5.--_Don Diego de Colón_, que había contraído matrimonio en España
con la hija de D. Fernando de Toledo, pariente próximo del Rey
Católico, llegó á _La Española_ acompañado de parte de su familia y
de una numerosa comitiva de personas de ambos sexos pertenecientes
á distinguidos linajes, estableciéndose en la isla con inusitada
magnificencia y fausto. Los hijos de Colón gozaron al fin de los
honores y recompensas debidas á su padre.
[Ilustración: Fig. 404. Armas del Historiador Oviedo.]
Estableció en seguida _D. Diego de Colón_ una pequeña colonia en
_Cubagua_, obligando á los indígenas de las _Lucayas_ á bucear sin
descanso para sacar las conchas de perlas que abundaban en la pequeña
isla. Regularizó en _Santo Domingo_ los repartimientos, y _encomendó_
á sus parientes y comitiva los indios aún no destinados. Celoso,
sin embargo, el rey _Don Fernando_ de la influencia de _D. Diego_
en la colonia, y deseoso de disminuirla, creó un nuevo empleo al
que estaba anexo el derecho de repartimiento de indios, nombrando
para desempeñarlo á _Rodrigo de Alburquerque_, que entró rapazmente
en posesión de sus funciones (1514). Impaciente por hacer fortuna,
sacó á subasta los indios que quedaban, adjudicándolos en grupos
á los colonos que le ofrecieron mayor precio. Esta nueva forma de
repartimiento agravó, naturalmente, la situación de los indígenas que
se vieron sometidos por sus interesados dueños á trabajos más crueles y
penosos[559].
[559] _Robertson_, op. cit., I, pág. 199 y sig. y sus notas.
_Oviedo_, Hist. lib. III, cap. I. _Herrera_, Dec. I, lib. VII,
cap. IX y sig. Lib. VIII, cap. II. Lib. IX, cap. V. Lib. X,
cap. XII y sig. _Helps_, op. cit., lib. IV, vol. I, pág. 164 y
sigtes. y sus notas y referencias, etc., etc.
[Ilustración: VIAJES DE CRISTÓBAL COLÓN]
[Ilustración: Fig. 405.--El Cardenal Jiménez de Cisneros.]
Las Prédicas de Fray Antonio de Montesinos.
6.--Los misioneros Dominicos de _La Española_ no vieron nunca con
indiferencia estos sufrimientos de los indios. Desde su llegada á
_Santo Domingo_ en 1510 juzgaron los _repartimientos_ como contrarios
al derecho natural y á la caridad cristiana y consideraron al indígena
como sér de razón y libertad, capaz de sacramentos y derechos. En el
año 1511, _Fray Antonio de Montesinos_ predicó un impetuoso y elocuente
sermón en la Iglesia de _Santo Domingo_ condenando los abusos de los
_encomenderos_. Sus superiores, á quienes se quejó _D. Diego de
Colón_, aprobaron como piadosa la doctrina del predicador de su Orden.
Los _Franciscanos_, uniéndose á los _encomenderos_, defendieron los
repartimientos como mal menor y necesario. Se agrió la controversia
llegando los Dominicos hasta á negar los sacramentos á algunos de
sus compatriotas que tenían indios encomendados. Dirigiéronse ambos
partidos al Rey _Don Fernando_, que reunió algunos jurisconsultos
y teólogos para oir á los diputados de _La Española_. Decidióse en
favor de los Dominicos la parte especulativa de la controversia,
pero los _repartimientos_ continuaron, pues el Rey Fernando, deseoso
de complacer á los _encomenderos_, declaró autorizada por las leyes
divinas y humanas la _esclavitud de los indios_, y otorgó, para
que no tuviese dudas, nuevas _encomiendas_ á sus cortesanos[560],
mandando publicar una _instrucción_ en la que se ordenaba fuesen los
indios tratados con suavidad, vestidos y alimentados sin miserias,
y enseñados con cristiano celo. Tal _instrucción_ fué letra muerta
ó papel mojado para los codiciosos _encomenderos_. Los Dominicos
comprendieron perfectamente su inutilidad, y sostuvieron que mientras
los individuos tuviesen interés de tratar á los indios con rigor,
ningún reglamento público podía hacer ligera su servidumbre. Algunos
pasaron á Europa para buscar mantenedores de su doctrina. Los que
quedaron en la isla siguieron con prudencia propagándola. Las violentas
disposiciones de _Alburquerque_ colmaron la medida, avivaron el celo
Dominico, y proporcionaron á los oprimidos un _protector_ activo,
valeroso, inteligente y de prestigio que tomó á su cargo la defensa
de su desgraciada causa. Llamóse tal defensor _Fray Bartolomé de Las
Casas_[561].
