_Qué provecho se ha de sacar de la relacion de las supersticiones de
los Indios._
Baste lo referido para entender el cuidado que los Indios ponian en
servir y honrar á sus Idolos, y al Demonio, que es lo mismo; porque
contar por entero lo que en esto hay, es cosa infinita, y de poco
provecho; y aun de lo referido podrá parecer á algunos, que lo hay muy
poco ó ninguno, y que es como gastar tiempo en leer las patrañas que
fingen los libros de Caballerías; pero estos, si lo consideran bien,
hallarán ser muy diferente negocio, y que puede ser útil para muchas
cosas tener noticia de los ritos y ceremonias que usaron los Indios.
Primeramente, en las tierras donde ello se usó, no solo es útil, sino
del todo necesario, que los Cristianos y Maestros de la ley de Cristo
sepan los errores y supersticiones de los antiguos, para ver si clara ó
disimuladamente las usan tambien ahora los Indios; y para este efecto
hombres graves y diligentes escribieron relaciones largas de lo que
averiguaron, y aun los Concilios Provinciales han mandado, que se
escriban y estampen, como se hizo en Lima; y esto muy mas cumplidamente
de lo que aquí va tratado. Así que en tierras de Indios cualquier
noticia que de aquesto se da á los Españoles, es importante para el
bien de los Indios. Para los mismos Españoles allá y donde quiera
puede servir esta narracion, de ser agradecidos á Dios, nuestro Señor,
dándole infinitas gracias por tan gran bien, como es habernos dado su
santa ley, la cual toda es justa, toda limpia, toda provechosa; lo cual
se conoce bien, cotejándola con las leyes de Satanás, en que han vivido
tantos desdichados. Tambien puede servir para conocer la soberbia,
envidia, engaños y mañas del Demonio con que los tiene cautivos, pues
por una parte quiere imitar á Dios, y tener competencias con él y
con su santa ley; y por otra mezcla tantas vanidades y suciedades, y
aun crueldades, como quien tiene por oficio estragar todo lo bueno y
corromperlo. Finalmente, quien viere la ceguedad y tinieblas en que
tantos tiempos han vivido Provincias y Reinos grandes, y que todavía
viven en semejantes engaños muchas gentes, y grande parte del mundo, no
podrá, si tiene pecho cristiano, dejar de dar gracias al altísimo Dios
por los que ha llamado de tales tinieblas á la admirable lumbre de su
Evangelio, suplicando á la inmensa caridad del Criador las conserve y
acreciente en su conocimiento y obediencia; y juntamente doliéndose de
los que todavia siguen el camino de su perdicion, instar al Padre de
misericordia que les descubra los tesoros y riquezas de Jesu-Cristo, el
cual con el Padre y con el Espíritu Santo reina por todos los siglos.
Amen.