Este rio continua con grande y rápida corriente, desde la laguna

Nahuel-huapí, casi al norte, por entre valles y pantanos, cerca de 30

leguas; recibiendo grandes arroyos de las montañas inmediatas, hasta que

entra en el segundo Desaguadero, algo mas abajo del que viene de

Huechun-lauquen, ó Laguna del límite. Los indios le llaman Lime-leubu,

porque los valles y pantanos por donde pasa, abundan en sanguijuelas, y

los Guilliches le llaman Lime, y al pais Mapu-lime, y á sus moradores

Limochéas.

La laguna de Nahuel-huapí es la mayor que forman las aguas de la

Cordillera (segun la relacion de los misioneros de Chile), pues tiene 15

leguas de largo. A un lado junto á la orilla está una isla baja, llamada

Nahuel-huapí, ó la isla de Tigres: Nahuel significa tigre, y huapí isla.

Está situada en una laguna rodeada de bocas y montañas, de donde nacen

manantiales, arroyos y nieves derretidas. Tambien entra en esta laguna,

por el lado meridional, un pequeño rio que viene de Chonos, en el

continente, en frente de Chile.

El otro rio, que entra en el segundo Desaguadero, y viene del sur, es

pequeño, y llamado por los indios Machi-leubu, ó rio de Hechiceros; pero

no sé la razon porque sale del país de los Guilliches, y corre del sur

al norte, descargándose al fin en el rio principal, mas abajo del

Lime-leubu.

El segundo Desaguadero toma desde aquí su curso, haciendo una pequeña

vuelta hácia el norte, hasta llegar á Choelechel, donde se acerca á 10 ó

12 leguas del primer Desaguadero, luego se vuelve al sud-este, hasta que

entra en el Océano.

A corta distancia, mas abajo de esta última vuelta, hace un grande

círculo formando una península, que es casi redonda; cuyo cuello, ó

entrada tiene cerca de 3 millas de ancho, de 6 leguas de travesía.

Llámase el cercado de los Tehuelches, ó Tehuel-malal. El rio tiene,

hasta la formacion de esta península, altos ribazos, y montañas por uno

y otro lado, pero tan distantes, que hay en muchos parages entre ellas y

el rio, dos ó tres millas de ancho, muy abundante, en pastos. En estos

parages se acercan mas las montañas al agua: las orillas están cubiertas

de sauces, y contienen unas pocas islas acá y allá, entre las cuales hay

una muy grande en el pais del cacique Cangapol, donde este y sus

vasalles guardan sus caballos para que los Peguenches no se los hurten.

Jamas he oido que haya alguna cascada en este rio, ó sea vadeable por

alguna parte. Es muy rápida, y las avenidas muy extraordinarias, cuando

las lluvias y nieves derretidas bajan de la parte occidental de la

Cordillera; comprendiendo todas las que caen desde el grado 55 hasta el

44 de latitud meridional, haciendo una hilera ó cadena de montañas de

720 millas. Las avenidas de este rio son tan rápidas y repentinas, que,

aunque se oigan á mucha distancia el golpeo y ruido que hacen entre

bocas y peñas, apenas da lugar á las mugeres para bajar sus tiendas, y

cargar su bagaje, ni á los indios para asegurarse y pasar sus ganados á

las montañas. Estas avenidas causan frecuentemente muchas desgracias,

pues estando anegado todo el valle, arrastra su impetuosa corriente,

tiendas, ganado, y algunas veces ganados y niños.

La boca de este rio, que se abre en el Océano Atlantico, creo que jamas

ha sido sondeada. Llámase la Bahia sin Fondo, por su gran profundidad, ó

porque no la tiene como algunos piensan. Cual de las cosas es, no lo sé,

aunque me inclino que la llaman así por lo primero; porque no puedo

pensar que un rio tan rápido, que corre cerca de 300 leguas, desde el

pié de la Cordillera, entre peñascos y piedras, pudiese llevar consigo

gran cantidad de arena, ni que, aun llevándola, pudiese hacer asiento á

su boca contra la fuerza de tan violenta corriente. Los españoles la

llaman la Bahia de San Matias, poniéndola en el grado 40 y 42 minutos de

latitud meridional, aunque en el mapa de Mr. d' Anville está puesta dos

grados mas allá de Lineu. No pienso que la distancia es tan grande entre

el primero y segundo Desaguadero, conviniendo todos los indios con migo

en cuanto el parage donde uno y otro rio entran en el mar, y por esto he

tomado en mi mapa una distancia media.