[560] _Fonseca_, Obispo de Palencia, era dueño de 800 indios;
el Comendador _Lope de Conchillos_, su principal asociado en
la dirección de los negocios de Indias, tenía 1.100. Estos
_encomenderos_ "_sui géneris_" despachaban mayordomos á _La
Española_, etc., para arrendar á los colonos sus esclavos.
Lo propio sucedía con muchos otros cortesanos, que tenían
en Indias esclavos y tierras por privilegio ó merced de la
corona. Vse. _Herrera_, Dec. I, lib. IX, cap. XIV, etc. Comp.
_Las Casas_, Hist. de las Indias, vol. III, pág. 365-380.
[561] _Fiske_, op cit., II, pág. 447 y sig. _Robertson_, op.
cit., I, pág. 227-230, etc. _Oviedo_, Hist. Gen., lib. II,
cap. VI, vol. I. _Fray Agustín Dávila Padilla_, Hist. de la
fundación de la Prov. de Santiago de Méjico, pág. 303 y sig.
_Mac Nutt_, op. cit., pág. 40 y sig., etc.
[Ilustración: Fig. 406.--Ruinas de la casa de D. Diego Colón.]
[Ilustración: Fig. 407.--Fray Bartolomé de Las Casas.]
Fray Bartolomé de Las Casas.
7.--Nació en Sevilla el año 1474, y estudió latín, metafísica,
ética, derecho, etc., en la docta Universidad de Salamanca. Partió
para América en 1502 con el gobernador _Ovando_. Como todos sus
compatriotas, dedicóse en _La Española_ al cultivo de la tierra
valiéndose de los esclavos indios. Residiendo aún en la isla se hizo
sacerdote, siendo el primer ordenado en Indias, y cantando la primera
_misa nueva_ que se celebró en América. Acompañó á _Velázquez_ á Cuba,
y en premio de sus servicios obtuvo en Trinidad un repartimiento en
compañía de su amigo del alma _Pedro de Rentería_. Trataron ambos con
benignidad á sus encomendados compadecidos de los sufrimientos de los
demás indios. Ciertos pasajes de la Sagrada Escritura revelaron á su
alma la injusticia de los repartimientos, avivaron su caridad y le
decidieron á consagrar su vida entera á libertar á los indios de su
durísimo yugo. Tanto él como su asociado _Pedro de Rentería_, vendieron
sus tierras, dieron libertad á sus encomendados y determinaron pasar á
España para hacer triunfar en la Corte sus generosas ideas[562].
[562] Vse. _Robertson_, op, cit., I, pág. 225 y sus notas.
_Fiske_, op. cit., II, pág. 438 y sig. y sus referencias. _Las
Casas_, Hist. de las Indias, vol. IV, pág. 365 y sig. _Mac
Nutt_, History of Las Casas, pág 40 y sigtes. _Gutiérrez._
Fray Bartolomé de Las Casas, etc., cap. I, II, pág. 5 y
sigtes. _Winsor_, N. & C. Hist. of America, II, cap. V,
(_Ellis_), pág. 299 y sig. Comp. la Conferencia de _D. A. M.
Fabié_ en el Ateneo de Madrid (Abril, 1892), etc., etc.
[Ilustración: Fig. 408.--Autógrafo de Fray Bartolomé de Las Casas.]
Las Casas y el Cardenal Jiménez de Cisneros.
