CAPÍTULO VI

_De otro género de idolatría con los difuntos._

Otro género de idolatría muy diverso de los referidos es el que los

Gentiles han usado por ocasion de sus difuntos, á quien querian bien y

estimaban. Y aun parece que el Sabio da á entender, que el principio de

la idolatría fué esto, diciendo así[21]: El principio de fornicacion

fué la reputacion de los Idolos; y esta invencion es total corrupcion

de la vida. Porque al principio del mundo no hubo Idolos, ni al fin

los habrá para siempre jamás. Mas la vanidad y ociosidad de las

hombres trajo al mundo esta invencion, y aun por eso acabaron sus

vidas tan presto. Porque sucedió que sintiendo el padre amargamente

la muerte del hijo mal logrado, hizo para su consuelo un retrato del

difunto, y comenzó á honrar y adorar como á Dios, al que poco antes

como hombre mortal acabó sus días; y para este fin ordenó entre sus

criados, que en memoria suya se hiciesen devociones y sacrificios.

Despues pasando dias, y tomando autoridad esta maldita costumbre,

quedó este yerro canonizado por ley; y así por mandado de los tiranos

y Reyes eran adorados los retratos é Idolos. De aquí vino que con los

ausentes se comenzó á hacer lo mismo; y á los que no podian adorar

en presencia por estar lejos, trayendo los retratos de los Reyes que

querian honrar, por este modo los adoraban, supliendo con su invencion

y traza la ausencia de los que querian adorar. Acrecentó esta invencion

de idolatría la curiosidad de excelentes artífices, que con su arte

hicieron estas imágenes y estatuas tan elegantes, que los que no sabían

lo que era, les provocaban á adorarlas. Porque con el primor de su

arte, pretendiendo contentar al que les daba su obra, sacaban retratos

y pinturas mucho mas excelentes. Y el vulgo de la gente, llevado de

la apariencia y gracia de la obra, al otro que poco antes habia sido

honrado como hombre, vino ya á tenerle y estimarle por su Dios. Y

este fué el engaño miserable de los hombres, que acomodándose ahora

á su afecto y sentimiento, ahora á la lisonja de los Reyes, el nombre

incomunicable de Dios, le vinieron á poner en las piedras, adorándolas

por Dioses. Todo esto es del libro de la Sabiduría, que es lugar

digno de ser notado. Y á la letra hallarán los que fueren curiosos

desenvolvedores de antigüedad, que el origen de la idolatría fueron

estos retratos y estatuas de los difuntos. Digo de la idolatría, que

propiamente es adorar Idolos é imágenes, porque eso otro de adorar

criaturas como al Sol y á la malicia del Cielo, de que se hace mencion

en los Profetas[22], no es cierto que fuese despues; aunque el hacer

estatuas é Idolos en honra del Sol y de la Luna y de la tierra, sin

duda lo fué. Viniendo á nuestros Indios, por los mismos pasos que pinta

la Escritura, vinieron á la cumbre de sus idolatrías. Primeramente los

cuerpos de los Reyes y Señores procuraban conservarlos, y permanecian

enteros, sin oler mal, ni corromperse mas de doscientos años. De esta

manera estaban los Reyes Incas en el Cuzco, cada uno en su capilla y

adoratorio, de los cuales el Virey Marqués de Cañete (por extirpar la

idolatría) hizo sacar y traer á la ciudad de los Reyes tres ó cuatro

de ellos, que causó admiracion ver cuerpos humanos de tantos años con

tan linda tez y tan enteros. Cada uno de estos Reyes Incas dejaba todos

sus tesoros, y hacienda y renta para sustentar su adoratorio, donde se

ponia su cuerpo y gran copia de ministros, y toda su familia dedicada

á su culto. Porque ningun Rey sucesor usurpaba los tesoros y vagilla

de su antecesor, sino de nuevo juntaba para sí y para su palacio. No

se contentaron con esta idolatría de los cuerpos de los difuntos, sino

que tambien hacian sus estatuas; y cada Rey en vida hacía un Idolo ó

estatua suya de piedra, la cual llamaba Guaoiquí, que quiere decir

hermano, porque á aquella estatua en vida y en muerte se le habia de

hacer la misma veneracion que al propio Inca; las cuales llevaban á la

guerra, y sacaban en procesion, para alcanzar agua y buenos temporales,

y les hacian diversas fiestas y sacrificios. De estos Idolos hubo gran

suma en el Cuzco y en su comarca: entiéndese que ha cesado del todo, ó

en gran parte la supersticion de adorar estas piedras, despues que por

la diligencia del Licenciado Polo se descubrieron; y fué la primera la

de Ingaróca, cabeza de la parcialidad principal de Hanan Cuzco. De esta

manera se halla en otras naciones gran cuenta con los cuerpos de los

antepasados y sus estatuas, que adoran y veneran.

Historia natural y moral de las Indias (vol. 2 of 2) · 第 49 / 141 题