En la expedicion del año de 1746 para examinar la costa &a. entre el Rio

de la Plata y el estrecho de Magallanes, no se examinó la boca de este

rio, porque aunque instaron al capitan de navio á que diese las

disposiciones necesarias para ello, no hizo caso, ni tomó razon alguna

cuando se acercó á su latitud, diciendo en defensa de su conducta:--"Que

sus órdenes solo se extendian á ver si habia algun puerto capaz de una

colonia, cerca ó no muy lejos de la boca del estrecho de Magallanes,

donde pudiesen abastecer sus navios en su pasage al mar del sur. Que él

habia bien mirado y medido todo, desde el puerto Gallegos, sin encontrar

parage alguno apto para formar en él una colonia, por la esterilidad del

terreno, y falta de leña y agua. Que habia hecho bastante para aquietar

el ánimo del Rey de España, con respecto á los celos que podria tener de

una potencia del norte, siendo tan loca, que intentaba hacer un

establecimiento en donde todos debian perecer. Que la Bahia sin Fondo

estaba muy distante del cabo de Hornos, para que viniese dentro del

círculo de sus instrucciones. Que su provision de agua fresca no era

bastante para llegar al Rio de la Plata, y que no estaba cierto de

encontrar alguna mas á la boca del rio Sauces."

Una colonia á la boca de este rio seria mucho mas conveniente para los

navíos que van al mar del sur, que en Buenos Aires, donde un navio suele

estar quince dias ó un mes antes que pueda salir, por razon de los

vientos contrarios, y la dificultad de pasar sobre los bajios sino con

marea alta: necesitando ademas de esto una semana para llegar á la Bahia

sin Fondo, mientras que un navío, que saliese de esta bahia, podria

llegar en dicho tiempo, doblar el cabo de Hornos, y pasar el mar del

sur.

Si alguna nacion intentára poblar este país podria ocasionar un perpetuo

sobresalto á los españoles, por razon de que de aquí se podrian enviar

navíos al mar del sur, y destruir en él todos sus puertos antes que tal

cosa ó intencion se supiese en España, ni aun en Buenos Aires: fuera de

que se podria descubrir un camino mas corto para caminar ó navegar este

rio con barcos hasta Valdivia. Podríanse tomar tambien muchas tropas de

indios moradores á las orillas de este rio, y los mas guapos de estas

naciones, que se alistarian con la esperanza del pillage; de manera que

seria muy facil el rendir la guarnicion importante de Valdivia, y

allanaria el paso para reducir la de Valparaiso, fortaleza menor,

asegurándo la posesion de estas dos plazas, la conquista del reyno

fértil de Chile.

En este puerto de la Bahia sin Fondo seria mas practicable una colonia

que en las islas de Malvinas, ó de Falkland, ó en los puertos Deseado, y

de San Julian, por razon de la abundancia de leña y agua: de ser muy

bueno para la agricultura, y capaz de mantener sus moradores. Son muy

grandes las conveniencias que hay para fundar una colonia en las tierras

de los Tehuelches, estando defendido por este grande y rápido rio que

forma, por decirlo así, un foso natural de 18 millas de largo, en un

paraje fecundo y abundante en pastos, liebres, conejos, volalla

silvestre, venados, &a. pudiéndose tambien coger en este rio pescado de

varios géneros.

Débese tambien considerar que los nuevos colonos podrian proveerse de

ganado, como vacas, caballos, &a. En el mismo parage, y á poca costa

podriase establecer asimismo un comercio con los indios, quienes por los

vidrios azules, cuentas de rosario, cascabeles de laton, sables, puntas

de lanzas y achas, cambiarian su ganado para el uso de la colonia, y aun

pellizas finas para enviar á Europa; siendo tan raro navio en estos

mares, que todo este se podria hacer y mantener muchos años, sin que los

españoles lo supiesen. Los españoles, por ejemplo, estuvieron

establecidos largo tiempo en las islas Malvinas, antes que nacion alguna

de Europa tuviese noticia de ello.

