Ovando en «La Española.»

1.--Al narrar el segundo viaje de Cristóbal Colón apuntamos los

principios de la historia colonial de la isla _Española_. Dijimos

que, una vez sofocada la rebelión de los indígenas (1495), se les

impusieron tributos pesadísimos. En compensación de tales tributos, y

acaso por sugestión de los caciques mismos, se aceptó que los indígenas

trabajaran en las tierras repartidas á los colonos, forma de prestación

personal que no era ajena al sistema tribal de las agrupaciones

primitivas. Dos años más tarde, cumpliendo _Colón_ una de las

condiciones de la capitulación del rebelde _Roldán_ y sus compañeros,

concedió á varios de ellos _parcelas de tierra_ cultivadas por los

indios, dividiéndolas en extensiones capaces de contener diez mil y

veinte mil plantas de cazabe. Estas parcelaciones (_repartimientos_)

fueron la base general de la colonización española en toda América[552].

[552] Vse. _Las Casas_, Hist., II, 103 y sig. _Herrera_, op.

cit., Dec. I, lib. III, cap. XIII. etc. _Thacher_, Columbus,

III, pág. 94 y sig. y mi cap. II, tít. II, época I y II de

este título.

Dióse el próximo avance en el desarrollo de las instituciones

coloniales, bajo el gobierno de _D. Nicolás de Ovando_ que, como

también dijimos, vino á _La Española_ (1502) á sustituir á _Bobadilla_

y á calmar rebeldías y descontentos. Era el Comendador de Lares, según

_Las Casas_, varón prudentísimo y amigo de justicia, honestísimo en su

persona y celoso de su autoridad.

[Ilustración: Fig. 398.--El Golfo de Méjico en 1520 (Archivo de

Indias).]

Firmaron los reyes su nombramiento é instrucciones adjuntas en

Septiembre de 1501, y el día 13 de Febrero de 1502 partió de Sanlúcar,

llevando 32 naves con 2.500 hombres, la mayor parte nobles é

hijosdalgos. Hasta entonces no había salido para las Indias escuadra

más numerosa.

Después de penosa travesía llegaron al puerto de _Santo Domingo_ (15

de Abril 1502). Procuró el nuevo gobernador arreglar la administración

desconcertada de la isla. Reedificó la población de _Santo Domingo_:

mandó se empezasen varios edificios sólidos, entre ellos el llamado

_La Fortaleza_, residencia del gobernador, el monasterio de _San

Francisco_, el hospital de _San Nicolás_, etc.

Tropezaba _Ovando_ con serias dificultades para el buen gobierno de la

colonia. Los 2.500 hombres que, atraídos por las maravillas Indianas

llevó consigo á _La Española_, iban con la pretensión de acaparar oro,

sin trabajo ni penalidades, y volver ricos á España.

No se ocuparon, pues, de cultivar la tierra, fértil en demasía. Se

proveyeron, en cambio, de herramientas y víveres, y salieron en

interminable procesión buscando las codiciadas minas, y creyendo que

bastaba llegar á ellas para recoger las soñadas riquezas.

[Ilustración: Fig. 399.--La Isla de Santo Domingo (siglo XVI).]

Pero como las minas exigían rudo y penoso trabajo para producir algún

oro, y no sabían explotarlas, pronto volvieron los españoles á _Santo

Domingo_ desengañados, hambrientos y llenos de deudas.

Cebáronse en ellos las enfermedades, al extremo de que en poco tiempo

murieron más de mil, cifra elevadísima, si se considera que apenas

había 2.800 en la isla.

Morían tan deprisa y en tales números, dice _Las Casas_, que "el clero

no tenía tiempo de hacerles funerales"[553].

[553] _Las Casas_, Hist., III, 33 y sigtes. _Herrera_, Dec. 1,

157 y sig. _Fiske_, Disc., II, 437 y sig. _Helps_, op. cit.,

I, 205 y sigtes. _Winsor_, N. & C. H. of A., pág. 319 y sig.

