Idea de un apostolado de los gentiles. -- San Bernabé.
[Marginal: Año 42]
Cuando se supo en Jerusalem lo que habia pasado en Antioquía, fué
grande la emocion de todos.[686] Á pesar de la buena voluntad de
algunos de los principales miembros de la Iglesia de Jerusalem, en
particular de Pedro, dominaban en el colegio apostólico las más
mezquinas ideas y cada vez que se sabia que se habia anunciado á los
paganos la buena nueva, notábanse en algunos ancianos muestras de
descontento. El hombre que en aquella ocasion triunfó de tan miserable
envidia impidiendo que las máximas exclusivas de los «hebreos»
arruinaran el porvenir del cristianismo, fué Bernabé, el hombre más
ilustrado de la iglesia de Jerusalem; Bernabé, que era jefe del
partido liberal y queria el progreso de la Iglesia, habia contribuido
ya poderosamente á desterrar la desconfianza que inspiraba Pablo;
y esta vez ejercia todavía una gran influencia, pues habiendo ido á
Antioquía como delegado del cuerpo apostólico, vió y aprobó cuanto se
habia hecho, declarando que la nueva Iglesia no tenia más que continuar
por la senda que se habia trazado. Las conversiones se multiplicaban
diariamente[687]: la fuerza vivificante y creatriz del cristianismo
parecia haberse concentrado en Antioquía, en cuyo punto permaneció
Bernabé, cuyo celo le impulsaba á estar allí donde la accion fuese más
viva. Antioquía pues será su Iglesia en lo sucesivo; desde allí va á
ejercer el ministerio más fecundo; el cristianismo ha sido injusto
con ese grande hombre al no colocarle en primera línea entre sus
fundadores; todas las buenas y grandes ideas fueron patrocinadas por
Bernabé, y su inteligente osadía fué el contrapeso contra las funestas
consecuencias que hubiera podido producir la obstinacion de los judíos
que formaban parte del partido conservador de Jerusalem.
Hallándose Bernabé en Antioquía concibió una magnífica idea: Pablo
estaba en Tarso sumido en una inaccion que para un hombre tan activo
debia ser un suplicio; su falsa posicion, su rudeza y sus pretensiones
exageradas hacian olvidar sus buenas cualidades, y se consumia sin
ser útil á nadie. Bernabé supo aplicar á su obra esta fuerza que se
aniquilaba en una soledad peligrosa por su clima, y por segunda vez
tendió la mano á Pablo, y despues de domeñar su salvaje carácter
hízole presentarse de nuevo en la sociedad de los hermanos de quienes
trataba de alejarse.
El mismo Bernabé fué á Tarso, le buscó y le condujo á Antioquía:[688]
esto ciertamente no lo hubieran hecho los obstinados judíos de
Jerusalem; apoderarse de aquella grande alma tan indomable como
susceptible; doblegarse ante las debilidades y rarezas de un hombre
lleno de fuego, suponerse inferior á él y preparar el campo del modo
más favorable para que se desarrollara la actividad de aquel hombre,
olvidándose de sí mismo, es indudablemente llegar al colmo de la
virtud, y esto es lo que Bernabé hizo por San Pablo. La mayor parte de
la gloria de éste recae en el hombre que se anticipó á él en todas las
cosas, que le hizo figurar en primer término descubriendo lo que valia,
que le dió á conocer, impidiendo en más de una ocasion que sus defectos
perjudicasen á la santa causa y que las mezquinas ideas de otros le
indujesen á obrar mal. Todo esto lo hizo Bernabé en beneficio de la
obra de Dios.
[Marginal: Año 43]
Durante un año entero, Bernabé y Pablo estuvieron unidos por una activa
colaboracion[689], y este fué el período más brillante, y sin duda más
feliz de la vida de Pablo. La fecunda originalidad de aquellos dos
grandes hombres elevó á la Iglesia de Antioquía á una altura á que no
habia llegado ninguna otra hasta entonces, y la capital de Siria era
uno de los puntos del mundo donde habia más movimiento; las cuestiones
religiosas y sociales, así en la época romana como en nuestro tiempo,
se discutian principalmente entre las grandes aglomeraciones de
hombres, y ya iba observándose una especie de reaccion contra la
inmoralidad general, á cuyas circunstancias se debió que más tarde
fuese Antioquía la patria de los stilitas y solitarios[690]. Así pues,
la buena doctrina contaba en aquella ciudad con las mejores condiciones
de éxito.