Los bosques de sus inmediaciones se componen del mismo género de árboles

que ya se ha descripto, á excepcion de uno que los indios tienen por

sagrado; el cual produce una goma de la misma consistencia y color que

nuestra cera amarilla. En quemándole despide un olor fragante muy

diverso de nuestras gomas de botica: nunca ví este árbol, pero los

nativos me digeron que era pequeño. He tenido algunas porciones de goma,

de la cual mezclada con cera hacen bugias.

Toda la costa, por cosa de 20 leguas al sur del segundo Desaguadero, es

un pais seco, esteril, con muy poco pasto, é inhabitado por hombres ni

bestias, excepto algunos guanacos que bajan de cuando en cuando de las

montañas vecinas al poniente. No tiene mas agua en una parte del año,

que la que se coge en las lagunas, despues de las grandes lluvias, en

cuyo tiempo bajan los indios á este pais por encerrar los difuntos,

visitar los sepulcros, recoger sal en la Bahia de San Julian, ó sobre la

costa. Vense algunas colinas pedregosas, aquí y allá; en una de las

cuales cerca del puerto Deseado, se halló tambien un mineral métalico de

una especie de cobre.

En el viage hecho en el año de 1746, no se descubrió en toda esta costa

rio alguno, aunque en todas partes (especialmente en los puertos

descritos en los mapas antiguos) bajaron los españoles á tierra, y

registraron al rededor de diferentes puertos. Convenciéronse del error

en que estaban, siendo probablemente ocasionado por los remolinos que

hacían las aguas, al volverse de la tierra en mareas menores. Por lo que

mira al rio Camarones, descripto en el mapa de Mr. d' Anville, con tres

bocas al fondo de la Bahia de San José (y no en la de Camarones, como lo

he visto en mapas antiguos), lo he puesto así en el mio por su

autoridad: pero se debe observar al mismo tiempo, que no se descubrió

tal rio en dicho viage, aunque entramos en esta gran bahia. Quizá la

distancia en que estaba el navio de la playa seria tan grande, que no

podiamos hacer ciertas nuestras observaciones. Es verdad que los indios

hablan de un rio del pais Chulelaw; pero no pude descubrir de donde

venia, ni á donde terminaba, ni si siendo pequeño, se sepultaba en

aquellos desiertos, como sucede á otros grandes rios descriptos en el

mapa.

En la Bahia de los Leones, bajaron á tierra los españoles, y no

encontraron rio alguno. En la de Camarones, no habia cosa notable, sino

muchas y grandes peñas que parecian una ciudad anegada. Tenia tan poca

agua esta bahia, que la fragata se quedó en la peña hasta que volvió la

marea. En la de Gallegos tambien desembarcaron, pero los llamaron antes

que pudiesen examinar si habia ó no rio alguno.

El territorio de los Tehuelches y otras naciones patagonas, confina con

las partes occidentales de este pais inhabitado, y segun la relacion de

algunos cautivos españoles que rescaté (uno de los cuales habia vivido

allí tres años), toda esta tierra consiste en valles cercados de hileras

bajas de montañas, regados por fuentes y arroyos, que se estancan en

pequeñas lagunas secas en verano. De manera que muchos de sus moradores

se van en esta sazon á vivir al segundo Desaguadero, llevando consigo

sus mugeres y familias, bagage, &a. y aun algunos pasan al Casuhatí,

Vulcan, y el Tandil.

Estos valles abundan en pastos con pequeños bosques para el fuego. Hay

muchos guanacos, de cuya piel hacen en algunas partes sus tiendas, y no

menor número de antas, cuyas pieles venden los Tehuelches á los Puelches

para armarse con ellas.

La anta es una especie de ciervo, pero sin astas; su cuerpo es como el

de un asno, su cabeza larga, menguándose hasta que acaba en un pequeño

hocico. Su cuerpo muy fuerte, sus hombros y ancas muy anchas, sus

piernas largas y fuertes, y sus pezuñas hendidas como la del ciervo,

pero algo mayores. La fuerza del anta es muy grande, pues es capaz de

arrastrar un par de caballos: cuando está acosada abre su camino por

entre los bosques mas espesos, rompiendo todo lo que se le opone. No me

consta que se haya domesticado este animal, aunque no es feroz, ni daña,

sino á las chacras ó plantaciones; pero no es dudable que seria muy

útil, por razon de sus fuerzas, si se le pudiera hacer trabajar.