_J. A. Mac Nutt_, Barthelemew de Las Casas (N. Y. 1909), pág.

28 y sigtes, etc.

Los repartimientos y encomiendas.

2.--Se había ordenado á _Ovando_ que tratara á los indios como

hombres libres, abonándoles salario por su trabajo. Pronto se

convenció de que el indio, indolente y _ajeno á toda idea de salario

ó propiedad privada_, se negaba á trabajar huyendo de los españoles

é imposibilitando, por tanto, su educación y conversión. En vista de

ello, los reyes ordenaron á _Ovando_ (Marzo, 1503) que _repartiera_

los indios en aldeas, dándoles tierras inalienables, que les

_encomendara_ á un protector, que estableciera en cada una de dichas

aldeas escuelas primarias para catequizarlos, prohibiéndoles sus

antiguos ritos y ceremonias é impidiendo que fueran tiranizados por sus

caciques. Se ordenó también por los reyes que favorecieran los enlaces

matrimoniales de los colonos con las mujeres indígenas.

Para reducir á los indios al trabajo dictóse otro Real decreto

(Diciembre, 1503) ordenando _que se les compeliese y obligase_ á

trabajar en la construcción de edificios, beneficiamiento de minas,

etc., mediante los salarios que el gobernador fijara, debiendo

proporcionar, al efecto, los jefes tribales un cierto número de

individuos «_como hombres libres y no como siervos_».

[Ilustración: Fig. 400.--El Adelantado D. Diego Velázquez.]

En cumplimiento de estos decretos, Ovando _encomendó_ á cada colono

grupos de cincuenta ó de cien indios con sus respectivos jefes

gentiles, haciendo también parcelas ó _repartimientos_ especiales para

el cultivo de las tierras del rey. Se acompañaba los _repartimientos_

con cédulas especiales, en las que se _encomendaban_ (A vos D. ... se

os encomiendan) los grupos ó clanes indígenas á los españoles con el

_derecho_ de aprovechar de su trabajo y la _obligación_ de instruirles

en la doctrina cristiana.

Los trabajos en las minas de los así _encomendados_ duraban seis ú

ocho meses, y como las tales minas estaban distantes, al ausentarse

los hombres caía sobre las mujeres todo el peso de la familia. Esta

obligada separación, el terrible recargo de trabajo, los crueles tratos

de los encomenderos, y la desesperación general, hicieron disminuir

los nacimientos indígenas y aumentaron terriblemente el coeficiente de

mortalidad[554].

[554] "Pagándoles (á los indios), decía el decreto de 20

Diciembre 1503, el jornal que por vos fuese tasado, lo cual

hagan é cumplan como personas libres, como lo son, y no como

siervos... é non consintades ni dedes lugar que ninguna

persona les haga mal ni daño, ni otro desaguisado alguno... so

pena de la mi merced y de 10.000 maravedís para la mi cámara,

etc..." Vse. _Las Casas_, Hist. III, 65 y sig. _Fabié_, Ensayo

Histórico, pág. 52 y sigtes. y sus referencias. _Herrera_,

Dec. I, lib. V, cap. XII y sig. _Mac Nutt_, loc. cit.

_Gutiérrez_, Fray Bartolomé de Las Casas, pág. 33 y sig. Vse.

también el texto íntegro del decreto de _Isabel la Católica_

(Segovia, Dic. 20 del 1503) en _Doc. Inéditos de Indias_,

XXI, 209. Compse. _Middeldyk_, Hist. of Puerto Rico, 29-45.

_Bourne_, op. cit., pág. 208 y sig., etc.

Rápida disminución de los indios.

3.--La población indígena de _La Española_ disminuyó rápidamente.

Sufrieron los aborígenes americanos, como todos los primitivos, las

desastrosas consecuencias de su contacto con una raza dominadora.

Es una vulgaridad histórica, á todas luces errónea, el aceptar, sin

examen crítico, las apasionadas diatribas de _Fray Bartolomé de Las

Casas_ y sus glosadores, contra los colonos y gobernantes de _Santo

Domingo_, y declararles _causantes únicos_, por sus crueldades, de _un

fenómeno etnológico_ cien veces repetido en la historia moderna[555].