8.--En el año 1515 logró _Las Casas_ conferenciar extensamente con el
rey D. Fernando y exponerle la desesperada situación de los indios. El
fallecimiento del monarca (Diciembre, 23) interrumpió estas gestiones.
Volvió _Las Casas_ á Sevilla y, alentado por el _P. Deza_, presentóse
en Madrid con cartas de este último ante el ilustre Cardenal _Jiménez
de Cisneros_, y el embajador _Adriano_, Dean de Lovaina, que á la sazón
regían la España.
[Ilustración: Fig. 409. Territorio concedido á Fray Bartolomé de Las
Casas.]
El prudentísimo _Cisneros_ acogió con caritativo interés las ardorosas
instancias de _Las Casas_, y encomendó á tres reposados varones de la
_Orden de San Jerónimo_ el planteamiento en Indias de las reformas
anheladas. Volvieron todos á Santo Domingo, pero _los comisionados
Jerónimos_ no pudieron ó no supieron sustraerse á la influencia de los
conquistadores, y su presencia en la isla fué completamente ineficaz
para la protección y defensa de los indios[563].
[563] _Gutiérrez_, op. cit, cap. II y III, pág. 85 y sig. _Mac
Nutt_, op. cit., cap. VI, pág. 67 y sig. _Antonio M. Fabié_,
(Conf. Ateneo, cit.), pág. 14 y sig. _Fiske_, Discovery, II,
pág. 450, etc.
Los negros africanos en América.
9.--Haremos una brevísima pausa en este relato para refutar
enérgicamente la opinión de los que sin espíritu crítico atribuyen
al Apóstol de los Indios _la introducción en América de los esclavos
negros_. La referida imputación es errónea y calumniosa. En primer
lugar, _cinco años_ antes de que _Las Casas_ tuviera con el rey Don
Fernando su primera entrevista, ya había ordenado éste, de acuerdo
con la _Casa de Contratación_ (1510-1511), que se enviaran á América
cincuenta esclavos africanos, y se favoreciera el tráfico negrero en
las costas de Guinea. El gobierno español, y no _Las Casas_, fué, pues,
el primero que trató de libertar al indio esclavizando al africano. En
1517 esta política fué preconizada en _La Española_ por los _Jerónimos_
enviados por Cisneros, por el clero todo, por las autoridades y
por _Las Casas_ mismo que, como _Enrique el Navegante_, no podía
tener en el siglo XVI la moderna noción política de los "_derechos
inalienables_", ni podía prever los horrores é influencias á que había
de dar lugar en lo futuro el desarrollo de tan inícuo comercio.
[Ilustración: Fig. 410.--La Casa de D. Fernando Colón en la antigua
Sevilla.]
Conforme con tales opiniones, consecuente con los usos de la época,
y deseando, además, ajustarse á los constantes y expresos deseos de
_Isabel la Católica_ en favor de la libertad de los indios, decidió
la Corona española enviar á sus posesiones americanas 4.000 negros,
concediendo para ello las necesarias licencias al contratista
_Gomenot_, Gobernador de Bresa, que vendió su contrato ó _asiento_
á unos comerciantes genoveses por 25.000 ducados. El desarrollo de
los _trapiches azucareros_ en las Antillas, y la rápida disminución
de los indios, favorecieron, naturalmente, la introducción de los
esclavos negros. Al asiento de _Gomenot_ siguió el de los alemanes
_Cigner_ y _Sailler_ (1528), y á éste el de _Gómez Reynel_ (1595)
que, merced á la unión de España y Portugal (1580-1640), consiguió
el privilegio exclusivo de importar á las Indias _38.250 esclavos
negros durante nueve años_. Estos fueron los principios del tráfico
negrero de América, cuyo desarrollo y consecuencias estudiaremos en la
Época Colonial y es, por tanto, ridículo reprochar á _Las Casas_ el
imaginario pecado de pensar como pensaban los hombres de su tiempo,
y condenarle sin más trámite por _no haberse anticipado_ á los
enciclopedistas franceses del siglo XVIII, ó á los Próceres Argentinos
del XIX, que borraron para siempre la esclavitud de los Códigos
Fundamentales de la República[564].