Una circunstancia principal prueba por lo demás que la secta tuvo por
primera vez en Antioquía plena conciencia de lo que hacia. En dicha
ciudad recibió por primera vez un nombre distinto: hasta entonces los
agregados se habian llamado entre sí los «creyentes», los «fieles»,
los «santos», los «hermanos», ó los «discípulos», y como no tenian
un nombre oficial y público para designarles, se les dió el de
_christianus_[691]. La terminacion es latina y no griega, lo cual
parece indicar que se creó por la autoridad romana[692], así como
_herodiani_, _pompeiani_, _cæsariani_[693]. De todos modos, es lo
cierto que la poblacion pagana formó este nombre que indica un error,
pues suponia que _Christus_, traduccion del hebreo _Maschiah_ (el
Mesías), era un nombre propio[694]. Aun muchos de aquellos que estaban
poco al corriente de las ideas judías ó cristianas, debian creer al ver
aquel nombre que _Christus_ ó _Chrestus_ era un jefe de partido que aún
vivia[695]. La pronunciacion vulgar en efecto era _chrestiani_[696].
En todo caso los judíos no adoptaron, al menos de una manera
continuada[697], el nombre dado por los romanos á sus correligionarios
cismáticos, y siguieron llamando á los nuevos sectarios «Nazarenos» ó
«Nazorenos,»[698] sin duda porque tenian costumbre de llamar á Jesús
_Han-nasri_ ó _Han-nosri_, el Nazareno. Este nombre se ha conservado
hasta nuestros dias en todo el Oriente[699]. Llegamos á un punto
importante: la hora en que una creacion nueva recibe un nombre es
solemne, porque el nombre es el signo definitivo de la existencia. La
formacion de la palabra «cristiano» señala tambien la fecha precisa en
que la Iglesia de Jesús se separó del judaismo. Por mucho tiempo se
confundirán aún las dos religiones, mas esta confusion no ocurrirá
sino en los países donde el crecimiento del cristianismo, si así
puede decirse, esté muy atrasado. Por lo demás, la secta aceptó al
momento el nuevo dictado que se la daba, considerándolo como un título
honroso[700]. Cuando se piensa que diez años despues de la muerte de
Jesús adquirió su religion un nombre en las lenguas griega y latina en
la capital de Syria, asombra el progreso alcanzado en tan poco tiempo.
El cristianismo se ha desprendido completamente del seno de su madre;
el verdadero pensamiento de Jesús ha triunfado de la indecision de sus
primeros discípulos; la Iglesia de Jerusalem, que apenas conoce el
arameo, el lenguaje de Jesús, queda oscurecida; el cristianismo habla
griego, y se ha lanzado decisivamente en el gran torbellino del mundo
griego y romano, de donde ya no saldrá más.
La actividad, la fiebre de ideas que se produjo en aquella jóven
Iglesia debió ser extraordinaria; las grandes manifestaciones
_espiritistas_ eran muy frecuentes[701]; todos se creian inspirados de
distinto modo; los unos eran «profetas,» los otros «doctores,»[702]
y Bernabé, como lo indica su nombre[703], pertenecia sin duda á la
clase de los primeros. Pablo no tenia título especial. Citábanse
tambien entre los notables de la Iglesia de Antioquía, á Simon, llamado
_Niger_, Lucio Cirineo, y Manahem, que habia sido hermano de leche
de Herodes Antipas y que por consecuencia debia ser de edad muy
avanzada[704]. Todos estos personajes eran judíos. Entre los paganos
convertidos se contaba acaso ya aquel Evodio que, segun parece, figuró
en primer término en cierta época en la Iglesia de Antioquía[705]. Es
indudable que los paganos que acudieron á la primera predicacion serian
en cierto modo inferiores á los demás, y debieron brillar poco en la
predicacion y la profecía.
En medio de aquella sociedad tan activa y animada, Pablo se dejó
arrastrar por la corriente. Más tarde se mostró contrario á la
glosolalia[706], y es probable que nunca la practicara. Pero tuvo
muchas visiones y revelaciones inmediatas[707], y probablemente fué
en Antioquía[708] donde cayó en aquel éxtasis profundo que refiere
en estos términos: «Yo conozco un hombre en Cristo que hace catorce
años, (¿la cosa pasó corporalmente ó fuera del cuerpo? No lo sé. Dios
lo sabe), fué arrebatado hasta el tercer cielo[709]; y yo sé que este
hombre (si en el cuerpo ó fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),
fué arrebatado al paraiso,[710] donde oyó palabras inefables que no es
permitido decir á un mortal[711]». Sóbrio y práctico, en lo general,
Pablo participaba sin embargo de las ideas de su época acerca de lo
sobrenatural; creia hacer milagros[712] como todo el mundo, y era
imposible que los dones del Espíritu Santo, considerados como un
privilegio comun á la Iglesia[713], le fueran negados á él.
