_De las penitencias y asperezas que han usado los Indios por persuasion
del Demonio._
Y pues hemos llegado á este punto, bien será que así para manifestar
la maldita soberbia de Satanás, como para confundir y despertar algo
nuestra tibieza en el servicio de el sumo Dios, digamos algo de los
rigores y penitencias extrañas, que esta miserable gente hacía por
persuasion del Demonio, como los falsos Profetas de Baal[35], que con
lancetas se herian y sacaban sangre: y como los que al sucio Beelfegor
sacrificaban sus hijos é hijas[36]: y los pasaban por fuego, segun
dan testimonio las Divinas letras[37], que siempre Satanás fué amigo
de ser servido á mucha costa de los hombres. Ya se ha dicho, que los
Sacerdotes y Religiosos de Méjico se levantaban á media noche, y
habiendo incensado al Idolo los Sacerdotes, y como dignidades del
templo, se iban á un lugar de una pieza ancha, donde habia muchos
asientos, y allí se sentaban: y tomando cada uno una pua de manguéy,
que es como alesna ó punzon agudo, ó con otro género de lancetas ó
navajas, pasábanse las pantorrillas junto á la espinilla, sacándose
mucha sangre, con la cual se untaban las sienes, bañando con la demas
sangre las puas ó lancetas, y poníanlas despues entre las almenas del
patio hincadas en unos globos ó bolas de paja, para que todos las
viesen y entendiesen la penitencia que hacian por el pueblo. Lavábanse
de esta sangre en una laguna diputada para esto, llamada Ezapán, que
es agua de sangre; y habia gran número de estas lancetas ó puas en el
templo, porque ninguna habia de servir dos veces. Demás de esto tenian
grandes ayunos estos Sacerdotes y Religiosos, como era ayunar cinco y
diez dias seguidos antes de algunas fiestas principales, que eran estas
como cuatro Temporas. Guardaban tan estrechamente la continencia, que
muchos de ellos, por no venir á caer en alguna flaqueza, se hendian por
medio los miembros viriles, y hacian mil cosas para hacerse impotentes,
por no ofender á sus Dioses: no bebian vino: dormian muy poco, porque
los mas de sus ejercicios eran de noche, y hacian en sí crueldades,
martirizándose por el Diablo, y todo á trueco de que les tuviesen
por grandes y una adores, y muy penitentes. Usaban disciplinarse
con unas sogas que tenian ñudos; y no solo los Sacerdotes, pero todo
el pueblo, hacía disciplina en la procesión y fiesta que se hacía al
Idolo Tezcatlipúca, que se dijo arriba, era el Dios de la penitencia.
Porque entonces llevaban todos en las manos unas sogas de hilo de
manguéy, nuevas, de una braza, con un ñudo al cabo, y con aquellas
se disciplinaban dándose grandes golpes en las espaldas. Para esta
misma fiesta ayunaban los Sacerdotes cinco dias seguidos, comiendo una
sola vez al dia, y apartados de sus mugeres, y no salian del templo
aquellos cinco dias, azotándose reciamente con las sogas dichas. De
las penitencias y extremos de rigor que usan los Bonzos, hablan largo
las cartas de los Padres de la Compañía de Jesus, que escribieron de
la India, aunque todo esto siempre ha sido sofisticado, y mas por
apariencia, que verdad. En el Perú, para la fiesta de el Itu, que era
grande, ayunaba toda la gente dos dias, en los cuales no llegaban á
mugeres, ni comian cosa con sal, ni ají, ni bebian chicha; y este
modo de ayunar usaban mucho. En ciertos pecados hacian penitencia de
azotarse con unas hortigas muy ásperas: otras veces darse unos á otros
con cierta piedra cuantidad de golpes en las espaldas. En algunas
partes, esta ciega gente, por persuasion de el Demonio, se van á
sierras muy agrias, y alli hacen vida asperísima largo tiempo. Otras
veces se sacrifican despeñándose de algun alto risco, que todos son
embustes del que ninguna cosa ama mas que el daño y perdicion de los
hombres.