En este pais no hay caballos silvestres, y los domésticos son muy

superiores de hermosura y fuerza á los de la América meridional:

aguantan largas jornadas, sin mas provision que lo que pacen en el

camino, y exceden á todos en corage y ligereza. Hay tambien mucha caza

menor, de que viven principalmente los indios. Encuéntrase igualmente

gran cantidad de bezóar occidental, no solo en los estómagos de los

guanacos y vicuñas, sino tambien en los del anta, aunque el de este es

mas ordinario y comun. Cuando se administra en cantidad considerable,

promueve muy bien un diaphoresis. Experimenté que daba grande alivio en

los dolores de estómago, desmayos, &a. Su dosis consiste en una dracma,

ó dos escrúpulos, tomado en cualquiera cosa; bien que se podria

administrar mayor cantidad con toda seguridad. En muchos casos vale mas

que el polvo de oculi, cancron, ó polvos de testaceos, y otras

sustancias minerales. He tenido algunas de estas piedras que pesaban 18

onzas.

Hay mucha especie de volalla en esta tierra, como pichones, tórtolas,

ánades, faisanes, perdices, &a., de las cuales hago mencion, como

útiles, aunque los indios no las estiman. Vénse tambien aves de rapiña,

como aguilas, buitres, milanos, lechuzas y halcones, pero no leones ni

tigres, sino en la Cordillera.

El país de los Guilliches, frente de Tehuel-mapu, y al sur de Valdivia,

es segun relacion de los misioneros, muy pobre y destituido de todo lo

necesario para vivir en el; sucediendo lo mismo á toda la costa mas

abajo de Chile hasta el estrecho de Magallanes.

Los moradores de esta costa viven principalmente del pescado, y se

distinguen por el nombre de Chonos, Pay-yus y Rey-yus. De estas dos

últimas naciones, los que viven lejos de la costa cazan á pié, siendo

muy ligeros, y criados en este ejercicio desde la niñez. Envíase de

Valdivia y de otros puertos del mar de Chile gran parte de los víveres

necesarios para los misioneros, y guarnicion española que está en Chile.

En esta isla hay una pequeña ciudad, ó mas bien villa, llamada Castro,

donde reside un capitan español, ó teniente gobernador.

Las montañas de los Guilliches son mucho menores que las que estan hácia

el norte, de modo que se pueden andar en todos tiempos del año, á mas de

que tienen muchas aberturas. Estan cubiertas de bosques, donde se halla

un árbol peculiar á estos parages, que los indios llaman lahuan, y los

españoles alerce. No me han descripto lo que tiene de particular, pero

me parece ser del género del pino, teniendo la ventaja de poderse hender

de arriba abajo en tablas de cualquier espesura de líneas rectas,

quedando mas liso é igual que si se aserrasen. Estos árboles, como me

han dicho, son muy grandes, pero no puedo decir cual es por lo comun su

diámetro.

Si las plantas, ó semillas de este árbol se transportasen á Inglaterra,

es muy probable que prosperarian en ese reino, por ser su clima tan

frio, como el donde se crian.

Es de mucha estimacion por su hermosura y duracion; y no debo omitir que

por medio de los rios de Nahuel-huapí, Sanquel, y Longen, se podrian

trasportar grandes cantidades de este árbol, pinos, &a., al gran rio de

los Sauces, y á la Bahía de San Matias, para la construccion de navios,

casas, &a.

Los Guilliches tienen una especie de tabaco, que machacan cuando está

verde, y le componen en rollos gruesos y cilíndricos. Es de color verde

obscuro, y cuando le fuman despide un olor fuerte y desagradable, algo

diferente del tabaco de Virginia. Es tan fuerte, que luego embriaga, y

por eso pasan la pipa de uno á otro, tomando muy poco á la vez, porque

de otro modo aniquilaria los sentidos.

El país de los Tehuelches, que viven mas cerca de los estrechos, como

los Leuau-cunis, y los Yacana-cunis, es casi lo mismo que el de los

otros Tehuelches. Tiene tierra adentro, bosques altos, y una pequeña

mata, que produce una fruta semejante á nuestras moras, pero mas

caliente: cómese, y es muy propia para el clima.

La Tierra del Fuego se compone de varias islas: las del occidente son

pequeñas y bajas, llenas de pantanos é inhabitables, estando

frecuentemente llenas de agua; pero las del este son mayores, y la

tierra mas alta, con montañas, y bosques habitados por los indios

Yacana-cunis, quienes tienen frecuente comunicacion con los españoles y

franceses, que iban allí por leña desde las islas Malvinas, ó Falkland.