[Marginal: Año 44]
Pero almas poseidas de una llama tan ardiente no podian satisfacerse
con las quimeras de una exuberante piedad: bien pronto se pensó en los
medios de accion, y apoderóse de todos la idea de las grandes misiones
destinadas á convertir á los paganos, empezando por el Asia Menor, idea
que seguramente no se habria realizado si hubiese nacido en Jerusalem,
porque aquella Iglesia no contaba con recursos pecuniarios. Para
establecer convenientemente la propaganda necesitábanse suficientes
fondos, y como toda la caja comun de Jerusalem servia para alimentar
á los pobres, y á veces no bastaba, hacíase preciso que de todas las
partes del mundo se enviaran socorros para que aquellos nobles mendigos
no muriesen de hambre[714]. El comunismo habia producido en Jerusalem
una miseria irremediable hasta el punto de que no era posible emprender
empresa alguna, pero la Iglesia de Antioquía se hallaba libre de
semejante azote. En estas ciudades profanas, los judíos, que vivian por
lo general en comodidad, habian llegado á poseer grandes fortunas[715];
los fieles ingresaban en la Iglesia á veces con bienes considerables,
y Antioquía fué la que facilitó los capitales para la fundacion del
cristianismo. Fácil es comprender la completa diferencia de costumbres
y de ideas que semejante circunstancia debió establecer entre las dos
iglesias: Jerusalem siguió siendo la ciudad de los pobres de Dios,
que soñando con las promesas del reino de los cielos[716], estaban
como embriagados y aturdidos; Antioquía, casi extraña á la palabra de
Jesús, que nunca oyera, fué la Iglesia de la accion y del progreso.
Antioquía fué tambien la ciudad de Pablo; Jerusalem, la antigua ciudad
del colegio apostólico, sumida en sus sueños, impotente ante los nuevos
problemas que se presentaban, pero deslumbrada por su incomparable
privilegio, rica por sus inapreciables recuerdos.
Una circunstancia dió á conocer á poco tiempo el verdadero carácter
y situacion de esta última: tal era la imprevision de aquella pobre
Iglesia famélica de Jerusalem, que el menor accidente trastornaba á
toda la comunidad; y en un país donde no hay organizacion económica,
donde el comercio se hacia en pequeña escala, y donde los recursos
eran muy escasos, no podia menos de declararse el hambre, que es
precisamente lo que sucedió en el cuarto año del reinado de Claudio,
año 44[717]. Cuando se dejaron sentir los primeros síntomas, los
ancianos de Jerusalem acordaron recurrir á sus hermanos de las iglesias
más ricas de Siria, y en su consecuencia marchó á Antioquía[718] una
embajada compuesta de profetas hierosolimitas. Uno de ellos, llamado
Agab, que pasaba por hombre muy ilustrado, se sintió de pronto poseido
del espíritu y anunció lo que iba á suceder. Los fieles de Antioquía se
mostraban muy sensibles á los males que amenazaban á la madre Iglesia,
de la que se consideraban aún tributarios, é hicieron una colecta, en
la que cada uno contribuyó segun sus alcances, encargando á Bernabé
fuese á llevar el producto á los hermanos de Judea[719]. Jerusalem
será aún por mucho tiempo la capital del cristianismo; las cosas
únicas están allí centralizadas; no hay apóstoles más que allí[720];
pero se ha dado un gran paso, pues si durante varios años no ha habido
más que una Iglesia completamente organizada, que es la de Jerusalem,
centro absoluto de la fé, de donde toda vida emana y á donde toda vida
refluye, ya no es así, pues contamos con Antioquía que es una Iglesia
perfecta con toda la gerarquía de los dones del Espíritu Santo. Las
misiones salen de ella[721] y á ella vuelven[722], es una segunda
capital, ó mejor dicho, un segundo corazon, que tiene su accion propia
y cuya fuerza se ejercita en todas direcciones.
Por lo demás, fácil es preveer desde ahora que la segunda capital
eclipsará á la primera: la decadencia de la Iglesia de Jerusalem fué
en efecto rápida, que es condicion de las instituciones fundadas sobre
el comunismo tener un período brillante, pues el comunismo supone
siempre una gran exaltacion; pero degenerará muy pronto porque aquel
es contrario á la naturaleza humana. En sus arranques de virtud, el
hombre cree poder dispensarse por completo del egoismo y del interés
propio; pero el egoismo tomará la revancha probando que el absoluto
desinterés engendra males mucho más graves que los que se creyeron
evitar suprimiendo la propiedad.