_De la distribucion que hacian los Incas de sus vasallos._
Especificando mas lo que está dicho, es de saber, que la distribucion
que hacian los Incas de sus vasallos, era tan particular, que con
facilidad los podian gobernar á todos, siendo un Reino de mil leguas
de distrito, porque en conquistando cada Provincia, luego reducían
los Indios á pueblos y comunidad, y contábanlos por parcialidades,
y á cada diez Indios ponian uno, que tuviese cuenta con ellos, y á
cada ciento otro, y á cada mil otro, y á cada diez mil otro, y á éste
llamaban Uno, que era cargo principal; y sobre todos éstos en cada
Provincia un Gobernador del linage de los Incas, al cual obedecían
todos, y daba cuenta cada un año de todo lo sucedido por menudo, es
á saber, de los que habian nacido, de los que habian muerto, de los
ganados, de las sementeras. Estos Gobernadores salian cada año del
Cuzco, que era la Corte, y volvian para la gran fiesta del Ráyme; y
entonces traían todo el tributo del Reino á la Corte, y no podían
entrar de otra suerte. Todo el Reino estaba dividido en cuatro partes,
que llamaban Tahuantinsuyo, que eran Chinchasuyo, Collasuyo, Andesuyo,
Condesuyo, conforme á cuatro caminos que salen del Cuzco, donde era la
Corte, y se juntaban en juntas generales. Estos caminos y Provincias
que les corresponden, están á las cuatro esquinas del mundo, Collasuyo
al sur, Chinchasuyo al norte, Condesuyo al poniente, Andesuyo al
levante. En todos sus pueblos usaban dos parcialidades, que eran de
Hanansaya y urinsaya, que es como decir, los de arriba y los de abajo.
Cuando se mandaba hacer algo, ó traer al Inca, ya estaba declarado
cuanta parte de aquello cabia á cada Provincia, pueblo y parcialidad,
lo cual no era por partes iguales, sino por cuotas, conforme á la
cualidad y posibilidad de la tierra, de suerte que ya se sabia para
cumplir cien mil hanegas de maíz: _verbi gratia_, ya se sabia que á
tal Provincia le cabia la décima parte, y á tal la séptima, y á tal
la quinta, &c. y lo mismo entre los pueblos, parcialidades y ayllos ó
linages. Para la razon y cuenta del todo habia los Quipocamayos, que
eran los oficiales Contadores, que con sus hilos y ñudos sin faltar
decian lo que se habia dado, hasta una gallina, y una carga de leña; y
por los registros de éstos en un momento se contaba entre los Indios lo
que á cada uno le cabia.