No sé si hay alguna caza en estas grandes islas fuera de la volalla;

pero es muy creible que los indios no viven en ellas con solo el

pescado, porque es muy dificultoso el cogerle en estos climas en tiempo

de invierno.

En el año de 1765, ó 66, se perdió un navio español en la costa de la

isla del Fuego, cerca de 14 leguas de la boca del Estrecho. La

tripulacion que se salvó, hizo por si un barco de bastante porte para

transportarse con sus provisiones á Buenos Aires, donde informaron al

Gobernador D. Pedro de Zeballos, que los indios nativos de esta isla

habian sido muy humanos y caritativos, ayudándoles á pasar madera para

la construccion de su barco, y asistiéndoles en todo. Que asimismo

habian sido muy liberales, en distribuir entre ellos los géneros de mas

valor, como sedas, brocados, tisues, &a., estimando esta gente mas los

paños ordinarios para estar bien abrigados. Que al principio bajaron con

sus armas, arcos y saetas, echándolas por tierra en señal de paz y

amistad, inclinando el cuerpo, y luego saltando, rascandose y

palmeteando. El Gobernador envió relacion de todo á la corte de España,

y propuso establecer una colonia en esta isla; pero estando entonces los

franceses tratando sobre la compra de las islas Malvinas, se frustró el

prudente designio del Gobernador, quien tuvo órden de retirarse á

España.

Tami, cacique de Yacana-cunis, me dijo que usaban de una especie de

flota para pasar á veces los estrechos, y que tenian comunicacion con

los de su nacion; de que se sigue que este país tiene las conveniencias

de leña, agua y suelo; y que si se pudiera hallar algun puerto

tolerable, seria mucho mas conveniente, y auxiliaria mejor el pasage al

mar del sur, que las colonias de las islas de Falkland.

Estas islas son muchas, algunas pequeñas, pero dos muy grandes. Lo que

puedo referir tocante á ellas, es conforme á la relacion que me han

hecho algunos oficiales españoles, (que fueron á tomar posesión de ellas

de los franceses, y transportar allí á los españoles de Buenos Aires), y

un artillero frances que navegó desde el rio de la Plata hasta el puerto

de Cadiz, y habia vivido muchos años en aquellas islas. Todos estos

fueron testigos de excepcion.

Son tan bajas y pantanosas dichas islas, que despues de una lluvia no se

puede salir de casa sin hundirse en el lodo hasta las rodillas. Las

casas son de tierra, y estan verdes y tomadas del moho por la excesiva

humedad del país, no pudiéndose hacer ladrillos por falta de fuego. Los

colonos han sembrado varios géneros de granos, como trigo, cebada,

guisantes, habas, y otras cosas: pero la tierra es tan estéril, que todo

se redujo á yerba y paja, sin rendir fruto alguno. Con toda la industria

de los franceses por muchos años, solo pudieron coger un poco de

ensalada, y estercolándola con la basura de las vacas, puercos y

caballos. Los únicos animales peculiares á estas islas son penguinos, y

butardas, siendo solo estos últimos comestibles, matándolos con

escopeta, y cuando hay pocos se venden muy caros: cógese tambien algun

pescado, pero en tan corta cantidad, que no basta para los moradores. Es

tan grande la pobreza de este país, que el gobierno español de Buenos

Aires estuvo obligado á enviar navíos cada tres ó cuatro meses, para

mantener la gente y guarnicion, sin que pudiese esperar retorno alguno;

y aunque enviaron puercos, vacas, y caballos á estas islas, su clima es

tan frio, humedo y estéril que jamas criaban. De manera que estos gastos

durarán mientras dure la colonia. No hay leña, ni cosa que sirva para el

fuego, sino una mata baja como el acebo, y está en abundancia, por cuya

razon están obligados los moradores á enviar los pequeños barcos por

leña á la Tierra del Fuego. El agua es el único bien que tiene este

país, ademas de un buen puerto, el cual no obstante no responde al fin

de este establecimiento, porque como este país de la Soledad es tan

abierto al norte ó nord-este, necesita un navío tener viento de este

lado para entrar en él. Ahora pues, como un tal viento es el mas

favorable para pasar el cabo de Hornos para el mar del sur, seria perder

tiempo entrar en dicho puerto, mayormente cuando debe esperar viento

contrario para salir de él, y luego otro para navegar al Cabo

mencionado; y esto en un parage, donde no hay esperanzas de hacer otra

provison de agua.