[564] _Bourne_, op. cit., pág. 269 y sig. y sus referencias.
_Saco_, Historia de la Esclavitud, pág. 74 y sig. _Doc.
Inéditos de Indias_, I, 284-326, etc. _Helps_, Spanish
Conquest, I, 362-365, II, pág. 5 y sig. _Herrera_, op. cit.,
Dec. I, lib. IX, cap. V, etc. _Gutiérrez_, op. cit., cap XV,
pág. 399 y sig. _Mac Nutt_, op. cit., pág. 92 y sig. _Fiske_,
op. cit., II, pág. 455 y sig. _Woodbury Lowery._ Spanish
Settlements, pág. 3 y sig. y sus notas. _Altamira_, Hist. de
España, III, pág. 226, etc.
La Colonia de Cumaná.
10.--El fracaso de los comisionados Jerónimos no desalentó en su obra
redentora al «_Apóstol de los Indios_». Volvió á Castilla, donde siguió
sus gestiones con tenaz insistencia, siendo solemnemente recibido por
_Carlos I_ en la villa de Molins del Rey, y consiguiendo un espacio
considerable de tierra Americana para establecerse en él con los
españoles que quisieran seguirle, distinguirse de los demás vistiendo
hábitos blancos con cruces rojas en los pechos, y consagrarse á
propagar en América el Evangelio y la civilización cristiana por medios
absolutamente pacíficos.
El territorio concedido para la realización de tan romántico proyecto
fué el de _Cumaná_ en la _Costa de las Perlas_.
Después de tres años de luchas árduas consiguió _Las Casas_ desembarcar
en él (1521) con un puñado de entusiastas. Existía ya en aquellas
regiones un monasterio de la Orden de Santo Domingo, partidaria siempre
de las doctrinas del infatigable propagandista. Desgraciadamente, en
la vecina isla de Cubagua pescaba también perlas, al llegar á Cumaná
los nuevos cruzados, aquel joven _Alonso de Ojeda_[565], de quien
_Las Casas_ dijo más tarde "que si no hubiera nacido, nada habría
perdido el mundo". _Ojeda_ necesitaba esclavos y ocurriósele cogerlos
en _Tierra Firme_ declarándolos convictos de canibalismo. Al llegar
á Cumaná pidió en el monasterio de Santo Domingo papel para iniciar
contra los indios los mencionados procesos de antropofagia. Empezó á
instruirlos, pero como el procedimiento le resultó lento y engorroso,
cortó por lo sano, penetró algunas leguas al interior matando
considerable número de indios y embarcando los que pudo en sus naves.
Los indios de _Cumaná_, que habían visto á los Dominicos entregar á
_Ojeda_ el papel que les pidió, al que atribuían virtudes ocultas,
tuviéronlos por cómplices de su atropello. Incendiaron el monasterio,
degollaron á los Dominicos y destruyeron á sangre y fuego la incipiente
colonia. Los españoles que pudieron salvarse de la feroz matanza
huyeron á Santo Domingo, donde, afortunadamente para él, se encontraba
á la sazón el entusiasta Apóstol.
[565] No debe confundirse con el célebre _Ojeda_, compañero de
Colón, cuyas hazañas relatamos en el capítulo anterior, como
lo hace, por ejemplo, _Llorente._ (Oeuvres de _Las Casas_,
vol. I, pág. 139).
[Ilustración: Fig. 411. Ponce de León en la Florida (según _Herrera_).]
Grande fué el dolor y el desaliento de _Las Casas_ al saber lo
sucedido. Resignóse, sin embargo, humildemente; aceptó, sin quejas,
la muerte de sus ilusiones, y ansioso de paz y descanso, profesó en
el monasterio de Santo Domingo (1522). Allí permaneció varios años
profundizando sus estudios teológicos y escribiendo algunas de sus
obras[566]. De ellas, y de los incidentes posteriores de la admirable
vida del celoso «_Protector de los Indios_», hablaremos en el Tomo II.