Los conquistadores españoles de los siglos XV y XVI no fueron ni más ni

menos crueles que los de cualquier otra nación.

[555] _Waitz_ en su Introduction to Anthropology (London,

1863), cita gran cantidad de ejemplos ilustrativos de este

rápido aniquilamiento de las razas aborígenes, op. cit., pág.

145 y sigtes. Comp. también _Peschel_, Races of Man., pág.

152 y sig. _G. Stanley Hall_, Adolescence, II, pág. 648-750

(Tratamiento de razas adolescentes). _Bourne_, op. cit., pág.

210 y sigtes., etc., etc.

[Ilustración: Fig. 401.--Autógrafo de Pánfilo de Narváez.]

Cierto es que sus guerras con los indígenas fueron destructoras y

cruelísimas; que las campañas del _Higney_ son una página negra

en la historia de aquellos impiadosos caudillos; que las matanzas

encabezadas por _Ovando_ en _Jaragua_, su pérfida conducta con

_Anacaona_, el espantoso suplicio de aquellas tribus incendiadas,

alanceadas y perseguidas como alimañas feroces, nos horrorizan hoy

como horrorizaron entonces á _Isabel la Católica_ y á su Presidente

del Consejo de Indias _D. Alvaro de Portugal_, cuando de tales hechos

tuvieron conocimiento. Cierto es también que muchos colonos sometieron

á sus _encomendados_ á inhumanos martirios y que los bergantines

españoles arrancaron de _Las Lucayas_ miles de indios para venderlos

en los mercados públicos, martirizándolos, agobiándolos de fatiga y

quemándolos á veces á fuego lento[556].

[556] Vse. _Robertson_, op. cit., I, 138 y sig. y sus notas.

_Oviedo_, op. cit., lib. III, cap. XII, etc. _Herrera_, Dec.

I, lib. VI, cap. III y sigtes. _Las Casas_, Relación de la

Destrucción de las Indias (1552). Doc. Inéditos, vol. VII,

pág. 155 y sigtes. _Helps_, op. cit., lib. III, pág. 125 y

sig. Vse. también _Ruiz Martínez_ (Conf. Ateneo de Madrid,

1892, Mayo), pág. 5 y siguientes.

[Ilustración: Fig. 402.--Autógrafo del cronista Oviedo.]

Evidentemente contribuyeron estas crueldades á la extinción de la

raza indígena, pero no fueron, sin embargo, las únicas causas de su

fenecimiento en _La Española_. Hubo otras menos estudiadas, pero no por

ello ineficaces. Importaron los blancos _enfermedades epidémicas_ que

se cebaron furiosamente en las tribus indias. La _viruela_ fué una de

las más destructoras. Nos cuenta el cronista _Pedro Mártyr_, que en las

aldeas infestadas morían los indios "como carneros". Había, además, en

las agrupaciones aborígenes enfermedades _endémicas_ y _peculiares de

la raza_, que causaban numerosas víctimas. El célebre "_matlaza huatl_"

Mejicano, por ejemplo, que no atacaba á los Europeos, barrió en el

_Anahuac_ poblados enteros (1545 y 1576). Esta misma epidemia destruyó

en 1618 la gran mayoría de las tribus indias de Massachusetts.

Por otra parte, la población de _La Española_, cuando Colón la

descubrió no llegaba, ni con mucho, á 3.000.000, como afirma _Fray

Bartolomé de Las Casas_; oscilaba entre 200 y 300.000 almas, de las que

en el año 1508 quedaban sólo 60.000, que disminuyeron hasta 46.000 en

el año 1570, y hasta 14.000 en el 1573. En el año 1570 apenas quedaban

en _La Española_ dos aldeas indígenas[557].