Los franceses enviaron gente á estas islas en la última guerra, para

asegurar un puerto á sus navios, que venian de las Indias Orientales

para el mar del sur, carrera necesaria para libertarse de los corsarios

ingleses. Pero acabada la guerra, y cansados de una colonia tan pobre y

miserable, y de tan grandes gastos, cesando su fin, determinaron

dejarla, con la intencion no obstante de cobrar ó recobrar (si fuese

posible) el dinero que habian expendido en ella: á cuyo fin

representaron estas nuevas adquisiciones de una manera tan favorable á

la corte de Madrid, que el Rey de España acordó pagarles 500,000 pesos,

(otros dicen 800,000, y otros aun los alargan hasta un millon), para que

cediesen esta colonia á España, de cuya cantidad habia de recibir una

parte el Rey de Francia, quedando el resto para Mr. Bougainville, su

propietario, y la permision de vender en Buenos Aires algunas

mercaderias compradas con este dinero en Rio Janeiro. Todo esto se hizo

presente con grande libertad por el capitan de una fragata española al

Gobernador de Buenos Aires, en presencia de Mr. Bougainville, quejándose

del modo con que engañaban al Rey de España, y protestando que la

persona encargada de recibir dichas islas, no podia, por el respeto y

lealtad que debia á su soberano, y á la obligaciones de buen cristiano,

aceptar dicha entrega hasta dar aviso, y recibir nuevas órdenes de la

Corte de España; siendo evidente que la habian engañado. No pareció

conveniente á Mr. Bougainville contradecir la exposicion de este

oficial, quien ademas de ser el mismo testigo de vista, podia

corroborarla, si fuese necesario, con testimonios de cien personas, que

habian arribado poco antes de la exportacion de los franceses que

estaban en aquella isla.

Los españoles transportaron á su colonia dos frailes franciscanos con un

Gobernador, quienes luego que la vieron se llenaron de melancolia, y el

Gobernador, Coronel Catan, á la vuelta de los navios para Buenos Aires,

declaró con lágrimas, que tenia por dichosos los que habian salido de

tan miserable país, y que él mismo se alegraria mucho poder dar á otro

su comisión, y volverse á Buenos Aires, aunque fuese en clase de

grumete.

_Relación de los moradores de la parte meridional de América._

Los indios que habitan estas partes, se distinguen por las

denominaciones generales de Moluches y Puelches. Los Moluches, ó

Molucas, son conocidos entre los españoles por los nombres de Aucas y

Araucanos. El primero de estos es un mote, que significa rebelde,

salvaje ó bandido. La palabra _aucani_, significa rebelar, levantar ó

amotinar, y se aplica á hombres y á bestias y asi _auca-cahual_,

significa caballo silvestre, _aucantun_, _aucantul_, griteria ó

levantamiento.

Llámanse Moluches de la palabra _molun_, que significa declarar guerra,

y moluche es un guerrero. Están dispersos por el país, y lado oriental y

occidental de la cordillera de Chile, desde los confines del Perú hasta

el estrecho de Magallanes, y se dividen en diferentes naciones de

Picunches, Peguenches y Guilliches.

Los Picunches son los que viven mas hácia el norte, y se dicen _Picun_,

que significa en su lengua norte, y _che_ gente. Habitan las montañas,

desde Coquimbo hasta casi mas abajo de Santiago de Chile. Estos son los

mas valientes y altos entre los Moluches, especialmente los que viven al

poniente de la Cordillera, entre quienes están los de Penco, Tucapel y

Arauco. De estos últimos llaman por error los españoles Araucanos á

todos los demas indios de Chile. Los que viven al este de la Cordillera,

llegan hasta mas abajo de Mendoza, y se llaman, por los que viven al

otro lado, Puelches; _puel_, significa este; pero por otros que viven

hácia el sur, se llaman Picunches. Conocí algunos de sus caciques, cuyos

nombres eran Tseucanantu, Piliquepangí, Carupangí y Caruloncó.

Descripción de la Patagonia y de las Partes Adyacentes de la América Meridional · 第 3 / 6 段