[566] _Fiske_, Discovery, pág. 458 y sig. _Helps._ op. cit.,
II, pág. 35 y sig. _Mac Nutt_, op. cit., cap. VIII á XII,
pág. 92 y sig. _Gutiérrez_, op. cit., cap. IV, pág. 182 y
sig. _Herrera_, op. cit., Dec. III, 48, I, etc. (Véase Tabla
General, Cumaná, etc.).
[Ilustración: Fig. 412.--Ponce de León, descubridor de la Florida.]
La Conquista de Cuba.
11.--Deseoso _D. Diego de Colón_ de extender sus dominios, entregó
á _D. Diego de Velázquez_ tres naves para que se apoderara de la
isla de Cuba. _D. Diego de Velázquez_, antiguo compañero de armas
de _Bartolomé Colón_, y _Ovando_, era en la colonia muy respetado
y popular. Su gentileza y carácter jovial le hacían simpático como
caudillo y no tardó, por tanto, en reunir trescientos hombres que
gustosos le acompañaran en la empresa. Entre ellos estaban _Pánfilo
de Narváez_, _Las Casas_ y _Hernán Cortés_, el futuro conquistador de
Méjico. Desembarcaron los expedicionarios en _Las Palmas_, y tomaron
posesión de la isla sin resistencia alguna de parte de los naturales
(_Siboneyes-Arawak?_). Un cacique Haitiano (_Hatuey_), que había
llegado á Cuba huyendo de los españoles y se había posesionado de la
parte oriental de la isla, trató de rechazar la invasión, pero sus
guerreros fueron destrozados por los castellanos, y su jefe condenado
á la hoguera. Poco tiempo después _Pánfilo de Narváez_, comisionado
por _Velázquez_, que para contraer matrimonio hubo de ausentarse de la
isla de Cuba, penetró en el Camagüey para dominarlo. A unas 30 leguas
de _Bayamo_ (_Cueyba_) encontró _Las Casas_ la célebre imagen allí
dejada por _Ojeda_ é idolatrada por los _Siboneyes_. En una barranca
próxima á _Caonao_ fueron sorprendidos los expedicionarios por 7.000
indios que, no obstante la pusilanimidad é imprudente abandono del
caudillo _Narváez_, contuvieron los soldados españoles degollándolos
impiadosamente. Esta matanza, en la que, según la pintoresca expresión
de _Las Casas_, «_no quedó ni piante ni mamante_», difundió el terror
en toda la comarca, y los castellanos la subyugaron bien pronto.
_Diego Velázquez_, que había vuelto á la isla, ordenó en seguida á
_Narváez_ que regresara á la costa Norte. Estableció las poblaciones
de _Baracoa_, _Trinidad_, etc., hizo repartimientos de indios, designó
ayuntamientos y quedó como _Gobernador_. El rey de España nombróle más
tarde _Adelantado_ y le confirmó en su gobierno[567].
[567] Vse. _Herrera_, op. cit., Dec. I, lib. IX, cap. II-IX,
etc. _Gutiérrez_, op. cit., pág. 41 y sig. _Bourne_, op.
cit., pág. 149 y sig. _Mac Nutt_, op. cit., pág. 40 y sig.
_Robertson_, op. cit., pág. 207 y sig. _Bartolomé de Las
Casas_, Hist. I, pág. 40 y sig. _Oviedo_, Hist., lib. XVII,
cap. III. _Pezuela_, Ensayo Histórico de Cuba, I, pág. 22 y
sig. _P. S. Guiteras_, Hist. de la Isla de Cuba, pág. 240 y
sig. y sus citas. _Carrera_ y _Justiz_, Int. á la Hist. de las
Instituciones Sociales de Cuba, (Habana, 1905), vol. II, pág.
16 y siguientes, etc., etc.
Ponce de León y el descubrimiento de «La Florida».
