_Cómo enviaban los Indios sus mensageros._
Por acabar lo que toca á esto de escribir, podrá con razon dudar
alguno, cómo tenian noticia de todos sus Reinos, que eran tan grandes,
los Reyes de Méjico y del Perú; ó qué modo de despacho daban á negocios
que ocurrian á su Corte, pues no tenian letras, ni escribian cartas:
á esta duda se satisface con saber, que de palabra, y por pintura ó
memoriales se les daba muy á menudo razon de todo cuanto se ofrecía.
Para este efecto habia hombres de grandísima ligereza, que servian de
correos, que iban y venian, y desde muchachos los criaban en ejercicio
de correr, y procuraban fuesen muy alentados, de suerte que pudiesen
subir una cuesta muy grande corriendo sin cansarse; y así daban premio
en Méjico á los tres ó cuatro primeros, que subian aquella larga
escalera del templo, como se ha dicho en el libro precedente: y en
el Cuzco los muchachos orejones en la solemne fiesta del Capacráyme
subian á porfia el cerro de Yanacáuri; y generalmente ha sido y es
entre Indios muy usado ejercitarse en correr. Cuando era caso de
importancia, llevaban á los Señores de Méjico pintado el negocio de que
les querian informar, como lo hicieron cuando aparecieron los primeros
navíos de Españoles, y cuando fueron á tomar á Toponchan. En el Perú
hubo una curiosidad en los correos extraña, porque tenia el Inca en
todo su Reino puestas postas ó correos, que llaman allá Chasquís, de
los cuales se dirá en su lugar.