, cuyo estado fundó el adelantado D. Alonso

Fernandez de Córdoba, hijo de D. Martin Alonso.

[537] Fueron sus primeros señores los Aguilares, por donacion que hizo

el rey S. Fernando á D. Gonzalo Ibañez, que le mudó el nombre de _Poley_

por el de _Aguilar_.

[538] Cuando los últimos Aguilares señores de la villa murieron en

Algeciras sin dejar descendencia masculina, el rey D. Alonso XI

incorporó el estado de Aguilar á la corona, y á los descendientes por

hembra D. Bernardo vizconde de Cabrera y D. Alonso Fernandez Coronel,

los contentó con la _Puebla de Alcocer y Capilla_. D. Alonso Coronel no

obstante obtuvo del rey D. Pedro, por mediacion de D. Juan Alfonso de

Alburquerque, el estado de Aguilar reteniendo á Capilla.

[539] Despues de muerto D. Alonso Coronel, su estado fué incorporado á

la corona; y muerto el rey D. Pedro, D. Enrique II dió la villa de

Aguilar á D. Gonzalo Fernandez de Córdoba, de quien se derivó á sus

descendientes los marqueses de Priego.

[540] En la parte de esta Sierra colindante con las de Priego, Luque y

Carcabuey, se crian muchos vegetales preciosos para la medicina: hay

tambien canteras de jaspe rojo de muchas especies, mármoles, piedra

blanca, alabastro y piedra comun, que beneficiaban los árabes.

[541] De la famosa _Nava de Cabra_ dice el moro Rasis estas palabras en

su historia: «Tiene Cabra en su término un monte que llaman Selva, y es

tan alto que contiende con las nubes. En aquel monte hay muchas flores y

de muy buenos olores, y además yerbas de todas virtudes.»

[542] La Sima de Cabra, que tanto llamó la atencion de Cervantes, se

abre á un lado de aquella sierra en el llano que hay á la espalda del

tajo que llaman de Camarena. Las generaciones unas á otras han ido desde

una época muy remota legándose maravillosas tradiciones y consejas que

la hacen objeto de pavor entre la gente sencilla. Rasis decia que era

una de las puertas de la caverna de los vientos. En el año 1841 se

practicó en ella un reconocimiento por un profesor de ciencias y otras

personas entendidas: resultó haber á la distancia de unas 140 varas de

su boca una esplanada bastante capaz, ensanchando desde la entrada sus

paredes sin guardar regularidad y en diversos tramos. Desde su mitad ó

algo más ensancha desproporcionadamente, y en su fondo tienen las

paredes musgo y humedad. Solo se encontraron ranas en lo profundo de la

Sima.

No sin fundamento la mira con espanto el vulgo, porque el puntilloso

honor andaluz la escogió algunas veces para sepultura de los infelices

autores de sus mancillas. Cuéntase de un título cordobés que

sacrificando á la reparacion de su honor ofendido los vínculos mas

tiernos de la naturaleza, precipitó en ella á una hija suya que vivia

amancebada con un jóven de oscuro linage. Sirviéronle en este acto de

cómplices dos hermanos de la víctima: fingieron una huelga campestre

diciendo que iban á ver á un pariente muy ilustre, aderezóse todo lo

necesario, y la pobre señora creyéndolo se compuso lo mejor que pudo y

con sus mas costosos aderezos. Metida en una litera con muy honrado

acompañamiento, fueron caminando por sendas estraviadas, y llegado que

hubieron cerca de la Sima de Cabra se apearon todos. Despues de

merendar, mientras merendaban los _criados_, _apartáronse_ el padre, la

hija y sus dos hermanos, fingiendo ellos ir divertidos con varias

razones, y al llegar á la Sima dió uno de ellos un empellon á la

desgraciada mujer y la echó dentro. Hecho esto se volvieron, y

emprendieron el viaje de retorno para su tierra, muy satisfechos de

haber dejado sepultada en la Sima la causa de su deshonra. _Libro de

cosas notables que han sucedido en la ciudad de Córdoba_, M. S. de la

Real Academia de la Historia, _caso_ 44, fol. 103.

[543] El nombre romano de _Egabrum_ que llevó, parece derivarse del

griego _Aigagros_, que se interpreta _Cabra_ montés ó silvestre.

[544] Tiene en su clave el arco principal esta inscripcion: DIEGO DE

BERNUÍ, REGIDOR DE BURGOS, POBLÓ Á BENAMEXÍ, Y EDIFICÓ ESTA PUENTE Á SU

COSTA, AÑO 1556.

[545] Aunque el Sr. Pí y Margall, que comenzó este tomo escribiendo sus

primeras 64 páginas, se habia propuesto incluir en él las tres

provincias de CÓRDOBA, SEVILLA Y CÁDIZ, al emprender nosotros su

continuacion creimos tan grande la importancia de la historia monumental

de CÓRDOBA, que resolvimos desde luego consagrarlo á ella

esclusivamente. El lector juzgará ahora en vista del desempeño de

nuestra tarea, si hemos hecho bien en estendernos tanto en

consideraciones sobre las instituciones islamitas y sobre la historia

general de la arquitectura, que nos parecieron indispensables para

apreciar debidamente el espíritu y significacion de la grande obra que

simboliza todas las glorias del Califado. Si aplaude nuestra

determinacion, facilmente nos perdonará que no le hayamos aun conducido

á la márgen opuesta del Genil; si la desaprueba, sírvanos de disculpa la

buena intencion con que hemos procedido.

Córdoba · 第 53 / 53 段