12.--El celebérrimo y pintoresco hidalgo _D. Juan Ponce de León_,
Gobernador de Puerto Rico, nombrado por _Ovando_, después de haber
_pacificado_[568] (como entonces se decía) la isla alanceando,
«_aperreando_»[569] ó esclavizando á los indígenas, fué depuesto de
tal gobierno á instancias de _D. Diego Colón_, á quien de derecho
pertenecía. Había oído hablar el referido _Ponce de León_ de una isla
situada al Norte de _La Española_ llamada «_Bimini_», donde existía
un manantial maravilloso, cuyas aguas tenían virtud de rejuvenecer á
todos los que las tocaban ó bebían. Fuese con el objeto de encontrar
este manantial fantástico, ó simplemente con el de explorar la isla,
consiguió una patente ó capitulación del Emperador _Carlos V_ (Febrero
23, 1512), para descubrirla y colonizarla.
[568] En las ordenanzas dictadas por Felipe II en 1573 se
mandó que el término _pacificación_ se sustituyera por el de
"_Conquista_". Vse. _Woodbury Lowery_. Sp. Set., pág. 134,
nota 2, etc.
[569] Los castellanos perseguían á los indios con _sus
perros_ de presa, algunos de los cuales, como el célebre
"_Becerrillo_" de Ponce de León, participaba en el botín.
Véase _Oviedo_, op. cit., I, pág. 547, IV, 593, etc.
[Ilustración: Fig. 413.--Descubrimientos de Hernández de Córdoba y
Grijalva (_Helps_).]
El 3 de Marzo salió de Puerto Rico con el piloto _Alaminos_ y
después de tocar en San Salvador, avistó la costa Norte Americana en
las cercanías del _Río San Juan_ (30° lat. Norte). Por la risueña
apariencia de la que creyó isla, y por haberla descubierto en Pascua
Florida, dióle el nombre de «_Florida_» que hasta hoy conserva.
Navegó después alrededor de la península hasta cerca de la _Bahía
del Apalache_, al Oeste, haciendo en Mayo, 23, rumbo al S. E. Siguió
buscando durante tres meses, entre las Bahamas, la fabulosa «_Bimini_»
hasta que en Sept. 17, dejando un buque mandado por _Juan Pérez_ para
que continuase la exploración, decidió volver á Puerto Rico.
Pocos meses después consiguió otra patente para colonizar la «_isla de
Benini_» y la «_isla Florida_», y en 1521 emprendió nuevo viaje para
averiguar si en verdad la _Florida_ era una isla y para establecer
en ella colonias. Gastó en esta empresa el conquistador la mayor
parte de su fortuna, arribando con sus dos buques y sus 200 hombres á
las inmediaciones de _Tampa Bay_. En un encuentro con los indígenas
(_Timaquanos_) perdió muchos de sus soldados, y cayó tan gravemente
herido que decidió abandonar su empresa y volver á Cuba, donde al poco
tiempo murió[570].
[570] Vse. _Winsor_, N. & C. H. of A. II, pág. 231 y sig. y
sus notas y referencias (pág. 283, etc.). _Woodbury Lowery_,
Sp. Settlements, pág. 123 y sigtes. y sus referencias. Col.
_Doc. Inéd._ (Capitulación con Ponce de León) XXII, pág.
33-38. _Herrera_, Dec. III, lib. I, cap. XIV. _Barcia_, Int.
al Ens. Cronológico de _Cárdenas_ y _Cano_, para la Hist.
General de la Florida, pág. 23 y sig. _Buckingham Smith_, Col.
Doc. para la Hist. de la Florida, pág. 54 y sig. _Oviedo_,
Hist, lib. XXXVI, cap. I, etc. _Bourne_, op. cit., pág. 33 y
sigtes. con sus notas y referencias, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 414.--Mapa de los descubrimientos de Ponce de León
(_Woodbury Lowery_).]
Francisco Hernández de Córdoba.
13.--Cuatro años después de la vuelta de _Ponce de León_ de su primer
viaje á la _Florida_ (Febrero, 1517), _Francisco Hernández de Córdoba_
salió de la Habana con tres buques y 110 hombres. El gobernador de
Cuba, _Diego de Velázquez_, les había vendido uno de los buques con
la condición de que se lo pagaran en esclavos arrancados de _Las
Lucayas_. Entre los expedicionarios iba el ingénuo y verídico cronista
_Bernal Díaz del Castillo_. Apenas se hicieron á la mar, reputando
injusta la pretensión de _Velázquez_, pues _ni Dios ni el rey_, como
dice el referido cronista, _mandaban esclavizar á los hombres libres_,
decidieron convertir en descubridora la expedición emprendida con fines
piratescos.