[557] Sobre la viruela, véase _Waitz_, op. cit., pág. 145 y

sig. Comp. _Pedro Mártyr de Anglería_, Dec. Oceánicas, III,

lib. VIII. _Hakluyt_, Voyages, V, pág. 294 y sig. _Herrera_,

Hist. Gen., Dec. II, lib. X, cap. XVIII. _Motolinia_, Hist.

Ind. Nueva España, (Doc. para la Hist. de México), I, pág. 15

y sig. _Humboldt_, New Spain. _Las Casas_, Hist., III, pág.

101. _Oviedo_, Hist. General, I, pág. 71, y los cronistas

de su época calculan la población indígena de _La Española_

en _1.000.000 de habitantes_. Comp. _Peschel_. Zeitalter,

etc., pág. 429 y sig., etc. Este fenómeno de la despoblación

indígena, dice el historiador Norteamericano _Bourne_, se

repitió en los estados Orientales de Norte América, "_pero

como no hubo ningún Las Casas_, la desaparición de los

indígenas se consideró _como providencial_." Cita las palabras

de _Denton_ sobre la despoblación de Long Island (1670), que

traduzco literalmente: "Se ha observado generalmente que donde

los ingleses van á colonizar, _una mano divina les abre el

camino_, desalojando _ó haciendo desaparecer_ los indios,

sea por guerras entre ellos, ó por alguna rabiosa enfermedad

mortal que los extingue". Vse. _Bourne_, op. cit., pág. 214.

Descubrimientos y nuevas poblaciones.

4.--La triste suerte de los indígenas y los incidentes luctuosos de su

dominación han oscurecido los demás sucesos ocurridos en _La Española_

en el gobierno de _Ovando_, que después de someter el _Higney_ y

_Jaragua_ dedicó sus energías á poner en orden la administración de la

isla. Organizó el laboreo de las minas estableciendo cuatro hornos de

fundición en los que recogía anualmente cerca de 1.000.000 de pesos:

espurgó la isla de los viciosos que daban mal ejemplo, enviándoles

á España, ó quitándoles los indios encomendados, castigo entonces

muy temido, y gobernó, en fin, con gran discreción y prudencia.

Envió á _Ponce de León_ á Boriquen ó _San Juan de Puerto Rico_, isla

descubierta por Colón en el segundo viaje, para que la explorase.

Penetró _Ponce de León_ en el interior de la referida isla, fundando

allí, con autorización de _Ovando_, una rica colonia y dominando á los

indígenas en pocos años. Envió también _Ovando_ (1508) á _Sebastián de

Ocampo_, para que averiguara definitivamente, si la isla de Cuba era ó

no tierra firme. Convencióse _Ocampo_ de que era una isla como había

indicado en su mapa _Juan de la Cosa_. En esta misma época, _Juan Díaz

de Solís_ y _Vicente Yáñez Pinzón_ descubrieron y costearon parte del

_Yucatán_ sin fundar allí colonia alguna.

La expedición de _Ocampo_ alrededor de Cuba, fué uno de los últimos

acaecimientos del gobierno de _Ovando_. En Julio del 1509 llegó á _La

Española D. Diego de Colón_, después de ganar ante el Consejo de Indias

su pleito contra el rey Don Fernando y ser nombrado, en consecuencia,

_Gobernador_ y _Capitán General_ de las Indias. _Ovando_, después

de ser absuelto en el _juicio de residencia_ que instauró D. Diego,

abandonó _La Española_ (Sept. 1509), falleciendo en Alcántara (donde se

halla enterrado) el 29 de Mayo de 1511[558].

[558] _Herrera_, Dec. I, lib. VII, cap. I, 4. Lib. VI, cap.

XVII. Dec. VI, lib. VII, cap. I, etc. _Robertson_, op. cit.,

I, pág. 197 y sus notas. _Bourne_, op. cit., pág. 133.

_Winsor_, N. & C. H. of A. II, pág. 319 y sig., etc.

[Ilustración: Fig. 403.--Mapa de Martín Waldseemüller (1508).]

Compendio de la historia general de América. Tomo I · 第 107 / 115 题