_De la fundacion de Méjico._
Siendo ya llegado el tiempo, que el padre de las mentiras cumpliese con
su pueblo, que ya no podia soportar tantos rodeos, trabajos y peligros,
acaeció que unos viejos hechiceros ó Sacerdotes, entrando por un
carrizal espeso, encontraron un golpe de agua muy clara y muy hermosa,
y que parecia plateada, y mirando al derredor vieron los árboles todos
blancos, y el prado blanco, y los peces blancos, y todo cuanto miraban
muy blanco. Y admirados de esto, acordáronse de una profecía de su
Dios, que les habia dado aquello por señal del lugar adonde habian de
descansar, y hacerse Señores de las otras gentes, y llorando de gozo
volvieron con las buenas nuevas al pueblo. La noche siguiente apareció
en sueños Vitzilipúztli á un Sacerdote anciano, y díjole, que buscasen
en aquella laguna un tunal, que nacia de una piedra, que segun él
dijo, era donde por su mandado habian echado el corazon de Copíl, su
enemigo, hijo de la hechicera, y que sobre aquel tunal verian un águila
muy bella, que se apacentaba allí de pájaros muy galanos, y que cuando
esto viesen, supiesen que era el lugar donde se habia de fundar su
ciudad, la cual habia de prevalecer á todas las otras, y ser señalada
en el mundo. El anciano por la mañana juntando todo el pueblo desde el
mayor hasta el menor, les hizo una larga plática en razon de lo mucho
que debian á su Dios, y de la revelacion, que aunque indigno, habia
tenido aquella noche, concluyendo que debian todos ir en demanda de
aquel bienaventurado lugar, que les era prometido: lo cual causó tanta
devocion y alegria en todos, que sin dilacion se pusieron luego á la
empresa. Y dividiéndose á una parte y á otra por toda aquella espesura
de espadañas, carrizales y juncia de la laguna, comenzaron á buscar
por las señales de la revelacion el lugar tan deseado. Encontraron
aquel dia el golpe de agua del dia antes, pero muy diferente, porque
no venia blanca, sino bermeja, como de sangre: y partiéndose en dos
arroyos era el uno azul espesísimo, cosa que les maravilló, y denotó
gran misterio, segun ellos lo ponderaban. Al fin, despues de mucho
buscar acá y allá, apareció el tunal nacido de una piedra, y en él
estaba un águila Real abiertas las alas y tendidas, y ella vuelta al
Sol recibiendo su calor: al derredor habia gran variedad de pluma
rica de pájaros blanca, colorada, amarilla, azul y verde, de aquella
fineza que labran imágenes. Tenia el águila en las uñas un pájaro muy
galano. Como la vieron y reconocieron, ser el lugar del oráculo, todos
se arrodillaron haciendo gran veneracion al águila, y ella tambien les
inclinó la cabeza mirándolos á todas partes. Aquí hubo grandes alaridos
y muestras de devocion y hacimiento de gracias al Criador y á su gran
Dios Vitzilipúztli, que en todo les era padre, y siempre les habia
dicho verdad. Llamaron por eso la ciudad que allí fundaron Tenoxtitlán,
que significa tunal en piedra; y sus armas é insignia son hasta el dia
de hoy un águila sobre un tunal, con un pájaro en la una mano, y con la
otra sentada en el tunal. El dia siguiente, de comun parecer, fueron
á hacer una Hermita junto al tunal del águila, para que reposasen
allí el arca de su Dios, hasta que tuviesen posibilidad de hacerle
suntuoso templo; y así la hicieron de céspedes y tapias, y cubriéronla
de paja. Luego, habida su consulta, determinaron comprar de los
comarcanos piedra, madera y cal á trueque de peces, ranas y camarones,
y asimismo de patos, gallaretas, corvejones y otros diversos géneros
de aves marinas: todo lo cual pescaban y cazaban con suma diligencia
en aquella laguna, que de esto es muy abundante. Iban con estas cosas
á los mercados de las ciudades y pueblos de los Tepanécas y de los de
Tezcuco circunvecinos, y con mucha disimulacion é industria juntaban
poco á poco lo que habian menester para el edificio de su ciudad, y
haciendo de piedra y cal otra capilla mejor para su Idolo, dieron en
cegar con planchas y cimientos gran parte de la laguna. Hecho esto,
habló el Idolo á uno de sus Sacerdotes una noche en esta forma: Dí á
la Congregacion Mejicana, que se dividan los Señores cada uno con sus
parientes, amigos y allegados en cuatro barrios principales, tomando
en medio la casa que para mi descanso habeis hecho, y cada parcialidad
edifique en su barrio á su voluntad. Así se puso en ejecucion, y éstos
son los cuatro barrios principales de Méjico, que hoy dia se llaman,
San Juan, Santa María la Redonda, San Pablo, San Sebastian. Despues de
divididos los Mejicanos en estos cuatro barrios, mandóles su Dios, que
repartiesen entre sí los Dioses que él les señalase, y cada principal
barrio de los cuatro nombrase y señalase otros barrios particulares,
donde aquellos Dioses fuesen reverenciados, y así á cada barrio de
éstos eran subordinados otros muchos pequeños, segun el número de los
Idolos que su Dios les mandó adorar, los cuales llamaron Calpultetco,
que quiere decir, Dios de los barrios. De esta manera se fundó, y de
pequeños principios vino á grande crecimiento la ciudad de Méjico
Tenoxtitlán.