Después de veintiocho días de navegación llegaron á las costas del
_Yucatán_ (_Pontanchen_). En un encuentro con los indígenas (_Mayas_)
perdió _Córdoba_ la mitad de su gente, decidiendo volver á Cuba. Los
serios temporales que le sorprendieron en el viaje de vuelta, hicieron
que las embarcaciones derivaran de su rumbo, yendo á parar á una bahía
de la península de la _Florida_ (_Charlotte Harbour_), que el piloto
_Antón de Alaminos_ reconoció como por haberla visitado con _Ponce de
León_ en su primer viaje. Al desembarcar en la referida bahía, fueron
los españoles nuevamente atacados por los indígenas (_Timaquanos_).
_Alaminos_ y _Hernández de Córdoba_ cayeron heridos, pudiendo, con
grandes dificultades, ganar los botes para huir de la furia de los
indios. Hicieron en seguida rumbo á la Habana, desde donde _Hernández
de Córdoba_ envió á _Velázquez_ una relación de su viaje, muriendo diez
días después de sus heridas[571].
[571] _Bernal Díaz del Castillo_, Hist Verdadera, vol. I,
cap. I, p. II y cap. VI. _Herrera_, Dec. II, lib. I, cap.
XVII-XVIII. _Oviedo_, op. cit., vol. II, pág. 139. _Gomara_,
Hist., lib. II, cap. III. _Barcia_, Ensayo Cronológico, cit.
fol. 3 y sig. _Pedro Mártyr de Anglería_, op. cit., Dec. IV.,
cap. I y II. _Las Casas_, Hist., IV, pág 358 y sig. _Winsor_,
N. & C. H. of A., II, pág. 214 y sig. y sus notas. _Bourne_,
op, cit., pág. 152 y sig. _Woodbury Lowery_, op. cit., pág.
148 y sig. y sus referencias.
Juan de Grijalva.
14.--Los informes suministrados por _Hernández de Córdoba_,
determinaron al gobernador de Cuba á preparar otra expedición, cuyo
mando entregó á _Juan de Grijalva_, capitán que se había distinguido en
la conquista de la isla.
_Grijalva_ salió de Santiago de Cuba en Mayo de 1518. Descubrió la isla
de _Cozumel_ y continuó su viaje por las costas del golfo, sufriendo de
parte de los indios menos daños que su desgraciado antecesor _Hernández
de Córdoba_.
[Ilustración: Fig. 415.--Juan de Grijalva (según _Herrera_).]
Desembarcó en una isla, que llamó de los _sacrificios_, por los restos
humanos que encontró en sus templos, y siguió hasta la de _San Juan de
Ulúa_, alcanzando á navegar hasta _Panuco_, y encontrando por todas
partes poblaciones numerosas y tierras cultivadas con esmero.
Convencido de que todas estas regiones formaban parte de algún
poderoso país, que no era posible invadir y conquistar con tan escasos
recursos, volvió á Cuba _Hernández_ con la esperanza de reunir fuerzas
suficientes para dominar los territorios descubiertos.
Pero la gloriosa conquista y dominación de Méjico, que tales guerreros
habían preparado, estaba reservada, como más adelante veremos, para
_Hernán Cortés_, brillante personalidad histórica de la conquista
española en América[572].
[572] _Las Casas_, Hist., IV, pág. 422 y sig. _Bourne_, op.
cit., pág. 149 y sig. _Fiske_, Discovery, II, pág. 243.
_Herrera_, op. cit., Dec. II, cap. LIX-LX, etc. _Winsor_,
N. & C. H. of A., II, pág. 201 y sig., sus notas críticas y
referencias. _Robertson_, op. cit., pág. 252 y sig., etc., etc.
[Ilustración]
[Ilustración]